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Gobernabilidad: decidir y hacer que las cosas sucedan

CÁPSULA 18

Una cooperativa puede tener buenas reglas, órganos bien definidos y responsabilidades claramente establecidas.

Pero existe una pregunta fundamental:

¿La cooperativa tiene capacidad para tomar decisiones oportunas y hacer que se cumplan?

La gobernabilidad se manifiesta cuando quienes tienen responsabilidades:

·Toman decisiones dentro de sus facultades.

·Asumen la responsabilidad de esas decisiones.

·Ejecutan los acuerdos.

·Dan seguimiento a lo que se decidió.

·Corrigen cuando algo no está funcionando.

·Rinden cuentas de los resultados.

Una decisión que nunca se ejecuta, un acuerdo al que nadie da seguimiento o un problema que permanece indefinidamente sin resolverse, debilitan la gobernabilidad de la cooperativa.

Dos preguntas

1.¿De qué sirve tomar buenos acuerdos si después nadie se responsabiliza de llevarlos a la práctica?

Respuesta:
De poco. Un acuerdo adquiere verdadero valor cuando existe un responsable, un plazo y un mecanismo de seguimiento que permita comprobar su cumplimiento.

2. ¿Qué es más importante: tomar muchas decisiones o tomar decisiones oportunas y hacerlas realidad?

Respuesta:
Lo importante no es la cantidad de decisiones, sino su calidad, oportunidad, ejecución y seguimiento. Una buena gobernabilidad convierte las decisiones en acciones y las acciones en resultados.

Reflexión final

Gobernar no es solamente decidir; es hacer que las decisiones se conviertan en acciones y que las acciones produzcan resultados.

La gobernabilidad se demuestra cuando la cooperativa puede decidir, actuar, corregir y avanzar.

Una herramienta muy sencilla que podría incorporarse posteriormente a las Bases o, mejor aún, a un Reglamento de Sesiones y Seguimiento de Acuerdos:

AcuerdoResponsableFecha límiteSeguimientoResultado
Qué se acordóQuién lo ejecutaCuandoQué se ha hechoCumplido / pendiente

Cápsula 17 ¿Quién gobierna realmente la cooperativa?

Analizar el papel de la Asamblea, Consejo de Administración, Consejo de Vigilancia, Gerencia y demás órganos, evitando duplicidad de funciones y vacíos de autoridad.

En una cooperativa democrática nadie gobierna por sí solo.

La Asamblea General es el espacio donde los socios ejercen colectivamente su voluntad, mientras que los diferentes órganos tienen facultades, responsabilidades y límites específicos.

El Consejo de Administración administra y ejecuta las decisiones que le corresponden; el Consejo de Vigilancia supervisa; la Gerencia ejecuta la operación cotidiana conforme a las facultades que le hayan sido otorgadas; y los socios participan, deliberan y deciden dentro de las atribuciones de la Asamblea.

El problema aparece cuando:

Se duplican funciones.

Nadie quiere asumir una responsabilidad.

Un órgano invade las facultades de otro.

Se toman decisiones sin la autoridad correspondiente.

Se confunde administrar, vigilar y operar.

Se concentra demasiado poder en una sola persona.

Una buena gobernabilidad requiere que cada uno sepa qué puede hacer, qué debe hacer y qué no le corresponde hacer.

Dos preguntas

1. ¿Qué sucede cuando no están claramente delimitadas las funciones y responsabilidades de los órganos de la cooperativa?

Respuesta:
Pueden surgir duplicidad de funciones, conflictos de autoridad, decisiones contradictorias, omisiones y concentración de poder. La claridad en las responsabilidades facilita la coordinación y permite exigir cuentas.

2. ¿Tener autoridad significa poder hacer todo lo que se considere conveniente?

Respuesta:
No. Toda autoridad tiene límites. Quien ocupa un cargo debe actuar dentro de las facultades que le confieren la ley, las Bases Constitutivas, los reglamentos y los acuerdos de la Asamblea.

Reflexión final

Gobernar una cooperativa no significa tener poder sobre los demás; significa ejercer responsablemente las facultades que los socios han confiado a cada órgano.

Cuando cada uno conoce su responsabilidad, respeta la de los demás y rinde cuentas de sus actos, la cooperativa gobierna con orden, equilibrio y democracia.

