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Federalismo Mexicano y Vida Municipal. Necesidad de Fortalecerlos.

Por Pedro Vargas Avalos.

                Suplantado por el centralismo en 1835, cuando dominaba la política nacional el nefasto Antonio López de Santa Anna, nuestra nación padeció la espuria Constitución Centralista -también llamada de las Siete Leyes- de 30 de diciembre de 1836, por cierto, promulgada por el presidente interino abogado José Justo Corro, exgobernador de Jalisco. Inconformes los mexicanos, pugnaron por regresar al sistema federalista y al triunfar en 1846, lograron que se aprobara el Acta constitutiva y de reformas de 1847, documento que oficialmente restaura el federalismo en México, y por ende la Constitución de 1824, eliminando de plano las conservadoras Siete Leyes publicadas en 1836: en esta etapa lució el notable tapatío Mariano Otero. Sin embargo, de nueva cuenta Santa Anna alteró nuestro sistema político y provocó la Revolución de Ayutla -cuando el dictador jarocho se hacía llamar Alteza Serenísima- de 1853. Triunfantes los liberales, forjaron la Constitución Federal de 5 de febrero de 1857; en el Congreso Constituyente que la aprobó, brillaron los diputados de Jalisco, Ignacio L. Vallarta y Pedro Ogazón, además de Don Valentín Gómez Farías, el padre de la Reforma, quien, siendo anciano, declaró al protestar cumplir la Carta Magna, que esta era su testamento.

                La ley suprema de 1857 fue reformada luego del triunfo de la Revolución Mexicana (el movimiento reivindicador nacional, cuyo pionero fue Manuel M. Diéguez, guía de la huelga de Cananea), cuando el Congreso Constituyente 1916-17 reunido en Querétaro y cuyo presidente fue el diputado por Guadalajara Luis Manuel Rojas, le hizo tan profundos cambios, que se consideró una nueva Constitución y es la que rige en nuestro país desde ese año. Con muchísimos cambios, reflejo de los vaivenes políticos internos: 271 han sido las reformas constitucionales, las cuales implican 770 transformaciones a diversos artículos -de los 136 de que consta- a partir de su promulgación en 1917 al presente 2025, quedando solo 19 de sus artículos conforme su versión original.

Así pues, nuestra República Mexicana ha desarrollado con altibajos, un sistema federalista que recientemente hace esfuerzos por reencontrarse, luego de una larga etapa en que se debilitó, especialmente a partir del asesinato del presidente Venustiano Carranza (1820) auspiciado -no solo ese hecho, sino un evidente reformismo- por el rebelde Álvaro Obregón, muerto el 17 de julio de 1928 en la ciudad de México. El sonorense había sido reelecto presidente, luego de su traición al principio revolucionario de la “no reelección”-, y tras de su muerte, acelerados los cambios constitucionales por el asfixiante presidencialismo callista y de sus sucesores (incluyendo desde Lázaro Cárdenas hasta José López Portillo) si como los neopriistas, y los prianistas, hasta los actuales gobernantes de la Cuarta Transformación o 4T. Como dijimos, en estos mas de cien años de vigencia de la Carta Suprema de 1917, el federalismo se ha visto menoscabado, resurgiendo en los hechos el funesto centralismo.

Dentro de un necesario ánimo por fortalecer a las Entidades Federativas, que es robustecer al sistema federal, desde hace cierto tiempo se discute como implementar tal proyecto que no es otra cosa que vivificar nuestro federalismo. Varios aspectos destacan para lograr ese empeño: obedecer efectivamente la Constitución, distribuir mejor los recursos, concientizar a los mexicanos -desde escuelas, hogares y lugares de trabajo- readaptar las leyes estatales y rediseñar la vida de los municipios.

En cuanto a la Carta Magna la disyuntiva es redactar una nueva o readaptar la actual. De acuerdo con lo expresado por los mandatarios, que obviamente repercute en el actuar de sus colaboradores, la idea dominante es la de actualizar la ley suprema. En consecuencia, se debe trabajar profusamente en obtener planteamientos apropiados para realizar modificaciones constitucionales alejadas del centralismo, o más bien para plantear las correspondientes iniciativas al Poder Legislativo, para hacer efectivo que el pueblo manda y el Presidente propone, pero el Congreso, genuino representante popular, sea el que disponga.

