Nuestras Fiestas

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Las dos principales fiestas grullenses de antaño van de la mano, como el agua y el aceite, sin mezclarse.

El uno de enero inicia la fiesta religiosa que se prolonga hasta el 12; luego, al día siguiente, la fiesta pagana, que dura otros 12 días. Difiriendo de los arrepentidos, como quien dice, primero me doy golpes de pecho y luego jalo la reata – o pido perdón – y luego profanamente me doy permiso.

Continúan las cabañuelas (días de fiesta que se agregan para los muy picados) con el propósito de beneficiar alguna institución.

Fiesta Patronal dedicada a Santa María de Guadalupe.

Ésta, organizada de tal manera que incluye la participación de todo el municipio dividido en sectores, además de la representación de las parroquias Santa María de Guadalupe, el Sagrado Corazón y, recientemente, San José Obrero.

Las procesiones sectoriales en su peregrinar son observadas con todo respeto en las calles por las que pasan.

Inician desde la parroquia o sector al que pertenecen para finalizar en la parroquia de Santa María de Guadalupe. Al frente va el carro alegórico anunciando el sector que representa, seguido por los ligeros y hábiles danzantes, muy bien ataviados y con su música de tambor y violín o chirimía. Luego, muy ordenadamente, con vela encendida en mano y algunos hasta uniformados, los peregrinos del sector van entonando cánticos y alabanzas, continúa la banda de música sonorizando el ambiente religioso festivo, sin faltar “La Guadalupana” y “Las Mañanitas”. Al final, a prudente distancia, el cohetero.

Al término de la celebración, a escuchar la serenata con la Banda Municipal y degustar algunos tamales, enchiladas, churros u otra golosina, sin faltar las charlas informales en espera de que el reloj marque las 10:00 de la noche para la quema del castillo, que es donado año con año por algún feligrés en honor a Santa María de Guadalupe, en la fe de verse favorecido multiplicando sus ingresos.

Continuará… Leonel Michel Velasco

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