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Federalismo Mexicano y Vida Municipal. Necesidad de Fortalecerlos.

Por Pedro Vargas Avalos.

                Suplantado por el centralismo en 1835, cuando dominaba la política nacional el nefasto Antonio López de Santa Anna, nuestra nación padeció la espuria Constitución Centralista -también llamada de las Siete Leyes- de 30 de diciembre de 1836, por cierto, promulgada por el presidente interino abogado José Justo Corro, exgobernador de Jalisco. Inconformes los mexicanos, pugnaron por regresar al sistema federalista y al triunfar en 1846, lograron que se aprobara el Acta constitutiva y de reformas de 1847, documento que oficialmente restaura el federalismo en México, y por ende la Constitución de 1824, eliminando de plano las conservadoras Siete Leyes publicadas en 1836: en esta etapa lució el notable tapatío Mariano Otero. Sin embargo, de nueva cuenta Santa Anna alteró nuestro sistema político y provocó la Revolución de Ayutla -cuando el dictador jarocho se hacía llamar Alteza Serenísima- de 1853. Triunfantes los liberales, forjaron la Constitución Federal de 5 de febrero de 1857; en el Congreso Constituyente que la aprobó, brillaron los diputados de Jalisco, Ignacio L. Vallarta y Pedro Ogazón, además de Don Valentín Gómez Farías, el padre de la Reforma, quien, siendo anciano, declaró al protestar cumplir la Carta Magna, que esta era su testamento.

                La ley suprema de 1857 fue reformada luego del triunfo de la Revolución Mexicana (el movimiento reivindicador nacional, cuyo pionero fue Manuel M. Diéguez, guía de la huelga de Cananea), cuando el Congreso Constituyente 1916-17 reunido en Querétaro y cuyo presidente fue el diputado por Guadalajara Luis Manuel Rojas, le hizo tan profundos cambios, que se consideró una nueva Constitución y es la que rige en nuestro país desde ese año. Con muchísimos cambios, reflejo de los vaivenes políticos internos: 271 han sido las reformas constitucionales, las cuales implican 770 transformaciones a diversos artículos -de los 136 de que consta- a partir de su promulgación en 1917 al presente 2025, quedando solo 19 de sus artículos conforme su versión original.

Así pues, nuestra República Mexicana ha desarrollado con altibajos, un sistema federalista que recientemente hace esfuerzos por reencontrarse, luego de una larga etapa en que se debilitó, especialmente a partir del asesinato del presidente Venustiano Carranza (1820) auspiciado -no solo ese hecho, sino un evidente reformismo- por el rebelde Álvaro Obregón, muerto el 17 de julio de 1928 en la ciudad de México. El sonorense había sido reelecto presidente, luego de su traición al principio revolucionario de la “no reelección”-, y tras de su muerte, acelerados los cambios constitucionales por el asfixiante presidencialismo callista y de sus sucesores (incluyendo desde Lázaro Cárdenas hasta José López Portillo) si como los neopriistas, y los prianistas, hasta los actuales gobernantes de la Cuarta Transformación o 4T. Como dijimos, en estos mas de cien años de vigencia de la Carta Suprema de 1917, el federalismo se ha visto menoscabado, resurgiendo en los hechos el funesto centralismo.

Dentro de un necesario ánimo por fortalecer a las Entidades Federativas, que es robustecer al sistema federal, desde hace cierto tiempo se discute como implementar tal proyecto que no es otra cosa que vivificar nuestro federalismo. Varios aspectos destacan para lograr ese empeño: obedecer efectivamente la Constitución, distribuir mejor los recursos, concientizar a los mexicanos -desde escuelas, hogares y lugares de trabajo- readaptar las leyes estatales y rediseñar la vida de los municipios.

En cuanto a la Carta Magna la disyuntiva es redactar una nueva o readaptar la actual. De acuerdo con lo expresado por los mandatarios, que obviamente repercute en el actuar de sus colaboradores, la idea dominante es la de actualizar la ley suprema. En consecuencia, se debe trabajar profusamente en obtener planteamientos apropiados para realizar modificaciones constitucionales alejadas del centralismo, o más bien para plantear las correspondientes iniciativas al Poder Legislativo, para hacer efectivo que el pueblo manda y el Presidente propone, pero el Congreso, genuino representante popular, sea el que disponga.