Por lo que ve a los recursos fiscales, el centralismo imperante ocasiona que la potestad tributaria de los Estados se vea casi reducida a cero y cuando crean fuentes impositivas, lo hacen en detrimento de los habitantes. El fenómeno obliga a buscar fórmulas que con espíritu de equidad distribuyan los recursos entre las Entidades federativas, la Federación y las municipalidades, sin lastimar a la sociedad.

Por lo que ve a la concientización de los mexicanos sobre lo que es federalismo y municipio libre, es indispensable que efectivamente se conozcan al menos en lo esencial tales ideas. Esta tarea debe llevarse a cabo con programas convenientes para que, desde el hogar hasta las fábricas, pasando por todo centro de educación y organismos no gubernamentales, se logre esa aspiración. Cuando en Jalisco, cuna del federalismo, se creó el Instituto de Estudios “Prisciliano Sánchez”,  se dio un gran paso en ese sentido, pero la miopía del gobernante en turno (Aristóteles Sandoval) al suprimir ese faro federalista, echó a la basura el intento.

En lo relativo a la vida municipal, el objetivo es que se consolide como orden de gobierno ceñido a los lineamientos constitucionales a efecto de que cumpla su cometido de poder público (que para su ejercicio se divide en legislativo, ejecutivo y judicial) cuya instancia es la más cercana a la población, y de ese modo ha de constituirse en auténtica forja de ciudadanos participativos y muy responsables.

Desde hace lustros se llevan a cabo reuniones y foros para la Revisión Integral de la Constitución con el fin de mejorar nuestro federalismo y ocasionalmente la organización municipal. Recordamos los que hubo en la ciudad de Monterrey, Mazatlán, Puerto Vallarta y otros lugares hace veinte años aproximadamente. Allí afloraron numerosas inquietudes, destacando la redistribución de competencias entre los tres órdenes gubernamentales (federación, estados y municipios) y como obtener los recursos para resolver la problemática que encara cada orden: los resultados, la verdad, es que no se han visto.

Es indispensable entender que los avisados cambios que al respecto se requieren, implican a muchas instituciones públicas, organismos tanto públicos como privados y especialistas del ramo; empero, jamás debe olvidarse que, para lograr la propuesta, invariablemente siempre debe considerarse la presencia ciudadana, de otra manera quedaría trunco lo que se realice.

En renglones como el agua, el combate a la pobreza, la seguridad pública y el financiamiento del desarrollo, que incluye la educación, urgen la toma de decisiones. El Federalismo es un legado que los mexicanos tenemos y que estamos seguros que nos llevará a buen puerto; más para lograrlo es inaplazable practicarlo efectivamente y afinarlo para su optimización.

No cabe duda, fortalecer el sistema federalista y reordenar la vida municipal, es básico para enfrentar con viabilidad el complejo porvenir que une cabos tan extremos como la globalización o el regionalismo, los derechos humanos y la gobernanza, el atraso de amplias áreas de la comunidad y la justicia social. Por ello, es inaplazable que se consolide la República federalista, la órbita municipal y la conciencia de los mexicanos, con lo cual es seguro el renacer vigoroso de este federalismo tan peculiar como el nuestro.

Zurdos… descalificados

Juan M. Negrete

Una suma de 74 mil millones de pesos se pronuncia rápido, pero resulta una fortuna. El jueves le metió las manos por fin la nueva corte suprema. No se ventiló todo, sino solo lo relativo a un monto de 48 mil millones. El resultado de la sesión dio la espalda al deudor y es inapelable. Así que pagará o pagará. No hay de otra.

El señor droguero, conocido también como el de los abonos chiquitos, reaccionó perorando como sabe hacerlo siempre. Dijo ser una sentencia amañada porque la corte no fue al fondo del asunto. De inmediato los enterados aclararon al público que la sentencia no tenía para qué ir al fondo. La corte fue bien clara y explícita. El adeudo que combatían los amparos interpuestos por el deudor siguió en firme. Así lo habían determinado dos tribunales colegiados, que revisaron a detalle la demanda interpuesta.

Por lo pronto, el demandado por el SAT tiene que cumplir con esta obligación. Luego se revisarán más documentos referentes al resto de sus adeudos. Pero por lo pronto, a este santito ya se le llegó su función. Así que a don Richi le tocará bailar con la más fea. Y peor será su situación si decide hacerle al loco y no acude a las ventanillas a ponerse amarillo. Es lo que sigue en su sainete financiero.

