expresion@elgrullo.com.mx
Buscar:
Gringos de lengua bífida

Juan M. Negrete

El secuestro que el ejército gringo realizó del presidente venezolano, Nicolás Maduro Moros, y de su esposa Cilia Flores, significa, entre muchos otros conceptos, la caída de la máscara del gobierno de Donald Trump. Ambos personajes fueron secuestrados pues y llevados a prisión y ahí permanecen, a pesar de que crece con los días una especie de exigencia mundial que reclama su liberación. Si hubiera sensibilidad política en el ánimo de sus raptores, tal vez ya se estuviera sopesando la posibilidad de dar marcha atrás y otorgarles la libertad a los detenidos. Pero no se ven elementos previsibles de que por ahí vayan a transitar en este sainete desproporcionado.

Por el contrario, el malandrín de Trump amenaza con ampliar las hostilidades en contra de Colombia, contra Cuba y hasta contra su primer socio comercial, que somos nosotros, los mexicanos. Es lo que se deriva de sus insufribles discursos justificatorios, imbricados de un cinismo a la más alta escuela. Nada bueno pues podemos esperar en el futuro próximo en nuestra relación con nuestros vecinos gabachos, sino la ampliación de su violencia descarnada y cruda.

Llevaron a tribunales a los secuestrados. Maduro no sólo no tartamudeó ante el fiscal, lo cual se propalaba como expectativa, sino que le espetó de frente, con dedicatoria a todos sus detractores, que era un prisionero de guerra. Invocó la exigencia de ser tratado con los lineamientos de los acuerdos de Ginebra, para tales efectos. Y les recalcó, por si acaso querían solapar su estatus, que sigue siendo el presidente constitucional de su país, Venezuela. Se le dio la fecha de la audiencia próxima para el mes entrante de marzo.

De las instancias de justicia gringas se vino de golpe el reconocimiento de la gran mentira usada para detenerlo. Se le tildó como líder del Cártel de los Soles. Era su cargo más pesado. Pero la justicia güera reconoció públicamente que tal cártel ni existe. La consecuencia obvia fue asentada por medio mundo: Maduro no es líder de un grupo criminal y/o terrorista, pues no existe tal corporación. Si el cargo de mayor peso en su contra se desploma, la consecuencia obvia tendría que ser ya su liberación inmediata. No movió aún sus fichas el acusado, pero salió de gane. Veremos más adelante lo que siga en este punto.

No se pueden esperar movimientos legales positivos en este enredo. Se aplica más bien la premisa con la que un jefe indígena, piel roja pues, tildó a la mentalidad del cara pálida. No podemos confiar, dijo, nada serio de estos invasores. Son personajes de lengua bífida. La comparación con las víboras, hecha por el gran jefe Toro Sentado, no tiene desperdicio. Les tildó de despreciables entes con doble moral, a los que no se les puede creer discurso alguno.

De ahí a sopesar en lo que vale realmente la palabra del gobierno gringo no falta más que un paso para su descalificación. A pregunta expresa de un periodista, que instaba al Trompas a manifestar si estaba dispuesto a atenerse a los dictados legales que rigen a los países y, sobre todo, a su gobierno, soltó una confesión pesada e incriminatoria: Los únicos límites que consulto me son dictados por mi moralidad. Aquí sí que aplica aquella definición de moral, que soltó aquel gobernante potosino, Gonzalo N. Santos, apodado el alazán tostado: la moral es un árbol que da moras. Y paremos de contar.

En medio de tanta alharaca, le ha brotado cierto colorido al mundillo de nuestra gente de derecha, que propala como solución, hasta la saciedad, la intervención de la fuerza extranjera en nuestros territorios. Al quedar secuestrado el titular del poder ejecutivo venezolano por la fuerza injerencista, se daba por hecho que la tal tropa gringa iba a sentar en la silla vacía a María Corina Machado, la dizque premio nóbel de la paz. Por ser ella la más escandalosa voz opositora al chavismo, tras el golpe espectacular en contra del gobierno instituido y en funciones, esperaba junto con su turba de seguidores, ser instalada en tal podio. Pero se le cebó y en serio.

No sólo no fue instalada en el sitial del poder atracado, sino que el propio autor central de la tropelía, el Trompas, la descalificó para tal puesto. No posee el respeto del pueblo de Venezuela. No tiene la fuerza propia para ocupar tal instancia de poder. Hay que entender entonces que la Machado no le sirve al invasor. Los invasores gringos no se quitaron la máscara para poner a una títere de tan bajo calado. Van por el petróleo venezolano, por obligar a estas finanzas a generar ganancias para los capos de lo que allá mientan como estado profundo (deep state). Es más, ni siquiera su congreso gringo le sirve para sus fines de bucaneros, no más disfrazados. Van por la lana caribeña. Y al que no le guste, el fuste.

