Una cooperativa es una organización formada por personas que se unen voluntariamente para satisfacer necesidades comunes, ya sean económicas, sociales o culturales, mediante una empresa de propiedad conjunta y gestión democrática.
A diferencia de las empresas tradicionales, donde el capital manda, en la cooperativa las personas están en el centro.
Su liderazgo es compartido; Tan importante es la tarea como la persona.
Aquí no importa cuánto dinero tenga un socio, sino su participación. Cada persona tiene voz y voto.
Las cooperativas no buscan solo ganancias, buscan bienestar colectivo. Por eso se basan en valores como la ayuda mutua, la responsabilidad y la solidaridad.
Una cooperativa no es solo un negocio… es una forma de organización con sentido humano.
Preguntas:
1.-Para formar una empresa, existen tres importantes factores: las personas, el capital y maquinaria e insumos.
¿ De cual factor pudieras prescindir y lograr el objetivo
Un ejemplo de empresa sin capital ni herramientas.
2.-“Si en una coop. todos tenemos el mismo voto… ¿por qué a veces no participamos?”
¡¡GRACIAS!! Si le gusto, compártalo ¡¡GRACIAS!!
Dudas y/o preguntas, contacto 3211050755, con su servidor consejero de vigilancia Leonel Michel Velasco.
La triste ocurrencia de nuestros prianistas de traer a una figura derechista de la península española les salió vana. O como dicen nuestros vagos: les va a salir sello. Su idea, a buen seguro, acariciaba la puntada de que pasear a una mujer empoderada, sin precisar con claridad su pertenencia al bando de la derecha española, les generaría dividendos positivos. Eso se traduce luego en votos y éstos, a su vez, en posiciones políticas. Pero realizaron mal sus cálculos y lo más probable es que se les cebe el cohete.
Por lo pronto hay que decir que el periplo se les truncó a la mitad. Todavía les quedaban dos presentaciones de postín. Uno en Cancún, donde doña Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la comunidad autónoma de Madrid, participaría en la entrega de los premios Platino de Xcaret. Este evento se realiza cada año, una vez en Madrid y el siguiente en Cancún. Pues la participación de dama política tan controvertida se les canceló, porque su presencia ya está generando secuelas del orden político, de lo que los organizadores desean mantener alejada a su empresa.
Tras esta participación, ya cancelada, trasladarían a doña Chabela a Monterrey, la capital del estado de Nuevo León. Ahí tendría las candilejas del partido Movimiento Ciudadano, que no es de derecha declarada pero sí funcional. Se entrevistaría fundamentalmente con empresarios que sostienen desde la década de los sesenta al Instituto Tecnológico de Monterrey. Más de derecha no se puede pedir, por más que le disfracen tal cariz sus patrocinadores, que son muy buenos comerciantes y vendedores. Pues tampoco se aparecerá por allá la señora gachupina, quien decidió mejor cancelar su viaje promotor en tierras ajenas y volverse a su propio terruño, donde entiende que maneja con más tino los hilos de la grilla.
Hay que decir que doña Chabela no es el primer figurín que trae de la península nuestra mostrenca derecha. Ya es una costumbre manida suya. Podríamos recordar las dos invasiones militares que ensayaron en el siglo XIX. Una solos, por Tamaulipas; y la segunda acompañados tanto por Inglaterra y por Francia. Pero ya nos quedan medio lejos esos recuerdos ancestrales. Nos habíamos apenas independizado de ellos y como que no habían perdido tan agusto. Pero dejemos ese pasado remoto y vengamos a sus intentos presentes.
Ya en este siglo XXI, les dio por invitar al partido Vox, que es algo así como la UNS (unión nacional sinarquista) de aquí. En otra ocasión vinieron también con nuestros mochos (panistas, beatos y sinarquistas) a firmar y difundir un acta dizque de la iberosfera, en la que nosotros quedamos incluidos aunque no queramos. Nuestras raíces hispanas nos meten a tales rubros y no con calzador. ¡Quién nos manda hablar y escribir en castellano!, argumentan.
Ya que mencionamos antes a nuestros sinarquistas, quienes no parecen tener ya credencial vigente en nuestras luchas actuales, habría que decir algunas cuantas palabras sobre ellos. Cuando nuestros cristeros depusieron las armas, sus consejeros les hicieron ver que, para seguir vivos y bajo candilejas del público, era conveniente que se armaran como organización civil pacífica. En 1936 fundaron su UNS pues.
