La asamblea general es la máxima autoridad de la cooperativa.
No es un trámite, es el espacio donde se ejerce la democracia real.
En ella se toman decisiones fundamentales:
elección de consejeros, aprobación de informes, definición de rumbo.
Sin embargo, una asamblea puede perder fuerza cuando:
·Hay apatía de los socios
·Se aprueba todo sin análisis Se convierte en formalidad
Reflexión:
Una cooperativa fuerte no es la que tiene mejores instalaciones, sino la que tiene mejores asambleas.
Preguntas básicas
1.¿Por qué se considera a la Asamblea General la máxima autoridad de la cooperativa?
2.¿Qué consecuencias tiene para una cooperativa cuando los socios no participan en las asambleas?
3.¿Cómo puede cada socio contribuir a que las decisiones de la Asamblea beneficien al conjunto de la cooperativa y no solo a intereses particulares?
Para generar diálogo
1.Si todos los socios tienen voz y voto, ¿qué responsabilidad implica ejercer ese derecho?
2.¿Es suficiente asistir a la Asamblea o también es necesario prepararse e informarse antes de votar?
3.¿Qué fortalece más a una cooperativa: un buen Consejo de Administración o una Asamblea participativa y bien informada? ¿Por qué?
Aunque los consejos son importantes, la verdadera fortaleza de una cooperativa radica en una Asamblea participativa, activa, consciente y comprometida. Después de todo, los consejos administran y vigilan, pero la Asamblea es quien marca el rumbo de la cooperativa.
Como ocurre cada fin de semana, este redactor busca no sólo el tema que conviene reseñar y que ha de poseer actualidad irrefutable, sino también un giro lingüístico, algún refrán o algún dicho que capture la atención del lector. La búsqueda de esta semana no fue la excepción. Se ha de aceptar que la temática tiene que girar por fuerza en torno a los acontecimientos que nos brindó tanto la inauguración de la competencia mundial del balompié, sino también sus juegos programados y resultados.
Esto quiere decir que el partido que jugó nuestra selección contra la de Sudáfrica no debe verse como un hecho aislado, sino que habrá que ir acomodando su resultado con los marcadores, que la prensa nos vaya proporcionando en los días que vienen. Por lo menos hasta dentro de un mes, que es una buena retahila de días. Va a ser pues una competencia más larga, que a la que estábamos acostumbrados quienes le dábamos seguimiento a estos eventos de cada cuatro años.
A la hora de entrarle a cernir expresiones y figuras que retraten sintéticamente lo que vemos y oímos, tuvimos que revisar algunas, las más sonoras. También tuvimos que eliminar otras, atractivas sí, pero crueles y hasta groseras. Como ejemplo bastaría señalar la sarta de improperios que le recetó el público al tío Richie, Salinas Pliego, cuando ingresó al estadio Azteca. Le gritaron de todo, hasta de qué se iba a morir. La creatividad de nuestro público no conoce limitantes de nota. Eso de calificarle, en su cara desde luego, de títere, de mascota, de perrita de Trump, no tiene desperdicio. Mas con ser tan ilustrativa, la descartamos como título de nuestra colaboración de hoy, por razones obvias. Esperamos que no se necesiten más comentarios.
A la lisa electiva entraron dos gritos, también artificiales, pero que entraron a nuestro universo auditivo. Un par de ellas fue el de ¡fuera la CNTE! y el de ¡fuera Morena! A lo que ha trascendido, el grito contra Morena iba a propugnar por la salida del poder, o de la presencia dominante de la atención de los mexicanos. Se le planeó para hacerse escuchar como porra durante el desarrollo del primer partido de fútbol, es decir, en el partido inaugural, sobre todo.