Por lo que ve a los recursos fiscales, el centralismo imperante ocasiona que la potestad tributaria de los Estados se vea casi reducida a cero y cuando crean fuentes impositivas, lo hacen en detrimento de los habitantes. El fenómeno obliga a buscar fórmulas que con espíritu de equidad distribuyan los recursos entre las Entidades federativas, la Federación y las municipalidades, sin lastimar a la sociedad.

Por lo que ve a la concientización de los mexicanos sobre lo que es federalismo y municipio libre, es indispensable que efectivamente se conozcan al menos en lo esencial tales ideas. Esta tarea debe llevarse a cabo con programas convenientes para que, desde el hogar hasta las fábricas, pasando por todo centro de educación y organismos no gubernamentales, se logre esa aspiración. Cuando en Jalisco, cuna del federalismo, se creó el Instituto de Estudios “Prisciliano Sánchez”,  se dio un gran paso en ese sentido, pero la miopía del gobernante en turno (Aristóteles Sandoval) al suprimir ese faro federalista, echó a la basura el intento.

En lo relativo a la vida municipal, el objetivo es que se consolide como orden de gobierno ceñido a los lineamientos constitucionales a efecto de que cumpla su cometido de poder público (que para su ejercicio se divide en legislativo, ejecutivo y judicial) cuya instancia es la más cercana a la población, y de ese modo ha de constituirse en auténtica forja de ciudadanos participativos y muy responsables.

Desde hace lustros se llevan a cabo reuniones y foros para la Revisión Integral de la Constitución con el fin de mejorar nuestro federalismo y ocasionalmente la organización municipal. Recordamos los que hubo en la ciudad de Monterrey, Mazatlán, Puerto Vallarta y otros lugares hace veinte años aproximadamente. Allí afloraron numerosas inquietudes, destacando la redistribución de competencias entre los tres órdenes gubernamentales (federación, estados y municipios) y como obtener los recursos para resolver la problemática que encara cada orden: los resultados, la verdad, es que no se han visto.

Es indispensable entender que los avisados cambios que al respecto se requieren, implican a muchas instituciones públicas, organismos tanto públicos como privados y especialistas del ramo; empero, jamás debe olvidarse que, para lograr la propuesta, invariablemente siempre debe considerarse la presencia ciudadana, de otra manera quedaría trunco lo que se realice.

En renglones como el agua, el combate a la pobreza, la seguridad pública y el financiamiento del desarrollo, que incluye la educación, urgen la toma de decisiones. El Federalismo es un legado que los mexicanos tenemos y que estamos seguros que nos llevará a buen puerto; más para lograrlo es inaplazable practicarlo efectivamente y afinarlo para su optimización.

No cabe duda, fortalecer el sistema federalista y reordenar la vida municipal, es básico para enfrentar con viabilidad el complejo porvenir que une cabos tan extremos como la globalización o el regionalismo, los derechos humanos y la gobernanza, el atraso de amplias áreas de la comunidad y la justicia social. Por ello, es inaplazable que se consolide la República federalista, la órbita municipal y la conciencia de los mexicanos, con lo cual es seguro el renacer vigoroso de este federalismo tan peculiar como el nuestro.

Zurdos… descalificados

Juan M. Negrete

Una suma de 74 mil millones de pesos se pronuncia rápido, pero resulta una fortuna. El jueves le metió las manos por fin la nueva corte suprema. No se ventiló todo, sino solo lo relativo a un monto de 48 mil millones. El resultado de la sesión dio la espalda al deudor y es inapelable. Así que pagará o pagará. No hay de otra.

El señor droguero, conocido también como el de los abonos chiquitos, reaccionó perorando como sabe hacerlo siempre. Dijo ser una sentencia amañada porque la corte no fue al fondo del asunto. De inmediato los enterados aclararon al público que la sentencia no tenía para qué ir al fondo. La corte fue bien clara y explícita. El adeudo que combatían los amparos interpuestos por el deudor siguió en firme. Así lo habían determinado dos tribunales colegiados, que revisaron a detalle la demanda interpuesta.

Por lo pronto, el demandado por el SAT tiene que cumplir con esta obligación. Luego se revisarán más documentos referentes al resto de sus adeudos. Pero por lo pronto, a este santito ya se le llegó su función. Así que a don Richi le tocará bailar con la más fea. Y peor será su situación si decide hacerle al loco y no acude a las ventanillas a ponerse amarillo. Es lo que sigue en su sainete financiero.