Esto nada más con relación a tan sonado adeudo. Pero también se ha desatado excesivo ruido y boruca que pone en la mira la descalificación de nuestro gobierno federal presente. Casi, cas, a la que pusieron como monito para todos los tiros, es a doña Claudia, nuestra presidenta, como le gusta autonombrarse a ella misma. Ya es más que notorio que nuestros conservadores eligieron el día de hoy (sábado 15 de noviembre) para arrancar en todo el país su movimiento para hacerla abdicar. Será por eso que no nos la acabamos con discursos de tirria en todos los tonos.

No hay sino meterse un poco a las redes sociales para empaparse de la inundación inmisericorde de estiércol. La derecha que sufrimos sacó a la luz el más amplio repertorio de sus deseos reprimidos y lo tradujo a sus discursos, abotagados de sandeces.

Resulta curioso constatar que entre los que más ruido han hecho, con esto de la invitación a salir a marchar, ha sido precisamente el arriba mencionado tío Richi. No tiene discurso propio, ni se espera que lo tenga, aunque se diga ser empresario de la comunicación. Le robó las líneas generales de discurso al presidente argentino, Javier Milei, y nos los receta aquí, como si los mexicanos fuéramos argentinos. Se imponen algunas precisiones a sus improperios.

Una de las imágenes favoritas del porteño es la descalificación que le propina a sus opositores, calificándoles de Zurdos de mierda. Es una ofensa popular por allá en aquellas tierras. Con nosotros se utilizan, para los mismos fines, otras alegorías, otras figuras, tanto o más sucias, pero nuestras y distintas. Entonces, eso de sacar frases ajenas para pintar realidades domésticas, como que no siempre resulta tan efectivo.

Normalmente solemos calificar a los bandos políticos más destacados con las figuraciones de izquierda y derecha. Esto está integrado en el discurso político internacional y es de sobra conocida su aplicación. Con derecha buscamos identificar a quienes defienden los principios del individualismo, del solipsismo, de la acumulación de bienes totalmente desenfrenada a favor del botín particular. Los que militan en las izquierdas defienden la predominancia del interés colectivo, los beneficios horizontales generalizados y la participación estatal para conseguir estos fines. Vienen estas caracterizaciones de la historia de la revolución francesa y se siguen utilizando sin muchas variantes de nota.

En castellano utilizamos la palabra zurdo como sinónimo de lo que es lo izquierdo; lo mismo pasa para lo que tiene que ver con lo derecho; también le decimos diestro, por ejemplo. Esta riqueza del uso de sinonimias da versatilidad al lenguaje, aunque no dejen de arrastrar confusiones. Entre los chicos solemos escuchar frases rudas, como aquello de zurdo-mal hecho, por ejemplo. Deriva de la constancia generalizada de descalificar a los niños que no realizan sus tareas iniciales con la mano derecha, sino con la izquierda. Todo mundo se empeña en corregirle esta tendencia e impedir que desarrolle habilidades con la zurda, pues. Aunque poco a poco van desapareciendo muchos de los prejuicios de los que deriva esta visión.

Pero de ahí a descalificar a alguien como zurdo de mierda, como lo hace Milei con la oposición argentina, aparte de resultar demasiado fuera de tono, está prolongando proyecciones suyas que bien podría buscar controlarlas. Peor está el cuadro entonces en esta materia para con sus imitadores foráneos. Es el caso concreto con lo que nos hace aquí el taimado tío Richi. Ha dado en referirse a nuestro gobierno actual, que se declara de izquierda, con la descalificación mileiana: zurdos de mierda…

Si el de los abonos chiquitos interpela con groserías al gobierno actual nos lleva a deducir que el gobierno de su gusto está a la derecha. ¿Le gustaría que el público, que simpatiza con el actual, tildara a sus prianistas con una descalificación del mismo tipo y les gritara un epíteto como decirles Diestros… de Cagada? Creo que hay límites.

LA AMBIGUA REFUNDACIÓN PANISTA.