Se supone que la transmisión del arranque de la competencia tendría, como lo tuvo, una difusión muy alta a nivel planeta. Sería visto y oído por tirios y troyanos, para usar una vieja forma extendida universalizante. Lo escucharíamos pues aquí y en China. Según cálculos propositivos de sus promotores, su profusión generaría la imagen de que una gran mayoría de mexicanos no estamos satisfechos con la presencia actual del partido en el poder. Estaríamos entonces pidiendo a gritos tal eliminación.
Venía a ser una pretensión desmesurada y contradictoria. Morena llegó al poder vía las urnas, con respaldo del 60% de votos. Al paso del gobierno de doña Claudia esta aceptación numérica ha aumentado. La simpatía para su presencia en los foros del gobierno no disminuye. Es lo contradictorio. La desmesura se da en que es una propuesta descabellada. Buscar incidir en que nazca, en la opinión mundial, una imagen negativa y destructora del equipo que gobierna actualmente el país; y que se propenda, por tales vías, la instauración de presiones externas para conseguir dicho desmantelamiento, resulta hasta ominoso.
Ocurrió que, aunque muchísimos de los espectadores, que ingresaron a las tribunas del estadio Azteca para presenciar el partido inaugural, recibieron un pañuelito blanco. Lo agitarían a mano alzada al tiempo de que gritarían tal consigna a voz en cuello. Pues ni gritaron tal abucheo ni agitaron la prendita. Ni se oyó entonces tal consigna, ni se vio tal agitación. O sea: resultó una iniciativa frustrada.
Como no se escuchó en el momento oportuno, como se había calculado para que surtiera el efecto deseado, haberlo escuchado después en gargantas de grupillos dispersos no ha despertado el efecto que se le había buscado. Ha venido a ser como matar víbora en viernes. Eso soltaban los viejos a la mesa, cuando fracasaba la intentona de algo. No habrá que olvidar que los viernes de cuaresma no se comía carne. De manera que era un desperdicio buscar víboras para consumir su carne en tales días. Esfuerzos inútiles pues, dignos de mejor causa.
Lo de irle a gritar a los maestros de la CNTE en plantón, o bien cuando fueran marchando, vino a ser tan pasajero e inútil como la iniciativa del grito antes referido. Para empezar, los profes manifestantes no van a hacer caso a consignas en su contra. Eso se ha visto hasta el cansancio, en este año y en muchos otros anteriores. La bandera de lucha de estos profes se planta una y otra vez cada año, sin que decaiga su ánimo, así no consigan gran cosa con sus plantones intermitentes. Lo hemos visto una y otra vez y nada cambia.
Fueron pues éstas y algunas otras consideraciones menores las que nos inclinaron a escoger el cierre de la cantata inventada esta vez a la selección de balompié, a nuestros paisanos jugadores de la patada, a los que casi siempre hemos calificado de ‘ratoncitos verdes’, pues nunca nos han dado el gusto de brincar aunque sea el quinto partido de estas competencias. En ella se les dice que otra vez andamos abrazados de la ilusión de que les vaya bien a ellos con los resultados. Si les va bien, nos darán a todos un gusto del que en el pasado se nos ha privado en exceso con sus deficientes participaciones.
Por eso hoy, por adelantado, se les dice y remacha en la cancioncita, dedicada a su participación presente, que son chingones y que nos regalarán el gusto que en tantas ocasiones anteriores nos la han negado a todos. Revela trasfondo de una ilusión colectiva. No es algo tan importante en nuestras vidas, pero por ganas no va quedando. Ojalá ahora sí obtengan mejores resultados en esta larga competencia futbolística.
La actividad de escribir para enviar mensajes es de gran utilidad, aunque estemos en los tiempos del internet y el WhatsApp, cuyo neologismo en español es wasap, vocablo que algunos puritanos del castellano quieren sea “guasap”.
A través de la historia han sido múltiples las cartas que, sobre distintas materias, se han hecho célebres. Las hay -por solo enumerar algunos ramos- de políticos, conquistadores, colonizadores, músicos, escritores y hasta de niños. En el caso de nuestra nación, tenemos las de Miguel Hidalgo, Vicente Guerrero, Agustín de Iturbide, del Benemérito Benito Juárez, de Porfirio Díaz, que incluye la singular misiva de Evaristo Madero, el abuelo del apóstol de la democracia Francisco I. Madero, dirigida al dictador y criticando a su nieto.
