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MORENA Y ALIANZAS, ENTRE CONTRAVENCIONES E INCONFORMIDADES.

Por Pedro Vargas Avalos.

El superior objetivo de los partidos políticos es alcanzar el poder, con el fin de aplicar sus principios y cumplir compromisos cuando formen gobierno. Todas las demás metas, por importantes que sean, las sujetan a esos principios sustanciales. De allí que a veces se avisten escenarios como los que ahora contemplamos: institutos antes enemigos, resulta que son “amigos” (como el PAN, PRI y PRD) y forman la incongruente coalición “Va por México”. Por otra parte, la victoriosa “Juntos Haremos Historia”, transformada en 2020 en “Juntos Hacemos Historia”, encabezada por MORENA, ha tenido aliados de chile y picadillo: organismos confesionales como el PES, o logreros como el Verde Ecologista (PVEM) e inexorables como el de los Trabajadores (PT).

La alianza morenista detenta el poder político fundamental, por lo que lógicamente, su principal lucha es conservarlo y en lo posible, incrementarlo sumando entidades federativas: para cristalizar sus ideales instrumentó lo que denomina la Cuarta Transformación, o sencillamente Cuatro T. En cuanto a la oposición, su búsqueda denodada es desbancar a los anteriores, y pugnar por no perder porciones de lo que aún conservan dentro de los ámbitos estatales; su principal defecto hasta ahora es la carencia de programa, inconveniente que todo mundo le echa en cara.

Por separado anotamos al partido Movimiento Ciudadano (MC): es la evolución de Convergencia Democrática (fundado como Agrupación Política en 1996, con registro como partido en 1999) que presidió su fundador Dante Delgado Rannauro -expriísta-  quien se sumó a la “Alianza por México” en 2000 (con el PRD, PT y otros) apoyando al candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas. En 2002 recortó su nombre a solo “Convergencia”, reeligiendo a su directiva, o sea, a Dante Delgado. En 2005 y 2006, obtuvo sus primeras gubernaturas (Guerrero y Chiapas) en alianzas con otros institutos, como el PRD. Con este formó nueva coalición (Por el Bien de Todos) para apoyar a Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial del PRD y PT en 2006. Luego constituyó distintas uniones, como el FAP (Frente Amplio Progresista) hasta el “Salvemos a México”, que sumó numerosos organismos, entre ellos el del sol azteca, para caminar unidos desde 2009. Por fin en julio de 2011 adoptó su vigente denominación: Movimiento Ciudadano, que hoy por hoy “Coordina” el senador Dante Delgado, virtual dueño de la institución, a la que había coordinado (eufemismo por dirigido) de 2012 a 2018. Los Estados donde participó aliada, fueron 7, y sola, ganó en Jalisco, donde quien realmente triunfó fue el alfarismo. Ahora tiene además Nuevo León, y podemos incluir a la ciudad de Monterrey con su flamante alcalde, el junior heredero del apellido mágico: Luis Donaldo Colosio -Riojas-.

La inquietud de quien sucederá al actual primer mandatario federal, desde el principio del sexenio ha sido motivo de acotaciones, porque para los mexicanos eso es un verdadero entretenimiento, instigado por los comentócratas con domicilio en la capital de la nación, quienes, si antes lo hacían por rutina, ahora, al perder favores, lo asumen como encomienda. Esa ocupación, encontró tierra fértil cuando AMLO mismo adelantó el tiempo de la sucesión, mencionando a varios de sus colaboradores (Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Tatiana Cloutier, Juan Ramón de la Fuente, etc.) como viables candidatos presidenciales: a todos los mexicanos asombró que entre ellos no incluyera al senador Ricardo Monreal Ávila, líder del Senado.

A la par se llevaron a cabo varias encuestas en las Entidades federativas donde habrá elecciones para gobernador este año: Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas. Las dos coaliciones y el partido MC, han ido nombrando sus candidatos, generando con tal causa, varias confrontaciones, pues en una y otra alianza, los que no fueron nominados han mostrado su inconformidad y amagan hasta con salirse de su partido. En tal tesitura destacan por lo general miembros de MORENA, y en menor grado, en la otra liga, integrantes del PRI o del PAN.

 En MC los problemas son menores, porque se dedica a recoger aspirantes de cualquier origen. Dice el diario “Contrapeso Ciudadano” del 11 de este mes: “Dante Delgado a la pepena de inconformes de otros partidos”, aunque dicho personaje, veleidoso como ha sido (antes prefería perredistas) escoge panistas, pues 5 de sus 6 aspirantes provienen de las filas blanquiazules: Patricia Flores Elizondo, cercana colaboradora de Felipe Calderón, ya es abanderada naranja en Durango; Dulce Alejandra García Morlán, precandidata al gobierno oaxaqueño; en Aguascalientes, dos expanistas llegaron a la final del MC: Antonio Martín del Campo y Fernando Herrera Ávila, exvocero con Marko Cortés. En Quintana Roo, Marybel Villegas Canché confía en darle una nueva entidad a Movimiento Ciudadano; y hasta al saltimbanqui Francisco Xavier Berganza, dos veces candidato a gobernador por el PAN, luego diputado morenista dimitente, ahora aceptó ser postulado a la gubernatura hidalguense. Solo le resta Tamaulipas, en donde el dueño de MC ya le echó la vista a la morenista inconforme, la ex alcaldesa de Reynosa, Maki Ortiz, antes panista.

En la coalición “Va por México”, también se han dado las confrontaciones, como la sostenida entre el gobernador hidalguense Omar Fayad contra Alejandro Moreno “Alito” -dirigente del partido tricolor-, a quien acusó de haber entregado al PAN la candidatura, siendo la elegida la señora Carolina Viggiano, secretaria del CEN priísta, pero primero postulada por el panismo. Como respuesta, “Alito” le dijo al “gober” Fayad, que gobernaba para que Hidalgo fuera para MORENA, por lo que no se le tomó en cuenta para la designación. Ahora ya fumaron la pipa de la paz y se toman fotos juntos, campantes cual si no hubiese pasado nada. Sin embargo, gracias a una ductilidad increíble, los panistas postularon otros dos candidatos, de 4 en que acordaron ir unidos los de “Va por México”: la antedicha candidatura de Hidalgo (priísta, como ya dijimos) más Tamaulipas y Aguascalientes, donde aseguran que tienen mayorías para ganar; pendiente quedó Durango. En vilo están Oaxaca y Quintana Roo, donde Laura Fernández Piña, dejó al Verde para que la postulara el PRD, que, si no logra el respaldo de sus otros colegas, está destinado a perder. En Oaxaca, la pesca está difícil porque la senadora Susana Harp, perdedora interna en Morena, declaró que “Ella no traiciona”, por lo que no oye cantos de sirena. De allí que ya se constituyeron dos ligas para competir contra el abanderado de Morena (senador Salomón Jara), el favorito para ganar la elección: esas alianzas son “Con Rumbo y Estabilidad por Oaxaca” (Creo), convenida por el alicaído PRD y el PAN; la otra se denomina “Juntos Hacemos Más”, compuesta por el PRI, el Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal).