Por Pedro Vargas Avalos

                El 19 de octubre expresó la fogosa Lía Limón:” Las y los panistas nunca nos rendimos, porque nuestra voz no se calla. Hoy comienza una nueva era, más accesible, más generosa e innovadora.” Y es que, de acuerdo con el discurso del guía formal panista, Jorge Romero Herrera, “Nos desconectamos de la sociedad”. Este hecho, más las dinámicas internas, las disputas y las alianzas pragmáticas -desde el partido verde, hasta el devaluado priísmo pasando por el finado perredismo, provocaron el debilitamiento junto al extravío de la identidad del partido fundado -entre otros personajes- por Manuel Gómez Morin y los jaliscienses Efraín González Luna y Rafael Preciado Hernández en 1939, tres cofundadores bien reconocidos en las filas del panismo de ayer y hoy: Gómez Morín fue el inicial presidente del partido; González Luna el primer candidato presidencial -en 1952- y el nativo de El Grullo, Hernández Preciado, reconocido teórico por lo que la fundación que ostenta su nombre es fuente primordial de capacitación ideológica. Por cierto, en su tierra, se registró el primer triunfo político panista en 1942, aun cuando el sistema priista lo obstruyó e impidió que el ayuntamiento funcionara.

                Para entender los principios del PAN, es bueno leer lo que la Enciclopedia de México, magna obra de nuestro paisano José Rogelio Álvarez Encarnación, expone al sintetizarlos en catorce puntos: “1. El concepto de nación como unidad está por encima de clases o grupos. 2. La persona debe tener seguridad de las libertades para cumplir su destino con dignidad. 3. El Estado debe pugnar por el bien común para que haya justicia, seguridad y defensa del interés colectivo. 4. El orden en la nación servirá para evitar la miseria y la ignorancia. 5. La libertad del hombre exige que el Estado no tenga ni pueda ejercer dominio sobre las conciencias. 6. Si bien el Estado tiene la obligación de impartir la enseñanza, ello no debe significar un monopolio gubernamental. 7. El trabajo humano no es mercancía; es necesario proclamar el derecho tanto como la obligación al trabajo. 8. La iniciativa privada debe ser promovida y garantizada por el Estado. 9. La propiedad privada asegura la producción nacional y garantiza la dignidad de la persona. 10. Hay insinceridad e interés político en el problema del campo y por ello los campesinos, incluyendo los ejidatarios, deben tener plena propiedad de la tierra. 11. El Estado tiene autoridad, no propiedad, en la economía nacional; debe velar por que la estructura económica quede al servicio de los valores humanos. 12. El municipio debe ser autónomo, responsable y sujeto a la voluntad de sus gobernados. 13. En derecho, toca a la esencia misma del Estado la realización de la justicia. 14. En la vida política deben concurrir la inteligencia y la voluntad de todas las personas que conviven dentro del Estado.” En su relanzamiento, el líder Romero Herrera afirmó que ahora si se conducirán con “fidelidad total a nuestra doctrina, al legado más importante de nuestros fundadores”.

                En una cita difundida por la prensa, Jorge Romero H. sostuvo que “Somos un partido de derecha moderna… Somos un partido que cree en el liberalismo económico, pero sobre todo, somos un partido que sabe que le urge abrirse, que es un instrumento para que participen los ciudadanos, no los grupos de poder dentro del partido.” Luego lo reconfirmó: “Esto es regresar a nuestro origen y quizá a algunos les molestará, pero hasta el más molesto sabe que este es el sendero de la recuperación.” (Proceso, 18-10-2025).

Para una periodista-comentarista y evidente simpatizadora del renovado instituto partidista, la nueva propuesta se sintetiza así: “abrir el partido a la ciudadanía, permitir que las candidaturas sean encabezadas por las y los líderes naturales de cada comunidad, sin importar si son o no militantes tradicionales. Es decir, devolverle al PAN su vocación ciudadana… El desafío será convertir el entusiasmo de un evento en una estrategia permanente de cercanía y resultados. El partido tiene la oportunidad de volver a ser una alternativa, pero deberá demostrarlo en los hechos: con gobiernos transparentes, con sensibilidad social y con la capacidad de responder, no solo de criticar.” (Maribel Ramírez Topete, Diario Xalapa, 25-10-2025).

