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Agroecología densa y sabrosa 

Por: Veronica Villa

El fin de semana pasado se celebró en El Limón el Tercer festival de semillas y frutas nativas, con dos días de intercambios de semillas, venta de conservas, salsas, guisos, dulces, bebidas, cosméticos naturales, artesanías y herramientas; talleres para preparar compostas, soluciones nutritivas para los suelos y reproducción de microorganismos benéficos. Pláticas sobre los problemas del campo, el agua, la ganadería, la comercialización de la producción local y cuestiones que se pueden proponer a las autoridades para que la agroecología se vuelva verdadera política pública.

El Limón, en el sur de Jalisco, fue declarado el primer municipio agroecológico del país en mayo de 2021. Los habitantes decidieron formalizar la agroecología en sus leyes para asegurar la vida de sus niños y niñas, ante el horror que sufren las familias en El Mentidero, comunidad próxima, donde números abrumadores de adolescentes presentan pesticidas en sangre y orina, y muchos están perdiendo sus riñones.1 En el Limón, el Grullo y Autlán, municipios colindantes, cada vez más gente se organiza para renunciar al uso de agrotóxicos y aprender a restaurar los suelos envenenados por décadas de fertilizantes sintéticos, insecticidas y monocultivos. Tienen la certeza de que nadie puede hacer ese esfuerzo en soledad, mucho menos en el estado que presume de ser “el gigante agroalimentario de México”.

Cuentan los organizadores (el Grupo de Agricultura Orgánica de la Ciénega, el municipio de El Limón y el Colectivo por la Autonomía) que la expectativa por el Tercer festival de semillas y frutas nativas creció de forma imparable las últimas semanas. Cientos de personas de todo el estado confirmaron a último minuto, y las familias limonenses tuvieron que reorganizarse varias veces para recibir a los asistentes en casas y en el área de campamento.

La agroecología en México se ha vuelto un tema caliente. Ante la Organización de Naciones Unidas, México, India y Senegal son ejemplo de agroecología porque son países con una enorme población campesina que sigue produciendo vastas cantidades de alimentos sin destruir los territorios. No es por los programas de los gobiernos, sino pese a ellos.

¿Qué es entonces la agroecología? “Es como un regreso a la vida campesina, a celebrar la milpa, a guardar las mejores semillas, a sembrar limpio, a lo que era la agricultura antes de la Revolución Verde. Como ha habido tanta destrucción, la agroecología también significa volver a aprender y recuperar lo que ya sabíamos”, cuentan los organizadores del festival.

Los magnates de la agricultura quieren definir la agroecología como una serie de recetas tiesas para “sembrar mejor”. Si una corporación utiliza fertilizantes etiquetados como naturales, ya puede considerarse agroecológica, sin importar que las comunidades mejoren sus vidas. Sin importar si el bosque, la cuenca o la montaña siguen siendo devastados. Muchos nuevos empresarios agrícolas se montan en la agroecología y con el puro verbo consiguen prestigio y subsidios. Y hay otros extremos: en Ecuador, un programa para que la palma de aceite se cultive con máquinas, sin que los campesinos participen, se llama “cultivo agroecológico de la palma”, sin que importe que las máquinas dejen una cauda de desempleo, que la palma de aceite esté desplazando comunidades y otras especies y que su producto final se use para freír la comida chatarra.2

Más allá de las definiciones formales y las grillas por financiamientos, cada vez más gente quiere sembrar sin destruir y sin agroquímicos, que además cuestan mucho dinero. Es un movimiento que también surge para asegurar que vivan las generaciones futuras. Que sus riñones no se echen a perder. Que las pandemias no nos agarren llenos de “comorbilidades”. Y para que siempre haya campo, naturaleza y comida.

Quienes ven en la alimentación y la salud un mero negocio, quieren una agroeocología sin historia, sin pueblos y sin lucha por los territorios. Dejarla en recetas. Pero son las comunidades campesinas quienes definen la agroecología verdadera, como en El Limón.

El festival estuvo consagrado a las niñas y los niños. Toda la región está volcada hacia ellos, para que su perspectiva de la vida incluya el campo y para que logren crecer sanos. Se discutió la Reconfiguración agroecológica alimentaria y de salud para prevenir daños renales y neurocognitivos en niñas y niños por la exposición a pesticidas, proyecto que considera crucial la alimentación limpia, producida en huertos familiares y comunitarios, para evitar los daños por los agrotóxicos de la agricultura industrial.3

Niños y niñas guiaron recorridos por las parcelas escolares, jovencitas mostraron cómo reproducir hortalizas con semillas y esquejes, y enseñaron a medir la humedad, la viabilidad de la germinación y pureza de las semillas. Estudiantes de prepa montaron talleres para enseñar a los más jóvenes botánica, taxonomía y herbolaria. Para los chiquititos, premios por reconocer semillas de cultivos y plantas locales.

Cómo empezar bien el día 

Por Ramón Montes Barreto

Tal vez nadie sepa quien soy y cómo soy, lo que importa es que, si lees este pensamiento, tomes conciencia de que la vida es un proceso que inicia con la gestación y termina con la muerte –aunque estudios recientes indican que hay vida después de la muerte-, eso lo veremos en otro momento. Hoy quiero concentrarme en la pandemia, y muchos otros eventos violentos, en lo que se han llevado. Estos acontecimientos nos han quitado seres queridos, amigos, compañeros de trabajo, a quienes mucho he sentido despedir y de quienes guardo sólo los gratos recuerdos.

A pesar de todos esos malos momentos, quiero destacar que la vida es hermosa y quienes todavía estamos en este plano terrenal tenemos la obligación de disfrutarla. Ensimismado en estos pensamientos me topé con un documento –cuyo autor necesariamente debe ser practicante de la psicología positiva–que al momento de leerlo me impulsó a escribir apenas lo necesario para invitarles a comenzar bien el día.

Se trata de hablar con nosotros mismos, de mandarnos mensajes para transitar por la vida en un día común. Hay que insistir en lograr una buena comunicación, cada quien consigo mismo en el afan de programar bien nuestro día.

Para que la vida siempre nos sonría, debemos nosotros sonreír con ella, es pertinente comprender que el infierno y el cielo son construcciones que hace cada quien en el entorno en que habita. Invocar lo bueno, o lo malo, es cosa de cada quien. Pero, desde una perspectiva positivista, les recomiendo empezar el día haciendo afirmaciones que he leído en diferentes autores:

a) ¡Meencantamivida!

Di esto por la mañana y tu vida cambiará radicalmente. Antes de levantarte, antes de ponerte los zapatos, di: ¡Me encanta mi vida! La vida es un regalo. Así pues, aprecia cada minuto y cada segundo. ¡Hoy será un gran día para ser tú, construyendo, disfrutando tu propia realidad!

b) Mis pensamientos crean mi realidad!

Comienza el día sonriendo mientras te bañas y te arreglas para salir de tu habitación. Imagínate el día, hora a hora. Tus pensamientos crean emociones; las emociones llevan a las acciones; las acciones traen resultados. Ten una mentalidad abierta, piensa que eres muy afortunado, y eso es lo que se manifestará en tu vida.

c) Estoy agradecido

Cuando aprecias lo que tienes, lo que tienes aumenta de valor. Así que, estando aún bajo la regadera, bañándote, piensa en al menos 10 cosas por las que estás agradecido. Esto te dará una profunda sensación de felicidad.

d) Elijo ser felíz

La felicidad es una elección. Recuerda que una buena actitud siempre conduce a grandes experiencias. Decide ser felíz. Es bueno para tu salud.

e) Debosonreír

Nunca sabré a quién le estoy alegrando el día.

f) Confío en mi

Siente que mereces todo lo que deseas, confía en tus elecciones, porque puedes recibir amor y amar… ¡puedes dar y generar paz!. Tener prosperidad… ¡mereces disfrutar de esta hermosa vida!

g) No me afecta lo que otras personas piensan de mí

No te dejes arrastrar por la opinión que otras personas tienen sobre ti. Realmente, sus palabras hacia ti sólo reflejan quiénes son realmente. En vez de escuchar lo que dicen las personas sobre ti, confía en tu sabiduría interior. Escucha a tu corazón, será tu mejor guía.

h) Soy amable

Cada acto de amabilidad que realizas libera serotonina en tu cerebro –la serotonina es una hormona que contribuye a la sensación de bienestar y felicidad. ¡Ayuda a un extraño! ¡Dar regalos en forma de abrazos y cumplidos! Verás que te aportará sentimientos buenos.

i) Vivo en el ahora

Saborea cada momento de tu vida, porque cada momento es único; no hay instantes vacíos. Mantente consciente, presente y en equilibrio. Cuando tus pensamientos comiencen a ir a la deriva, recuerda que el pasado y el futuro son ilusiones elaboradas por tu mente ¡El único tiempo que existe es el ahora!

j) Respiro profundo

Sé consciente de cada respiración que tomas. Respirar de manera profunda y relajada aporta grandes beneficios a tu cuerpo. ¡Disfruta la sensación de llenar tus pulmones con cada inspiración, y después exhala!

Ir por la vida pensando en hacer el bien, te llevará a ser bien tratado, pues la otredad reconoce cuando recibe acciones o vibras positivas de parte tuya. Estoy seguro que mi propuesta ayudará a la construcción de ese cielo al que tanto aspira la gente. En nuestro país estamos ante la construcción de una nueva ciudadanía, de una transformación social, he aquí un pequeño grano de arena para aportar a ese tan anhelado cambio.

LA ANUNCIADA REFORMA ELECTORAL, RENOVACIÓN IMPERIOSA

Por Pedro Vargas Avalos.

Hay un principio inequívoco que se atribuye al pensador insigne Miguel de Unamuno (1864-1936), el cual sostiene: el progreso consiste en renovarse.  Es decir, cambiar para mejorar, puesto que lo estático tiende a retrasarse y esto a ser anacrónico. En consecuencia, resulta conveniente en la vida la actitud de reforma, y si es posible, no andar con medias tasas, sino que el cambio sea radical.

En nuestra Patria, desde la consumación de la independencia (1821) hubo esfuerzos por avanzar sustancialmente, a pesar de fuertes oposiciones. Tal fue el caso del concepto de república que venció a la pauta tradicional de la monarquía, representada por el calculador Iturbide (1822-1823). Luego se dio el gran paso de abatir el centralismo, adoptando el sistema federal en 1824: en este impulso, el forjador del federalismo fue el jalisciense Prisciliano Sánchez.

La historia nacional nos ilustra que, a pesar de los zarpazos de los conservadores, la república federal salió avante: sometió a los centralistas encarnados por personajes como Santa Anna y Lucas Alamán. Igualmente doblegó a los reaccionarios en la Guerra de Tres Años (1858-1861) y enseguida a los traidores (los conservadores, aglutinantes de realistas, centralistas y reaccionarios) quienes, aliados a los franceses, infructuosamente trajeron a Maximiliano de Austria en 1864, como emperador, mismo que al cabo de escasos tres años, fue fusilado en el Cerro de las Campanas, Querétaro, en 1867.

 Restaurada la República federal, conforme el proverbio de “renovarse o morir”, fue realidad la Reforma, que, sustancialmente separando a la iglesia del Estado, confirmó la independencia política del país. Todavía bajo el porfiriato (1877-1911) hubo la reaparición de los conservadores por medio de la facción llamada de “los científicos”, que eran los usufructuarios del patrimonio nacional, en detrimento de la mayoría de los mexicanos. La Revolución maderista de 1910-1911, no pudo acabar a tales depredadores, pero devolvió al pueblo su libertad democrática bajo la divisa de “Sufragio Efectivo. No Reelección”. Y aunque hubo el nefasto episodio del huertismo (1913-1914), con la Constitución de 1917, se culminó la transformación iniciada por el apóstol Madero, pero ahora rebasando lo político para incluir lo social.

Desde ese año en que la Revolución mexicana nos dio la Carta Magna de Querétaro, que trazó el diputado por Guadalajara, Luis Manuel Rojas (por tal motivo presidente del Congreso Constituyente) se acreditó la reforma integral de la nación. A partir de entonces solo se han llevado a cabo innovaciones sectoriales: el petróleo en 1938, la  Seguridad Social en 1943, la eléctrica en 1960 y la electoral en varios pasos, de 1990 (creación del IFE) hasta 2014 con el moderno INE. Con uno y otro, se logró excluir al poder ejecutivo del organismo (1996) y se reconocieron las Agrupaciones Políticas, para vigorizar la democracia. Este organismo (INE) ya implementó las elecciones de 2015, sin pena ni gloria; las presidenciales de 2018, cuando triunfó apabullantemente la izquierda; luego la llamada “mas grande de la historia” por el número de cargos a elegir, en junio de 2021 y, actualmente, está organizando la revocación de mandato presidencial (10 de abril) y los comicios para junio 5 de 2022, a fin de renovar 6 gubernaturas.

Aunque todo parecería que en materia de elecciones se transita como miel sobre hojuelas, resulta que no es así. Veamos los problemas subsistentes hasta ahora: a) el INE es el organismo electoral más caro del mundo; b) los consejeros, guiados por su presidente  (Lorenzo Córdoba y Ciro Murayama) en vez de árbitros, son verdaderos actores, con tangibles inclinaciones hacia tal o cual partido, o mostrando antipatías a otros; c) el subsidio hacia los partidos con registro, son exagerados e inmerecidos; d) los mecanismos de nombramiento tanto de Consejeros como de magistrados del Tribunal Federal Electoral, no son transparentes y obedecen a cuotas de partidos pactadas “en lo oscurito”; e) Consejeros y magistrados, se han negado a percibir salarios tal como ordena la Constitución en su artículo 127 (ganar menos que el presidente de la república), y a sujetarse a la ley de Austeridad Republicana (hacen gastos excesivos y se otorgan privilegios); f)hay actividades duplicadas con los OPLES (Organismos Públicos Locales Electorales), lo cual complica y encarece los procesos comiciales; g) la ciudadanía está en contra de los diputados y senadores que llegan a esos cargos por “representación”; h)hacer más expedito el voto de los ciudadanos que residen en el extranjero; i) se debe reglamentar para evitar el “trapecismo” y las impropias mudanzas de legisladores, que sin rubor se prestan para cambiar de grupo parlamentario o simplemente reniegan del partido que los postuló, y se afilian a otros que incluso son antípodas del que los llevó al cargo, con lo que traicionan no solo al partido de origen, sino a los votantes que los respaldaron.

Por lo enumerado anteriormente, entre otros aspectos que se deben tratar, para afianzar nuestra democracia, procede una nueva reforma electoral que comprometa a partidos y líderes estar a la altura de la ciudadanía y la república. Sin embargo, como dice una estudiosa: “los partidos políticos cambian de nombre, pero se forman de igual modo, y en el fondo son los mismos a través de las diferentes etapas de la historia”. (Doralicia Carmona Dávila, autora de Memoria Política de México.) O sea, que los conservadores de ayer, siguen en la palestra con diferente nombre, pero son fácilmente identificables, así como son los transformadores.

Entre nosotros, realmente siempre se han disputado el poder dos ideologías (organizadas en partidos), y que, según la escritora antedicha, son: aquella “que cree que el engrandecimiento de la Patria sólo se logrará por la conservación de los antiguos moldes, …costumbres o sistemas”, y la que estima necesaria “la reforma de las ideas y de los sistemas existentes y la adopción de otros nuevos”. Una ideología es la del partido conservador, nombre típico y apropiado, porque sus ideas en política se resumen diciendo que es preciso conservar el estado de cosas existente puesto que con ese sistema ha marchado la Patria. La otra ideología se engloba en el partido renovador, “puesto que sus ideas en política se resumen diciendo que es preciso reformar”. 

El pasado día 29 de marzo, dijo el Presidente López Obrador: pasando el 10 de abril “vamos a enviar una iniciativa de reforma a la Constitución para garantizar la democracia en México, …esto es, que no haya consejeros, que no haya magistrados que no tengan vocación democrática. Y también que se garantice el voto libre, secreto, que no haya fraudes electorales. Enseguida agregó: “les adelanto, voy a proponer que sea el pueblo el que elija a los consejeros electorales y a los magistrados de manera directa”.

Ante el sobresalto del anuncio, se le preguntó sobre el mecanismo para integrar el INE y al Tribunal Electoral,  exteriorizando: “Los tres poderes van a presentar a ciudadanos, verdaderamente independientes, de inobjetable honestidad; cada poder va a presentar a 20 ciudadanos, 60 para el caso de consejeros y algo parecido en el caso de magistrados, y esos 60 van a ser votados en elecciones abiertas y el que saque más votos ese va a ser el presidente, buscando que sean mitad mujeres, mitad hombres”.

La anterior idea, AMLO la enfatizó al día siguiente: “la democracia es el poder del pueblo, …en una democracia el soberano, el que manda, es el pueblo”. Por ello, la ciudadanía es quien debe elegir a los consejeros y magistrados electorales: Ya se acabó la idea de que ‘los órganos electorales y las instituciones tenían que estar en manos de gente de élite, ya sea de la academia o de la política”.

Posteriormente bosquejó otros temas de la revelada enmienda, destacando el presupuesto: ¿Por qué va a costar tanto -el ramo electoral- si podemos ahorrar la mitad? ¿Por qué 20 mil millones y por qué no 10 mil? Sí, cuesta mucho, el INE “es el organismo electoral más caro del mundo y, además, sin confianza”. Por ello la exigencia de transformarlo.

Finalmente, apuntó el renglón de los plurinominales: ¿para qué tantos diputados o tantos senadores? En este tema, las grandes mayorías de mexicanos están de acuerdo en que se disminuyan los diputados, y que se eliminen los senadores, que llegan en ambos casos, por el favoritismo de las cupulas partidistas y que nunca hacen labor para ganar votos. Y sin embargo suelen ser los más influyentes en las cámaras. Y se adiciona la iniciativa al incluir la posible supresión de los OPLES, con lo que lograrían enormes ahorros a los Estados, que de esa forma tendrían mayores recursos para resolver problemas en pro de la sociedad. 

Las oposiciones han reaccionado iracundamente. Desde José Woldenberg, convertido en santón del ramo electoral, hasta los líderes de partidos adversarios, algunos empresarios, ciertas agrupaciones y comentócratas. En general acusan al presidente de querer regresar a tiempos idos (como si antes no hubiese derroches, desvíos y falta de democracia). Y con mas empeño, señalan que AMLO busca hacer una “república de un solo hombre”, pues controlaría, con esas modificaciones, a todos los poderes y los organismos autónomos. Por ello, terminantes afirman que la susodicha iniciativa de reforma no pasará. Y se autoproclaman como escudos y salvaguardas del INE, el organismo que hace años, ellos se adjudicaron como botín.

Pronto conoceremos el texto de la anunciada nueva reforma electoral, y sea como fuere, no cabe duda de que los problemas característicos de nuestro sistema político, deben ser encarados y resueltos a fondo, teniendo como base la pluralidad ideológica y el respeto, para consolidar nuestra democracia, y, antes que nada, la fortaleza nacional.

Entrampado, al borde…

Leonel Michel Velasco

Entrampado, al borde…

Leonel Michel Velasco

Debo empezar a disculparme, pues mi conducción humana me puso en gran riesgo por no decir eminente; mi vida en apoyo de otras, como un llamado a la refriega ¡¡quién sabe nadar!!, me lance como un: león sin armadura, un soldado desarmado, un enamorado Quijote, un impulsivo suicida.

El once de febrero del 22, un día después de celebrar mi cumpleaños, en la playa Boca de Iguanas, a eso de las trece treinta horas, curando la resaca del día anterior, sobre la arena bajo sombra de una sombrilla, que de pronto te invita a moverte siguiendo su cobijo; con despejado cielo húmedo en salada brisa, relajado escuchando el runruneo y observando el vaivén de las olas, entre chelas, tequila, botanas, platicas y alejamientos, distraídos o sumidos en no se que, eso solo cada quien. 

En eso, un grupito de angustiadas personas nos irrumpen dando fin al relax, preguntando, ¡quién sabe nadar! para pronto levante mi mano al tiempo que erguía mi cuerpo, mirando a la chica que pregunto y, el grupito al unísono exclamaron ¡se andan ahogando, se andan ahogando!, al tiempo que apuntaban su vista con su índice; ni voltee a mirar a mi familia, solo medio escuche tras mis orejas a mi hermana que bien me conoce, diciendo ¡no vayas, no te arriesgues!, corrí al encuentro de un destino incierto, con la seguridad de ser un buen nadador sobre todo en ríos y arroyos. 

¡El tiempo apremia!, no lo hay ni para pensar, cuando así reaccioné ya era tarde; solo pensé, espero mi muchacho no haga lo mismo que yo, paré de nadar tratando de mirarlo, para advertirle que se trajera con que flotar, al parecer fue providencial o telepatía, porque mi muchacho reflexiono a medio camino y al querer regresar por algún apoyo, se topo con una tabla de surf que corriente marina dificultaba su avance, mi muchacho la empujo, brincando el bache y acelerando el paso del crucial tiempo, el mar enfurecía como si  estuviera celosamente encabronado. En lo que la esperanza crecía, se aproximaba una amarilla tabla; esperanza más real, que la que yo pude brindar, como si preguntarán ¿quién juega ajedrez?, así me lance al reto, a la nada, donde el tiempo también cuenta.

La vida está en juego, expongo la mía con la posibilidad de salvar tres o sumarme; tras un leve dolor de estómago amenazando náuseas, consecuencia, creo, de botanas, tequila y la angustia, reflexioné mi imprudencia, cuando no soy un salvador, ni de almas y, menos de vidas, en ese momento tardíamente vacilé a escaso siete metros del llamado de ayuda y lastimosos, apremiantes, suplicios ¡ya no puedo más! Al darme cuenta que no podía hacer nada, quise retroceder quedando entrampado, me sumé a los náufragos y les invité a que flotarán como lo hacía yo, pues la desesperación era mucha, vinieron a mi mente las posibilidades de nadar hacía dentro, nadar sesgado…en fin, porque nadar hacia la playa en esos momentos resultaba imposible, (solo siendo un salmón o quizás con aletas o, algún lugareño que sepa mirar las corrientes y desde la playa te guíe y nada, el tiempo pasaba); impotente seguí escuchando el desesperado reclamo de AYUDA, respondiendo —floten, floten, de muertito— poniéndoles según yo la muestra; otra respuesta auxiliadora, ¡estoy igual que ustedes! no puedo hacer nada floten, varios tragos de sal, floten, la sensación de vomito no cedía, en eso gracias a Dios, se aproxima la amarilla tabla, siendo yo el más cercano, el de la tabla dudo, si desviarse escasos dos metros o seguir por los que más, lo necesitaban… y, yo yendo a su encuentro acortando distancia le grité, ¡te ayudo!, mi salvación, y sí ayudé, remamos en equilibrio acelerando el paso y de esa manera llegamos rápidamente; la fuerte agitación de mi respiración por boca y nariz no cesaba, para pronto nuestro Ángel Canadiense, con acento francés preguntó en buen español —¿quién ha tomado agua?—, me vio tan agitado que volteó a verme auscultando, señalándole con mi pulgar que me encontraba bien; se decide que el chaval de renovada esperanza el más afectado subiera a la tabla, nos disponíamos a ir por el otro, un poco mar adentro cuando llegó una rápida lancha de remo, todos le indicamos que no parara, que mirase la cabeza a escasos 15 m., siendo la lancha más ligera que la tabla, tuve la confianza de que el auxilio llegaría a tiempo, además el joven no se quejaba solo flotaba. 

Me olvide de la cabecita flotante, nos organizamos para salir ya con el joven más sosegado sobre la tabla, el canadiense en la cola de conductor, yo y el padre del muchacho a los lados, remando al unísono sin bajar el ritmo, así salimos, no sin antes romper una ola contra la tabla, revolcando a nuestro Ángel héroe, como si el mar se vengara, yo apenas si alcancé clavarme a la base de la ola, que también me dió una leve revolcada o zarandeada vivificante, tocando arena de boca iguanera. 

Ya de pie respiré tan hondo como pude, una y varias veces, como para sentirme más vivo. Espero vivificarme y agradecer cada hora de por vida, agradecer, respirar, hacer ejercicio y mantener una actitud mental positiva, por lo que resta.

Solo entonces el Ángel canadiense (a quien en ese momento tuve la oportunidad de agradecer,) y yo, nos percatamos en elevado montículo de arena, que la lancha de remo no había llegado a tiempo, por unos segundos la esperanza finalizó, se fue. La nuestra aún persistía esperando ver surgir la cabeza que algunos minutos la vimos tan de cerca. Posteriormente me mostraron un video del jovencito sano, sonriente, lleno de vida de escasos 20 años. 

Y gracias a quien no agradecí a la chica que me pidió auxilio, pues pues posteriormente me enteré que esta misma chica, encontró la tabla amarilla, la tabla de la esperanza, que un anciano cargó corriendo hacia la playa y ella preguntando — quién sabe manejarla —. 

Bien recuerdo que en el trayecto de salida con los náufragos, el padre del muchacho le dijo, — o eras tú o era él y, me decidí por ti—…, no pregunté nada, solo pensé que el otro también era su hijo, a lo que resultó haber sido un amigo que les acompañaba. Q.E.P.D.

Dos días después de mi cumpleaños, en apacible nublado y medio lloviznado amanecer ocultándose una luna casi llena del día 12, rondándome el luto del jovencito del día anterior, se me vino a la mente el hecho de que nunca me detuve a pensar, en quedarnos  en vez de dar vuelta a la tabla amarilla y, quedarnos, no tanto como espectadores, más bien apoyando con nuestra presencia, porque a lo mejor el joven no miró la lancha que se aproximaba, solo nuestro alejamiento, perdiendo toda esperanza…a lo mejor.)

En solitaria comunión, frente al mar, cabizbajo caminé a mi derecha por la playa divagando, de pronto no se si realmente lo vi o aluciné, a mi izquierda un alargado lanudo perrito blanco, por la orilla medio jugueteando con las olas y confundiéndose con la blanca espuma, que luego ante mi vista después de dos confundidas, por fin desapareció… solo reflexioné: ¿sería el espíritu buscando su cuerpo?, ¿realmente lo ví o fue un fugaz alucín? Continué caminando de frente, hacia las rocas de donde realmente vi salir un alargado blanco como vapor o nube en movimiento, que resultó ser un perrito que desapareció. Seguía entre meditando y divagando, al llegar a las rocas, me encontré con una cueva, dentro una virgen que de pronto no supe distinguir y algunas, recién apagadas humeantes veladoras, de guía almas al encuentro de la luz, sumándose a otras veladoras sin guía, sin humo.  

De regreso al campamento, ya olía a café y un pájaro carpintero picoteaba una palmera,  entre tomar fotos, sorbos de aromático café y la algarabía del recién llegado hijo mayor,  fueron despertando cabezas saliendo de las casitas sumándose al café, en circular plática de fresca y mojada mañana, el último en salir fue el hijo menor con su pareja quienes llegaron de madrugada.

Todos juntos y me dije ánimo, estamos aquí y no me lloran. GRACIAS Sr. por la dicha de tener a la familia reunida, junto con mi hermana todos con bien, en celebración de mi cumple; donde tu presencia Señor, fue ampliamente sentida. Y otro día me acompañaste y protegiste. Con el milagro de la vida.   

Una gran disculpa. 

A mi hija, quien al verme salir apresuró su abrazo, mi doceañera, que el solo pensar en la pérdida, se entristeció y los dientes apretó; le pregunte recordándole, cuándo andábamos buscando su estrella Sirio,  ¿si recordaba la perdida de su primer diente aguilotado?, entre lágrimas y entrecorta voz solo me dijo —hay apá— situación que aproveché para ahondar un poco más sobre el sentido de las perdidas, explicándole —así como a mi me tocó vivir la de tantos seres queridos desde mis cuatro abuelos, mis padres, primos, amigos y conocidos. Algo que es muy posible tendrás que afrontar. De manera evasiva me interrumpió, pidiéndome menos explicaciones. Lo entendí como ir más al grano sin rodeos. 

A mi señora, quien contactó a los encargados del lugar, pidiendo apoyo llena de angustia.

Posteriormente continúo protestando por la falta de señalamientos y adecuados apoyos;  a quién al llegar de mi naufragio, le dije — Aquí tienes, tu peor es nada— , mi padre así se refería con mi esposa, agregué — para que me dejaste ir —, entre su abrazo solo me dijo — menso — .

A mi hermana, con quien hace algún tiempo, renacimos en una curva del chorrillo rumbo a El Grullo, en mí VW (asunto de otra historia…), quien identificó a la virgen de Talpa con la foto en la cueva y me llevará a visitarle. 

A la pareja de mi segundo hijo, quien solidariamente vivió nuestra angustia y esperanza. 

A mis tres mosqueteros guerreros, a quienes la confianza les acompañó, pues su padre sabe flotar de muertito, horas flotando en olas de Melaque; así le contestaron por el celular a su madre, supongo para darle confianza en lo que sucedía el evento. 