Con la reforma de sus Bases Constitutivas: al revisar cada órgano, no se debería  preguntar solamente “¿qué función tiene?”, sino también:

¿Qué autoridad necesita para cumplirla? ¿Qué límites debe tener? ¿A quién debe informar? ¿Quién vigila su actuación?

Ahí las Bases dejan de ser solamente un documento jurídico y se convierten en una herramienta de gobernabilidad.

Las reglas no gobiernan solas

CÁPSULA 16 de 52

Buenas reglas

Una cooperativa puede tener Bases Constitutivas, reglamentos, manuales, políticas y códigos de conducta muy bien elaborados.

Pero tener buenas reglas no garantiza que la cooperativa funcione bien.

Las reglas necesitan personas que:

·Las conozcan, para saber qué les corresponde hacer.

·Las comprendan, para aplicarlas correctamente.

·Las cumplan, porque son parte del compromiso cooperativo.

·Las hagan respetar, cuando alguien las incumple.

·Las revisen y actualicen, cuando la realidad de la cooperativa cambie.

Una regla que nadie conoce, nadie aplica o nadie hace respetar, existe en el papel, pero no en la práctica.

Dos preguntas

1. ¿De qué sirve tener excelentes Bases Constitutivas y reglamentos si quienes deben cumplirlos no los conocen?

Respuesta:
De poco. Las reglas solamente pueden orientar la conducta cuando quienes tienen responsabilidades dentro de la cooperativa las conocen, las comprenden y las aplican.

2. ¿Quién es responsable de hacer que las reglas de la cooperativa se cumplan?

Respuesta:
Cada órgano y cada persona debe cumplir las responsabilidades que le corresponden. La Asamblea establece las decisiones dentro de sus facultades; los órganos de gobierno y vigilancia deben ejercer las funciones que les corresponden, y los socios también tienen la responsabilidad de conocer y respetar las normas de la cooperativa.

Reflexión final

•Las reglas no gobiernan solas. Necesitan personas que las conozcan, las cumplan y las hagan respetar.

•Una buena norma escrita es el comienzo; convertirla en una práctica cotidiana es lo que genera verdadera gobernabilidad.

•“No cambiemos una regla solamente porque está mal redactada; preguntémonos también por qué no ha funcionado y qué necesitamos para hacerla cumplir.”

Cápsula 15 GOBERNANZA Y GOBERNABILIDAD

La gobernanza establece cómo debe funcionar la cooperativa; la gobernabilidad demuestra si realmente puede funcionar así.

Gobernanza:

Es el sistema de reglas, políticas y estructuras que establece cómo debería funcionar la cooperativa: Bases Constitutivas, reglamentos, manuales, códigos, organigramas, órganos de gobierno, facultades y procedimientos.

Es el COMO DEBERÍA SER.

Gobernabilidad:

Es la capacidad real de los órganos de gobierno para ejercer sus funciones, tomar decisiones, coordinarse, resolver problemas y lograr que la cooperativa funcione adecuadamente.

Es el COMO ES.

Ejemplo sencillo

Podemos tener unas Bases Constitutivas excelentes, reglamentos muy completos y un organigrama perfectamente diseñado.

Pero si los responsables no cumplen las reglas, no se coordinan, no toman decisiones o no ejercen sus facultades, existe gobernanza en el papel, pero poca gobernabilidad en la realidad.

La gobernanza diseña el sistema; la gobernabilidad hace que el sistema funcione.

Dos preguntas

1. ¿De qué sirve tener buenas reglas si quienes deben aplicarlas no las cumplen?

Respuesta:
De poco. Las reglas son necesarias, pero necesitan órganos responsables que las conozcan, las respeten y tengan capacidad para aplicarlas.

2. ¿Puede existir una buena gobernanza y, al mismo tiempo, una mala gobernabilidad?

Respuesta:
Sí. Una cooperativa puede tener buenas Bases Constitutivas, reglamentos y estructuras, pero presentar dificultades para tomar decisiones, coordinarse, resolver conflictos o hacer cumplir los acuerdos.

Reflexión final

No basta con diseñar una buena cooperativa en el papel. Las reglas, estructuras y procedimientos deben convertirse en decisiones, acciones y resultados.

La gobernanza dice cómo debería funcionar; la gobernabilidad demuestra cómo realmente funciona.