expresion@elgrullo.com.mx
Buscar:
Sandeces veraces de Trump

Juan M. Negrete

Se impondría entonces que le dediquemos en este espacio al menos un memorandum a hecho tan ignominioso. Pero como el gobierno de la presidenta Claudia anunció que se ocupará del asunto en los primeros dos días de la semana que entra y como se nos previene que habrá novedades, nos esperaremos entonces a  que venga lo que viniere y le metemos escalpelo a lo que nos ofrezcan tales informes. Es la rutina de nuestro oficio periodístico y esperemos que haya tela de dónde cortar. Así que estamos entrados.

Pero en tanto nos llegan tales novedades, habrá que detener la lupa en los acontecimientos más sonados y relevantes que vivimos en la presente semana. Es obvio que lo que se estuvo llevando las candilejas y acaparando la atención de todo mundo vino a ser lo de las comparecencias de los muchos jefes de estado que pululan por el planeta. La famosa ONU, que agrupa a casi doscientas naciones, programa para cada año estas sesiones, donde les pone los micrófonos a los capos más destacados de los gobiernos en el mundo. Y estos señorones no se hacen del rogar. Acuden y sermonean de lo lindo a los presentes, que son, como auditorio, los demás jefes de estado y sus funcionarios aledaños.

Habrá que aclarar que no siempre acuden todos los jefes, presidentes o monarcas. Es costumbre que varios de ellos envíen a sus representantes, quienes hablan a nombre de quien encabeza su gobierno. El mensaje que se envía posee por tanto el mismo valor que si lo recitara el titular. Son valores entendidos por los presentes y también por el auditorio virtual que da seguimiento a sus peroratas.

En el caso concreto de nuestro país, la señora Claudia no asistió en persona. Pero nuestro secretario de Relaciones Exteriores lo hizo por ella y fincó la postura oficial de nuestro país. Dio el pronunciamiento en torno a los temas más sentidos que fueron manejados por estos días en tan encumbradas asambleas y el agua sigue corriendo por abajo de los puentes. Mañana retorna la calma y zapatero a tus zapatos.

Los que se llevan siempre las palmas, así sean aplausos o abucheos, son los capos de los países más poderosos. Tiene que serlo, no en balde ocupan tales escaños. Y como en el caso actual tenemos líos tan candentes, como la riña por el estrecho de Ormuz, la guerra en Ucrania a la que no se le ve fin, el bloqueo a Cuba por parte de los gringos, que no entienden razones andando en la borrachera, y algunas ampollas dolorosas de más, escucharles a los mandatarios chinos, rusos y gringos su postura en torno a tales líos siempre nos tiene con el jesús en la boca. Tal vez no se aparezcan con la panacea en las manos, pero de lo que digan podemos entrelazar planes y esperanzas.

Metidos en tales dinámicas, al que escuchamos como primer orador destacado fue al güero desabrido que gobierna a los gringos. Donald Trump salió a palestra como ya nos tiene a todos acostumbrados y soltó su indigesta perorata, cuyo contenido discurre siempre por los mismos cauces: paranoia, soberbia, egoísmo y desprecio. Los ramalazos en uno y otro sentido también nos son de sobra conocidos.

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU se soltó el pelo y nos endilgó cuanta mafufada se le puso enfrente. Pero nos interesa revisarle con cierto cuidado lo que nos recetó a los mexicanos, al referirse a nuestras cosas, vecindad y buenas maneras, que no son nuestro fuerte. Nos volvió a culpar de los problemas de adicción que padecen sus conciudadanos. Aseguró que nuestro país es “el epicentro” de la  violencia de los cárteles del narcotráfico en América Latina. Dijo más leperadas y afirmaciones gratuitas a las que los medios le dieron difusión como les vino en gana. Pero no las vamos a repetir, porque como cantaba José José: hasta la belleza cansa, que no nos fatigue oir tanta basura.

Mas donde no se midió, a nuestro parecer, fue en el párrafo en donde afirmó que nuestro gobierno le tiene cedido el control del territorio a “los enemigos de la humanidad”. Suena a una afirmación descabellada y fuera de tono. Pero si nos detenemos a revisarla con cuidado, esta vez habría que concederle razón. Y no se necesita manejar muchos elementos para hacerlo. Tal vez le traicionó el subconsciente y por fin soltó una verdad como una catedral.