Desde la época de la conquista, las cartas fueron muy utilizadas. En la capital del país, por el controvertible Cortés, y aquí en Jalisco arrancan con las enviadas por Nuño Beltrán de Guzmán al emperador hispano Carlos I, y luego las elaboradas por varios soldados que lo acompañaron en la conquista del Nuevo Reyno de Galicia, el nombre impuesto por los invasores del territorio que antiguamente se denominó Xalixco, abarcando extensas colindancias. Esos escritos se publicaron por el bien recordado cronista de Guadalajara, José Luis Razo Zaragoza en 1963, habiendo una reedición de 1982.
Más recientes, y aquí en nuestro terruño, entre otras epístolas recordamos la que escribió, dirigida al dictador Díaz, el gobernador Francisco Tolentino (el que puso el reloj de Palacio de Gobierno), adversario del Gral. Ramón Corona, para evitar que este llegara a ser gobernante de nuestro Estado, que por fortuna no tuvo eco favorable, pues el autócrata veía imposible evitar el triunfo electoral de divisionario jalisciense, que de esa manera presidió exitosamente los destinos de su tierra nativa.
En fin, cartas las hubo y las habrá jorque lo escrito es más duradero que el bronce. Y así llegamos a las cartas que ha escrito el expresidente Andrés Manuel López Obrador (Amlo), el mayor líder político del México contemporáneo, pésele a quien le pese. La primera se fechó el uno de marzo de 2019, y la segunda apenas se conoció el pasado miércoles tres de junio.
Recordando el documento inicial, Amlo lo remitió al monarca de España, Felipe VI, y allí le dice que ya envió a Su Santidad Papa Francisco, otra carta similar, aunque con otro fundamento, para que se declararan los abusos que hubo en el tiempo de la Conquista de México. En lo medular, el exmandatario azteca menciona que “la incursión encabezada por Cortés a nuestro actual territorio fue sin duda un acontecimiento fundacional de la actual nación mexicana, sí, pero tremendamente violento, doloroso y transgresor; comenzó como un acto de voluntad personal contra las indicaciones y marcos legales del Reino de Castilla y la conquista se realizó mediante innumerables crímenes y atropellos; así lo aprueban los cargos fincados por la justicia española al propio Cortés en los Juicios de Residencia a los que fue sujeto (1518-1547), de los que es emblemático el encarcelamiento y asesinato de Cuauhtémoc, último mandatario azteca, en 1525.”
Los abusos prosiguieron durante la Colonia y se acentuaron en 1810-1821 durante la cruenta guerra de insurgencia. Luego vino un intento de reconquista y enseguida la renuencia para reconocer la independencia de México. Por lo anterior, -escribió Amlo-, “el Estado que presido no pide un resarcimiento del daño en pecuniario de los agravios que le fueron causados por España ni tiene el propósito de proceder de manera legal ante los mismos; en cambio, México desea que el Estado español admita su responsabilidad histórica por esas ofensas y ofrezca las disculpas o resarcimientos políticos que convengan.” Nunca hubo una respuesta a esa carta, aunque recientemente, el rey español y el presidente del gobierno (Pedro Sánchez) reconocieron los abusos cometidos.
La segunda carta que nos ocupa es la que se dio a conocer la semana pasada. Esta se emitió con motivo de las presiones que la derecha nacional y extranjera han venido haciendo contra el gobierno de la actual presidenta, y muy específicamente en relación con la conducta amenazante del pelinaranja ocupante de la Casa Blanca, Donal Trump. El proemio de la carta así lo expone: “MI APOYO SIN CONDICIONES A LA PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM PARDO Y UNA RESPETUOSA REFLEXIÓN SOBRE EL PRESIDENTE DONALD TRUMP.” Por cierto, la jefa de la República, ya agradeció ese apoyo y reiteró que jamás habrá división entre ella y su antecesor.