Esto nada más con relación a tan sonado adeudo. Pero también se ha desatado excesivo ruido y boruca que pone en la mira la descalificación de nuestro gobierno federal presente. Casi, cas, a la que pusieron como monito para todos los tiros, es a doña Claudia, nuestra presidenta, como le gusta autonombrarse a ella misma. Ya es más que notorio que nuestros conservadores eligieron el día de hoy (sábado 15 de noviembre) para arrancar en todo el país su movimiento para hacerla abdicar. Será por eso que no nos la acabamos con discursos de tirria en todos los tonos.

No hay sino meterse un poco a las redes sociales para empaparse de la inundación inmisericorde de estiércol. La derecha que sufrimos sacó a la luz el más amplio repertorio de sus deseos reprimidos y lo tradujo a sus discursos, abotagados de sandeces.

Resulta curioso constatar que entre los que más ruido han hecho, con esto de la invitación a salir a marchar, ha sido precisamente el arriba mencionado tío Richi. No tiene discurso propio, ni se espera que lo tenga, aunque se diga ser empresario de la comunicación. Le robó las líneas generales de discurso al presidente argentino, Javier Milei, y nos los receta aquí, como si los mexicanos fuéramos argentinos. Se imponen algunas precisiones a sus improperios.

Una de las imágenes favoritas del porteño es la descalificación que le propina a sus opositores, calificándoles de Zurdos de mierda. Es una ofensa popular por allá en aquellas tierras. Con nosotros se utilizan, para los mismos fines, otras alegorías, otras figuras, tanto o más sucias, pero nuestras y distintas. Entonces, eso de sacar frases ajenas para pintar realidades domésticas, como que no siempre resulta tan efectivo.

Normalmente solemos calificar a los bandos políticos más destacados con las figuraciones de izquierda y derecha. Esto está integrado en el discurso político internacional y es de sobra conocida su aplicación. Con derecha buscamos identificar a quienes defienden los principios del individualismo, del solipsismo, de la acumulación de bienes totalmente desenfrenada a favor del botín particular. Los que militan en las izquierdas defienden la predominancia del interés colectivo, los beneficios horizontales generalizados y la participación estatal para conseguir estos fines. Vienen estas caracterizaciones de la historia de la revolución francesa y se siguen utilizando sin muchas variantes de nota.

En castellano utilizamos la palabra zurdo como sinónimo de lo que es lo izquierdo; lo mismo pasa para lo que tiene que ver con lo derecho; también le decimos diestro, por ejemplo. Esta riqueza del uso de sinonimias da versatilidad al lenguaje, aunque no dejen de arrastrar confusiones. Entre los chicos solemos escuchar frases rudas, como aquello de zurdo-mal hecho, por ejemplo. Deriva de la constancia generalizada de descalificar a los niños que no realizan sus tareas iniciales con la mano derecha, sino con la izquierda. Todo mundo se empeña en corregirle esta tendencia e impedir que desarrolle habilidades con la zurda, pues. Aunque poco a poco van desapareciendo muchos de los prejuicios de los que deriva esta visión.

Pero de ahí a descalificar a alguien como zurdo de mierda, como lo hace Milei con la oposición argentina, aparte de resultar demasiado fuera de tono, está prolongando proyecciones suyas que bien podría buscar controlarlas. Peor está el cuadro entonces en esta materia para con sus imitadores foráneos. Es el caso concreto con lo que nos hace aquí el taimado tío Richi. Ha dado en referirse a nuestro gobierno actual, que se declara de izquierda, con la descalificación mileiana: zurdos de mierda…

Si el de los abonos chiquitos interpela con groserías al gobierno actual nos lleva a deducir que el gobierno de su gusto está a la derecha. ¿Le gustaría que el público, que simpatiza con el actual, tildara a sus prianistas con una descalificación del mismo tipo y les gritara un epíteto como decirles Diestros… de Cagada? Creo que hay límites.

LAGOS, HERALDO DE JALISCO.

