Dos incendios en el municipio, reporta SIMAR

Alonso Arciniega.

El primer incendio comenzó las 2:30 de la tarde en el Relleno Sanitario, el otro incendio ocurrió en la parte baja de la Colonia de Las Flores.

Colaboración. Acudieron elementos estatales y municipales de Protección Civil y Bomberos al Relleno Sanitario. Foto: Cortesía.

Alrededor de las 4:00 p.m. del s, elementos de la Unidad Municipal de Protección Civil y de Bomberos (UMPCYB) acudieron al Relleno Sanitario Municipal, para sofocar un incendio que abarcó los 200 metros lineales, en libre combustión.

Sin embargo, el siniestro comenzó desde la 2:30 de la tarde aproximadamente, reportó Irving, encargado del Sistema Intermunicipal de Manejo de Residuos (SIMAR) que trabaja en el relleno sanitario.

El director de la Unidad Municipal, Walter Omar María Sánchez, dijo que recibieron el apoyo de Protección Civil del Estado, una pipa y maquinaria del Municipio, y el apoyo del municipio de El Limón, con un volteo y una pipa para combatir el incendio.

“Se está trabajando, seguimos aquí en el basurero, se lleva un 70% de avance, y con maquinaria para tapar lo que son los focos, más que nada el viento, pues ya está más controlado, unas horas antes estaba difícil el ataque al incendio por la cuestión de que había bastante humo”

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En la Colonia de las Flores, la quema de la punta de la caña provocó demasiado humo. Vecinos se quejaron. Foto: Cortesía.

Por otro lado, vecinos de la Colonia de las Flores se molestaron y reportaron un incidente de humo provocado por la quema de punta de caña.

“Ese fue otro incendio que tuvimos al mismo tiempo del basurero, entonces tuvimos escases de elementos, allá –en la colonia Las Flores–  estuvo trabajando un camión. Mandamos dos al basurero, una pipa, más dos del estado, se tuvieron que desplazar, y dejamos un camión, en la Colonia, trabajando sólo con dos elementos” finalizó María Sánchez.

Se están realizando investigaciones para determinar qué provocó el incendio en el Relleno Sanitario.

Cómo cuidar a una persona con COVID-19 en casa

(SSJ) emite una serie de recomendaciones para el cuidado en casa de personas con la enfermedad.

El paciente con COVID-19 debe ubicarse en una habitación bien ventilada y de ser posible solo. Los miembros del hogar deben permanecer en una habitación diferente o, si esto no es posible, mantener una distancia de al menos un metro de la persona enferma. Una excepción a esto puede ser considerada en una madre que esté lactando. La madre debe usar cubrebocas y tener una higiene de manos cuidadosa y frecuente cuando esté con su bebé.

Otra de las recomendaciones importantes es limitar el número de cuidadores del paciente, idealmente se debe asignar a una persona con buena salud sin condiciones de riesgo y evitar visitas.

Igualmente se recomienda limitar el movimiento del paciente fuera del cuarto y minimizar el de espacios comunes como cocina o baño. Los espacios compartidos deben estar bien ventilados.

Los cubiertos y platos deben lavarse con agua y jabón o detergente después de su uso. Se deben limpiar y desinfectar una vez al día las superficies tocadas con frecuencia, como mesas de noche, cabecera de la cama y otros muebles del dormitorio.

Hay que limpiar y desinfectar las superficies del baño y el inodoro al menos una vez al día con cloro diluido. Se debe evitar agitar la ropa sucia del enfermo y procurar lavar la ropa de cama, toallas de baño y toallas de mano de la persona enferma, con detergente regular y agua, o con lavadora a 60 a 90°C.

Finalmente, se deben usar guantes desechables y ropa protectora por ejemplo, bata de tela o desechable cuando se limpien o manejen superficies o ropa sucia con líquidos corporales. La higiene de manos es esencial antes y después de quitarse los guantes.

La SSJ insiste en la necesidad de postergar los festejos y reuniones de todo 

NOTA: Con fecha 8/nov/20  En El Grullo, 184 casos y 10 defunciones 

Otras recomendaciones tomadas de Internet.

• Ayude a la persona enferma a seguir las instrucciones de cuidado y medicamentos de su médico.

En la mayoría de los casos, los síntomas duran pocos días y las personas se sienten mejor después de una semana.

• Pruebe si los medicamentos de venta sin receta médica ayudan a la persona a sentirse mejor.

• Procure que la persona enferma beba mucho líquido y descanse.

• Ayúdale con las compras de comestibles, a surtir sus medicamentos y acceder a otros artículos que puedan necesitar. Evalúe recurrir a un servicio de entrega a domicilio de los artículos siempre que sea posible.

• Cuide a sus mascotas y limite el contacto de la persona enferma con sus mascotas siempre que sea posible.

Esté atento a los signos de alarma

• Tenga a mano el número de teléfono del médico de la persona que cuida.

• Use la herramienta de autoverificación de los CDC, que puede ayudarle a decidir si es necesario pedir atención médica.

• Si el estado de la persona empeora, llame a su médico. Para emergencias médicas, llame al 911 y dígale al operador de despacho que la persona tiene o podría tener COVID-19.

Cuándo buscar servicios médicos de emergencia

Esté atento a los signos de advertencia de emergencia* del COVID-19. Si alguien presenta alguno de estos signos, busque atención de servicios médicos de emergencia de inmediato:

• Dificultad para respirar

• Dolor o presión persistente en el pecho

• Confusión

• Incapacidad de despertarse o permanecer despierto

• Coloración azulada en los labios o el rostro 

*Esta lista no incluye todos los síntomas posibles. Llame a su proveedor de servicios médicos por cualquier otro síntoma grave o que le preocupe.