Con sentido certero, el exmandatario mexicano asienta que, en las embestidas estadounidenses, se utilizan “las prácticas intervencionistas y nada escrupulosas de siempre, ahora con el pretexto del combate a la migración y al narcoterrorismo”. Y eso es -afirma- con inequívoco objetivo político electoral, agregando: “Para ser más claros: algunos funcionarios de Estados Unidos están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México con la idea de volver a disponer de un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel y, por lo mismo, vulnerable, subordinado y fiel a sus designios intervencionistas. Además, confían en que podrán engañar de nuevo a muchos ciudadanos estadounidenses con la táctica propagandística hitleriana de repetir y repetir mentiras, con miras a las próximas elecciones de noviembre, para seguir culpando a México de todos y cada uno de sus males.” Luego señala el tabasqueño: “me llama la atención…el sorprendente cambio de actitud del presidente Donald Trump, en especial en la relación con México. Hablando de lo que me consta y puedo probar, el Trump de ahora es distinto al que traté. En mi experiencia, fueron varios los asuntos que resolvimos, en bien de nuestros pueblos, mediante el diálogo argumentado y sin confrontación.”
Es más, tras enumerar varios asuntos en que dialogando con respeto se llegó a acuerdos benéficos para los pueblos de los dos países, revela Amlo: “Aquel Donald Trump, en un acto público que celebramos en la Casa Blanca, reconoció que los migrantes mexicanos eran trabajadores y contribuían al desarrollo de Estados Unidos. Por eso me intriga y me pregunto: ¿Por qué cambió tanto, en pocos años, el presidente Trump?
La idea de Amlo al respecto es de llamar la atención: “atribuyo el sorprendente cambio de Trump a sus falsos amigos y consejeros internos y del exterior que lo han estado embarcando en viles y siniestras aventuras. Por lo mismo, no descarto –y deseo– que el presidente Trump rectifique; ojalá que vuelva a gobernar como antes, con entusiasmo, de manera personal, no delegando lo fundamental, confiando en su juicio práctico y en su instinto certero, y que mande al carajo a las rémoras que lo rodean y azuzan, trátese de quien se trate, sean paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores o malvados.”
En consecuencia, la frase final de esta carta que reseñamos fue de lo más publicitado por comentaristas y prensa de ambas naciones: “Por el bien de todos, que regrese el otro Trump”. Es decir, el del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica a quien “le interesa más la historia que el cargo y no le gustaría ser recordado como responsable de una crisis económica y de bienestar social que además causara la pérdida de elecciones a su partido y, sobre todo, el ser identificado como un mandatario atrabancado que se peleó con casi todo el mundo, incluido el Papa y hasta con sus vecinos de Canadá y México, nuestro querido país de donde son originarios 40 millones de personas que viven, luchan con creatividad y trabajan honradamente en Estados Unidos”.
Creemos que es muy cierta la conclusión de esta trascendental carta, para bien de toda la América del Norte y en general del mundo entero.
La doctrina cooperativista es el conjunto de ideas, principios y valores que dan sentido al cooperativismo.
No es solo teoría, es una guía práctica para actuar.
No se limita a decir «qué hacer», sino también «por qué hacerlo».
Preguntas
1.- ¿Es posible que una cooperativa tenga éxito económico sin practicar plenamente los principios y valores cooperativos? ¿Por qué?
2.- ¿Qué riesgos enfrenta una cooperativa cuando sus socios dejan de participar activamente en la vida democrática de la organización?
3.- ¿La doctrina cooperativista sigue siendo vigente en el siglo XXI frente a los desafíos de la globalización y la inteligencia artificial? Explique su respuesta.
4.- ¿Somos verdaderamente una cooperativa o solo conservamos el nombre?
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