Por Pedro Vargas Avalos

La grandeza laguense, enlazada a la extensa Nueva Galicia y luego lanza punta de los jaliscienses, se forjó enseguida de su fundación, con peldaños que abrazan el siglo XVII, con una creciente actividad agrícola y ganadera en las comarcas alrededor de la población, dinamizadas por la actividad de los centros mineros de Zacatecas, Comanja, Guanajuato y San Luis Potosí. De esa manera se consolida la Villa de Lagos, acreditando que desde el año de 1615 fuese elevada a la categoría de Alcaldía Mayor, la cual abarcó las poblaciones de Jalostotitlán y Teocaltiche. El desarrollo prosiguió y con excelentes construcciones como el edificio parroquial y luego la fundación del Convento de Nuestra Señora de la Merced y el Colegio de San Lorenzo, la flamante Alcaldía Mayor cerró esta centuria.

Para el siglo XVIII, el llamado Siglo de las Luces iluminó a Lagos y se registró el nacimiento del Convento de Capuchinas Pobres del Señor San José, iniciándose la construcción del Templo Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, el Templo de Nuestra Señora del Rosario, la Casa Consistorial, etc., además de poseer numerosos mesones, indispensables para alojar a comerciantes y pasajeros del centro, poniente, este y norte de la Nueva España. Muchas de esas fincas, son actuales atractivos arquitectónicos de la ciudad, como el Mesón de la Merced, de Jesús María y de la Soledad; en consecuencia, la urbe ostenta ahora una red hotelera más que aceptable. Como ya dijimos, en todo este tiempo, Lagos, partido de la vieja Nueva Galicia, permaneció como cabeza de la Alcaldía Mayor, cuya jurisdicción político-administrativa era patente en casi toda la región alteña.

En la alborada del siglo XIX muchos criollos de la ya antigua Villa de Santa María de los Lagos, se manifestaron a favor de la “independencia”. De esta época data la vida y obra del inmenso laguense Lic. Francisco Primo de Verdad y Ramos, síndico de la Ciudad de México y firme sostenedor del principio de la soberanía popular, por lo cual se le apresó y tuvo misteriosa muerte en 1808, dentro de las mazmorras de la Inquisición. Este personaje es una indudable gloria de Jalisco, a tal grado que otras entidades disputan su pertenencia.

La cruenta guerra de independencia, iniciada en 1810 con el Grito de Dolores que pronunciara el padre de la Patria D. Miguel Hidalgo y Costilla Gallaga, -quien varias veces visitó Lagos y sus cercanías, sosteniendo relaciones con prominentes vecinos- coronó cuando se proclamó la independencia, primero en lo que era ya Intendencia de Guadalajara (aunque comúnmente seguía diciéndose Nueva Galicia a su territorio, incluidos Zacatecas, Aguascalientes, Colima y Nayarit), el 13 de junio de 1821, en la población de San Pedro Tlaquepaque, por el ejército de reserva -cuyo asiento principal fue Lagos- de la provincia comandado por Pedro Celestino Negrete, bajo el lema de “Independencia o Muerte”; meses después se llevó a cabo la emancipación de índole nacional, al entrar a la ciudad de México el ejercito Trigarante  liderado por Agustín de Iturbide, el 27 de septiembre de aquel año. En esa gesta insurgente, Pedro Moreno, su joven descendiente Luis, su esposa doña Rita Pérez Jiménez, su hermano Juan de Dios; Don Pedro Aranda -primer gobernador de Coahuila- y muchos otros personajes, como Juan Pablo Anaya, el cura Juan Manuel Castro y Cirilo Gómez Anaya, tuvieron papeles estelares, aunque desde distintos bandos, como fue el caso de Gómez Anaya -laguense diputado por la ciudad de México-, quien en 1823 alentó fallidamente en el Congreso nacional constituyente la creación de un Estado desprendido de Jalisco.

Al enterarse de lo anterior, y sobre todo por la difusión que ciertos grupos procentralistas le dieron a la idea, el ayuntamiento de Lagos, presidido por el señor Quirino Sanromán y Gómez, desmintió tal propuesta y subrayó su apego a Jalisco. De igual forma, el hermano del anterior, el impresor Urbano Sanromán, a la sazón diputado constituyente local, en el periódico que editaba (El Iris de Jalisco) en Guadalajara, respaldó la unión de sus conciudadanos y repudió esa proposición. Unos sonetos publicados en ese impreso el 29 de diciembre de 1823, en lo conducente dicen: “Brindemos, jaliscienses, / Hijos de la victoria, /Viva la Patria libre,/…Cantando alegres odas, /…Ya la Federación, / El Congreso sanciona,/Brindemos a Jalisco,/Que de ella es protectora.”