En cuanto a MORENA, que se cree ganará 4 o 5 gubernaturas de las 6 que estarán en juego, por medio de encuestas muy sigilosas, ya nominó de entre 156 suspirantes, a sus seis abanderados: Por Aguascalientes, Nora Ruvalcaba: en Durango, Marina Vitela; Mara Lezama competirá en Quintana Roo; y Salomón Jara irá por Oaxaca. En Hidalgo y Tamaulipas se eligió a Julio Menchaca y Américo Villareal, respectivamente. Las inconformidades han estado presentes, según anotamos anteriormente, pero las más críticas y que ya impugnaron el proceso ante el Tribunal Electoral, son Durango, Oaxaca, Tamaulipas y Quintana Roo. Los argumentos de los perdidosos en general son de que las encuestas fueron amañadas, y que la solución para escoger vencedores, fue cupular. No se descarta que algunos de esos aspirantes frustrados, acepten ofertas de partidos distintos. 

Ahora bien, el otro reto electoral, de mayor escala que los de este año, es el de la elección federal de 2024. A simple vista, se ve distante, pero el mismísimo presidente de la republica abrió la competición, cuando el año pasado (muy anticipadamente, se asegura) puso sobre la mesa una lista de presuntos aspirantes, llamando la atención de que entre ellos no figurara Ricardo Monreal, notoria figura morenista y líder del Senado. Interrogado este zacatecano, exculpó a López Obrador, diciendo que su enumeración consideró el respeto a los demás poderes de la Unión, y él pertenece al legislativo.

Como es evidente, cada día que pasa se aviva el ambiente en torno a la sucesión de AMLO. Y hasta la fecha, lo claro es que los nombres que se barajan, son de MORENA, y en cuanto a la oposición todo son conjeturas e inferencias: recientemente el líder del PRI se dijo listo para participar, ante la incredulidad de los mexicanos. Por el panismo, sigue en su macho el desmerecido Ricardo Anaya, y a veces se mencionan sujetos como Claudio X. González jr., o hasta a Lorenzo Córdova, el del INE: pero todo son desazonadas suposiciones. Por su lado, MC sigue en su idea de no aliarse, y que con sus políticos mas destacados tiene suficiente para competir; estos no pasan de los gobernadores de Jalisco, de Nuevo León y el alcalde de Monterrey.

Según el primer mandatario nacional, la sucesión arrancó ya, porque, a diferencia del pasado, “ahora no habrá tapadismo” y los aspirantes deben estar a la vista de todos. El excluido, Ricardo Monreal, afirma que “Se vive una sucesión adelantada…sucesión precipitada, fuera de toda lógica institucional, y muy muy alejada de cualquier ortodoxia; para mí no fue oportuna, correcta ni conveniente, incluso no lo creí necesario”. (entrevista de Roberto Zamarripa, Reforma, 9.ene.22). Estas consideraciones ponen de manifiesto la confrontación entre el Presidente y el dirigente del Senado, lo cual puede devenir en lamentable fractura para el partido en el poder.

El adalid real de MORENA (AMLO), secunda la idea de que las encuestas determinen quien será el representante de su partido en esa contienda de 2024, subrayando que él apoyará a quien salga adelante en esos sondeos. En cambio, Monreal plantea como mejor método el de elecciones primarias, propuesta que al parecer no tiene mucha aceptación en las filas morenistas, ni en el movimiento lopezobradorista, que es más amplio. Esta confrontación aleja más al Senador, de su meta de ser candidato; empero, porfiado como es, alega que ganará la postulación.

Pedro Miguel, intelectual morenista importante, declaró: El Presidente ha sido claro, en decir que él no es el factor decisivo de quien será candidato. Que apoyará a quien las encuestas digan es el más popular, y si Monreal como dice, es el más popular, pues no hay problema, él sería el candidato. (Entrevista con Rubén Luengas, En contexto, 9-ene-22).  

Según Juan Ignacio Zavala -panista- la actitud de Monreal es medida, al salir a declarar en medios hostiles a la Cuatro T., con lo cual persevera en su empeño. Pero a la vez lo acerca más al descarte, si quien puede (el mandatario), decide quitarlo de guía senatorial. Según Héctor Aguilar Camín, el juego de Monreal es ambiguo y hace valer sus buenas relaciones con diversos partidos, además de que en los comicios de junio hizo sentir su poder, factor por el que hubo fracasos morenistas. Finalmente, dice este intelectual orgánico, estamos en el juego democrático, y se debe tener en cuenta -para el caso de que Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard, se frustren- otros posibles jugadores de la sucesión, como el Secretario de Gobernación, al embajador en la ONU y hasta al coordinador de asesores de López Obrador, Lázaro Cárdenas Batel. (Botepronto, Milenio, 13-oct-2021). 

Otro frente de confrontación lo ilustra la declaración de Monreal a Roberto Zamarripa, sobre que, si se da opción a los radicales, estos acabarán al país.  En su libro “La Larga Travesía” (repaso de la campaña presidencial de 2012), propone saber recorrerse de la izquierda al centro, para poder ganar; por ello, afirma que “Yo no estoy de acuerdo con radicalismos”,  agregando, “…concuerdo más con la democracia social que con los extremismos de la izquierda. El presidente sabe que yo no soy de ninguna extrema posición, ni de derecha ni de izquierda”. (Reforma, 9 ene 22). Pedro Miguel opinó al respecto: ¿No habrá país?  suena muy apocalíptico. (En contexto, 9-ene-22).  AMLO abundó que ser radical, es profesar de raíz los principios de izquierda, y reiteró en una mañanera: que reprueba lo de correrse al centro, buscar quedar bien con todos; se debe ser auténtico, estar anclados en nuestros principios, no zigzaguear, pronunciándose siempre por los pobres y la justicia, para tener simpatía de los de abajo, de la zona lúcida y humana de la clase media y alta, con lo que es suficiente para derrotar a los reaccionarios.

A propósito de lo anterior, dice Alejandro Páez: Cada que replica Monreal, saca ventajas: la pasada vez en 2018, al perder la candidatura a la Ciudad De México, salió ganando senaduría y liderazgo de la Cámara Alta. Total, siempre tiene a donde ir, aunque sostiene: “Estoy en Morena, sigo en Morena, porque en Morena hay muchas visiones, hay quienes coinciden conmigo, hay quienes no, que han viciado este proceso anticipado de la sucesión …” (Sin Embargo, 10-ene-22). Y a Zamarripa le expresó que “estoy viviendo una etapa difícil en mi vida pública, en mi vida política, una etapa que a nadie se la deseo”. 