Si nos ponemos a revisar los mapas originales, desde cuando todavía no éramos una república independiente, de cuando se nos llamaba Nueva España, el territorio mexicano se expandía hasta la península de la Florida hacia el oriente y hacia el norte comprendía casi la totalidad de los actuales estados sureños de la unión americana. Pero primero con la guerra por la independencia de Texas y luego con la invasión de todo lo demás en 1847, los gringos se nos metieron hasta la cocina y viven posesionados de todos estos espacios, de los que todo mundo aceptaba que eran de nuestra propiedad y posesión.

Ahora ya no están bajo dominio y control nuestro. Ahora están en manos de “enemigos de la humanidad”. Lo revelador viene a ser pues que quienes tienen en su mano el control de estos espacios son ellos, los gringos. Y es la primera vez que leemos (o por lo menos lo hace este redactor), que su propio vocero oficial declame que son ellos mismos esos tales enemigos de la humanidad. Aquí no se desmiente a nadie.

UdeG: otra vez acoso sexual

Juan M. Negrete

Los escenarios apuntan a dos de las preparatorias de nuestra universidad estatal. Una es la ubicada en el municipio o ranchito de San Martín de las flores. La otra señalada es la ubicada en Santa Anita. En ambas ocurren manifestaciones y escándalos del alumnado, exigiendo la separación de unos profesores señalados. Hasta se pide la renuncia de los directores de tales planteles. Se les acusa de no poner remedio a tal anomalía y hasta de complicidad, por la indiferencia mostrada una y otra vez a estas sentidas demandas. O sea que no es nada nuevo.

No tendría sentido ampliar los detalles particulares de estas denuncias, si nos han de llevar nada más a desbordar sus meros aspectos morbosos. Se impone la necesidad de levantar la voz y exigir a las autoridades pertinentes que metan la mano y que apliquen las sanciones necesarias; que lleven al control de esta anomalía y, de ser posible, a la desaparición de conductas tan execrables.

La desgracia de estas denuncias consiste en que son hechos que se magnifican por un lapso de tiempo, pero luego se difuminan sin haber generado acciones de corrección. Hay o se levanta mucho ruido en su torno; pero poco a poco va cediendo la denuncia hasta que se olvidan. Pasan años y felices días en los que las lápidas, con que se cubren estos estropicios, afirman su entierro diagnosticado como definitivo.

Pero no hay tal. Cuando menos lo esperamos, brotan de nuevo estos escándalos mediáticos. Tan recurrentes nos resultan que casi podría esbozarse cada uno de ellos con los mismos pinceles . Otra vez se desata el ruido en su torno. Otra vez se les cubre con silencios que parecen hasta de complicidad. Y otra vez se eleva el manto de la impunidad a dar cuenta del más reciente desaguisado de esta laya. La vida cotidiana retoma sus rutas pues, como si nada hubiera pasado.

En colaboraciones anteriores nos hemos ocupado en esta columna de la descomposición, en la que se desenvuelve la vida de quienes trabajan o se ocupan de las tareas de los espacios educativos. Se ha señalado desde aquí, sin atrevernos a decir que sea con índice de fuego tan sólo para nuestras instancias locales, que la presencia promiscua de la avaricia y del dinero en tareas tan delicadas poseen una parte significativa en esta descomposición.

Mas las averías, derivadas de manoseos eróticos y de transgresiones personales en las relaciones entre docentes y discentes, son de tan baja estofa, que hacen que los señalanientos de corrupción y de desviaciones en las tareas universitarias sustantivas aparecen como meras tortas y pan pintado, cual lo hubiese calificado don Quijote en sus reprimendas al tal Sancho Panza. Las faltas que se cometen desde el campo de la sexualidad deben tomarse como una descomposición de alto coturno.

Se entiende que la relación que establecen los maestros con sus alumnos tiene que ver con las altas miras que nos han de ocupar en cuanto a la superación de unos y de otros. Hasta podrían proponerse como hazañas de superación de la especie. Hablamos de las esferas de conducta en las tareas de la enseñanza y el aprendizaje. Son esfuerzos a los que nos aplicamos todos o que deberíamos hacerlos. Estamos obligados a elevar nuestras miras, particulares  y colectivas, para incidir en la superación de todos, a nivel personal y a nivel de comunidad.

