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LA CONSULTA POPULAR, EJERCICIO CÍVICO ALENTADOR

Por Pedro Vargas Avalos.

No hay fecha que no se cumpla ni plazo que no se llegue, y en materia de prácticas democráticas el pueblo mexicano tiene el inminente uno de agosto, la gran cita para consolidar su andadura votante, apenas vitalizada en los comicios de 2018, tras más de un siglo de ficciones electorales. Desde Madero, para ser precisos.

Se han vencido enormes reticencias, necias oposiciones, soterrados impedimentos; pero al fin, luego de adicionarse la Constitución Federal en su artículo 35, fracción VII,  millones de mexicanos, con el apoyo del legislativo y del poder ejecutivo,  lograron que la Suprema Corte de Justicia (SCJN) aprobara (con modificaciones) como constitucional, la convocatoria de consulta popular para que los ciudadanos digan: sí o no, al enjuiciamiento de quienes sumieron durante los recientes lustros a la nación, en una especie de foso, mismo que concluyó como un patente despeñadero. 

Todavía el Instituto Nacional Electoral (INE) observó una actitud renuente, aduciendo insuficiencia presupuestal, luego que sus consejeros y altos funcionarios, se despachan con la cuchara gorda gastando y cobrando a manos llenas, aún de manera anticonstitucional. Pero para esta especie de plebiscito no había recursos. No encontró eco en sus demandas de dinero y, obligado a organizar la Consulta, vino a recortar el número de casillas, a mas o menos una tercera parte de las que instaló en las elecciones de junio.

La difusión del ejercicio electivo, no fue animado oficialmente sino hasta el día 15 de julio. Y en las conferencias y declaraciones del presidente del INE, se enfatizaba que no era la Consulta para decidir el enjuiciamiento de los expresidentes de la república (como inicialmente lo había planteado el actual primer mandatario), sino simple y llanamente, decir “si” o “no”, a la pregunta que aprobó la SCJN, que dice: “¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”.

Tal como se aprecia, la interrogación, de ser simple como se propuso originalmente pues se precisaba el nombre de los exmandatarios nacionales desde Carlos Salinas, ahora quedó compleja, barroca, y para muchos sufragantes, casi ininteligible. Se pidió a la Corte que aclarara esos términos, pero no se obtuvo respuesta. Empero, los ciudadanos se han concientizado de que se trata de emitir su voto para juzgar, sí o no,  a dichos exmandatarios.

Para los partidos de oposición, nada atractivo resultó esta convocatoria plebiscitaria. Los panistas sostienen que es una “payasada”: Damián Alcázar, exlíder blanquiazul, así lo afirmó. Y Markito Cortés, en sus medianías, sostiene que los dineros que se gastarán en la Consulta, deberían usarse para comprar medicinas, con lo cual se exhibe como el gran ignorante, pues ese gasto está etiquetado en el presupuesto del INE, y no tiene otro destino que dicha Consulta.

Los priistas, que desde Salinas (e incluso De la Madrid, el introductor del neoliberalismo) hasta Peña Nieto, no tienen punto de apoyo para defenderlos, se muestran reacios y no hacen mayor esfuerzo para difundir el tema de la Consulta. Esa pose mediocre le caerá como pesada loza.

El mismo AMLO, aunque respalda este acto democrático, declaró que no votará porque es de la idea de que en relación a los expresidentes, se debe partir de que ya es un punto y aparte. Pero eso sí, sostiene que si el pueblo lo manda, secundará que se enjuicie a los susodichos mandamases neoliberales: Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto.

El partido en el poder, MORENA,  ha puesto todo su vigor en promover la participación de la ciudadanía en la Consulta del uno de agosto. Y lo mismo hacen sus aliados, el Partido del Trabajo y en menor escala, el Verde. Igual varios organismos independientes (como el Ejército Zapatista de Liberación Nacioal) o activistas sin partido.

Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador, invitó a las personas a participar en la multicitada consulta popular, y por aquello de que, “quien se quema con leche, hasta al jocoque le sopla”,  aclaró que su promoción es gratuita, teniendo en cuenta la que le pasó a la esposa de Fosfo Fosco, apodo de Samuel García,  el criticado gobernador electo de Nuevo León: el INE le impuso una multa por haber sido impulsado en redes sociales por su cónyuge (la influencer Mariana Rodríguez Cantú), siendo él candidato.

La llamada prensa nacional, o tradicional, ha sido remisa, salvo honrosas excepciones, en divulgar la Consulta y exhortar la participación ciudadana. Pero concurrir a votar en estos ejercicios, fortalece la conciencia cívica, refuerza los derechos de los individuos y con ello se consolida la democracia.

Es cierto que la ley suprema del país, establece un porcentaje de votación para que el resultado de la Consulta sea vinculante, es decir obligatorio para las autoridades, y lo ideal es que se logre. Sin embargo, aún suponiendo que no se alcance la proporción exigida, será socialmente útil que la población manifieste su valoración, y se pronuncie sobre los que gobernaron a la república y la desplomaron.

Por lo anterior, es que todo ciudadano con responsabilidad cívica, debe acudir a las urnas y emitir su voto el domingo uno de agosto. El sí se impondrá, auguran los conocedores de estos menesteres; empero, si no se está de acuerdo, participar será la mejor oportunidad para demostrarlo, puesto que el “no”, también es respuesta lícita. Refugiarse en actitudes de avestruz, no es válido y mucho menos democrático: acudamos a las urnas y fortalezcamos nuestro civismo.

BANCARROTA MORAL

Por Pedro Vargas Avalos

Nuestra república, tras larga hegemonía de gobiernos antipopulares, entreguistas y corruptos, ahora se debate en profunda crisis sobre si continúa su titánica lucha para recobrar la plenitud de la soberanía, abatir la corrupción que la atrasó, volver al campo de la democracia y autentificar el goce de los derechos humanos.

Para lograr esos objetivos, ciudadanos e instituciones debemos conducirnos con integridad plena y ajustarnos a las exigencias de la justicia, cuyas bases se sostienen en la legitimidad, es decir, la coincidencia de la razón y la ley.

Un Estado nacional que no logra sus fines esenciales, es un Estado fallido, aunque no aniquilado. Para recobrar su destino, necesita reandar su trayecto a partir del momento en que se extravió, recuperando sus metas genuinas y ampliando sus horizontes.

 Desde luego que nuestra patria no es un Estado fallido, aunque estuvo a punto de llegar a serlo, de haberse continuado su marcha hacia el abismo, según lo acredita nuestra historia reciente (señaladamente desde Miguel de la Madrid hasta Enrique Peña Nieto).

Un aspecto fundamental que se debe superar para que México sea fuerte, soberano, justo y próspero, es lo moral, que, de acuerdo a la Academia de la Lengua, es lo “Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia”, lo cual complementa el diccionario Oxford, esto es, “saber sobre la bondad o maldad de los actos humanos, no solo de carácter teórico, sino también práctico, ya que se orienta a dirigir las conductas al bien”.

En relación a lo precedente, debemos hacer un recuento de como se actúa por particulares y servidores públicos, así como sectores público y privado, en nuestro país y su entorno. En este ámbito (que es internacional), debemos al menos mencionar a Estados Unidos de Norteamérica, Guatemala y España.

Utilizando la concepción del periodista Antonio Rosas Landa, cuando un país usa efectivos entrenados para detener a individuos o familias que huyen desesperadas de la pobreza, la violencia, la persecución y el hambre, es la bancarrota moral de esa nación: este es el caso típico de la nación del Tío Sam en la actualidad.