Hace unos días, Monreal, en conjunto a Dante Delgado, se querelló contra Cuitláhuac García, ejecutivo veracruzano, por la detención del cercano colaborador en el Senado, el emecista José Manuel del Río, acusado de homicidio, con lo cual abrió otra confrontación intramorenista: Monreal acusa al juez del caso como “de consigna”, y a la fiscalía estatal como servidora del ejecutivo, calificando al asunto de absurdo, ilegal, “de risa” en cuanto a lo jurídico, porque a él le consta lo recto del detenido. López Obrador, advirtió que esas rencillas dañan a Morena y a la Cuatro T, y que el gobernador es muy recto.

 Así las cosas, el senador morenista está confrontado con Cuitláhuac García, con Claudia Sheinbaum, con varios senadores que ya no lo siguen como líder, con muchísimos lopezobradoristas, y sobre ello, contesta: que fue fundador de Morena, que es independiente de criterio y de opinión, que tiene diferencias con quienes abusan del poder porque cometen los excesos que cuestiona Morena. Dice no tener rencillas, sino diversos puntos de vista. Que él lucha por que las ideas predominen sobre “este proceso de aniquilamiento que pretenden instaurar las facciones”.  Por ello, “voy a luchar en el interior del partido, aunque no en igualdad de circunstancias, porque no las hay, no hay piso parejo”: pero no es mi intención confrontarme con el mandatario, porque “creo que la aportación que él ha hecho a este capítulo de la vida nacional, es sorprendente y es admirable”, es un demócrata, lo conozco muy bien luego de luchar 24 años juntos; es muy fuerte, “goza de apoyos no solo en Morena, sino con aliados y fuerzas independientes, por lo que, lo que haga por uno u otro de los aspirantes, es muy pesado: a uno se le apapacha, a otro se le reconoce y a uno más se le ignora”, por lo que la expresión de la militancia es un reflejo de esa conducta; pero “yo estoy muy tranquilo, he jugado las reglas de la política toda mi vida, nunca he corrido con la ventaja de la nomenclatura, y no reclamo trato diferente, ni patrocinio ajeno, solo quiero que se democratice la decisión del partido en el momento de tomarla”. Por ello ahora no debe haber confrontación irracional, “estamos a tiempo de evitar que la pugna y purga sean características de Morena”, eso a nadie le conviene.

Por lo supra escrito, muchos opinadores estiman que la única boleta para que Monreal sea candidato, no es por Morena sino en la oposición. Según Alejandro Páez,  Ricardo “no es del PRI, pero no lo descarten; no es de MC, pero tiene un pie ahí; no es del PRD, pero lo tienen de aliado; no es del PT, pero el PT ha sido de él;  es de Morena, pero en Morena se entiende por sus propios mensajes que no lo es tanto: ahora está en el reniega y vencerás, caminando hacia el ganar perdiendo, sino es que se revienta la liga…”. A eso de abanderar otro partido, el senador contestó pronto: “Espero que no, ya pasó una historia con un presidente de la república”. Finalmente, en cuanto a su relación con el primer magistrado, trata de poner punto final con el siguiente mensaje difundido en sus redes sociales: “Hace casi un cuarto de siglo inicié una larga travesía de lucha política con el Lic. Andrés Manuel López Obrador para transformar las instituciones de la nación. Fue la mejor decisión; nunca confrontaré al presidente ni me alejaré de mis ideales por un mejor país. ¡Viva México!”. 

LAS CONFUSIONES DE LENCHO.

Por Pedro Vargas Avalos.

Se inició el año 2022 y se recrudecieron varios asuntos. Entre ellos figuran los relativos a la pandemia del Covid19, que con la versión “ómicron”, amenaza a la humanidad entera; pero además está lo relativo a los energéticos, donde se inscriben las cuestiones relativas al petróleo, el gas, la energía eléctrica y el sensacional “oro del futuro”, o sea, el litio.

Pero los temas no se agotan con los antedichos trajines, sino que las cuestiones económicas reclaman atención idónea, y sin desdoro de otros varios renglones que demandan amplia consideración, está lo relativo a las implicaciones políticas, donde no solo se avizora la anticipada sucesión presidencial, pasando por los comicios que en seis Entidades se registrarán este año, sino a la llevada y traída revocación de mandato del presidente, procedimiento que se supone deberá realizarse el mes de abril venidero.

Sobre esta práctica de participación democrática, las opiniones se han dividido: por un lado, están las agrupaciones de oposición y sus simpatizadores, que coinciden con las posturas del Instituto Nacional Electoral (INE), poniendo trabas para su realización y, por la otra parte, el partido gobernante MORENA, sus aliados y adeptos, quienes concuerdan con la posición del primer mandatario federal, sobre que ineludiblemente se lleve a cabo ese ejercicio cívico.

Bajo tales circunstancias, los heraldos de cada actitud han indicado reiteradamente sus argumentos, mismos que van desde la falta del requisito de desconfianza hacia el Presidente, como la carencia de recursos para poder organizar el proceso; del otro bando, exigiendo el cumplimiento irrestricto de la Constitución y su ley reglamentaria, que lo mandatan. 

Al respecto, dice Lorenzo Córdova Vianello (LCV), presidente consejero del INE, que el organismo que dirige, ha tomado decisiones a veces polémicas y controvertidas, las cuales “no deberían ser motivo ni de censura y mucho menos de persecución penal o política” (Los Periodistas, enero 3, 2022). Una de ellas fue la exigencia de más dinero (pues querían la friolera de 3 mil 830 millones de pesos y dice que solo cuentan con 1,500 millones) ya que el presupuesto que les autorizó la Cámara de Diputados, fue insuficiente.

Desde luego que el INE no recurre a la política de austeridad que el actual gobierno ha implementado. Desde que el primer magistrado, al arrancar su período, anunció la necesidad de esa conducta republicana, ya que no es congruente haya “gobierno rico junto a pueblo pobre”, exhortó a todos los integrantes de la administración pública para que se ajustaran a tal sistema. Sin embargo, solo en el poder legislativo y las dependencias del ejecutivo, se hizo eco a la petición, pues el poder judicial, amparado en un artículo constitucional que originalmente (en 1917) no preveía los salarios, logró que Plutarco Elías Calles, en agosto de 1928, incluyera en el artículo 94 constitucional, la no disminución de las remuneraciones de jueces y ministros durante su encargo, y así ha perdurado no obstante las numerosas reformas a la Carta Magna.