Visto desde perspectivas abstractas, los docentes se escogen (o debería de hacerse así) de entre los adultos más destacados en la tarea de la comunicación y la ampliación de nuestros mejores valores. Se supone que los adultos ya aprendimos tales fortalezas y hasta las tenemos debidamente interiorizadas. Lo natural en estos vaivenes vivenciales es que unos superen a otros en materias tan delicadas. Nos referimos a la entronización de lo valioso a nivel comuna.

De lograr en positivo la transmisión de los tesoros, que la humanidad entera ha venido realizando, proviene el aura de prestigio que ostentan ciertas profesiones en la conciencia colectiva. Los médicos atinados, así como desprendidos, rivalizan con los mentores. No importa que la materia de manejo entre unos y otros cambie de rostro. Lo que importa es que sus ocupaciones concretas dignifiquen a todos los demás y nos permitan sostener la ilusión de un mundo mejor para todos.

Será entonces que ponemos en manos de los ejercitantes más destacados de estas primicias lo que más estimamos: el futuro de nuestros hijos. Los mentores se ocupan de transmitir  y de hacer que las nuevas generaciones lleven a la práctica de estos valores. Suponemos que así se han venido cuajando nuestras realidades positivas. Aplaudimos en serio cuando nos topamos con las riadas de nuestros nuevos graduados. Vemos en ellos al relevo valioso de las generaciones desgastadas en el ejercicio vital, en el que se nos han ido los años.

Por eso, cuando descubrimos trasgresiones sustantivas entre la turba de nuestros escolares, tenemos que caer a la cuenta de que tales conductas son condenables. No embonan tales desaciertos con los procesos dedicados a la formación positiva de la generación del relevo. Ya ni hablemos de elevación de miras, que le viene quedando muy lejana a tales infractores. Es entonces una obligación cordial, de la que nadie se puede excusar, la de marcar un alto y revisar lo que haya caído en la putrefacción. Hay que avanzar en serio, en la construcción de la calidad humana y en la del respeto que nos debemos unos a otros.

Fatídico septiembre

Juan M. Negrete

Nos vamos acostumbrando,por ejemplo, a que el 19 la tierra se ponga a temblar y nosotros a correr espantados. ¿Quién le pone fecha a los sismos? Es mera contingencia, pero ya la vamos dando por un hecho. Pero de estos días, a los que calificamos como fatídicos, hay que resaltar dos. Uno fue el asalto criminal del palacio de la Moneda en Chile. El otro, la destrucción de las torres gemelas en Nueva York. Del golpe de estado que le aplicaron los militares chilenos a su presidente Salvador Allende, se cumplieron ayer 53 años. De los avionazos en Nueva York se ha recorrido apenas el tramo de 25 años. Ambos acontecimientos estremecieron nuestra atención y no será fácil la tarea de tirarlos al olvido, como lo aconsejan muchos.

El gobierno de Salvador Allende se significaba en sus días como un régimen fuera de serie. Había llegado un socialista al poder a través del dictamen de las urnas, o sea, por la vía pacífica. Esta es una variable a imitar, porque para conseguir establecer en un país las premisas del socialismo, hasta esa fecha, se había recurrido al expediente de la lucha armada, la cual es vía cruenta y dolorosa, aquí y en China.

Los detalles de aquellas batallas electorales venían a ser una lección universal. Era prueba contundente de que los pueblos de la tierra podían recurrir a este expediente civilizado para elegir formatos de clave socialista, comunista o de izquierda, sin que se implantaran los métodos violentos de las armas. No sólo nos mostraba a un país hermano, Chile, como más que avanzado en las tareas de la democracia, sino que le servía de guía a todos los luchadores sociales del tercer mundo de que era posible transitar la alternancia de esta manera.

