Juan Rulfo y García Márquez lecciones ante la pandem

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Por Ramón Montes-Barreto

Hace un poco más de tres años, un 16 de mayo del 2017, tuve la oportunidad de viajar una vez más a San Gabriel, Jalisco en esta ocasión para celebrar el centenario del nacimiento de nuestro respetado autor de “El Llano en Llamas”, fue una experiencia inolvidable, considerando su condición de única e irrepetible por el evento celebrado en el pueblo donde nació. Se realizó una gran fiesta, como se acostumbra en esta parte sur del Estado de Jalisco, incluyendo esa bebida que mucho gustó a mis hijos, la llamada “Faustina”, una delicia que se elabora con pulpa de ciruela, jugo de naranja, sal, limón, seven up, pepsi y mezcal de raicilla, algo para recordar toda la vida. Sólo para ilustrar el ambiente que se vivió, diré que por la noche Lila Downs Sánchez (Tlaxiaco, Oaxaca 1968) ofreció un gran concierto popular en la plaza principal, proyectando imágenes alusivas sobre la parroquia de San Gabriel, un espectáculo imperdible, cantando entre otras Zapata, Mezcalito, La Raíz de Mi Tierra y, Naila.

Juan Rulfo y la Pandemia de 1918 Todos sabemos que el autor de “¿No oyes ladrar los perros?” Llegó al mundo en San Gabriel, unos meses antes de que iniciara una de las peores pandemias conocidas en México y todo el planeta, se llamó, de acuerdo con Octavio Gómez Dantés (2006), mi colega de la Secretaría de Salud (SSA) “La Pandemia Olvidada” entre otras razones porque eran tiempos de revueltas revolucionarias en México y otras partes del mundo.

En tiempos de la infancia de Juan Rulfo, esta Pandemia entró por los estados mexicanos colindantes con los Estados Unidos y también por los puertos ubicados en el Golfo de México. Entre las medidas que tomó el gobierno mexicano en aquellos años, para evitar la propagación de la pandemia, ordenó cerrar iglesias, negocios, teatros, pulquerías y restaurantes. Con respecto a la sintomatología que presentaba, eran: fiebre de entre 38 y 40 grados; vómito; diarrea; hemorragia nasal, faríngea y  gástrica. Generalmente se le confundía con bronquitis, neumonías o bronconeumonías.

Se reconoce a esta pandemia como uno de los cuatro jinetes de la Apocalipsis en tiempos de la Primera Guerra Mundial, su formato es del tipo de la influenza (AH1N1), fue conocida como la Gripe Española, se presentó en tres oleadas: la primera en la primavera de 1918, la segunda en el otoño  de 1918 y tercera durante la primavera de 1919, se presentan datos generales sobre al número de víctimas mortales: 500 mil mexicanos y un total de 50 millones de personas en todo el mundo.

Así fue la llegada y los primeros años de Juan Rulfo en el mundo del Llano en Llamas que tanto amó, cuando, a una de sus poblaciones preferidas de esta región, inmortalizó con el nombre de “Comala”, pero su salida de aquí no fue sino el resultado de otra catástrofe de infausta memoria en nuestro país, pues nos dejó a unos meses del Sismo de 1985 que dejó una gran destrucción en gran parte de México, pero de manera especial en los lugares y edificios donde, quien esto escribe se encontraba desempeñando como funcionario de una institución bancaria de primer orden, cuyos edificios corporativos  cabían resultado destruidos por el terremoto en cuestión, quizá fue la tristeza de ver tal desastre y afectaciones a nuestra gente y nuestra economía, así fue que el mejor escritor de México, en opinión del autor de este trabajo, nos abandonó el día 7 de enero de 1986, cuando todavía el centro de la Ciudad de México mantenía un fuerte olor a muerte; esa a la que tanto aludía en sus cuentos nuestro querido escritor, referente nacional, Don Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, quien además de escritor fue un gran fotógrafo.

Gabriel García Márquez y el tiempo de cólera El escritor Gabriel García Márquez fue reconocido con el Premio Nobel de Literatura en 1982, tiempo en el que yo terminaba mis estudios universitarios y marcó mi recuerdo con las vivencias que con gran maestría narra sobre sus recuerdos colombianos, en esa época muchos de los estudiantes de la UNAM cantábamos y bailábamos con la música de Óscar Chávez, una víctima reciente de la nueva pandemia (el Covid), aquel éxito titulado “Macondo” y que hacía referencia al hábitat del pueblo donde nació nuestro máximo escritor, Aracataca, Colombia. Hay quien asegura que Macondo es a García Márquez, lo que Comala representa para Juan Rulfo.

El autor de “Cien Años de Soledad”, nació en 1927 (cómo poder olvidar, pues nació el mismo año que mi señor padre Don José Montes Ortega) y, durante muchos años de su vida fue periodista en diarios colombianos, vivió en la Ciudad de México entre 1986 y 1988. Siempre se caracterizó por ser un crítico del imperialismo, vale destacar que, debido a esta fama, fue etiquetado como subversivo y durante muchos años le fue negada la visa estadounidense, fue hasta que Bill Clinton llegó al poder cuando éste, le levantó la prohibición de visitar USA y también hizo la afirmación pública de que “Cien años de soledad” era su novela favorita.

Se puede afirmar que, igual que Juan Rulfo, García Márquez se regocijaba con visiones de lo cotidiano, sus padres le inspiraron las grandes historias que hoy conocemos, destaco sus palabras sobre la soledad y el amor desde las palabras que pronunció en su discurso con motivo de la recepción del Premio Nobel (1982) “Interpretar nuestra realidad con esquemas ajenos  contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios”.

Seguro que García Márquez dejó como legado una especie de manual operativo para entender una situación de pandemia y sobrevivir a ella. Para hacerlo más preciso, es como si, este autor, adivinando un futuro cercano y las penas que ahora estamos viviendo, nos advirtiera a través de su obra -me he permitido tomar para este ensayo una parte del texto- “El amor en tiempos del cólera”, lo siguiente:

“-Capitán, el niño está preocupado y muy incómodo debido a lacuarentena que el puerto nos impuso.

– ¿Qué te preocupa, muchacho? ¿No tienes suficiente comida? ¿No duermes lo suficiente?

– No es eso, Capitán. No puedo soportar no poder desembarcar y abrazar a mi familia.

– Y si te dejan salir del barco y se contaminan, ¿cargarías con la culpa de infectar a alguien que no puede soportar la enfermedad?

– Nunca me lo perdonaría, pero para mí inventaron esta plaga.

– Puede ser, pero ¿y si no fue inventado? …entiendo lo que quiere decir, pero me siento privado de mi libertad, Capitán, me privaron de algo.

– Y tú te privas aún más de algo.

– ¿Está jugando conmigo?

– De alguna forma. Si te privas de algo sin responder adecuadamente,

habrás perdido.

– ¿Entonces quieres decir, como dices que, si me quitan algo, para ganar debo privarme de otra cosa?

– Exactamente, yo hice cuarentena hace 7 años atrás

– ¿Y de qué te tuviste que privar?

– Tuve que esperar más de 20 días en el barco.

Había meses en que ansiaba llegar al puerto y disfrutar de la primavera en tierra. Hubo una epidemia. En Porto Abril, se nos prohibió bajar.

Los primeros días fueron duros. Me sentí como tú. Pronto comencé a enfrentar esas imposiciones usando la lógica. Sabía que después de 21

días de este comportamiento se crea un hábito, y en lugar de quejarme y crear hábitos desastrosos, comencé a comportarme de manera diferente a los demás.

Empecé con la comida. Me propuse comer la mitad de lo habitual. Luego comencé a seleccionar los alimentos más digeribles, para no sobrecargar el cuerpo. Comencé a nutrirme con alimentos que, por tradición histórica, habían mantenido al hombre sano.

El siguiente paso fue agregar a esto una purificación de pensamientos no saludables y tener pensamientos cada vez más elevados y nobles.

Me propuse leer al menos una página cada día de una discusión que no conocía.

Me puse a hacer ejercicios en el puente del barco.