El numeral 127, fracción II de la Carta Magna federal, establece que ningún servidor público podrá recibir una remuneración por su trabajo, mayor que la del Presidente de la República. Y en la fracción III, reafirma que ningún empleado gubernamental podrá ganar más que su superior jerárquico: nadie puede negar que el máximo servidor público, dentro del gobierno, es precisamente el jefe de las instituciones nacionales. La excepción que contiene la misma parte del artículo que nos ocupa, dice, “salvo que el excedente sea consecuencia del desempeño de varios empleos públicos, que su remuneración sea producto de las condiciones generales de trabajo, derivado de un trabajo técnico calificado o por especialización en su función, la suma de dichas retribuciones no deberá exceder la mitad de la remuneración establecida para el Presidente…”. Más claro ni el agua.

Las diversas instituciones que han surgido de hace unos lustros a esta fecha, revestidas de “autonomía”, se han adherido a esta prerrogativa para defender mañosa y encarnizadamente sus pródigos ingresos, y dentro de tales entes destaca el INE. Pero se les olvida que no reúnen las condiciones antedichas, pues, ni tienen un trabajo técnico calificado ni es una especialidad profesional o científica su labor: ser consejero electoral, es un honor, pero solo exige requisitos ordinarios para un empleo de tal índole. En consecuencia, están sujetos a lo que establece dicho artículo 127 en su fracción segunda. Pero Lorenzo (Lencho para sus cuates) cree que defender rabiosamente sus privilegiadas retribuciones, (percibe anualmente $2 millones 487 mil pesos) incluidas una serie de ventajosos beneficios (como gastos médicos mayores) o gruesas partidas para consumos, y no digamos el ejército de “asesores” que tienen, algo así como doscientos sesenta y dos, todos muy bien pagados -hasta $104,875.00 pesos mensuales- y con fastuosas prestaciones. (Sin Embargo al Aire, nov.30-2021).

La gota que derramó el vaso fue cuando el Consejo General del INE dispuso, por mayoría de        seis votos a favor y cinco en contra, la medida extraordinaria de posponer temporalmente la realización de la Revocación de Mandato del Presidente de la República, por insuficiencia presupuestal. El paladín de la democracia mexicana -según parece por sus expresiones – Don Lencho Córdova, tajante dijo: “Que quede muy claro: no se trata de una suspensión del proceso o de una negativa a cumplir con las obligaciones constitucionales del INE. Se trata de un acuerdo que busca dotar de certeza plena a este ejercicio inédito de participación ciudadana”. Y no contento con lograr esa suspensión (no prevista en la Constitución ni la Ley), con aire prepotente manifestó el señor Córdova: “Si realmente se quiere la Revocación de Mandato se los digo con mucha franqueza: salidas hay, el acuerdo…deja abiertas las probabilidades y… pone sobre la mesa posibilidades para que, si realmente hay voluntad de que la Revocación de Mandato sea una realidad, ésta se lleve a cabo”. Las salidas él mismo las enumera: que la Cámara de Diputados haga la ampliación presupuestaria, o el Presidente del país, gire instrucciones a la Secretaría de Hacienda para que suministre los fondos que pide el INE.

El malhadado acuerdo, fue reprobado no solo por la ciudadanía, sino por la Suprema Corte y el Tribunal Federal Electoral (TRIFE). El presidente de la Cámara de Diputados (Sergio Gutiérrez Luna) interpuso en la Corte la controversia constitucional y el 22 de diciembre concedió la suspensión provisional, ordenando que el INE prosiguiera “con la organización y el desarrollo de la totalidad de las actividades del proceso de revocación de mandato hasta su conclusión con el presupuesto aprobado de 1,503 millones de pesos el cual constituye un indicador de viabilidad financiera”, en razón a que se estaría poniendo en riesgo el ejercicio oportuno del derecho de la ciudadanía a decidir si revoca o no el mandato del presidente. (Expansión Política, Guadalupe Vallejo, 22-12-2021). Días después, el TRIFE, ante recurso interpuesto por MORENA y PT, resolvió revocar el mentado acuerdo del INE, y les dijo a sus directivos no poner “en riesgo el ejercicio oportuno del derecho de la ciudadanía a decidir si revoca o no el mandato” del presidente de la nación. Por lo tanto, debe realizar y gestionar “las adecuaciones necesarias a su presupuesto, sin afectar sus obligaciones constitucionales, legales, estatutarias y laborales, a fin de garantizar el adecuado desarrollo” del proceso revocatorio. (Portal de Consulta, TRIFE, 29-dic.21).

Para entonces, el antedicho presidente de la Cámara de Diputados, había presentado (el miércoles 2 de diciembre) una denuncia ante la Fiscalía de la República, para deslindar si los consejeros del INE tenían responsabilidad penal. Esto hizo que Lencho y sus adláteres, así como la oposición, reaccionaran telúricamente, pues dice aquél que las diferencias entre los pares y las de la institución con otras entidades, no deben criminalizarse. Y por si hubiese culpas administrativas, la denuncia también se presentó ante el Órgano Interno de Control del INE.  Como varias organizaciones y el mismo AMLO, dijeron que no debería llevarse este asunto a la materia penal, la denuncia no se ratificó. Lencho pidió que como esos ilícitos son de oficio, esperaba que se declarara por la Fiscalía su improcedencia. Y volvió a decir que él y sus pares, “a pesar de la persecución penal que se pretende hacer de algunos de sus integrantes 2 siguen cumpliendo sus obligaciones. (Twitter de LCV, 2 ene.2022).

La conclusión de todo lo anterior es que, Don Lorenzo, tiene muchas confusiones: A) la defensa a ultranza de sus altos salarios anticonstitucionales, no conllevan la autonomía del INE, como a hurtadillas sostiene; B) el INE no es la democracia de México, solo es un organismo encargado de organizar los eventos electorales conforme a la ley. El pueblo, especialmente los ciudadanos, son los que encarnan, al ejercer sus derechos, la democracia mexicana. C) la austeridad republicana es parte fundamental de nuestra realidad actual, y a ella deben ceñirse los integrantes del INE, haciendo a un lado sus opulentos sueldos y sus impúdicos derroches. D) el hecho de ser dirigentes del INE, no los exenta de incurrir en responsabilidades, tanto administrativas como punitivas: el que nada debe, nada debe temer, por lo que si su actuación es legítima, no deben sobrecogerse ni imaginar “persecución penal”, ya que nadie les ha fabricado crímenes, solo se denunciaron “hechos”.