El cuartelazo del pinochetismo, en contra de un gobierno elegido democráticamente por el pueblo chileno, ocurrió hace 53 años. Suponíamos que las raíces militarizadas y demagógicas de aquellos días sombríos ya habían sido demolidas y soterradas. Pero vino a ser una sorpresa enorme que el actual presidente chileno no haya tomado esta bandera histórica, aunque fuera como mera memoria, como mero protocolo. Mucho menos que se hubiera esforzado por enfrentar a algunos nacionales que decidieron salir a las calles a pronunciarse a favor de estos hechos heroicos. Reivindicar al dictador Pinochet en la fecha misma de la comisión de su mayor atrocidad, es befa que clama al cielo y a la que no se le puede pasar de largo. Ya veremos cómo reaccionan los chilenos actuales a la ignominia presente.

Lo de la destrucción de las torres gemelas cumple apenas el tramo de lo que duran nuestras bodas de plata. 25 años son la tasa de duración de una generación, dicen muchos medidores de estadísticas enterados. La generación presente tiene a la mano elementos suficientes para hacer lo que hacemos todos con nuestros materiales vitales: irlos arrinconando suavemente hasta ocultarlos debajo de la alfombra.

Pero hay algunos elementos a los que habría que recurrir para desempolvar tal acontecimiento y meterle las tijeras, ya blandidas, pero no bien digeridas por nuestras grandes mayorías. Nos referimos concretamente a la versión crítica o negacionista que acuñó sobre el escándalo mediático de estos hechos, publicada con el nombre de La gran impostura. Su autor se llama Thierry Meyssan y el texto conoció ya la traducción a 28 idiomas. Es una obra muy extendida, muy citada, pero no logró incidir con su planteamientos críticos en el ánimo de la opinión mundial, que sigue rigiéndose por la versión oficial, que sostuvo y sigue sosteniendo el gobierno gringo.

A la par de los dos aviones que se estrrellaron en las torres gemelas, se habló de otro avionazo, que alcanzó al edificio del Pentágono. Para este hecho, el mismo autor escribió otro texto: Le pentagate. En él afirma que lo que alcanzó al edificio del Pentágono fue un misil y no un avión. Da por imposible que los sistemas de intercepción aérea no hayan tenido tiempo de intervenir. Cuestiona también que los sistemas automáticos de defensa antiaérea del Pentágono no hayan sido accionados.

Para que el avión hubiese llegado a ese destino, su trayectoria debio haber avanzado a ras del suelo a lo largo de 500 kms. No se encontraron restos del aparato, ni los reactores en el exterior de dicho edificio. Los bomberos no dieron razón de ningún elemento relacionado con un Boeing y muchas otras incoherencias de este estilo.  Las inconsistencias y posibles mentiras técnicas en torno al derrumbe de los edificios de las torres gemelas resultan mucho peor de complicadas, para una explicación coherente. Pero insistimos pues en que estas críticas no permearon en las multitudes. Muchos nos hemos siguido quedando con el sabor gringo a mentira mal estructurada pero agobiadoramente difundida. Y así seguimos.

LAS DEUDAS AGOBIAN AL MUNDO: ESTADOS UNIDOS PÉSIMO EJEMPLO.

Por Pedro Vargas Avalos

                Según los especialistas del sector, lo aconsejable para todo país, es que su deuda no rebase la mitad de su PIB, aunque en naciones muy avanzadas se asegura que por sus altas recaudaciones pueden llegar hasta el 60%. Por el contrario, si el país es pobre, lo aconsejable es que no sea más del 40%. México es una potencia respetable en el concierto internacional: ocupa el lugar 12 entre las economías más grandes del mundo según el Fondo Monetario Internacional.  En América Latina es el segundo, detrás de Brasil.  

                Nuestra República mexicana debe a la fecha alrededor de veinte mil millones de dólares, que ya sabemos es la moneda utilizada mundialmente para medir todo tipo de asunto económico. La suma antedicha es aproximadamente el cincuenta por ciento del Producto Interno Bruto nacional (PIB). Por lo tanto, estamos en porcentaje aceptable.