Ah, pero no se trate de apreciar el contexto mundial, porque allí, el bifronte Estados Unidos, que en su moneda tiene moldeado en inglés “en Dios confiamos”, en los hechos lleva hambre, muerte, destrucción o al menos obstrucciones, a los regímenes que “no tienen sus intereses en su forma de gobernar”.

En la vecina del sur, Guatemala, la penuria, el atraso social y los desgobiernos que ha padecido, la han sumido en una crónica quiebra socio-económica y política, semejante a la triste situación de varios países del Caribe y Centroamérica, por no citar otros lugares del orbe.

Por lo que ve a España, la entrañable “madre patria” de muchísimos mexicanos, su gobierno se comporta de tal forma, que no podemos dejar de considerarlo hipócrita: siendo un Estado que por naturaleza debería ser federativo, se obstina en ser centralista, y siendo totalmente plural, es arbitrariamente unitario. En consecuencia, no fue sensible a la petición de que ofreciera disculpas por los tres siglos de asesinatos, pillaje y ultrajes que asestó a nuestros indígenas, mestizos y connacionales en general. Lo cual si hizo el gobierno catalán y a nombre del catolicismo ha hecho el Papa a los sudamericanos.

En ese renglón, los países antedichos, sufren de bancarrota moral. No así nuestro México, que se ha disculpado ante pueblos oriundos, avecindados chinos o descendientes de afros.

Empero, hoy por hoy vivimos un delicado momento. Miguel de la Madrid, neoliberal pero no tonto, en diciembre de 1982, afirmaba que en “el México de nuestros días, nuestro pueblo exige con urgencia una renovación moral de la sociedad que ataque de raíz los daños de la corrupción en el bienestar de su convivencia social”. Lástima que, como político falaz, faltó a su deber y nos impuso al nefasto Carlos Salinas, no solo por medio del afrentoso “dedazo”, sino propiciando en las elecciones la “caída del sistema”, suceso paradigma de inmoralidad.

Salinas, el ultra neoliberal, ignoró a la izquierda (decía al respecto: ni los veo ni los oigo), desconoció gobernadores a su capricho, hizo arreglos “en lo oscurito” con los panistas, y se dio el lujo de recetarnos dos dedazos, lo que implicó el sacrificio de Luis Donaldo Colosio. Así arribó al poder Ernesto Zedillo, quien entre otras lindezas cometió “el error de diciembre” y de allí estuvimos los mexicanos en un vórtice que desembocó en el maldito FOBAPROA, deuda casi impagable que sigue haciendo estragos a las finanzas públicas, y con ello atrancando el desarrollo nacional.

Zedillo, el de la “sana distancia” con su partido (el PRI) tuvo que ver con la entrega de la estafeta presidencial al locuaz y frívolo Vicente Fox, proveniente del panismo, pero fiel ejemplo de lo que es el prianismo, excelente prototipo del gatopardismo: cambiemos todo para seguir igual. De esa manera se pudrió la esperanza del pueblo en la anhelada “transición democrática”. 

Luego sobrevino la mascarada del desafuero a Andrés Manuel López Obrador, el robo de la elección presidencial de 2006, arribo de Felipe Calderón a la presidencia, “haga sido como haiga sido”, lo cual es el colmo de indecencia. Y así prosiguió el quehacer público con el retorno priísta, cuyo abanderado Enrique Peña Nieto, y muchos gobernadores de su tiempo, hicieron de la corrupción, la impunidad y el entreguismo, una religión.

Por ello, para el pueblo, si un político en campaña promete hacer o no hacer, tal o cual cosa, y ya en el poder incumple o hasta actúa en contra de su compromiso, además de deshonesto, es lo esperado. Y lo mismo creen del juez o magistrado que omite aplicar la ley o peor, procede en contra de ella: es perverso. Lo mismo se puede decir de los fiscales o ministerios públicos que se conducen inducidos por la infidelidad, y son causa de la injusticia.