El Vox actual de España se parece a a nuestra vieja UNS, pero sobre todo a nuestro Yunque, que es del PAN. Sus metas son objetivos de la derecha extrema. Guardan a la sombra militancia clandestina o secreta y no es fácil que trasciendan con claridad sus movimientos políticos, que deben ser públicos y abiertos. Es el cauce, tan parecido a las logias masónicas, por el que dieron en extender sus proclamas sobre la iberosfera y otras menudencias. Es la corriente que sostiene, para entenderla mejor, la aventura de haber traído a la señora Díaz Ayuso.
Ya dijimos que nuestros excristeros se organizaron primero con su UNS. Pero como que sintieron que no les iba a funcionar bien el invento y tres años más tarde fundaron su PAN. A éste sí lo montaron como partido político. A los conservadores citadinos no les simpatizó gran cosa el membrete UNS, que afiliaba en masa a los excristeros campesinos. La entrada al cuadrilátero público con el PAN, modosito y bien portado, despertó las simpatías electoreras urbanas y pronto cobró la presencia que nomás no daba el ancho con su UNS.
De todas formas esta derecha respondona, por más bien portada que apareciera, tuvo que esperar medio siglo para hacerse de puestos públicos ganados en contienda. Sería tarea larga ennumerar los triunfos habidos con estas siglas, escamoteados mediante fraudes electoreros o patrióticos. El PRI, nuestra maquinaria corporativa estatal, terminó graduándose con honores en esta materia y ni quien le hiciera sombra nunca.
Mas el PRI tricolor y el PAN tan azul, a pesar de haber vivido sesenta años confrontados, se fundieron en una misma basofia. Desde 1939, el PAN se proclamó antiagrarista, antisindicalista, antiliberal, anti todo lo que promovía y cultivaba el PRI. Su bandera abierta era la defensa de la propiedad privada, la educación confesional y lo mismo anti contra todas las banderas que enarbolaba el gobierno central, siempre priísta.
La hazaña de estos señoritos azules consistió en permutar al final su identidad beata y modosita por los hábitos chocarreros y banales priístas. Se intermezclaron entre sí y uniformaron ambas personalidades. El público les enjaretó de inmediato el apodo de prianistas.
Si en la permuta o uniformidad prevalecieron las falencias del viejo PRI o se impuso la hipocresía panista, eso viene a ser disyuntiva menor. Ahora navegan en la misma barca y se mecen insomnes al compás de las olas. Esta vez les dio por invitar a hacer campaña a su favor a la señora española doña Chabela, pero les salió el tiro por la culata. No dan una.
No de ahora sino de siempre, México tiene que navegar ante los agraviantes intereses de los vecinos del norte. Aun teniendo un tratado mercantil vigente, y siendo el principal socio comercial de la potencia septentrional, nuestro país debe sortear la actitud agresiva del gobierno gringo, que ya contra los productos nacionales (con aranceles abusivos), ya contra los esforzados mexicanos que trabajan la tierra del Tío Sam (sufriendo persecuciones de la arbitraria migra), a diario busca perjudicarnos. Solo la hábil conducción de las relaciones del gobierno azteca frente al buscabullas Donald Trump, ha sabido salir avante, ante la admiración de casi todo el mundo, excepto los entreguistas miembros de la oposición que auspician una abominable intervención yanqui en la República.
Tras los ilegales procederes del tiránico estadounidense pelinaranja, secuestrando al mandatario venezolano Nicolás Maduro, o coadyuvando para que triunfaran en comicios los nuevos gobernantes de Chile y Honduras, se advirtió sus diferencias con el régimen de la Cuatro T. En el caso del chileno José Antonio Kast, publica Chilevisión el 8 de marzo reciente en Florida: “El gobierno de Kast ha mostrado sintonía con la política exterior de EE. UU., apoyando posturas contra el gobierno de Venezuela”. Por su lado el presidente catracho Nasry “Tito” Asfura, luego de su triunfo electoral, reconoció el respaldo de Trump “a la confianza del mandatario estadounidense en su trayectoria política, misma a la que adjudica haber obtenido la mayor cantidad de votos”. (CNN en español, 25-dic-2025). Luego vino el affaire del bloqueo a Cuba, que bajo serios amagos -velados, desde luego- hacia México, obligó a no enviar apoyos petrolíferos a la isla.