Si a Corina Machado le voltearon sus ‘amigos’ gringos el chirrión por el palito, ¿qué podremos decir de la monserga que toleramos aquí en México, un día sí y el otro también, con su cencerro de pedir la intervención gringa, para dizque enderezar nuestro barco? Más les valiera a nuestros pocos renovados que cambien de disco, porque aparte de rayado hasta a ellos mismos les podría resultar contraproducente, como vemos que les está yendo a los escuálidos venezolanos. Aquí tuvimos ya en el pasado muchas lecciones de esta naturaleza. Pero parece que no aprenden la lección. Ojalá ya nos caiga el veinte, a todos.

Arde Venezuela

Juan M. Negrete

Otro boletín, proveniente de la cuenta de la red social del Trompas, su Social Truth, declara haber capturado al presidente Nicolás Maduro Moros y a su esposa. Informa que en el transcurso de la mañana dará una conferencia de prensa con carácter de urgente. Es de suponerse que se referirá a este asunto en particular. Por su parte, también se habla de que la vicepresidencia de la república de Venezuela secunda la versión gringa de la desaparición del presidente Maduro y exige al gobierno gringo una respuesta inmediata que la clarifique. Es lo que tenemos en los medios hasta el momento.

Inherentes a los acontecimientos señalados, hay dos comunicados también de urgencia provenientes del propio presidente Nicolás Maduro. En el primero de ellos, anuncia haber dado la orden a ‘quienes tiene que darlas’ de levantarse en posición de guerra, desde el estado de Zulia hasta su otro extremo oriental, para repeler la agresión de que son objeto. En el segundo comunicado, informa haber llamado a Antonio Guterres, el secretario general de la ONU, para que demande y condene al agresor, que es el país gringo, y que convoque a la asamblea general para que sea detenida dicha agresión, que viola todos los acuerdos y las leyes internacionales sobre esta materia.

En el transcurso del día nos enteraremos mejor de esta situación de emergencia internacional. Veremos cuánto de todo lo denunciado sea cierto. Se podrán deslindar, en lo posible, lo real de lo ficticio. La invasión de las llamadas fake news nos han traído a todos a los extremos que ya no deslindamos la realidad misma de tantos embustes con que se nos transmite. Pero los focos de alerta están en rojo y más vale que nos empleemos a fondo y en serio.

De confirmarse lo duro de este asunto, entenderemos que los gringos ya pasaron de meras amenazas retóricas de invasión a hechos de guerra, aparejados a toda ocupación militar. Si no entendemos mal, el gobierno venezolano mantiene viva la orden de insurrección general en contra de todo invasor que incursione en su territorio y viole su soberanía. Esta sería la reacción más lógica a tomar en tales situaciones, ante la violación flagrante de su soberanía nacional.

Sin darle muchas vueltas a este caso en particular, se aplica hoy, igual que en cualquier momento, la idea contenida en la segunda estrofa de nuestro himno nacional: “Mas si osare un extraño enemigo/ profanar con sus plantas tu suelo, / piensa, oh patria querida, que el cielo/ un soldado en cada hijo te dio”. No se necesita invocar a ninguna otra reacción tenida como natural. Son acuerdos vigentes desde la fundación misma de los estados nacionales, que legitiman la defensa armada ante cualquier intento de agresión en su contra.

Tras ser clarificados todos los detalles particulares de esta página roja y cruenta, tendremos que pasar a Venezuela a la lista de los países en situación de excepción, de punto de masacre. Hasta ahora señalamos tres de ellos: Ucrania, Sudán y Gaza. Sería muy triste, de confirmarse lo propalado en medios, que Venezuela engrose tal lista de violación de los derechos humanos fundamentales. Está claro que, con el estallido de hostilidades, tengan el trasfondo que sea, lo primero en registrarse es la pérdida de innumerables vidas humanas. Lo peor es que a la hora de los porcentajes se señalan a los inocentes encabezando las cifras. Niños, ancianos, mujeres…

Resulta más que complicado meterse a desbrozar estos listados cruentos. Tal vez nos dominan los códigos tradicionales a la hora de tales enumeraciones y sólo se dan como ‘responsables’ o ‘no inocentes’, a los que son encontrados sin vida en los rastreos si van vestidos con ropas militares. Tendríamos que pasar revista más bien de nuestros códigos acostumbrados y poner en orden nuestros cánones de conducta colectiva de una vez por todas. ¿Por qué tenemos que introducir categorías como los de ‘falsos positivos’, o narrativas lamentables como las de ‘ataques de falsa bandera’?