Desde la óptica del semanario Proceso, su colaboradora Dalila Escobar, escribió: “El Partido Acción Nacional (PAN) anunció su relanzamiento con la promesa de que no irá en ninguna alianza con otro partido para las elecciones y que sus candidatos serán electos por la ciudadanía en general y ya no por las cúpulas del partido. En el frontón en la Ciudad de México, donde recordaron el inicio del partido en 1939, expusieron sus nuevas condiciones, muchas de las cuales coinciden con las sugerencias que les hacía el expresidente Andrés Manuel López Obrador.”

Localmente, se sigue al pie de la letra lo anunciado nacionalmente, afirmó el dirigente estatal Juan pablo Colín: ya no más alianzas ni con el PRI ni con MC, con lo cual desmiente lo que ha sugerido la presidenta Claudia Sheinbaum, de que abandonado el PRI, ahora los panistas buscan aliarse a Movimiento Ciudadano. (entrevista en Conciencia TV por Nadia Madrigal y Gabriel Ibarra Bourjac).

El reto pues, está hecho. La prueba de fuego serán las próximas elecciones del 2027. Los panistas deben ponerse las pilas y haciendo a un lado sus equívocos, tratar de recuperar la confianza de la ciudadanía con procesos que incluirán elecciones primarias, voto de la militancia y encuestas. El relanzamiento incluye nuevo logotipo y campañas publicitarias.

Al comentar este importante rebranding (redefinición de identidad íntegra de una marca existente) la actual lideresa de MORENA, Luisa María Alcalde, indudable adversaria de los blanquiazules declaró que habían participado “políticos ‘impresentables’ como Guadalupe Acosta Naranjo y Cecilia Soto integrantes de Somos México, así como el expriista Enrique de la Madrid. También señaló a la presidenta de San Lázaro, Kenia López Rabadán, por ser diputada plurinominal ‘experta en discursos de odio, clasismo y racismo’ y a Germán Martínez, igualmente legislador de representación proporcional, a quien llamó traidor, detractor y mentiroso». Luego agregó la morenista a Marko Cortés, Santiago Taboada, Xóchitl Gálvez y gobernadores como Libia Denisse García o Mauricio Kuri. Y podríamos mencionar muchos otros, al tipo de Francisco Ramírez Acuña, Federico Döring, Damián Zepeda, así como el exconsejero del INE Marco Antonio Baños, los excandidatos a presidentes Ricardo Anaya y Xóchitl Gálvez, etc., etc. Al reflexionar sobre los asistentes a este arranque, queda punzante duda sobre esta refundación, porque los que flotaron alrededor del evento eran los mismos de siempre, los que encabezados por Vicente Fox y Felipe Calderón, casi sepultaron al panismo con derrotas apabullantes en 2018 y 2024.

 Pero dice el timonel blanquiazul que “Esta es la era en la que las y los panistas le apostamos todo al PAN, para que la gente vuelva a confiar en Acción Nacional.” El organismo, aseguró, “pone punto final a una era y hoy se apuesta por el PAN. Ningunas siglas se antepondrán a las nuestras. Hoy comienza el resurgimiento de nuestras siglas, nuestro color y nuestro partido”. El pueblo, los votantes, están renuentes, porque la burra no era arisca, la hicieron a fuerza de promesas incumplidas y decisiones cupulares por esencia antidemocráticas. Veremos muy pronto si tiene razón el piloto del partido, ahora sí, de a deveras opositor.  De otra manera, la refundación tan cantada como ambigua, no pasará de ser mas bien, una refundición.

¿Vuelve la Gran Colombia?

Juan M. Negrete

Apostrofó luego con obligar a Colombia a abrir sus espacios para que, desde ese flanco, las fuerzas armadas gringas invadan y sometan a Venezuela. Petro se negó a tal posibilidad. Se opuso, como era la reacción natural esperada, por razones mínimas de soberanía territorial. Y en el extremo de sus declaraciones se autodefinió como bolivariano. Le asiste toda la razón del mundo.

A la hora de la conformación de su nación, la mirada de Simón Bolívar, el libertador, estaba dirigida a construir y mantener integrado el gran territorio que ahora ocupan Colombia y Venezuela. Incluía también entonces lo que ahora conocemos como Ecuador y Perú. No era un sueño, sino la realidad concreta de aquellos días.