Los funcionarios al estilo de los consejeros del INE, la Comisión Federal de Competencia, el Banco de México, los del Instituto Federal de Telecomunicaciones y otros organismos autónomos donde se ampararon para ganar más que el presidente de la República, es claro que abominan la constitución federal:  esta ordena que no ganen más que el presidente, pero ellos, utilizan leguleyadas para cobrar casi el doble de lo que percibe el primer mandatario; son inmorales en grado sumo. Y así los cataloga la ciudadanía, la cual califica de parecida forma a los siguientes:

Los exgobernadores, casi una veintena, que saquearon sus estados y pisotearon las leyes, significan la quiebra moral de esa clase de funcionarios.

Los empresarios que en su afán de recobrar privilegios no reparan en medios para lograrlo, incurren en impudicia.

Los periodistas, que durante décadas medraron a la sombra del “chayote”, modo ignominioso del poder público para gobernar con omisiones y falacias, manteniendo al pueblo sumido en la ambigüedad, tienen en López Dóriga, Riva Palacio y Carlos Loret (Lord montajes), la máxima expresión del no ser lo que presumen. 

La bancarrota es insolvencia por parte de una persona física o legal, para cumplir sus obligaciones o exigir sus derechos, y también lo es cuando disimula que las consuma. Lo moral está representado por costumbres y normas con que esas personas se realizan, mismas que se consideran beneficiosas para la comunidad, aun cuando sean favorecedoras de ellas mismas. La antípoda es lo inmoral.

Cuidemos de que México no se hunda en ese ignominioso nivel de la bancarrota moral, al cual casi llegamos, porque es paso anterior de la descomposición social y con ello, del Estado Fallido, situación que jamás habremos de permitir los que admiramos veneramos a la Patria.

JALISCO-NUEVO LEÓN: ALIANZA REDIVIVA.

Por Pedro Vargas Avalos.

 La semana antepasada (jueves uno de julio) vino a Guadalajara el candidato triunfador para gobernador del Estado de Nuevo León, Samuel Alejandro García Sepúlveda, mejor conocido como Samuel García, alias “Fosfo Fosfo”, nacido en Monterrey el día de los Inocentes (28 de diciembre) de 1987. A la fecha posee la constancia de mayoría que le otorgó el órgano electoral neoleonés, solo restándole superar las impugnaciones que se le hicieron (entre ellas el exceso de gastos y de aportaciones particulares que recibió en su campaña electoral), para que el Congreso de su Entidad federativa le otorgue la calidad de Gobernador electo.

Este peculiar político norteño, es un mocetón muy parlanchín: a veces decía que si fuese necesario, separaría a su tierra del Pacto Federal; en su trayectoria cuenta con numerosas anécdotas, acentuando la de su niñez cuando danzaba con su tío (un reconocido capo de esos lares) llamado Gilberto García Mena, “El June”, procesado por delitos relacionados con el narcotráfico, según cierto video de una fiesta realizada en 1996, así como cuando regañó a su esposa (la influencer Mariana Rodríguez Cantú) por enseñar la pierna más de la cuenta.

El todavía senador con licencia, razón por la cual se le conocía como el “senator” (palabreja anglófona) lo cual delata su afecto por lo yanqui, ya anduvo en tierras del Tío Sam y anunció reunión con el recalcitrante mandatario de Texas (Greg Abbott), afirmando que abrirá representaciones de su Estado en Austin y California, porque “en Monterrey debemos estar a la altura del mundo”.

En la Perla Tapatía admitió este singular regiomontano, que había sido apoyado por el gobernante jalisciense Enrique Alfaro Ramírez, a quien elogió sin cortapisas aun cuando en la comparación de las zonas conurbadas de Guadalajara y la ciudad del cerro de la Silla, deslizó que esta es más importante, con lo cual dejó en claro su jactancia.