Llame al 911 o llame antes a su centro de emergencias local: notifique al operador que necesita atención para alguien que tiene o podría tener COVID-19.

APANICADOS

Por: Pedro Vargas Avalos.

El lenguaje que los mexicanos usamos suele tener palabras muy particulares.  Algunas  son  utilizadas generalmente y hasta remontan las fronteras, por lo que se identifican como mexicanismos. Otras  no pasan de ciertas áreas geográficas bien delimitadas, o que cuando mucho abarcan uno o dos Estados; en este caso son regionalismos.

Ejemplo de las primeras existen tantos, que Francisco J. Santamaría redactó un enorme libro que intituló “Diccionario de Mexicanismos”, pero que registraba el antecedente de Félix Ramos Y Duarte, quien había escrito hacía muchísimos años otro repertorio que llamó “Diccionario de Mejicanismos, Colección de Locuciones y Frases Viciosas, Con Sus Correspondientes Criticas y Correcciones”. En ese perfil, también nuestro gran polígrafo Joaquín García Icazbalceta publicó en 1899 un “Vocabulario de Mexicanismos”.  Desde luego que sin desconocer lo muy mexicano de “achicopalar” (desanimar), “apapachar” (mimar) o “maicear” (sobornar),  la palabra más recurrente en el país, es la que empieza con “chin…” y que utilizada así, con brevedad, todo mundo sabe lo que significa.

Por lo que ve a Jalisco, tenemos el excelente libro que fue premio Jalisco 1957: “Lenguaje Popular en Jalisco” por Don Alberto Magno Brambila Pelayo,  y la colaboración del cronista tapatío Luis Páez Brotchie. Ellos nos dieron ejemplos de sobra: estramancia (treta), huizachada  (procedimiento de tinterillo) o tajarrear, (cortar).

Sin embargo, desde hace algunos lustros, se comenzó a utilizar un adjetivo que  describe el momento que vivimos, con grandes retos, los mexicanos. Este término es “apanicado” y sus varias acepciones, como apanicar, apanicarse, apanicamiento o el plural apanicados.  En estas voces, todo gira alrededor de “pánico”, es decir del miedo intenso, del sobresalto alterado.

Cuando  el 2 de octubre de 1968 sucedió la cruenta jornada que costó la vida de miles de estudiantes, la gente quedó “apanicada” ante la crueldad con que actuó el gobierno de Díaz Ordaz. En los desgobiernos de Miguel de la Madrid y de Carlos Salinas de Gortari, la terrible devaluación del peso, o el famoso “error de diciembre” que provocó Salinas y tambaleó a Zedillo, provocó que los mexicanos nos apanicáramos. Al final el FOBAPROA apanicó a la nación.

Pero existieron muchos otros casos de apanicamiento,  antes y después de esos acontecimientos  que hemos señalado. Empero, en esos entonces, aún no aparecían los terminajos que nos ocupan en esta ocasión. 

Sin embargo a dale y dale, con los tristes o aterrorizantes hechos que angustian y acongojan a nuestros connacionales desde que Felipe Calderón abrió la guerra contra el narco hasta el momento,  “apanicarse” fue un término de recurrente uso, hasta que de plano tomó carta de naturalización.

Y es que no hay día en que no seamos impactados por escándalos de corrupción; sacudidos por enfrentamientos entre autoridades contra el crimen organizado; impresionados por convulsiones bursátiles o preocupados por declaraciones alarmantes de inversores, financieros y otros sectores, tanto de corte internacional como de índole nacional. 

A lo largo de la república, pero lamentablemente con reiteración en Jalisco, se han descubierto fosas clandestinas con decenas de asesinados. Y esto es para aterrar, para estar horrorizados, espantados y con los pelos de punta: en pocas palabras, apanicados.

¿Y qué decir de cuando, hace unos meses, se descubrieron vehículos repletos de cadáveres, paseándose de la capital tapatía a municipios cercanos, en una macabra marcha?

Y nos exasperamos al enterarnos de los miles y miles de vidas perdidas, por la pandemia que actualmente golpea a la humanidad  entera. Y nos apanicamos al enterarnos de que repunta este brutal mal del corona virus, razón por la cual en nuestra tierra se echó a andar un tristemente célebre botón de emergencia.

No obstante ese panorama tétrico, también es de apanicarse cuando vemos en calles, plazas y pueblos del Estado (por no decir del país entero) a hombres, mujeres y niños, sin guardar la sana distancia ni utilizar cubrebocas.

Bueno, hasta con motivo de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, la carrera resultó tan peleada palmo a palmo, que el mismísimo Donald Trump se mostró apanicado, acusando de fraude a sus adversarios. Y para el orbe, para nuestro continente y desde luego para México, el resultado de esos comicios es sumamente trascendental.

En fin, ya sea por la inseguridad reinante, la corrupción que no ceja, la polarización que cada quien por su lado (oposiciones y gobiernos) atiza, la pandemia que amaga con repuntes mortales y muchas otras causas económicas, sociales y políticas, es bueno recordar aquella frase del aplaudido Chavo del Ocho: “Que no panda el cúnico”. Es decir, que procuremos abatir el miedo, el pánico, y de esa manera, venzamos al “apanicamiento”, que tanto mal causa a la sociedad mexicana.