Lencho anda tan embrollado, que en una entrevista concedida hace unos días al diario peninsular “El País”, manifestó que, “Estamos viendo un contexto inédito de hostigamiento a las autoridades electorales. Además, se ha abierto una narrativa claramente de acoso y descalificación”. Y ya haciéndose víctima, vaticinó: “Este discurso de descalificación y de desinstitucionalización ha antecedido en el pasado algunos de los peores experimentos autocráticos de la historia. No estoy diciendo que eso vaya a ocurrir en México, pero subrayo la similitud de este tipo de discursos, por ejemplo, con lo que ocurría en los años 20 en Europa”.

En base a esas declaraciones, consideramos que Don Lorenzo cada vez está más confuso. Lo que ocurría en aquellos tiempos en el viejo continente, eran la gestación del nazismo y el crecimiento del fascismo, lo cual, hablando de nuestra actualidad nacional, de plano resulta inadmisible. A menos que el buen Lencho, ya esté tan neurasténico, que piense como algunos alharaquientos ejemplares de la oposición, de los que invitaron al VOX ibero, o de los que anhelan con volver a los tiempos del anodino Fox, del abominable Calderón o del inmundo Peña Nieto. De suceder esto, entonces sí tendría razón el protagónico cuanto enrevesado dirigente del INE. Pero fundados en la madurez de nuestro pueblo, podemos afirmar que “Si es pasión, que se les borre”: México seguirá adelante y nuestra democracia, cada día, será más sólida y correcta, con o sin el apoyo de este confundido personaje.

IZQUIERDISTAS DE MODA.
Avalos

Por Pedro Vargas Avalos

Ya sabemos que en tratándose de pensamiento, ideología o política, a quienes se declaren o ubique como conservadores, se les conoce como de “derecha”; por el contrario, a quien se le identifica como progresista o de avanzada, suele calificársele de “izquierda”.

Es claro, como lo ha dicho el notable pensador italiano Norberto Bobbio, que lo que llamamos izquierda tiene a la promoción de la igualdad como una de sus ideas prioritarias, aunque no la única: Punto irrenunciable de la izquierda es, por consiguiente, la búsqueda de la igualdad, pero sin excluir las garantías individuales y la participación ciudadana.  En consecuencia, como señala el filósofo Adolfo Sánchez Vázquez, el actuar progresista no puede excluir la libertad, la democracia y la moral. De allí que, el pensamiento de izquierda debe ser democrático y crítico de la centralización del poder, así como de la concentración de la riqueza en pocas manos, promoviendo preceptos de justicia distributiva.

El creador de “Si por México”, Claudio X González, e impulsor del “Va por México”, declaró en días recientes, que era de centro progresista: “Yo soy de izquierda, AMLO es populista”, dice y tacha al presidente de inepto y mentiroso. Y como su padre -de igual nombre- quien fue colaborador de Carlos Salinas “El héroe de Agua Leguas”, es un riquísimo empresario, a su entrevistador le confesó, como queriéndose exculpar: “No soy empresario ni conozco a Salinas”, enfatizando que el exmandatario neoliberal, “No está atrás de nosotros: soy demócrata, lucho por los derechos sociales”. Lo anterior lo declaró ante el furibundo impugnador de López Obrador, Carlos Loret de Mola, cumpliéndose el refrán popular que reza: Dios los hace y ellos se juntan. (twitter, 19 de nov. 21.)

Ante esas manifestaciones del opulento junior, que según él solo es “filántropo” (con ingresos mensuales, de $300 mil pesos mensuales solo por dirigir una ONG gestada debido a su generosidad, la famosa Movimiento contra la Corrupción y la Impunidad -MCCI-) vinieron reacciones de todo tipo. Poor ejemplo, Simón Levy, un auténtico empresario expuso: “Claudio es rentista de turno, de los seudo empresarios que tanto daño han hecho a México” (25 oct. 21, programa Los Periodistas). Con su MCCI busca hacer justicia en los bueyes del compadre, ya que solo acomete a los que no piensan como él y sus patronos (Leche Lala, Eduardo Tricio y un club de empresarios), a los que desde luego no tiene en su mente investigar. Y concluye este inversionista y exfuncionario público, que el personaje de la X -equis-: “Forma parte del contubernio con la política”.

Doña Ifigenia Martínez, la galardonada economista y política mexicana admirada en todo el país, manifestó el 11 de octubre, el recibir la medalla Belisario Domínguez: “Con López Obrador, hoy contamos con un gobierno democrático de izquierda transformadora”. Es decir, que a pesar de lo que digan los detractores, y uno que otro envidioso, el primer mandatario si profesa y practica los principios de la izquierda. Y quien los asuma no debe ser dubitativo al aplicarlos: “no hay, en épocas de transformación, justo medio, son tiempos de definiciones” (AMLO, discurso por su tercer año de gobierno, 1-dic-2021).

Una artificial periodista y evidente seudo política (Lily Téllez), que  confesó haberse equivocado tanto en la izquierda (con motivo de que para llegar al Senado, se apoyó en el presidente) como con la derecha (pues firmó declaraciones reaccionarias con Santiago Abascal, el español intransigente de Vox), quien de la bancada de MORENA desertó y pasó  a la panista, no se dijo de izquierda, pero una concolega suya, la senadora Antares Vázquez, prontamente la calificó al hacer uso de la tribuna de la Cámara Alta: la señora que me antecedió, es “traidora al pueblo de Sonora y al presidente de México, …que la trajo a este Senado”. Así es que muy difícilmente podrá esa escandalosa tránsfuga, declararse de izquierda.

En nuestra patria, fueron izquierdistas muchos personajes, aunque no lo hayan manifestado. Es más, por su trayectoria e ideales, Morelos “el siervo de la nación” sería un precursor de esta corriente. Y Prisciliano Sánchez, el padre del federalismo, también hubiese militado en tal sector. Y así podríamos enumerar muchísimos próceres nacionales, desde Juárez hasta los Flores Magón. Hasta llegar la época del priáto (1929-2018), iniciada con su antecesor el Partido Nacional Revolucionario (PNR) y continuada por el Partido de la Revolución Mexicana (PRM), para finalmente culminar con el Revolucionario Institucional (PRI). Hubo un lapsus interruptus -tramo fallido- en este priáto, en que gobernó el panismo, pero por la afinidad de unos y otros se le llama del PRIAN.

  En la historia del PRI, hubo una etapa izquierdista (Lázaro Cárdenas) que el mismo entonces mandatario no quiso mantener, pues el más puro socialista que lo debería hacer sucedido (Francisco J. Mújica) no recibió su apoyo. Recordemos que en el priáto, el presidente en turno designaba al heredero, por lo cual el maestro Daniel Cosío Villegas, escribió que, esa era la principal ley no escrita del sistema, común al PNR-PRM-PRI, o sea, una “monarquía absoluta sexenal hereditaria en línea transversa” (Daniel Cosío, 1974). Resultado de tal situación, fue una competencia electoral ficticia, y por lo tanto los izquierdistas realmente estaban marginados. El escritor peruano, Mario Vargas Llosa, de tendencias centro-derechistas, aseveró que en México había una “dictadura perfecta”. El neoliberalismo significaba la posibilidad real de terminar el desmantelamiento de los principios sociales construidos tras la Revolución, algo que, conforme vemos los hechos, parece que fue desde siempre la intención oculta del PRI, con algunos lapsos brillantes como cuando Adolfo López Mateos nacionalizó la electricidad. Entonces el priáto se enunció de centro-izquierda, dentro de la Constitución.