Por su lado el mandamás tapatío no se quedó atrás en eso de presumir, y afirmó: “de 2018 a la fecha, los delitos que le toca atender a la policía metropolitana han disminuido 60%, según cifras del Sistema Nacional de Seguridad”. Y luego subrayó la coincidencia de su reclamo en cuestión fiscal, pues ambos pedirán a la federación revisar el Convenio de Coordinación Fiscal, con ánimo sosegado “porque no nos interesa confrontarnos con la Federación”. En pocas palabras, según estos dos políticos, el acercamiento es con el fin de mejorar a sus Estados e instituciones.

Para el 5 de julio se llevó a cabo el XXI Consejo Nacional de Movimiento Ciudadano (MC) en la capital federal. Allí se lucieron los jaliscienses Clemente Castañeda, aparente dirigente del partido (porque los tangibles son el fundador Dante Delgado, senador, y Enrique Alfaro, adalid del alfarismo que ha sido la real columna de MC) y los gobernadores de Jalisco y Nuevo León (Efectivo y futuro, respectivamente). Castañeda afirmó que “Hoy México tiene una tercera opción y se llama Movimiento Ciudadano”.

Por su parte, “Fosfo Fosfo” advirtió que “el eje Nuevo León-Jalisco se viene con todo”, por lo que pintarán al país entero de naranja chillante (el color fosfo, fósforo), con lo cual entredijo que ofrecía ayuda al gobernador Alfaro. Este se arrellanaba en su destacado sitial y con su semblante denotaba su complacencia. Al hacer uso de la voz, glosó lo que se había expresado y finalmente fue claro: “El mensaje es contundente, en mi tierra dicen: aquí no necesitamos bules para nadar.”

Sobre ese sonoro eje Jalisco-Nuevo León, escribe Diego Petersen que ese nombre no es carrilla, ya que Samuel García, quien lo inventó, “Está claro que lo suyo, lo realmente suyo, es la frivolidad.” (El Informador, 6-jul-21).

Como quiera que sea, Jalisco y el estado del cabrito al horno o ataúd, han tenido ligas históricas, de las cuales en mucho proviene la fortaleza regia. Salvador Apodaca y Loreto fue un tapatío que se desempeñó como obispo de Linares o Nuevo León (1842-1844),y su labor fue tan benéfica para la región, que en su honor se denomina al municipio de Apodaca. Le sucedió otro eminente jalisciense, Francisco de Paula Verea, quien regenteó esa diócesis por 26 años (1853-1879) y aunque de ideología conservadora, promovió la educación.

Desde 1833 arribó el joven médico José Eleuterio González,(Gonzalitos) nativo de la Perla Tapatía y egresado de escuelas de estas tierras. Su obra en Monterrey fue extraordinaria como médico, maestro, botánico, filántropo, escritor y político. Fundó el primer hospital público, la primera universidad y fue gobernador tres ocasiones. Sus bienes los legó a la escuela de medicina (1813-1888).

Muy admirado de los neoleoneses fue el Gral. Bernardo Reyes Ogazón (sobrino de Pedro Ogazón y primo de Ignacio L. Vallarta). Gobernó por 20 años al Estado, desde 1885 (con el paréntesis de 1900 a 1903 en que fue ministro de la Guerra) y lo perfiló como potencia económica, industrial y social. Había nacido en Guadalajara (1850) y falleció el 9 de febrero de 1912, durante la tristemente célebre Docena Trágica.