Y seguiríamos anotando otros eventos que prueban como existen discrepancias entre nuestra Patria y Washington, pero ahora nos interesa el nuevo conflicto, en el cual se involucra a los gobernantes de los Estados de Chihuahua y de Sinaloa: María Eugenia Campos Galván, conocida como Maru Campos, de extracción panista, y el morenista Rubén Rocha Moya, mandatario sinaloense quien el día del trabajo, ya pidió licencia a su cargo.
Los cargos para ambos políticos son delicados: a la exalcaldesa de Chihuahua, y ahora gobernadora de esa gran Entidad federativa, se le señala como principal responsable de una operación antinarcotráfico hecha por autoridades chihuahuenses -ayudadas por al menos cuatro elementos de la Agencia Central de Inteligencia ‘CIA’ o según alguna fuente, del FBI- entre el 16 y 19 de abril recientes, arrojando la muerte de dos de esos extranjeros, además del Director de la Agencia Estatal de Investigación y un oficial encargado de su custodia; todos viajaban en el mismo vehículo y la hora fue la una cincuenta de la madrugada del domingo 19 en las inmediaciones del caserío Polanco, municipio de Batopilas. Este lamentable acontecimiento es el que irradió que en el Estado chihuahuense actúan -se presume desde que Maru Campos es su gobernante, 8 de septiembre de 2021- extranjeros en acciones antinarcóticos, lo cual es flagrante irregularidad, pues los delitos por narcotráfico son de competencia federal, y en esta vez además se vio agraviado el asunto, porque solo la autoridad nacional puede autorizar la participación de agentes extranjeros en ese tipo de averiguaciones.
El Fiscal chihuahuense – César Jauregui Moreno, desde hace años colaborador de Maru Campos- hizo declaraciones contradictorias: los inodados y otros elementos, ejecutaban una operación para descubrir unos narco-laboratorios; luego se desdijo para precisar sobre los extranjeros, de que eran civiles, no agentes de la CIA o el FBI, sin mencionar a la DEA, que es la oficina especializada gringa contra las drogas. Los medios periodísticos aclararon que si eran empleados norteamericanos.
Lo anterior hundió a Maru Campos, por lo que luego de una fallida llamada telefónica de la Presidenta Claudia Sheinbaum, la entrevistó el Secretario de Seguridad Federal Omar García Hartfuch, quien le informó de la gravedad de la infracción cometida y ella se exculpó alegando que no sabía nada de esos operativos. Al respecto escribió el senador Javier Corral, exgobernador chihuahuense: “Maru Campos miente como respira; basta ver las diversas versiones y declaraciones que en una semana ha realizado el Gobierno del Estado de Chihuahua para conocer cómo ha institucionalizado la mentira como la principal respuesta al conjunto de irresponsabilidades, que ha realizado…”
El Senado de la República, despachó el 22 de abril- una invitación para que asistiera la mandataria norteña -junto a su Fiscal estatal- y explicara lo sucedido. Campos declinó asistir a la reunión programada para el 28 de abril, argumentando a través de un oficio que no era posible atender la invitación en los términos planteados y que el caso ya estaba bajo investigación. Con esa misma fecha -28 de abril-, Jáuregui renunció a la Fiscalía de Chihuahua, en medio de tremenda controversia por la acción antidrogas que comentamos; desde un día antes, Maru Campos había designado a Francisco Sáenz Soto, su incondicional, como encargado del despacho de la Fiscalía General del Estado (FGE). El movimiento, fundamentado en las facultades constitucionales de la mandataria, ocurre de manera inmediata mientras se define quién será el titular definitivo: aclaramos de que aun cuando deberían ser autónomas las fiscalías, en Chihuahua depende del ejecutivo, lo cual también es excepcional. A la par, Campos creó una Comisión para aclarar los hechos, encabezada por Wendy Paola Chávez Villanueva, una empleada de la Fiscalía y con el evidente objetivo de quitarle responsabilidad a la gobernante.
La titular del ejecutivo federal, Claudia Sheinbaum, subrayó que, en el caso de Chihuahua, no se cumplió lo previsto por la Constitución, por lo que envió un oficio a todos los gobernadores de Entidades federativas, precisando lo que se debe hacer en casos como el de los agentes extranjeros que nos ocupa. A su vez, la Fiscalía de la República, abrió las carpetas de investigación correspondientes.