Pero el libertador iba a enfrentar una fuerza dinámica dispersiva del territorio, que había aglutinado su revolución de independencia de la península española. Esa dinámica de atomización en naciones minúsculas, a las que ahora se les califica como balcanización, provenía del reino sajón, que por aquellos días aún era poderoso. Traía de compañero un aprendiz que terminó superando al maestro, la nueva república de las trece colonias. Luego se vino a llamar Estados Unidos de América. Más adelante se autodenominan América, sin más. En ésas andamos.

Para entenderle mejor a este litigio tan viejo, no nos caería nada mal entrarle en una carrerita, aunque sea corta, a pasajes históricos relativos a este asunto, pues las veleidades y medidas de fuerza que anda tomando ya el imperio en decadencia, ha conseguido que se reunifique la Gran Colombia. Si llega a lograrse éste, que ahora sí es un sueño de los latinoamericanistas, habremos dado un paso agigantado no sólo en la unificación de nuestros pueblos dispersados a la brava y a la mala, sino sobre todo en la liberación objetiva y real, que tanto hemos buscado. Muchos, no todos; y menos nuestra gente que suele llegar a los gobiernos.

Pero  no nos distraigamos más. Vayamos a esculcar el sentido de estos pasajes históricos propuestos, por ver si le entendemos bien al remolque que andamos enfrentando. Por supuesto que viene a ser tarea que rebasará los espacios que dedicamos a nuestros análisis semanales. Pero nos daremos la libertad de darle continuidad, hasta que supongamos que le hemos hallado la traza. Vamos pues con nuestra hacha.

¿Qué cosas se discutían, recién consolidada la independencia de nuestros países? En Bolivarismo y Monroísmo, Vasconcelos evalúa el esfuerzo integracionista de nuestros próceres independentistas en el famoso congreso de Panamá. Luego se refiere a una segunda experiencia histórica, instancia mexicana, el congreso de Tacubaya. Dice que, siendo Lucas Alamán ministro de relaciones, en la presidencia de Bustamante, se encargó de la convocatoria y realización del evento. Leemos:

“Lo primero que hizo [Alamán] para ubicar a México frente al exterior fue reanudar el esfuerzo roto en Panamá. Al efecto, convocó el Congreso de Tacubaya. No mencionan este congreso las historias elementales de las escuelas de Hispanoamérica. Y eso que se celebró con asistencia de representantes de cada nación iberoamericana y llegó a conclusiones ya no simplemente románticas, como los postulados de Panamá, sino altamente novedosas y trascendentales.

“ Lo más importante para el porvenir iberoamericano quedó definido allí, pero también allí mismo quedó condenado. Lo más importante, que jamás haya hecho un estadista del continente, fue la concertación de una liga aduanera iberoamericana, que Alamán hizo aprobar. La firmaron unánimemente los delegados, pese a la oposición del ministro y del departamento de estado norteamericanos… No era justo, alegaban éstos, dejar a los Estados Unidos fuera de ese consorcio económico creado por la liga aduanera hispanoamericana. Los Estados Unidos ‘también eran república’.

“ El monroísmo excluye a los europeos de las ventajas de América, pero había ayudado a los países de América; por lo mismo, los Estados Unidos debían incorporarse a la liga. Alamán no tenía ningún compromiso con el monroísmo. No era ya de la generación que se alió con Inglaterra para batir a España. Alamán creía en la raza, creía en el idioma, creía en la comunidad religiosa. En suma, Alamán daba al bolivarismo el contenido que le estaba faltando. Sin sobresaltos, liquidaba al monroísmo. Con Alamán nace el hispanoamericanismo en definida posición frente al hibridismo panamericanista. Convenció a los delegados de la América española, que sin excepción votaron su plan. Alamán venció en el congreso a la luz de la discusión esclarecida.

“Adams, derrotado, no se conformó. Al servicio de Adams estaba Poinsett… Las logias de Poinsett derrocaron al gobierno, al que servía Alamán. Triunfó la primera revolución ‘liberal’ y Alamán quedó excluido no sólo del gobierno, de la opinión del país, del corazón de sus conciudadanos. Lo persiguió el nuevo gobierno, lo calumnió la propaganda monroizante. El panamericanismo se apuntó su primera victoria mexicana. El hispanoamericanismo cayó con Alamán, para no levantarse más en todo el siglo, no obstante, uno que otro intento más o menos falsificado.”

Aquí dejamos hoy el alegato. Le seguimos la próxima semana. Gracias.