¿Cómo podemos justificar ningún derramamiento de sangre en cualquier punto del planeta, se nos aparezca con las agravantes o atenuantes que se les cuelguen? Hay materias en las que nuestra especie está reprobada y tal vez sea ésta la más cruel de todas. ¿Quién puede disponer de la vida de otro ser humano, al grado de darse de inmediato a buscarle su legitimación? ¿No es todo crimen un acto abominable en sí y, por tanto, condenable a fortiori, tenga las circunstancias particulares que se le adosen? ¿No salimos aquí con la barrabasada que se le atribuía a mi general Pancho Villa, cuando decían que daba la orden: fusílenlo y después viriguan?

Volviendo a Venezuela, más nos vale, a pueblo y gobierno, que nos pongamos las pilas y prendamos los focos de alerta. Le llamamos pueblo hermano y lo es. Pertenece al bloque hispano parlante y latinoamericano, como también nos identificamos, aunque no hayamos logrado aún la tarea de unificarnos en una sola fuerza. El mar Caribe es nuestro hemisferio vivo, latente, y tenemos obligación de salvarlo. No podemos fingir demencia. Nos compete directamente a todos. ¡Viva Venezuela libre!

EN CHILE: DE PINOCHET A KATZ, EL RETORNO TAN TEMIDO.

Por Pedro Vargas Avalos

Ya sabemos que Salvador Allende, fue un mandatario chileno surgido de las ansias populares por lograr justicia social y económica. Era un hombre de izquierda y de arraigado pensamiento democrático. Bajo tales lineamientos obtuvo un excepcional triunfo en las urnas en 1970; lastimosamente fue traicionado en 1973 por el general Augusto Pinochet, quien tras su deleznable maquinación impuso una férrea dictadura militarista, antidemocrática, regresiva socialmente y neoliberal en lo económico. Su gobierno tiránico duró hasta 1990 aunque sus partidarios subsistieron agazapados en distintos organismos especialmente de tendencias derechistas.

La izquierda chilena registró su más reciente triunfo en los comicios de 2021, cuando logró la presidencia nacional el joven Gabriel Boric (nació en 1986) quien aspiró pero no pudo dar una nueva Constitución al país -en 2022- y derrotada su propuesta, se fue sesgando ideológicamente, a tal grado que desencantó a sus compatriotas y por ello muchos de sus correligionarios lo señalan como responsable de la derrota ante Katz. Este, vencido en la primer ronda electoral pero vencedor en la segunda al recibir el apoyo de todas las derechas, fue felicitado por Marco Rubio (el fundamentalista secretario de Estado gringo) y por el extravagante argentino Javier Milei, quien expresó su simpatía por el mandatario electo chileno, cuyo triunfo significa para el desgobernante gaucho: “un paso más de nuestra región en defensa de la vida y la propiedad privada. Estoy seguro de que vamos a trabajar juntos para que América abrace las ideas de la libertad y podamos liberarnos del yugo opresor del socialismo del siglo XXI”. (Aldo Anfosi, La Jornada, 16-XII-2025). Obviamente, personajes como Trump o Bukele, igual que el pampero exhibieron su alegría.

Así pues, cincuenta y dos años después del cruento golpe fascista que además de culminar con la muerte de Salvador Allende, auspició una aterradora represión, reapareció el espíritu de Pinochet, lo cual nos hace evocar nerviosos que a 35 años del fin de su dictadura, tras el triunfo en las urnas de su autoproclamado devoto pinochetista -Katz-, presenciamos el retorno tan temido de Augusto Pinochet y lo que eso simboliza: anticomunismo trasnochado, militarismo a rajatabla, conservadurismo antiderechos humanos, nacionalismo torcido y la aplicación de afrentosas políticas económicas neoliberales.

Sobre el mandatario electo José Antonio Kast, la presidenta Claudia Sheinbaum, declaró que fue elegido democráticamente por el pueblo chileno, pero advirtió que sí llama la atención sus reivindicaciones al régimen del general Augusto Pinochet, caracterizado por su represión y autoritarismo; por ello, aseveró la jefa del Ejecutivo mexicano: “Y esperamos, evidentemente, cuando llegue el nuevo presidente, que se actúe democráticamente, como llegó”.

Abundando sobre este señor Katz, hemos de anotar que su padre fue evidente adepto nazi; que el hermano del flamante mandamás virtual sudamericano, Miguel Katz, se desempeñó como ministro del tirano Pinochet. Nos dice un estudioso de las religiones y la política lo siguiente: “El presidente electo chileno se benefició del apoyo de dos sectores importantes de la derecha: la histórica y la ultra del Partido Libertario. Su oferta de campaña es orden y seguridad ante las principales preocupaciones de los chilenos: la delincuencia, la migración irregular y falta de crecimiento económico. ¿Qué propone Kast? Orden y disciplinamiento institucional mediante medidas estrictas de seguridad, reducción del gasto público, reformas laborales proempresa y una política migratoria centrada en expulsiones masivas, así como de control fronterizo portentoso. Su proyecto se alinea con tendencias globales de derecha radical presentes en Estados Unidos y Europa.” (Bernardo Barranco V. La Jornada, 17-XII-025). Kast, quien ya había sido candidato presidencial en 2016 y 2021, hizo bueno el dicho de que “a la tercera va la vencida” y asumirá el poder el 11 de marzo del venidero año de 2026 por un período cuatrianual.

La prensa internacional difundió profusamente la consecución del admirador del pinochetismo, cuyas raíces encontramos en el espantoso nazismo hitleriano, con matices del amenazante Trump, rasgos del reaccionario Bolsonaro y tintes del alocado Milei. Así tenemos que, en Londres, la BBC News publicó el 15 de este mes: respaldado por todo el arco derechista -Katz- logró hacerse con la presidencia del país sudamericano, proponiendo un «gobierno de emergencia» y con un duro discurso en materia de seguridad y migración, preocupaciones que se han vuelto prioritarias para los chilenos.

El estadounidense New York Times, de esta forma esparció la noticia: “La victoria de José Antonio Kast en Chile es otro triunfo de la derecha global. El presidente electo pertenece a un movimiento global de derecha que ha ascendido al poder en todo el mundo al dar prioridad al orden público estricto y al cierre de las fronteras”. Por su parte, en la misma fecha que el anterior medio, la DW (Deutsche Welle, que en alemán significa «Onda Teutona») germánica, fue tajante al destacar el éxito electoral de Kast que conlleva un giro de Chile hacia la derecha, que calificó como «El triunfo del admirador de Pinochet». 

En Buenos Aires, La Nación, influyente diario argentino con perfiles conservadoras, expuso el panorama chileno imperante que facilitó el retorno ultraderechista: “una sensación persistente de retroceso. El aumento del costo de vida, la precarización laboral, el endeudamiento y la incertidumbre configuraron un escenario donde las prioridades se reordenaron. En ese contexto, la promesa de crecimiento, disciplina fiscal y control del gasto” dio éxito a Katz. En pocas palabras, para ese periódico “El resultado expresa, ante todo, un voto pragmático y defensivo, marcado por la urgencia económica y la demanda de orden.”

En conclusión, tal como escribió la presidenta Claudia Sheinbaum, es de felicitar al pueblo chileno por la jornada electoral pacífica en que eligió al señor Katz, confiando que este actúe conforme los principios de la democracia, en pro de sus conciudadanos y trabajando siempre por el interés de su patria. Nosotros agregamos: que además no se permita el retorno tan temido del pinochetismo, porque todos saldrían perdiendo.

En cuanto a nuestros coterráneos, les hacemos un llamado para aprender de esa lección chilena. Defendamos la independencia y soberanía nacionales, luchemos invariablemente por la democracia, las reivindicaciones sociales garantes que la justicia  nos permita con igualdad y fraternidad, mejorar para todos los niveles de bienestar.

La guadalupana

Juan M. Negrete

El día de ayer concurrieron tantos paisanos, que los números de las autoridades civiles que se ocupan de estos eventos reportaron a diez millones de movilizados. La curia habló de otros números. Manejan la difra de veinte millones. La diferencia se atora o en la mitad de una o en el doble de la otra. Siempre nos resulta difícil saber a cuál hay que darle el crédito. Como sea, diez o veinte millones de personas son un universo en sí mismo. Y más nos valga no menearle.

Lo que si aparece como novedoso es el hecho de que ya se maneja como una de las aglomeraciones más extendida en el planeta, cercana o más o menos empatada con la islámica de la visita a la Meca. Este dato es nuevo, porque hasta hace poco se manejaban todavía cifras que la ponían en segundo lugar de entre las movilizaciones católicas, superada siempre por las dedicadas a la virgen de Lourdes. Es decir, del peregrinar entre católicos, pasó a ser ya la que ocupa el primer lugar.

Quién sabe si con el paso de los años termine superando a las multitudes islámicas y a su rito central de la Meca. Pudiera ser que sí lo logre, porque tan fanáticos religiosos somos los latinoamericanos como los mahometanos. Y en números de índices demográficos también nos damos un tiro de similitud. De manera que los islamitas nos llevarán de calle en esta manifestación central de su dogmática, pero tal vez ya no por mucho tiempo. Aunque habría de establecerse también, al lado de los números, el dato de que con los mahometanos se trata del fenómeno central de su dogmática, mientras que el culto guadalupano no alude a ningún evento central de la mitología cristiana, cuyo personaje simbólico tiene como protagonista a Jesús, hijo de la guadalupana.

Estas diferencias y datos de culto son dignos de análisis de los teólogos enterados. Pero se da el caso extraño de que cuando se concurre a muchos de ellos para consulta, resulta más que complicado sacarlos de las premáticas del mito de las apariciones. No se avanza un ápice en tales consultas, si toda referencia suya al contexto tiene que admitir la narrativa de una imagen que se le aparece a un indígena tlatelolca de nombre Juan Diego. Revisar estos papeles mete de inmediato muchas dudas sobre tal narración. Por ejemplo, no se aclara el dato concreto de que ese personaje pudiera comunicarse con facilidad con los curas y el obispo Zumárraga, con los que discutió en torno al mensaje de la madona aparecida. Debía tener dominio pleno del idioma castellano, para aceptar tales escenas. Se dan por hecho, o se pasa por encima de su veracidad, y nos vamos con la música a otra parte.

Otra complicación nos vendria sobre los datos que se establecen en el cuento central de las tales apariciones, libro conocido como Nicam Mopoua, es el dato cronológico que en ese escrito se regista. La fecha de las repetidas apariciones de la imagen ocurren entre el nueve y el doce de diciembre del año 1531. Pero resulta que existen muchos otros testimonios históricos que nos informan con claridad que su culto se celebraba antes del año del 1700 por los primeros días de septiembre. Las autoridades clericales pertinentes fijaron su fecha oficial del 12 de diciembre hasta el año de 1700. Pero también estas diferencias son pasadas por el arco de triunfo por todos los que se meten a buscarle los tres pies al gato de tal celebración.

Para no meterse a discutir en torno a la creencia misma sobre tales hechos, que contienen tantas disparidades de ubicación y de prueba, los interesados en este fenómeno se remiten a historiadores profesionales, científicos por supuesto, que le han metido la cuchara a un tema que hasta les resulta escabroso. Lo complicado del asunto de las fechas les lleva a topar de frente con la narración extendida y aceptada por la generalidad del auditorio que se apega a locontado en las apariciones y nada más.

Hallarle inconsistencias al contenido de estos cuentos, ha llevado a todos los estudiosos del tema, a guardar sus avances de investigación o a no buscarles la aprobación del gran público, porque no la tendrá. Es tal la fuerza de esta mitología, que no decrece sino todo lo contrario, que mejor le siguen de frente, como si la propia virgen guadalupana les hablara. De no hacerlo así, se les aparecerá Juan Diego. Todos los mexicanos entendemos bien el contenido de este refrán que alude a las dos figuras centrales del mito de referencia. Y para no dar más palos de ciego, así lo dejan. O lo publican, pero para ser materia de entendidos nada más, o de interesados anacoretas, que tampoco tendrán incidencia ante el público en sus clarificaciones históricas, por más sólidas y consistentes que les hayan resultado.

Como se ve por lo ahora dicho, todas las investigaciones históricas sobre el mito guadalupano están lacradas con el sello de la prehistoria. Y éste debe ser otro de los milagros de esta imagen, protectora de nuestra nacionalidad, que viene a ser clave en todo lo que nos envuelve. A tal grado ocurre esto, que lo ligamos con nuestras pasadas revoluciones o transformaciones, como ahora les llamamos. Su estandarte está encadenado al grito del curita Hidalgo. Lo mismo hay que decirlo con los emblemas del zapatismo. La guadalupana está tan ligado a lo mexicano, por antonomasia, que a más de alguno se le ocurrió usarlo como adjetivo sinónimo de nuestra personalidad colectiva, que nadie retoba.