Ya en el siglo XX, dos destacados humanistas de Jalisco coadyuvaron a la grandeza de Nuevo León: Agustín Basave del Castillo Negrete (1886-1961) de quien anotó Gabriel García de Alba: “Fue, don Agustín Basave, eminente maestro, prestigiado arquitecto, hombre de elevados y nobles sentimientos y de gran erudición como literato, por lo que le dio lustre no sólo a Jalisco, (y Nuevo León) sino a México entero”. Establecido en Monterrey en los años 30, a partir de 1944 fue consejero del diario El Norte, al que dirigió por doce años; fundó y presidió la Alianza Francesa de Monterrey; fue catedrático de la Universidad Labastida; miembro fundador del Consejo del Instituto Tecnológico de Monterrey (itesm), en el cual impartió cátedra; fue orador oficial del Centro Artístico de Monterrey; colaborador de radio xet; integró el consejo directivo y administrativo de la Editora de El Sol, S.A. y de la Pregonera del Norte, S. A.; entre sus libros recordamos los de índole biográfico dedicados a personajes de Monterrey, ciudad donde falleció.

El segundo de igual nombre, fue Agustín Basave y Fernández del Valle, oriundo de Guadalajara (1923) filósofo, escritor, catedrático, jurisconsulto, diplomático y notario público. Actuó como político y es notable  su pensamiento filosófico, habiendo escrito más de 30 libros. Padre del político y académico Agustín Basave Benítez, expresidente del PRD. Murió en 2006 en la Sultana del Norte. Junto a este intelectual, integro al laguense Ricardo Covarrubias (1895-1972) que enalteció al periodismo, la historia y la política, autor de Autor de Las Calles de Monterrey, (3 Vols., 1947-1970); Los 67 Gobernantes del México Independiente; Gobernantes de Nuevo León (1582-1961); Mujeres de México, etc. 

Para terminar este breve recuento de Jalisco-Nuevo León, menciono al abogado y Gral. Neoleonés José Ma. Mier, que fue gobernador del estado norteño (1909-1912) y de Jalisco (1913-14), gracias a quien la Perla de Occidente no fue destruida en julio de 1914; falleció el 8 de ese mes.

Al concluir este recorrido, meditamos si el redivivo eje Jalisco -Nuevo León, será una realidad o solo un espejismo del mozalbete del día de los Santos Inocentes, alentado por el machucho adalid del MC  Jalisciense.

DE PODER A PODER

Por Pedro Vargas Avalos

El apasionante oficio del periodismo, en todas y cada una de sus modalidades, es pieza fundamental para la comunidad. Informar y emitir opinión, médula de la comunicación, son recios fundamentos de la cultura, la democracia y la civilización. Un pueblo bien informado, es garantía de progreso y esencia de virtudes cívicas, factores indispensables para ejercer y defender los derechos humanos.

En cualquiera nación, poseer buena prensa supone instituciones sanas y por tanto, ciudadanos avezados; como consecuencia, gobierno ceñido a las leyes y funcionarios con vocación de servicio.

Al aparecer irregularidades, ya en la administración pública, ya en las actividades del sector privado, el periodismo debe surgir y con flamígero índice señalar esas anomalías; luego, previa comprobación, a quienes incumba, habrán de dictar las medidas correctivas que corresponda, permitiendo de esa forma proseguir la marcha de personas e instituciones, dentro del marco de la ley.

En otro ámbito, el periodismo salvaguarda los valores culturales, consolida el pensamiento y es elemento eficiente para, complementando escuela y familia, elevar el civismo de la juventud y de los adultos. Como resultado, la niñez tendrá excelentes ejemplos para forjarse, y con el tiempo ser buenos ciudadanos. El periodismo pues, es una nervadura que debe abarcar todo quehacer humano, ajustada invariablemente a la veracidad, la libertad, la democracia y la justicia.

Con razón afirmó el gran periodista y filósofo Eugenio María de Hostos: “No hay ningún sacerdocio más alto que el del periodista; pero, por lo mismo, no hay sacerdocio que imponga más deberes, y por lo mismo, no hay sacerdocio más expuesto a ser peor”.

Cuando la información acrecentó su importancia, los empresarios vieron que podría generar utilidades, y paulatinamente se apoderaron de los medios. Desplazaron a los exponentes quijotescos de la prensa, y enseguida, suplantaron a las cooperativas que enarbolaban el estandarte del periodismo genuino.