En 1981, el Partido Comunista (PC) y algunos organismos que se unieron, forjaron el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), en tanto que otro organismo de izquierda, el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) se mantuvo al margen de dicho proceso, logrando también registro legal y lograr diputaciones en 1985. Al año siguiente, (1986) surgió la Corriente Democrática dentro del tricolor; la encabezaron Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez y así, dentro del partido del gobierno manifestaron su oposición a la política neoliberal instrumentada por el entonces presidente Miguel de la Madrid (1982-1986). Podríamos decir que ese movimiento tenía principios de izquierda social. Pero fracasó y en 1988 se transformó en el Frente Democrático Nacional (FDN).

Ese Frente, con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato, tuvo un poder de convocatoria insólito, comparable sólo a la que tuvo Madero en 1910 y mayor a la del Gral. Juan A. Almazán en 1940; eso no obstante que dicho aspirante, decía Carlos Monsiváis, “su único carisma era ser anticarismático”. Había en ese momento (1988) un auténtico izquierdista, Heberto Castillo, quien fungió como secretario particular del general Cárdenas, y por tanto se le consideraba su heredero político: habiendo sido nominado candidato presidencial del PMS (Partido Mexicano Socialista, surgido un año antes por la unificación de los partidos de izquierda), tuvo la grandeza de declinar en mayo de 88 en favor del hijo de su maestro. Desde antes de las elecciones -que serían el 6 de julio-, la población identificada con la izquierda parecía haber elegido a Cuauhtémoc Cárdenas como su caudillo: fue seguido masivamente, porque evocaba los principios propios del nacionalismo revolucionario que habían sido falsificados o truncados durante décadas por el PRI (Mario Ruiz Sotelo: Morena, la izquierda y la consolidación de la democracia, Argumentos, núm.32, UAM, Xochimilco, 2018). 

 Anota el escritor antes aludido, que la corriente progresista del nacionalismo revolucionario aliada a la surgida de organizaciones socialistas típicamente de izquierda, no logró el poder no solo porque el sistema se “calló”, es decir, del mero fraude electoral, sino 

porque “En realidad, lo que hizo posible que se consumara el triunfo de Carlos Salinas fue la alianza PRI-PAN, aceptada abiertamente  por los entonces líderes visibles del panismo, Luis H. Álvarez y Diego Fernández de Cevallos”. Al gobierno surgido, Heberto Castillo lo describió con la fórmula: “El PAN propone y el PRI dispone”.

Fue en ese ambiente que se manifestó, al inicio de 1994, el EZLN, significando una gran reanimación de las ideas de la izquierda, pero ahora con ecos externos. En 1996, con un IFE autónomo, Cuauhtémoc Cárdenas consiguió conquistar la Ciudad de México (1997); lastimosamente, la Presidencia en 2000, quedó en manos del panista Vicente Fox, quien trivial y aturdido, solapó la alianza con el PRI y evitó la cristalización de la izquierda cuando sobrevino la sucesión de 2006, en las cuales imperaron campañas que fomentaban el miedo y la intolerancia hacia la opción izquierdista, teniendo como  corolario resultados tildados de fraude: especialmente por la sospechosa actitud del Tribunal Federal Electoral, a) denegó el recuento total de votos, siendo que la diferencia entre el primer y segundo lugar era poco más de medio punto, y b) admitió que hubo infracciones a la ley, pero no suficientes para anular la elección: eran delitos electorales pequeños (¿?). Solo así, la alianza de facto PRI-PAN triunfó nuevamente, “haiga sido, como haiga sido”. El pueblo guardaría esos agravios.

Tras el oscuro sexenio de Calderón, el PRI y sus compañeros de viaje (empresarios, medios, membretes a modo, etc.) perfiló a Enrique Peña Nieto como candidato a la Presidencia, enfrentando a López Obrador, quien, aunque inició mal, vino de menos a más, pero no pudo vencer. Peña Nieto renovó la consabida alianza con el PAN, al que se uniría parcialmente el PRD, con lo cual virtualmente quedó fuera del poder la izquierda partidaria: entonces, López Obrador con gran visión activó la organización de Morena, organismo representativo de los principios del nacionalismo revolucionario que el cogobierno PRI-PAN pretendieron sepultar.

Están de acuerdo los observadores de la política y comentaristas de la vida pública nacional, que el período de Peña Nieto, ha sido el más corrupto de todos los de la etapa neoliberal; la mayoría de los ciudadanos también así opinan. En 2018, los comicios presidenciales dieron un contundente triunfo a la izquierda abanderada por López Obrador, reconociendo que este se condujo conforme su ideal: “el noble oficio de la política exige autenticidad, y definiciones; ser de izquierda es anclarnos en nuestros ideales y principios, no desdibujarnos no zigzaguear; si somos auténticos, si hablamos con la verdad y nos pronunciamos por los pobres y la justicia, mantendremos identidad y ello puede significar simpatía, no sólo de los de abajo, sino también de la gente lúcida y humana de la clase media y alta, y con eso basta para enfrentar a las fuerzas conservadoras, a los reaccionarios”. (Discurso a tres años de gobierno, 1 dic.2021).

Recientemente se llevó a cabo la 23 Asamblea Nacional del PRI, en la cual los tricolores aprobaron definirse como un partido socialdemócrata y se deslindaron del neoliberalismo de las administraciones pasadas. Así lo dio a conocer Rubén Moreira, coordinador del grupo parlamentario del tricolor en San Lázaro: “México necesita un partido de centro izquierda: el PRI es la opción”. Mediante su cuenta de Twitter, Moreira, también exsecretario general cuyo cargo ahora ocupa su esposa -Carolina Viggiano- detalló que por mandato su institución es un partido de centro izquierda y definió a los integrantes de éste como “feministas, ambientalistas, enemigos de la discriminación, progresistas y aliados de las causas populares”. Concluyendo con una categórica locución: “Le dimos una patada al neoliberalismo que nos impusieron desde el poder”. (Rubén Moreira, 11 dic.2021).