                Ahora veamos como está la deuda pública de los Estados Unidos, la superpotencia limítrofe de nuestro país. Los números fríos nos dicen que en este 2026 ya superó los 40 billones de dólares, equivalentes a unos 680 billones de pesos mexicanos. Si ya de por sí causa fuerte impacto esa cuantía, aumenta el asombro al enterarnos que, en relación con el PIB gringo, viene a ser más del 122 por ciento. Nos dice un especialista, que esta deuda se duplicó en apenas 9 años: en enero de 2017 era de 19.95 billones de dólares, en cambio para agosto de este año rebasó los 40 billones, o sea, fue más del doble, lo cual se debe a la excéntrica política de Donald Trump, (con él crece la deuda nada menos que 202 mil millones de dólares mensualmente) quien a cambio se ha enriquecido exorbitantemente junto a la camarilla de super-ricos que lo acompañan en su desgobierno oligárquico.

                Hay regímenes que poseen mayores niveles porcentuales de endeudamiento, como Japón (204%) pero el monto de lo que adeudan los nipones es de 8.9 billones de billetes verdes; es revelador que la enorme potencia que es China, debe 22.3 billones de dólares, con lo que es la segunda nación más deudora del mundo, pero muy lejos en importe al pasivo del Tío Sam, donde cada norteamericano debe 116 mil dólares, es decir, casi 2 millones de pesos, incluyendo a niños recién nacidos. Si solo vemos por contribuyentes, cada primo debe 360 mil dólares, es decir, 6.12 millones de pesos. (Ángel Balderas, Tribuna de Querétaro, 27/08/2026).

Considerando los números predichos, respecto a nuestro país, la deuda de los Estados Unidos es 30 veces mayor que la azteca. En ese comparativo y respecto al PIB, la diferencia con respecto a nuestro país es abismal, pues México debe el 50.4 por ciento de su PIB, un nivel inferior al que ya tenían los Estados Unidos en el año 2000.

Tal como están las cosas, no sería nada raro que se desencadenara un trance de deuda impagable yanqui, lo que significaría horrorífica crisis para el mundo entero. Nos dicen los entendidos en la materia, que, por tal motivo, países tenedores de deuda norteamericana se han estado deshaciendo de ella, especialmente Japón y China, lo cual es evidente que preocupa a la potencia norteña. Los petrodólares hasta el momento la han salvado  de la debacle, pues los hidrocarburos -en su mayor parte-se negocian en dólares, además de que Washington tiene la posibilidad de imprimir billetes, aunque no haya sustento económico para ello. Al respecto el dilema es hasta cuando puede durar esa prerrogativa impresora.

Para finiquitar este tema de los adeudos de países, anotamos que la  DP mexicana creció en más de un billón 150 mil millones de pesos en el año reciente. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que al cierre de abril los pasivos totales del país llegaron a 18 billones 680 mil 848 millones de pesos y representan la mitad de la economía del país. Una calificadora -Standard & Poor’s (S&P)- dictaminó que “El lento crecimiento económico de México, las restricciones presupuestarias y la materialización de pasivos contingentes podrían dar lugar a una consolidación fiscal muy gradual y a un aumento moderado de la deuda pública” por lo que proyectó una calificación especulativa para el país. Sobre el tema, la autoridad hacendaria nacional, precisó: que la deuda se encuentre en 50 por ciento del PIB es una métrica que se compara de manera favorable frente a otros países, por lo que se tiene una trayectoria sostenible de la deuda pública. (La Jornada, 1 de junio de 2026).

Como agregado final, diremos que la deuda pública del Estado de Jalisco a julio del presente, ascendió a poco más de 28,692 millones de pesos, lo cual no es poca cosa, pero no excede las posibilidades de la Entidad, cuyo presupuesto en este año es de $181,548,876,515.00. En el concierto nacional, la Ciudad de México, el Estado de Nuevo León y el Estado de México, son los más endeudados. Jalisco figura en el número 7, que sin alarmarnos es un punto para tener cuidado en renglón tan sensible. Para tener visión completa -no solo la oficial-, debemos anotar, que según Lorena Meeser de la revista Visión Empresarial, en base a datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), con cifras al cierre de 2024 y proyecciones para 2025-2026, la suma que adeuda Jalisco es de 35 mil millones de pesos, cantidad que -debemos rememorar – se manejaba en los difíciles tiempos de Enrique Alfaro, que por fortuna para los jaliscienses ya es etapa pasada.

Se decía hace años, que “Las grandes deudas son un privilegio de la riqueza”, sin embargo, nosotros creemos que es preferible la frase que expresó el científico Benjamín Franklin: Es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas.