RECONCILIACIÓN MEXICO ESPAÑA: IRREEMPLAZABLE AMISTAD.

Por Pedro Vargas Avalos

                Recordemos que el formal restablecimiento de las relaciones entre España y México, luego de la ruptura de 1945,- es decir al finalizar la Segunda Guerra Mundial se produjo el 28 de marzo de 1977. Desde 1939 los hispanos sufrieron la dictadura franquista, misma que preparó el regreso de la monarquía borbónica que hoy por hoy gobierna con Felipe VI, el vástago de Juan Carlos, quien fue monarca tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, en Madrid. Desde este año nuestros lazos, siempre vivos, se fortalecieron, hasta el affaire de 2022 que resultó como efecto de la carta que con fecha del 25 de marzo de 2019, remitió el primer mandatario mexicano al rey hispano.

                Con relación a este tema, escribí: Las relaciones entre los gobiernos de España y de nuestra República Mexicana, han sido muy zigzagueantes. Eso sí, los vínculos entre los pueblos de ambos Estados son estrechas y por lo general expresivas, a tal grado que con generosidad que enaltece a los mexicanos, solemos denominar a esa nación europea, como la “madre patria”. (Conciencia Pública, 13 de febrero de 2022).

Sin embargo, las ligaduras que nos han caracterizado a lo largo de quinientos años no han sido miel sobre hojuelas. Si rememoramos lo que fue la conquista durante el siglo XVI, los asesinatos, los despojos, las extorsiones, el pillaje, el saqueo, los latrocinios, las arbitrariedades y todo género de injusticias, estuvieron a la orden del día, siendo invariablemente propinados por peninsulares en agravio de indígenas, así como castas y mestizos, que eran la población mayoritaria pero la más pobre e ignorante.  Y así fue por tres siglos, hasta la independencia, iniciada por el Padre de La Patria D. Miguel Hidalgo y Costilla y Gallaga, misma gesta que se consumó diez años después.

                En razón de lo anterior, el presidente Andrés Manuel López Obrador -AMLO-, envió al rey de España y al Papa, la misiva arriba citada, sugiriendo se pidiera perdón a los pueblos originarios por las violaciones -a lo que ahora se conoce como derechos humanos-, durante la llamada Conquista, la cual se hizo con la espada y con la cruz. Al respecto, además de las matanzas, se edificaron las iglesias arriba de los templos indígenas, llegándose en su momento, hasta a excomulgar a nuestros héroes patrios, Hidalgo y a Morelos. Por ello AMLO, envió esa carta discreta al rey ibero, pero además de que este no contestó, la infiltraron y difundieron para criticar al mandatario mexicano.

Al observar esa actitud, López Obrador planteó imponer una pausa en las relaciones entre México y el reino español, ya que, para el jefe del Estado mexicano, las grandes empresas hispanas (Iberdrola, Repsol, OHL, Abengoa, Etc.) que llegaron a partir de Vicente Fox, crecieron con Calderón y prosiguieron su actividad con Peña Nieto, se comportaron como si fueran “dueños de México”, es decir, que veían a nuestra nación como tierra de conquista. Además, no contentos con esa manera de hacer negocios abusivos, en vez de realizarlos con capital extranjero, lo hacían con dinero de la banca de desarrollo mexicana. O de instituciones nobles, como el caso de Pensiones de Jalisco y su desventura con Abengoa, la empresa que impunemente la estafó, desde luego, con la connivencia de pérfidos funcionarios estatales.

Y ese contubernio con políticos de los gobiernos de esa etapa neoliberal, llegó al grado de tomar medidas económicas para salvar empresas como la de Astilleros de Vigo, a la cual se le rescató de su virtual quiebra comprándole acciones, e irresponsablemente, para ayudarla impropiamente, formularle pedidos de buques que no necesitaba PEMEX. Como en esas circunstancias, México llevaba la peor parte, es decir “nos saqueaban”, afirmó el ahora expresidente, ahora era conducente “darnos un tiempo, una pausa” en las relaciones, desde luego sin romper los enlaces formales y mucho menos la amistad profunda que tienen los pueblos de ambos países. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, apoyó esas medidas y a su toma de posesión no invitó al soberano peninsular.

Así las cosas, el viernes postrero de octubre se inauguró una exposición sobre tema mexicano, allá en la península. El orador por parte del gobierno ibérico fue el canciller, José Manuel Albares Bueno, quien expresó: “La historia compartida entre España y México, como toda historia humana, tiene claroscuros. Ha habido dolor e injusticia hacia los pueblos originarios. Hubo injusticia, justo es reconocerlo y lamentarlo. Esa es parte de nuestra historia compartida, no podemos negarla ni olvidarla”. La exposición, que se muestra en cuatro sedes de la península, se intitula “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena” y lo dicho por el ministro de relaciones exteriores español, fue en el Instituto Cervantes. Por cierto, la muestra contiene más de 400 piezas de arte facilitadas por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum; se podrá admirar hasta el próximo mes de marzo.

La gobernante azteca, se mostró contenta con el hecho anterior y desde Palacio Nacional declaró: “Enhorabuena, por este primer paso del canciller español”. Luego recordó que es la primera vez que una alta autoridad de España habla de lamentar la injusticia de la Conquista, enfatizando: “El perdón engrandece a los pueblos, no es humillante. Al contrario. Reconocer la historia, reconocer los agravios, pedir perdón o lamentar y recuperarlo como parte de la historia engrandece a los gobiernos”.

Confiamos que, a partir de ahora, la amistad de mexicanos e ibéricos, no solo de sus pueblos sino también de sus gobiernos, sea más estrecha, más humana y fructífera, pues por medio de ella se edifican puentes de entendimiento y solidaridad, se consolida la cultura, se fomenta la paz y se afirman las conexiones indispensables para prosperar fraternalmente en este mundo tan complicado y diverso en que nos tocó vivir.

Para el mundo, México y España deben ser columnas del derecho internacional y la cooperación integral. Para el submundo iberoamericano, ambas naciones son consustanciales para que desarrollo, solidaridad y respeto, imperen invariablemente y sin cortapisas, garantizando el futuro de nuestros pueblos hispanoparlantes.

Comments

comments