Alito, el priista, declaró el 11 de diciembre, al final de la Asamblea priísta: “claro que estamos listos, yo tengo 46 años, pero he sido nada más 3 veces diputado federal, senador, gobernador, presidente nacional del PRI, todos estamos listos, al final del camino lo que se necesita es un buen cuadro, un buen liderazgo para enderezar el camino del país”. “Reconocemos nuestros errores, pero tenemos propuesta, tenemos proyecto, vamos a construir, no tengan duda”.

A lo anterior, lo del priísmo de centro izquierda, Juan Ignacio Zavala (hermano de Margarita Zavala) de inmediato esclareció: En los “90 tardíos, cuando se hablaba de la ideología del PRI, algunos en el PAN decíamos que era de “extrema ambigua”, pues lo mismo le daba, por ejemplo, nacionalizar la banca que privatizarla”, es decir, ser de izquierda que de derecha.

Para ultimar esta revisión del izquierdismo mexicano, diremos que el decaído PRD (Partido de la Revolución Democrática) está dirigido por el líder de su corriente o tribu “Nueva Izquierda”, el señor Jesús Zambrano (uno de los chuchos, junto a Jesús Ortega), quien el 4 de diciembre reciente, tras su Asamblea Nacional, aseveró que: “uno de sus objetivos es enfrentar a ´esa versión de la izquierda radical que no tiene nada de izquierda ni de democrática´ y que hoy está instalada en la conducción del país”. El primer mandatario, a lo dicho por perredistas y priístas, les encaró: Si son de izquierda, que respalden la reforma eléctrica, pues de otra manera traicionan a Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos. (Sin Embargo, 15-12-21).

Así las cosas y por lo narrado, la moda es declararse de izquierda, ya sea centro-izquierda, izquierda progresista, transformadora, revolucionaria, social, nueva, etc. En pocas palabras, ser de izquierda, es la usanza en boga de los que se dedican a la política; por lo tanto, al ser esta demasiado importante, es necesario no dejarla solo en manos de los políticos. De esta verdad debemos estar convencidos todos los mexicanos, para poder exigir como ciudadanos íntegros y en su momento, saber cumplir como electores comprometidos.

TRES AÑOS Y DE PIE, A PESAR DE TODO.

Por Pedro Vargas Avalos.

Alrededor de 200 mil personas (la Secretaría de Seguridad Pública de la ciudad de México, dijo que fueron 250 mil) se reunieron y colmaron el zócalo de la capital azteca para escuchar al Presidente Andrés Manuel López Obrador, la tarde del pasado uno de diciembre, fecha en que se cumplieron tres años de haber iniciado su período gubernamental. A lo largo y ancho del país, se multiplicaron los ciudadanos que muy atentos, vieron y oyeron el mensaje del primer mandatario de la nación. Los analistas han dispuesto sus plumas para efectuar una especie de autopsia. El acto, no cabe duda, fue un evento mayúsculo que no pasó desapercibido por casi ningún compatriota, y por millones de personas interesadas, en Estados Unidos, Latinoamérica y otros lugares del orbe, por saber lo que sucede en México.

El discurso presidencial, tuvo contenido político profundo, pues al margen de lo informado con datos y números, (como no haber contratado deuda, a pesar del apremio de la pandemia) precisó que el principio neoliberal de que la riqueza es contagiosa (cuando llueve fuerte arriba, gotea abajo) es totalmente falso, (máxima apenas digna de irse ¡al carajo!) por lo que se debe apoyar a las grandes mayorías que son los pobres, y de allí ir escalando socialmente, tocando a las clases medias para llegar hasta lo más alto. Así, reconfirmó su aspiración inveterada: Por el bien de todos, primero los pobres.

Con enorme énfasis, expresó el Ejecutivo: “En tres años ha cambiado como nunca, la mentalidad del pueblo…eso es lo más importante de todo: la revolución de las conciencias…eso es lo más cercano a lo esencial…lo mas cercano a lo irreversible; pueden darle marcha atrás a lo material, pero no van a poder cambiar la conciencia que ha tomado en este tiempo el pueblo de México”. Y las gargantas de los miles que lo acompañaron, emitieron voces clamorosas de aprobación, “como en los mejores tiempos”.

A continuación, manifestó el orador: Hoy estamos de pie, resistiendo a las adversidades; salimos adelante por la fortaleza de nuestro pueblo, que siempre nos ha salvado. Gobernar con honradez y austeridad, ha permitido ampliar pensiones y ayudas a los mas desamparados: ancianos, discapacitados, estudiantes necesitados y muchos otros compatriotas que requieren respaldo. Enseguida, sobre el desafío de garantizar la salud pública, aseguró que esta recibirá aún más recursos, para lograr finalmente su sueño: que cualquier connacional pueda ser atendido íntegramente (médicos, especialistas, estudios, hospitalización) y de manera gratuita, incluyendo todo tipo de medicinas: estas, aseveró, llegarán a partir de enero, hasta las clínicas más apartadas de la república.

La escuela es el segundo hogar para los que estudian, por eso la educación presencial es fundamental, por lo que agradeció el apoyo magisterial para lograrlo. Por ello se canceló mal llamada “reforma educativa”, impuesta sin atender a los maestros: esto ha evitado conflictos y permite mejorar la calidad de la educación. A la juventud le pidió sumarse en la tarea de engrandecer la nación y le ofrendó cálido respaldo.

Muchas otras cosas informó el Presidente: apoyo a la ciencia, tener próximamente la  vacuna mexicana “Patria”, salir de la crisis económica (porque se tienen finanzas sanas, no se malgasta el recurso público, no se contratan empréstitos, crece el sector agropecuario, se recupera el área turística, funciona el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá), recalcando que avanzan las obras emblemáticas de la administración (tren maya, la ruta transístmica que unirá a los países del Pacífico con la costa este de Estados Unidos, refinería Dos Bocas, aeropuerto Felipe Ángeles, etc.) El informante agregó: “mientras estemos en el gobierno no se permitirá el ingreso de maíz transgénico; no se usará fracking para la extracción de crudo;  no  se otorgarán nuevas concesiones mineras; no se sobreexplotarán los mantos acuíferos; no se permitirá la tala de selvas y bosques; no se autorizará la instalación de basureros de desechos tóxicos o peligrosos; no se permitirá operar a ninguna empresa que no tenga planta de tratamiento de aguas negras; no se permitirán violaciones a la norma de calidad del aire ni cualquier actividad que dañe la salud, destruya el territorio o afecte el medio ambiente”.