Retrocediendo un poco, con la vigencia de la Constitución hispánica de Cádiz (1812), Santa María de los Lagos ya había electo ayuntamiento constitucional, iniciándose en la ruta de la democracia. De acuerdo con ese nuevo ordenamiento a Lagos se le segregaron Teocaltiche, San Juan de los Lagos, Jalostotitlán y Encarnación, quedando integrado con las competencias de San Antonio de los Adobes (hoy Unión de San Antonio), Comanja, Moya, San Juan Buenavista, la extensísima hacienda de Ciénega de Mata y otros ranchos próximos a la cabecera.

El flamante estado libre de Jalisco, con su Constitución política de 18 de noviembre de 1824, dispuso que Santa María de los Lagos se transformara en la ciudad de Lagos; poco después la rebautizó con el apellido de su héroe insurgente por excelencia, Don Pedro Moreno, el año de 1829, quedando convertida para siempre en Lagos de Moreno, cuyo emporio edificado fue declarado Zona de Monumentos Históricos en 1989 y desde 2010, por acuerdo de la UNESCO  se inscribió  en la Lista de Patrimonio Mundial como parte integrante del itinerario cultural Camino Real de Tierra Adentro. También a partir de 2012 se le reconoció como Pueblo Mágico y ahora los Cronistas de Jalisco, con motivo del XXXI Congreso anual celebrado en esta bellísima ciudad, la denominan Atenas Jalisciense. De allí que este articulo sea encabezado con la leyenda de Lagos, heraldo de Jalisco.

Nada difícil es acreditar los anteriores títulos. Esta gallarda ciudad, recinto de hermosas construcciones y tierra de sobresalientes personas, ha sido teatro de numerosos hechos de trascendente repercusión tanto para Jalisco como para la República. Anotamos como ejemplo, el 10 de Agosto de 1823, cuando se concertaron los “Convenios de Lagos” entre D. Nicolás Bravo y D. Pedro Celestino Negrete, por el Gobierno del Centro, y la otrora Provincia de Guadalajara ahora convertida en Estado y evidente cuna del federalismo; el documento reconoció oficialmente al Estado Libre y Soberano de Jalisco. El año de 1831 el Gobernador José Ignacio Cañedo, valorando en peligro su administración, trasladó a Lagos los Poderes constitucionales del Estado, en el mes de diciembre y con ello convirtió la tierra de Pedro Moreno, Agustín Rivera y Mariano Azuela, en Capital jalisciense.

Luego de la injusta guerra contra Estados Unidos, el Gral.  Mariano Paredes y Arrillaga en ésta alteña ciudad lanza su proclama desconociendo al presidente D. Manuel de la Peña y Peña, por considerarlo traidor a la Patria al haber aceptado la pérdida de más de la mitad del territorio nacional. Otro convenio célebre, fue el que se firmó el 16 de Septiembre de 1855: en este nuevo Convenio de Lagos, se admitió el Plan de Ayutla, con lo cual México dio gran paso en su Reforma, movimiento del que eran los jefes el Gral. Juan Álvarez y Don Ignacio Comonfort su segundo, pero cuyo pionero fue Valentín Gómez Farías y su cumbre, el Benemérito Benito Juárez.

Antes de la Intervención francesa, en 1861, se remató la Hacienda de Santa Bárbara, inmueble dejado por el Br. D. Miguel Leandro Guerra para la educación Laguense: con los rendimientos de esa operación se auspició la apertura del exconvento de Capuchinas como Liceo del Padre Guerra en 1870: este centro educativo es fundamental para dar a Lagos un especial nivel de cultura. Al mismo tiempo principia la construcción del admirable teatro de Lagos, bautizado con el nombre del ilustrado poeta y fabulista José Rosas Moreno, distinguido como el poeta de la niñez. Una lógica consecuencia de esa característica fue la fundación (1887) a iniciativa del fecundo historiador D. Agustín Ribera, quien con maestros y estudiantes del Liceo funda la “Honorable Junta Patriótica Pedro Moreno”, organismo que invariablemente honra a los eminentes hijos de la localidad. Desde 1903, gracias al empeño del literato Antonio Moreno y Oviedo, se realizan los “Juegos Florales” que dan brillo a Jalisco entero.