Los partidos políticos tomaron posesiones sobre lo anterior. Las oposiciones, especialmente los panistas, afirmaron que Maru Campos es una valiente que ahora sufre persecución política. Alejandro “Alito” Moreno aseguró que el PRI elogia la inteligencia y el carácter de la gobernadora para enfrentar al crimen organizado. El PT en cambio, pidió se le juzgara por traición a la patria. De igual manera, la bancada de Morena en la Cámara de Diputados dio a conocer que buscará un juicio político contra la gobernadora de Chihuahua, tras el ingreso de agentes estadounidenses. El vocero, Arturo Avila, expresó: “Les puedo adelantar que el grupo parlamentario de Morena va a solicitar un juicio político contra la gobernadora Maru Campos”.
Ante esa situación, el 27 de abril sorpresivamente Estados Unidos acusa al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, además de otros nueve funcionarios de esa Entidad, por vínculos con el narcotráfico. La solicitud en un breve pliego, del gobierno de Trump, pidió la extradición de todos los señalados. México contestó asegurando que la Fiscalía estadounidense no cuenta con pruebas suficientes de su culpabilidad y, por otra parte, se advierte que varios de los sujetos enlistados, tienen fuero constitucional, por lo que no pueden ser detenidos sin procedimiento de desafuero. Sobre este paso que dio Washington, el diario hispano El País, difundió: “Estados Unidos dio el miércoles 27 el golpe de gracia a las relaciones bilaterales con México al acusar formalmente al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de tener vínculos con el narcotráfico. El fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, señala en su escrito, hecho público por el Departamento de Justicia, una lista con nombres y apellidos de funcionarios señalados por conspirar con líderes del Cartel de Sinaloa con protección e información a cambio de apoyo político y sobornos.” Se les imputa también, la conspiración para la importación de narcóticos, posesión de ametralladoras y artefactos explosivos, así como conspiración para poseer estas armas. (El País, 29-IV-026). Y todo en una hojita¡!
Sobre este tema, desde luego que el ejecutivo Rocha Moya, negó totalmente su participación en hechos ilícitos. Morena, como partido lo respaldó. Y entonces, Maru Campos, criticó al partido guinda por ese apoyo al sinaloense, cuando a ella querían que compareciera ante el Senado. La Presidenta CSP, fue rotunda: “Si no existen pruebas claras, es evidente que el objetivo de estas imputaciones por parte del Departamento de Justicia es político”. (Declaración del 30 abril). Todavía más, al día siguiente, de gira en Palenque, Chiapas, dijo: la soberanía y los principios del país no se negocian.
Como dijimos al principio, están dos gobernadores estatales en capilla; uno -Rubén Rocha Moya- ya dejó el campo para investigar libremente su conducta; el segundo, es mujer y está decidida -Maru Campos, de Chihuahua- a no dejar su cargo, y como definida opositora al gobierno federal, ya maneja -con sus aliados- el trillado recurso de ser perseguida política. En el triángulo, repta Donald Trump, buscando falazmente debilitar a su colindante sureño.
Por ello debemos tener presente lo que este uno de mayo expresó la Presidenta: que no haya dudas, “ningún gobierno extranjero puede entrar en nuestro territorio…porque aquí habemos mexicanos y mexicanas que defendemos la Patria”.
Lo que sigue es encuerar todo el juego. Cuando se entrampan los naipes, el siguiente paso obliga a los jugadores a bajar abiertas sus cartas y pasar al conteo, para saber quién se lleva la mano. Algo así estamos viviendo en el enredo político actual de nuestro país, con los tahúres gringos. Nadie sabe lo que están buscando, aunque se hayan colado hasta la cocina. Y ni cómo ayudarnos.
Resulta que uno de nuestros angelitos, a la que le llama todo mundo Maru Campos aunque se llame María Eugenia, les abrió la puerta a los tramposos de la famosa CIA gringa. La tal Maru es la gobernadora del estado fronterizo de Chihuahua, la tierra de los apaches y de los tarahumaras. Ella milita en el PAN no se sabe si a fuerzas o por sus propias ganas. Tampoco se sabe si aprendió las malas mañas que ahora exhibe en dicho partido o si ya las traía aprendidas e interiorizadas. Pero ahí está.
Desde antes de trepar al puesto de la gubernatura de su estado, uno de los anteriores gobernadores. Duarte, la incluyó en una lista de cobrones de alto coturno. A la lista se le conoce como ‘nómina secreta’. Ella, también su fiscal general, César Jáuregui Moreno, y otros personajes más, se enchalecaban buenos paquetes de billetes de esa bolsa secreta de Duarte y ni se despeinaban. Según se estila con estas hazañas, se puede hablar de tráfico de influencias, de pago subrepticio de favores, de complicidades y de muchas otras componendas.