De entre mis meditaciones post acontecimiento del día 11, recuerdo a mi abuelo Mariano, pues el 11 era su cumpleaños y, quien fue un excelente nadador con solo una pierna, flotaba por horas en olas embravecidas de Barra de Navidad, donde yo no me he atrevido. 

Así mismo las enseñanzas ejemplarizas de mi sabio carpintero padre, de pocas palabras, y característica calma, quien me enseñó a trabajar quien desde chico me llevaba a pescar al rio, nadar, sembrar la milpa, atender granja porcina, detener tablas y troncos frente a ruidosas y polvorientas maquinas estimuladoras de estornudos. 

Siendo uno de los pocos privilegiados que conocieron y convivieron con sus padres y sus cuatro abuelos, además de conocer y convivir con todos los tíos y hermanos, en la reflexión me llegó una ráfaga de acontecimientos vividos creando una serie de propósitos tales como: al despertar con profundas respiraciones agradecer al Señor, ser positivo y, no olvidar las respiraciones cada hora de por vida.

Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose. 

Julio Cortázar

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Bajando a todos los Santos 

Pilar Michel Velasco

! Leonel…! _ le grité con todas mis fuerzas, _ NO te arriesgues! _ .. y no me escuchó, pues el ruido de las olas chocando en la playa de ése mar embravecido no le dejaron oír; como un resorte se lanzó al agua con un gesto instintivo de prestar auxilio, y de una manera tan espontánea movido por una fuerza  mágica, sin pensarlo dos veces se lanzó a salvar a alguien que se ahoga.

Me quedé parada absolutamente inmóvil, como paralizada;  el recuerdo de esa escena me oprime todavía hoy la garganta. —El sabe nadar y flotar me dijo Gaby y corrió a buscar a los salvavidas y a Jesús—, Jesús llegó corriendo y me preguntó : —¿ Y mi papá?—.  con un dedo le señalé el horizonte, se lanzó al agua y ayudó a meter la tabla amarilla que el oleaje sacaba.

Yo solo alcanzaba a ver dos puntos negros que con el vaivén  de las olas aparecían y luego desaparecían hasta que de pronto alcancé a ver la tabla amarilla y a Leonel tomado de ella y remando con el brazos.  —Hasta entonces me bajó el alma al cuerpo, pude tragar saliva y se me fue disipando el miedo, un miedo terrible de que algo espantoso le fuera a pasar.

Las miradas de todos los que estábamos en la playa vagaban hechizadas a la expectativa, hasta que el mar arrojó de golpe la tabla con sus tripulantes.  —Leonel caminó hacia nosotros tambaleante y se dejó caer en una silla; callado con la respiración agitada y una  expresión de vencimiento y desesperación.  —¿Por qué no me detuvieron?—  nos dijo con la cara desencajada cómo nunca lo había visto.  —¿lo sacaron?— le pregunté, y movió la cabeza negativamente. Y la tristeza nos invadió por el resto del día.

Ya no vimos la puesta del sol, ya no vimos el firmamento porque por la noche una ligera llovizna se dejó de caer. Imposible dormir imaginando una y otra vez la situación vivida unas horas antes y la imagen de una chica corriendo desesperada por la playa que preguntaba : —¿Quién sabe nadar?  Quién sabe nadar?—  Y minutos más tarde la misma joven corriendo: —¿Quién sabe usar ésto? Quién sabe usar ésto?— seguida por un anciano cargando una tabla amarilla.

Mañana nos vamos a la playa, quiero ir otra vez a acampar, ver el firmamento, la puesta de sol… ¿vamos? — para entonces yo estaba leyendo por segunda vez la novela de Stefan Sweig «Veinticuatro horas en la vida de una mujer» . _ lo que vivimos ahí (porque finalmente fuí), fueron Veinticuatro horas en la vida de una familia, veinticuatro horas que no olvidaremos tan fácilmente ya que Gaby, Victoria, Jesús y Alex tendrán me imagino recuerdos similares .

De regreso a casa volví a retomar la novela en la página 52 donde Stefan narra las horas vividas llenas de impresionantes acontecimientos que vivió y que me animaron a escribir, aquí los narro sin lujo de detalles porque fueron muchos en tan solo 24 horas.