Esta alhaja urbana de México es raíz y tronco de innumerables personajes que descollaron en muchos de los sucesos más transcendentales acaecidos en el país. Además de los que ya mencionamos en renglones anteriores, podemos citar Carlos González Peña, académico; al Mtro. Adalberto Navarro Sánchez, académico y escritor; al Lic. Salvador Azuela Rivera, enorme novelista; el literato Dr. Alfredo Márquez Campos. A los poetas Francisco González León, Francisco Guerrero Ramírez, Antonio Gómez Anda y José Becerra Villalobos. Gobernador de Durango, fue el Gral. Silvestre Aranda.

Otros valiosos laguenses, orgullo de Jalisco, son el músico concertista Daniel Ibarra Zambrano y el cantante Raúl Prado Gutiérrez, del afamado Trío Calaveras. Gran figura fue el inventor Hermión Larios. Distinguida fotógrafa fue Doña Dolores Álvarez Bravo y gran universitario Rector de la máxima casa de estudio de Jalisco, el médico Jesús Delgadillo Araujo. Recordado periodista fue José Pérez Moreno, así como Ricardo Covarrubias, impulsor cultural en su tierra y en Monterrey. Un singular cronista, por fortuna aún entre nosotros, lo es el maestro Ezequiel Hernández Lugo.

Finalmente, sin que sea exhaustivo el repertorio, recordamos al abogado y diputado liberal Espiridión Moreno y Anaya; al escritor Moisés Vega Kegel y muy especialmente a quien fue nuestro amigo, D. Alfonso de Alba Martín, cuyo libro sobre el Alcalde de Lagos, es recodo del regocijo. Fray Francisco García Diego y el sacerdote Pedro Barajas Moreno, cierran un breve enlistamiento de próceres de estos lares, también caracterizados por su economía emprendedora-industria, comercio, turismo agricultura y servicios- y sus valores -sociales, familiares y solidarios- integrales.

 Por lo anterior, con justa razón, y para orgullo de todos los tapatíos sinónimo de jaliscienses, es decir, los habitantes del lejano Huejuquilla el Alto, pasando por Colotlán en el indómito norte del Estado; y a partir de Ojuelos, cruzando por todos Los Altos hasta avistar la Perla Tapatía; y continuando una visión etérea, luego de ver Tequila y enseguida avistar el paraíso del Pacífico, que es Puerto Vallarta; sin olvidar la venturosa Barra de Navidad y emprender hermosísimo regreso por Autlán y Zapotlán el Grande, junto a Sayula y el incomparable lago de Chapala con su rivera, para arribar por Ocotlán, Arandas y Atotonilco con sus aledaños, a la mística Lagos de Moreno, forjada por talento, belleza, valentía y laboriosidad,   consideramos que lagos de Moreno, es para satisfacción de  quienes habitamos esta Entidad federativa y anuencia de  la nación entera, el magnífico Heraldo de Jalisco.

Oposición histérica

Juan M. Negrete

Se precipitaron torbellinos cargados de agua y azotaron la Huasteca con mayor fuerza de la acostumbrada. Hubo destrozos en cinco estados. Perdió la vida casi un centenar de paisanos. Viviendas, cosechas, ganado, muchos bienes fueron arrasados: un verdadero infierno de aguas. Nuestro pueblo es generoso sin aspavientos. Se volcó a integrar centros de acopio. Medicamentos, ropa, víveres, enseres… Buscó la forma de hacer llegar lo acumulado a los desastrados. Lo más notorio de estos afanes de apoyo estuvo a cargo de doña Claudia, la presidenta, flanqueada de las fuerzas armadas y los servidores de la nación.

Pero ¿qué creen? También se desató una turbulenta campaña que demeritaba y falseaba los esfuerzos del rescate oficial. Calumnia, que algo queda, reza el refranero morboso. La oposición partidista nos recetó esta amarga pócima. Que dizque una famosa caja, llamada Fonden, estaba vacía porque fue robada por el régimen anterior; que ni cómo auxiliar a los damnificados; que gobierno ladrón… y el fondén y el fondén.

Doña Claudia y su equipo oficial no cejaron, ni pararon en su esfuerzo de curar el mal de los paisanos agraviados, hasta que ataron las puntas deshilvanadas del desastre y pusieron orden en la casa siniestrada. No fue fácil, pero ya lo consiguieron. Y vamos a lo que sigue.

Se vino el paro de los agricultores en tres estados del país, por los precios tan bajos del maíz. La cantaleta de que sin maíz no hay país resonó a lo largo y ancho de toda la nación. Los titulares de este ramo buscaron la forma de arreglar la deficiencia y, tras los ajustes necesarios, se llegó al acuerdo necesario en el precio de la tonelada.

Había pues que levantar los plantones carreteros. Pues otra vez la burra al trigo. Líderes prianistas del campo, valiéndoles los puntos del acuerdo ya alcanzado para las demandas de los agricultores, se volvieron a instalar en plantón en los tres estados, violentando el cuadro. O como dicen que dice el gachupín: nomás por joder. ¡Vaya usted a saber!

Se nos vino luego encima lo del doloroso crimen de Carlos Manzo, el presidente municipal de Uruapan. Este señor había sido diputado federal por Morena en su anterior ejercicio de representación pública. Luego contendió, como candidato independiente, para la presidencia municipal de Uruapan y la ganó. Como trotaba en caballo de hacienda, se propuso formar con un elevado contingente de simpatizantes, un clan político al que buscaron denominar ‘el partido del sombrero’, ‘el movimiento del sombrero’ o algo así. Sin albures.

Se sabe que un muchachito de apenas 17 años de edad, originario de Paracho, Mich., el santuario de las guitarras, fue el que lo victimó. Le descargó seis balas de la pistola. La parca ya le había marcado a él también su rayita y ahí quedó. Lo alcanzó uno de los guardias personales del alcalde. De inmediato acaparó la atención el hecho en todo el país.  Manzo había abierto desde su campaña las hostilidades en contra de los grupos delincuenciales que mantienen al estado de Michoacán en vilo.

Por lo acontecido, la hipótesis más firme nos conduce a pensar en que lo hayan puesto en la mira los mentados cárteles. Se sabe que extorsionan a los agricultores productores de aguacate, limón y berries, quienes han introducido sus productos al mercado gringo con buenos rendimientos. Los cárteles se disputan la extorsión de este mercado floreciente. Todo apunta pues a su autoría. Pero le vuelve la vasca al niño.

Veamos lo de la identificación de los cárteles michoacanos, que se encuentran en disputa abierta por la extorsión de estos recursos. Uno es el CJNG, demasiado mentado ya en tantas dagas que nos ocurren, como para ensayar a esbozarlo. Se menciona otro grupo con la denominación de la Nueva Familia Michoacana. Y uno más: el de Cárteles Unidos. El hecho duro viene a ser que Manzo les tenía declarada las hostilidades a estas fuerzas clandestinas y les hablaba al tiro, con el mismo lenguaje iracundo al que los narcos acostumbran y que no deja lugar a dudas sobre sus propósitos. Es decir, se trata de una guerra declarada.

La oposición cuestionó de inmediato la efectividad de los círculos de protección, con las que el alcalde y su grupo se desplazaban. Traía Manzo en primer contacto a un grupo de su propia policía municipal, a los que más confianza le inspiraban. Un segundo y un tercer círculo, siempre presentes también en su guardia, provenía de la guardia nacional y de la Sedena. No se veía por dónde se les infiltrara un matoncito imberbe, como lo hizo. Pues ocurrió.

Son pistas por aclarar, para entender la trama. Pero la oposición partidista ya dio por hecha la tesis la complicidad y la responsabilidad de estos círculos guardianes, que manchan o desvirtúan las tareas oficiales. Y lo hacen mediante su clásico escándalo histérico. No paran de berrear en el congreso y en cuanto foro a la mano se hallan. Propalan que el ejecutor de esta violencia desatada es el propio gobierno. Es su bandera y ni quién los calle.

Ustedes lo mataron” grita desaforado Humberto Moreira desde su bancada en el Congreso. Y la chillona histeria de los merolicos que padecemos como legisladores opositores busca ofuscar el panorama para que nada se aclare, para que se nos desbarranque de una vez por todas este ensayo de república popular. ¿Irá a sortear tanta infamia desatada la 4T? Es la apuesta en juego.