Mas dejando a un lado estos pasos anteriores tan manchados, ella, doña Maru, llegó al puesto de la gubernatura con las siglas del PAN y subió a su cuatachón César, a la fiscalía estatal de justicia. Fue obvio que iban a cubrir el oficio de funcionarios, dando cobijo a las transas y cochupos que se les ordenaran desde la gruta secreta del poder, por las que se les beneficiaba en la tal nómina secreta. Son valores entendidos.
Por la vía de una de sus trácalas, se les empezó a desfigurar el cuadro. Resulta que enviaron a un contingente como de seis camionetas dizque a desmantelar un laboratorio clandestino, en los que se procesan drogas. El tal taller se encontraba intrincado en la serranía, en un lugar que se le conoce como El Pinal, dentro del municipio de Morelos, distante a muchas horas en viaje de terracerías a la capital del estado.
Por mor de mala suerte o lo que fuera, la camioneta caponera del contingente se volcó y murieron sus cuatro ocupantes. Uno de los muertos era el jefe mismo de la chamba. Pero de los otros tres finados, dos terminaron siendo identificados como agentes de la CIA. Gringuitos, pues. Estas muertes fortuitas o inesperadas son las que le vinieron a destapar el tazole de ruindades a doña Maru, la góber.
Ella es, todavía, la funcionaria pública de más alto rango en el estado. En la comisión de esta tarea en particular puede haber escalones menores de hurgoneo necesario, como hacerse acompañar de fuerzas de la milicia federal para reforzar la seguridad del operativo. Debe haber más renglones de responsabilidad en estos menesteres. Pero lo de la presencia de agentes extranjeros en un operativo tan delicado, en el que no deben participar orejas tronadoras, es responsabilidad completa de ese funcionario del más alto coturno en el estado. Y ella es, como se repite hasta el cansancio, la tal doña Maru.
Luego resultó que no iban nada más dos extranjeros, los finados, sino que iban otros dos más, que siguen vivitos y coleando. Pero lo que vino a destapar la cloaca fue la mala suerte de los dos perecidos. No es fácil de escamotearlos a autoridades menores, como los del MP que levantan las actas de defunción; o a los agentes de tránsito que tienen que armar los recuadros de los hechos del accidente; ni mucho menos a la prensa, que se especializa en difundir las noticias.
Pero doña Maru, la responsable que hace punta en todo este brete, escurrió el bulto simplemente y dijo que ella no sabía nada de tales irregularidades; que el que tuvo el conocimiento de toda la sopa aguada fue el comandante del operativo, finado en el accidente. O sea que, como en los cuentos del monje loco, nadie sabe, nadie supo. La señora presidenta, doña Claudia, le llamó a la tal Maru para que le diera el parte de este operativo, pero no le recibió la llamada.
Lo peor vino a ser que dejó plantados a los señores de una o dos comisiones del senado, en la que se discutiría el asunto, por los pliegues complicados con la contaminación de la presencia de agentes de la CIA, en operativos de competencia exclusiva de autoridades nacionales. Al escabullirse de todo foro pertinente de la góber, se volvió la mirada inquisitiva al boina verde que tenemos de embajador gringo, Ron Johnson. Se sabe de él que es un avezado agente de la tal CIA. No podrá fingir demencia en los enredos del presente desaguisado. Pero con él nos anda saliendo el chirrión por el palito.
De un tribunal gringo se le dejó caer a nuestras autoridades la denuncia de que el gobernador de Sinaloa, el presidente municipal de Culiacán, un senador de este estado y otros siete funcionarios, están involucrados en enredos de narcotráfico. La denuncia implica que deben ser cesados en sus funciones y detenidos para su investigación. Si luego se les extradite o no, será secuela posterior. ¿Quién pudo haber desatado a estos canes del amarillismo mediático, si no es uno de las ligas de los operativos de la CIA, especializada en desestabilizar gobiernos?
El gobernador Rubén Rocha Moya, ya pidió licencia para dejar su puesto en tanto dure la investigación. El alcalde de Culiacán, Gámez Mendívil, hizo lo propio. Pero doña Maru, ¿seguirá tan campante en su puesto?
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