Un viejo hindú me había dicho hace años que el cuerpo mejoraba al retener la respiración. Me puse a respirar profundamente cada mañana. Creo que mis pulmones nunca habían alcanzado tal capacidad y fuerza.

La tarde fue la hora de la oración, el momento de agradecer a una entidad por no haberme dado, como destino, privaciones graves durante toda mi vida.

El hindú también me había aconsejado que tuviera la costumbre de imaginar que la luz entraba en mí y me hacía más fuerte. También podría funcionar para los seres queridos que estaban lejos, por lo que también integré esta práctica en mi rutina diaria en el barco.

En lugar de pensar en todo lo que no podía hacer, estaba pensando en lo que haría una vez que llegara a tierra firme. Visualizando las escenas de cada día, las vivía intensamente y disfrutaba de la espera.

Todo lo que podemos obtener en seguida, rápido, no es interesante. Esperar sirve para sublimar el deseo y hacerlo más poderoso.

Me privé de comidas ricas, botellas de ron y otras delicias. Me habían privado de jugar a las cartas, de dormir mucho, de practicar el ocio, de pensar solamente en lo que me estaban privando.

– ¿Cómo terminó, Capitán?

– Adquirí todos esos nuevos hábitos. Me dejaron bajar del bote mucho más tarde de lo esperado.

– ¿Se privó de la primavera, entonces?

– Sí, ese año me privaron de la primavera y muchas otras cosas, pero, aun así, florecí, llevé la primavera dentro de mí y nadie me la puede quitar”.

Gabriel García Márquez.

Hasta aquí las referencias a estos dos grandes de la literatura latinoamericana, entre los favoritos de quien esto escribe, les he compartido lo anterior con el ánimo encendido respecto de que tenemos por delante la vida y también la posibilidad de pandemias y desastres como los que han enfrentado en lo personal o en lo conceptual nuestros referidos autores, mi expectativa es que los amables lectores de este ensayo, se  acerquen a leer con nuevas y renovadas esperanzas, para hacer más llevadero el tiempo que nos tocó vivir de esta, nuestra actual pandemia del COVID19, fortalecer nuestra mente, nuestro espíritu con elementos asibles que nos permitan afrontar esta adversidad, les deseo la mejor de las suertes y espero mejores  tiempos para saludarnos y vernos personalmente y sin mascarillas, sin cubrebocas y sin el temor que nos causa enfrentar la otredad, a quienes les adjudicamos propiedades de contagio de esta terrible enfermedad. Un cordial saludo para mis lectores, a quienes les deseo lo mejor.

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Por favor si alguien mira a éste joven comunicarse a éste numero 3326284050 se encuentra PERDIDO y es urgente localizarlo ya que toma medicamentos,  está diagnosticado con esquizofrenia, es un joven muy noble y sonriente, responde al nombre de : Anuar Emir San Juan Saure. Se les agradecerá cualquier información.
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Referencias:

Escritores (en Escritores.org) (2020): Biografía completa de Juan Rulfo

Gabriel García Márquez (1985): El amor en los tiempos del cólera. es una

novela del escritor colombiano Gabriel García Márquez dedicada al

verdadero amor. La novela se inspiró en la forma en que se desarrolló la

relación de los padres de García Márquez. Editorial Penguin Random

House, Colombia, 1985.

Gabriel García Márquez (2017): Cien años de soledad es una novela del

escritor colombiano Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de

Literatura en 1982. Es considerada una obra maestra de la literatura

hispanoamericana y universal, así como una de las obras más traducidas y

leídas en español. Editorial Planeta. México, 2017.

Gabriel García Márquez (1962): Los funerales de la Mamá Grande es una

colección de ocho cuentos. La primera edición de este libro data de 1962,

cuando fue publicada por la Universidad Veracruzana de Xalapa (México).

Los cuentos fueron escritos entre 1959 y 1962 en Colombia, Venezuela y

México. F Impreso, Colombia, 1962.

Wikipedia (2020): Biografía de Gabriel García Márquez, información

Para obtener mayor información sobre el autor de este ensayo, consultar:

Ramón Montes Barreto en:

https://es.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_Montes_Barreto
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