Claro que los impugnadores de la Cuatro T, como León Krauze, inmediatamente señalaron: “Tanto en seguridad como en economía y combate a la pandemia, el gobierno de López Obrador no ha sido un gobierno de logros, pero sí exitoso en palabras», agregando que cuando habla, se refiere a un país de fantasía. (Expansión Política, 1- XII-2021). El partido líder de la oposición, (PAN), por voz de su representante máximo, Marko Cortés, al calificar este trienio federal, había sido lapidario e inflexible, según El Universal del 28 pasado: este gobierno se caracteriza “por la incompetencia, improvisación, mentira, corrupción y el capricho de un presidente”, lo cual ratificó Eduardo López Mares, dirigente guanajuatense: “México no tiene nada qué celebrar, ni se acabó la corrupción, ni mejoró la economía y la inseguridad está peor que nunca” (Kuali, portal digital, 1-XII-21).

Regresando al discurso presidencial, nuestro Jalisco fue aludido varias veces: “Y así como estamos promoviendo el sureste y el Istmo con la construcción de aeropuertos, buenas carreteras y trenes modernos, también estamos atendiendo la costa de Jalisco, Nayarit y Sinaloa, incluyendo el rescate de las Islas Marías”. Luego, lo remarcó al tratar el problema resuelto de la presa El Zapotillo, y antes, cuando mencionó la Línea Tres del tren ligero, que por su apoyo ahora funciona en la Perla Tapatía.

En cuanto a la energía eléctrica, calificó de política perversa la que anteriormente se hizo para hacer quebrar a PEMEX y la CFE, por lo que confía eso se revierta y la nación obtenga su soberanía energética, lo cual podrá hacer que se mantenga el costo sin aumentos, para los consumidores, y se genere lo que requiere el sector privado. Aquí incluyó la importancia del litio, que debe ser declarado propiedad nacional.

No dejó AMLO de citar sus viajes a Estados Unidos: El 9 de noviembre presidió el Consejo de Seguridad de la ONU, y propuso la aplicación de un plan mundial de bienestar y fraternidad para ayudar a 750 millones de pobres del mundo que sobreviven con dos dólares diarios: “vamos a presentar la iniciativa a la Asamblea General, y estoy seguro de que será aprobada”; luego en Washington, formuló planes para reducir el fenómeno migratorio, y planteó el respaldo a la iniciativa del máximo magistrado estadounidense para regularizar a 11 millones de migrantes indocumentados. Enseguida pidió López Obrador, un aplauso para nuestros compatriotas emigrados, que este año enviarán la friolera de 50 mi l millones de dólares a sus parientes en México. Aquí es menester anotar que ya se recuperaron los empleos formales perdidas en la pandemia, así como el aumento al salario mínimo de los trabajadores, que siendo para el año entrante de 22 por ciento, alcanzará en lo que va del sexenio, un incremento del 65 por ciento, (en la frontera, el doble) algo nunca visto en los recientes decenios.

Muy importante es lo que dijo el gobernante sobre las fuerzas armadas, ya que se le ha criticado de militariza a la república; al respecto estipuló, “No se ha ordenado a las Fuerzas Armadas que hagan la guerra a nadie; no se les ha pedido que vigilen u opriman a la sociedad, que violen las leyes, que coarten las libertades y, mucho menos, que se involucren en acciones represivas… Ya no aplica el “mátalos en caliente…” Y tras afirmar que el ejército es pueblo uniformado, institución emanada de la Revolución, concluyó: soldados y marinos actúan “en auxilio a la población ante desastres, inundaciones, temblores; en acciones de desarrollo, bienestar y paz… refrendo de su lealtad al pueblo y a las instituciones civiles. Esa participación de las Fuerzas Armadas, además, contribuye a dejar atrás la distancia y hasta la desconfianza entre civiles y militares que se generó por las decisiones erróneas y perversas de los anteriores gobiernos”.

Muchos otros datos y conceptos son los que señaló el Presidente, que van desde el ahorro logrado (un billón cuatrocientos mil millones de pesos) y la cultura (la reedición de dos millones 100 mil libros que se están distribuyendo de manera gratuita); los gasoductos -donde enderezó ese entuerto-; la privatización de los reclusorios, con ardoroso tufo a corrupción, igual que el mantenimiento concesionado de carreteras o la coquizadora de Tula (que había quedado inconclusa), e incluso el monopolio en la compra de medicamentos y muchos otros problemas heredados, globalizando lo hecho con el siguiente párrafo:

 “Hoy se respeta la Constitución, hay legalidad y democracia, se garantizan las libertades y el derecho a disentir, hay transparencia plena y derecho a la información, no se censura a nadie, desde el poder federal no se organizan fraudes electorales -como era antes-. El gobierno no representa a una minoría, sino a todos los mexicanos, de todas las clases, culturas y creencias; se gobierna con austeridad y con autoridad moral, no se tolera la corrupción ni se permite la impunidad. En la práctica no hay fueros ni privilegios: se atiende a todos, se respeta a todos, pero se le da preferencia a los pobres”, renglón obsesivo por su afán de ayudar a los desamparados, lo cual “alivia el alma, mantiene tranquila la conciencia y alegra el corazón”.

En un momento de la exposición, se refirió al asunto de la revocación de mandato, proceso que ha sido muy debatido, explicando que él no procura se le ratifique (como lo pregonan sus adversarios) lo que propone es que haya un ejercicio democrático que se adopte por el pueblo para que en lo futuro, ningún sucesor de la silla del poder ejecutivo federal, se exculpe de ser escrutado por la ciudadanía, a título de que fue electo por un sexenio, sino que al menos a mediados del período, sea valorado y sino se le aprueba popularmente, deje la primera magistratura nacional, pues no se debe olvidar el principio supremo de la democracia de que, “el pueblo pone y el pueblo quita”. 

Para todo el que quiera entender o le venga el saco, les leyó la cartilla: el noble oficio de la política exige autenticidad y definiciones; ser de izquierda debe ser firme, no de zigzagueos. “Con eso basta y sobra para enfrentar a las fuerzas conservadoras”. De esta manera, descalificó a los que quieren quedar bien, con el centro o aún más, con la derecha. El mensaje va directo a los suspirantes por la candidatura presidencial morenista, carrera que como ya sabemos, se ha adelantado. 

El carisma obradorista (aprobación cercana al 70 por ciento) está en la cúspide, asombrando a propios y ajenos. Dilma Rousseff, la expresidenta de Brasil, declaró ante los países miembros del Grupo de Puebla, conformado por líderes políticos de Latinoamérica y España, que el gobierno de México es un ejemplo, por lo cual, “Yo saludo la Cuarta Transformación…porque es una luz en esta trayectoria del Grupo de Puebla y de nuestra conciencia de integración” (Vanguardia MX, edición digital, 1-XII-21).

 Al respecto, enfatizó AMLO: “Hoy cumplimos tres años de gobierno y estamos de pie”. Lo hecho es inquebrantable; en consecuencia, habiendo aún muchos retos, el promisorio futuro mexicano, ya es irreversible, pésele a quien le pese.