Muchos dueños de medios, además de ganancias, vieron que se les daban lugares privilegiados oficiales y del sector privado; entonces olvidaron que el periodismo no está para aplaudir al gobierno o a tal Partido, ni solapar abusos, sino para decir verdades, señalar equívocos, incrementar el civismo popular y apuntalar la cultura.

Es de observar que, a pesar de lo anterior, en nuestra Patria seguían y por fortuna siguen habiendo, exponentes de la prensa como sostenía un clásico: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás” (R. Kapuscinsky). Es oportuno recordar los cinco principios que este eminente escritor dijo debe tener el periodista: ver, estar, oír, compartir y pensar.

Por todo lo antedicho, la prensa se ganó la denominación de ser “el cuarto poder” y en general, tuvo un aceptable reconocimiento de confianza social, aunque es necesario aceptar que, según mediciones internacionales, la prensa mexicana ha perdido puntos, y de cerca de 60, ahora anda en un 44 por ciento de credibilidad.

Actualmente contemplamos que, por el surgimiento en 2018, de un régimen distinto en su proceder y fines, a los que lo precedieron (llamados neoliberales), se han ocasionado constantes desencuentros entre el poder Ejecutivo Federal y los señores del tradicional Cuarto Poder. Un día si y otro también, la mayoría de los grandes medios informativos chocan con el gobierno, sosteniendo éste, que aquellos publican muchas mentiras, y sus comentaristas numerosas críticas inconsistentes. El sector privado, el mundo empresarial, ordinariamente queda al margen de críticas severas.

Después de dos años y medio de administración, el presidente abrió el pasado miércoles 30 de junio, en sus conferencias de prensa llamadas “mañaneras”, una sección de “quien es quien” en las mentiras publicadas en la semana, “como un mecanismo de réplica de su gobierno para exhibir las noticias falsas divulgadas en medios de comunicación y redes sociales” (La Jornada).

Inmediatamente sobrevinieron dos tipos de reacciones: la de muchos comentócratas, intelectuales y otrora privilegiados periodistas (Joaquín López Dóriga, Raymundo Riva Palacio, Sergio Aguayo, Dennis Dresser, etc.) e incluso personajes como Carmen Aristegui, quienes calificaron ese ejercicio como un completo despropósito, acusando al mandatario de querer ser dueño de la verdad absoluta. Además, agregaron que pretende amedrentar, intimidar a la prensa independiente (¿?) y con ello reprimir la libertad de expresión.

Al reflexionar al respecto, se interroga uno: ¿cuál intimidación, cuál acoso a la libertad de expresión si dicen y publican lo que quieren? Y finalmente, ¿prensa independiente? ¡Averígüelo Vargas!

Por otra parte, acreditados periodistas como Julio Astillero, Rubén Luengas o Jorge Armando Rocha, defienden esa novedosa fórmula de informar al pueblo, (sugiriendo algunas adecuaciones) puesto que para nadie es secreto la serie de notas falsas que publica la prensa tradicional, o interpretan los llamados comentaristas exorgánicos.

El titular del poder ejecutivo fue claro: “En los últimos tiempos, por el predominio de la política neoliberal o neoporfirista, la mentira en los medios se convirtió en una constante y no había derecho de réplica; y ahora sí hay réplica, se garantiza el derecho a la información, no hay censura, hay libertades plenas y esto es muy bueno para consolidar la democracia.”

En efecto, el periodismo debe ser constructivo, de provecho y siempre ajustado a la verdad, para cumplir lo que pregonaba Francisco Zarco: “No escribas como periodista, lo que no puedas sostener como hombre.” Por ello, no se debe desvirtuar esa maravillosa lección de vida que es ser periodista, personaje éste, que desde su singular tribuna suele ser escuchado por el pueblo y atendido por empresarios y políticos, prerrogativa que muy pocos seres humanos suelen poseer.