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UdeG: Choque inevitable

Juan M. Negrete

Es necesario identificar la composición de las fuerzas esbozadas. Mentamos primero esto de la burguesía dorada, que fue una ocurrencia del famoso monaguillo, que llegó a gobernador. Pero mentarla no es tipificarla, mucho menos identificarla. Siguiendo los consejos de nuestro mentor para muchas tareas, Ricardo Flores Magón, hay que recordar que cuando la gran masa identifica sin confusión a sus explotadores, los días de éstos están contados.

No hay que soltar las campanas a vuelo todavía, pero la dinamización que están tomando las pistas de la lucha popular en la universidad estatal apunta en esta dirección. Se vio primero que muchos profesores tomaron la iniciativa de participar en el proceso electoral de renovación de la dirección de su sindicato, el STAUdeG. Y se vio como toque a rebato, para levantar hasta a los más dormidos.

Ya vimos, y se denunció de muchas maneras, que la inercia impositiva en este proceso iba a ser ejercida como siempre. De hecho, los profesores de la llamada planilla roja acudieron a registrarse para contender, pero les pintaron un violín. Les iban a dejar hablando solos. Es lo acostumbrado en los esquemas de simulación electorera. Es el formato más ramplón de todos, en el que en el papel está estatuida la competencia, pero en los hechos siempre se renuevan los puestos con las planillas de unidad.

Mas como se inconformaron los profesores, digamos disidentes, con este trato arbitrario y despótico, aunque sea el acostumbrado, los responsables del fandango sintieron que podrían venírseles señalamientos pesados públicos ante una comunidad que parece estar despertando de su letargo, con esto de la 4T. Se nor repite mucho en todos los foros la especie de que estamos cambiando no sólo de vajillas, sino hasta de manteles y decorados. Así que, por debajo de la mesa, y casi sin avisar, apareció registrada en las boletas la planilla disidente. Era una forma de apagarles el ocote a la inconformidad que señalaban.

Se realizó la elección y la aplanadora oficialista, la de siempre, impuso su candidatura. Hubo sorpresa en cuatro centros: el CUCSH, el CUCEA, el CUCS y el CUCEI. La votación disidente fue nutrida. Mucha gente de permanente diatriba hasta dio en descalificar esta iniciativa de la planilla roja, que fue mediatizada por los mecanismos aplanadores de siempre. Alegan los críticos que, con su aparición, habían legitimado un proceso electoral, siempre sucio y amañado. Pero no habrá que irse con la finta.

El hecho de que se hayan metido a la fuerza al banquete, sin ser invitados, o sin arreglos en lo oscurito, habla de la insurgencia de este segmento del pueblo que va abriendo los ojos y va identificando a sus manipuladores, como nos lo enseña con claridad Flores Magón. En lugar de descalificarles y abuchearles la iniciativa, hay que subir al ring a apoyarles. Es lo pertinente a hacer en quienes predican y andan en estas grescas de las reivindicaciones.

Como fue tan burda la trastada oficialista, hubo demasiados puntos cuestionables a demandar. Y como existen tribunales que revisan legalmente estos procesos, los muchachos profesores acudieron de pleno derecho a denunciar las irregularidades. No es espacio éste para enumerarlas, pero entraron ya a revisión de los enterados y responsables de calificar tales litigios. La nota positiva consiste en el hecho, ése si propalable, de que el tribunal le dio entrada a la denuncia presentada por la planilla roja y es demanda que será estudiada. De manera que el proceso electoral presente del STAUdeG se ha judicializado. Veremos en qué concluya dicho asunto. Por supuesto que le daremos seguimiento. Al menos registramos el dato de que la fuerza magisterial informe y difusa ha dado cara a tales rutinas electoreras enajenantes.

El segundo segmento de ebullición viene de la población estudiantil, que responde a las mismas dinámicas de insurgencia señaladas, pero que se manifiesta de modos mucho más espontáneos y dinámicos, en razón de provenir de mentes nuevas e inquietas por naturaleza. A los muchachos no les pareció que, en la renovación de la parte que les toca para participar en el consejo general universitario, viniera incrustada, como siempre, la parcela de sus seudolíderes de la FEU.

No tiene caso retratar a estos aprendices de brujo feuístas. Es la misma cáfila de changos, siempre vendidos, siempre obedientes a los dictados de las fuerzas oscuras, que medran del presupuesto universitario. Ya ni digamos que a cambio de migajas, que es bien sabido. Esquiroles de la esperanza estudiantil; vividores de las promesas de acomodos futuros e incrustación en las nóminas oficiales futuras, que les anda resolviendo, según lo creen ellos mismos, la zozobra de su futuro. De la misma forma actuaba la FEG y le pagaban los capos con las mismas tortillas duras.

Es una vieja lección del estudiantado universitario en Jalisco. Pero la muchachada actual parece ir despertando de esta pesadilla. Se dispusieron a ir a la cabeza de la institución a proponerles que cambiaran la dinámica, para darle real participación a la base estudiantil. No era mucho pedir. Mas la sensibilidad de las autoridades se mostró dura y hueca. Fue pura negativa lo que recibieron los demandantes.

Lo peor no fue que ni siquiera se abrieran a escucharlos, sino que, a la iniciativa de plantarse a las puertas de la rectoría para protestar, vino la represión. Ahora tenemos marchas y reyertas abiertas en todo el frente universitario. La pugna es del dominio público. Veremos qué siga.

LA ONU, SU ANIVERSARIO Y EL SEÑOR TRUMP.

Por Pedro Vargas Avalos

                El discurso del pelinaranja boquiflojo es un fiel reflejo de las peores ínfulas que han ostentado los yankis durante toda su historia: la hipocresía, el amaño, la avidez, el escarnio y el jaleo. Con este personaje se anulan los valores que gran parte del pueblo estadounidense posee, como promotor de los derechos humanos, el progreso y la paz. Si el primer mandato del magnate gringo fue un triste período para gran parte del mundo, este segundo cuatrienio es el más negro augurio para la humanidad. Basta enterarnos no solo de la serie de barbaridades que ha dicho y hecho, sino saber de su embaucadora alocución en la ONU.

                Si ojeamos la prensa que narró ese suceso nos daremos buena cuenta de lo acontecido. Dice un diario capitalino: Trump se lanza contra la ONU; “migración es la muerte”. Y luego al desarrollar la nota, explica: El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió ayer a la Asamblea General de Naciones Unidas con un discurso incendiario en el que advirtió a los países europeos que están “yendo al infierno” por la inmigración ilegal, un fenómeno a su juicio alentado por la ONU. Enseguida anota lo siguiente: “La ONU no resuelve problemas, sino que genera problemas. Apoya a personas que llegan ilegalmente a Estados Unidos y que luego nosotros tenemos que expulsar”. El cierre de esta actitud que impulsan las Naciones Unidas -predice el arrebatado gringo-, “será la muerte de Europa”. (El Universal, 24-IX-025). O como escribe otro rotativo en primera plana: “Los países se están yendo al infierno por este fracasado experimento de fronteras abiertas, es hora de terminarlo”. (El Financiero, íd. Id.)

                El sermón trumpiano debería durar 15 minutos, pero tal como es de impositivo el mandatario norteamericano, se llevó alrededor de una hora. Y hubo necesidad de aguantarlo. Luego de lanzarse contra la migración, también le tocó turno al medio ambiente, enseguida a las guerras que azotan al orbe, al narcotráfico y a otros temas trascendentes. Para El Sol de México del día 24, Trump “Lanza un regaño de 56 minutos en la ONU”.

                Sobre el amenazante cambio climático que espanta a la tierra entera, manifestó: “es, en mi opinión, la mayor estafa jamás perpetrada contra el mundo. Todas estas predicciones hechas por las Naciones Unidas y muchos otros, a menudo por razones erróneas, estaban equivocadas. Fueron hechas por personas estúpidas que han costado fortunas a sus países y no han dado a esos mismos países ninguna posibilidad de éxito. Si no se alejan de esta estafa verde, sus países van a fracasar». Trump calificó las fuentes de energía renovables -como la eólica- de «broma patética», afirmando falsamente que no funcionan, son demasiado caras y débiles. (Euronews,  AP, 24-09-025). Para los colaboradores de esa agencia noticiosa europea, el discurso del martes, “Incluyó afirmaciones falsas e hizo conexiones que no están conectadas”.

                Claro que al narcotráfico le dedicó lapidarias frases. Desde la elevada tribuna que ocupó el señor Donald, condenó al tráfico de estupefacientes y presumió “que borrará del mapa a los grupos del crimen organizado”. (La Crónica de Hoy, 24-IX-025).

                Y como en su delirio pretende erigirse en salvador universal y con ello merecer el premio Nobel de la Paz, según lo propuso el genocida judío Benjamín Netanyahu, aludió a varios conflictos bélicos que afligen al globo y sin pudor alguno afirmó que, como la ONU no cumple sus fines de salvaguardar la paz, él lo tiene que hacer (¡!). “Soy yo quien acaba con las guerras, no la ONU”, publicó El Diario de México, y presumió falazmente: “En siete meses yo he puesto fin a siete guerras”. Y como su cohonestador israelí ha sido muy censurado, y mas de una treintena de países han reconocido al Estado palestino, el señor pelinaranja, los reprochó: “Reconocer a Palestina es un premio para Hamás», la organización árabe enemiga de los israelitas y sus aliados, quienes la acusan de haber precipitado en 2023 el estrago de Gaza. No en balde en El Economista se publicó que Trump “Es el enemigo público número uno del multilateralismo”.

                Por lo antes dicho, el actual guía gringo sostiene que “El mundo se salva de ir al infierno sólo si trabaja con Estados Unidos” (La Jornada, 24-09-2025). Porque la ONU no sirve para nada, y como en su participación del marte 23, al arribar al edificio del ente internacional la escalera eléctrica tuvo un desperfecto y luego el telepronter falló, se atrevió a exclamar: «Todo lo que obtuve del organismo mundial es una escalera mecánica que se paró a la mitad y un teleprompter que no funciona”, insinuando que eso fuera una intriga contra él.

                Desde siempre aprendimos que la ONU tiene como principales metas mantener la paz y la seguridad entre los países; proteger los derechos humanos, fomentar las relaciones pacíficas y lograr la cooperación internacional para resolver problemas generales, como la pobreza, la injusticia, el hambre, la enfermedad y hoy por hoy los efectos del cambio climático. Y así lo sostuvieron los oradores que antecedieron a Trump, -el Secretario General portugués Antonio Guterres y el brasileño Luis Inacio Lula da Silva-. Pero eso al multicitado mandamás norteamericano no le importó y se lanzó en contra. El presidente estadunidense, vanidoso como es, se autocongratuló de sus supuestos éxitos domésticos e internacionales, incluido ordenar el despliegue de tropas en las calles de su capital y las medidas antimigrantes. Una vez más, sugirió que ameritaba el Premio Nobel de la Paz. En sus únicos comentarios sobre América Latina, justificó el bombardeo a las lanchas que, según su acusación, transportaban drogas frente a las costas de Venezuela, lo cual se califica de violación a la ley internacional- pero él, ufano y prepotente, advirtió: “a todo «terrorista» que intente llevar «veneno” a Estados Unidos le “volaremos de la existencia.” Y claro, él es quien califica caprichosamente quien es o no, terrorista.

                Es bueno recordar que el gobierno trumpista no ha pagado todas sus cuotas a la ONU, y a contrapelo de sus incumplimientos, se ha retirado del Acuerdo de París sobre el medio ambiente, también de la OMS (Organización Mundial de la Salud), el Consejo de Derechos Humanos, de la UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia la Cultura) y otras. Hasta se ha temido que quisiera abandonar al organismo máximo mundial.

                Sombrío fue pues el discurso de Donald Trump en la Asamblea del 80 aniversario de la Naciones Unidas. Nos hizo recordar el refrán de “el comal le dijo a la olla”, y también al muy popular dicho de “El burro hablando de orejas”.  Causa pena que el gran pueblo estadounidense, en su mayoría, pueda tener un dirigente de la calaña de este camorrista de la ultraderecha.

Solo para reflexionar 

¿Conoces otro planeta con vida? ¿No es suficiente verlos sin vida?

Por: Leonel Michel Velasco & IIA

¿Qué sentido tiene seguir forjando lo atómico para la guerra, cuando la propia naturaleza lo señala como estupidez?
La voz de la Tierra grita: ¡SOS! La vida, en marcha hacia la orilla del olvido, suplica mientras puede.

Con la máquina que tenemos hoy, capaz de acabarlo todo, ¿cuántas Tierras serían necesarias para pagar este desatino?

Por respeto a la tierra, pienso que el poder atómico debería empujarse fuera de su aliento —fuera de la atmósfera—, por miedo a nosotros y por miedo de la tierra misma.

¿Cómo juntarnos, entonces, para cuidar lo que nos dio paso y sombra?

Que todo lo que hace daño se vaya: ¡fuera del planeta!
¿Limpiar la herida? ¿Tenemos la tecnología? Panplinas —quizá ya debiera andar en marcha—.

Yo digo: que se lleven a la chingada todo lo peligroso. Que se peleen allá, fuera, en sus guerras galácticas; que aquí nos quede la tierra, callada, en paz.

LOS PRÓCERES JALISCIENSES, IGNORADOS EL DIA DEL GRITO.

Por Pedro Vargas Avalos

                Al margen de esa formidable pugna entre demócratas nacionalistas y neoporfiristas irredentos, nos llamó la atención en las ceremonias del Grito de la Independencia, tan popular entre nuestro pueblo, -que se lleva a cabo la noche de los días 15 de septiembre-, la omisión de héroes jaliscienses, en las vibrantes arengas que los gobernantes pronuncian al rememorar el grito que diera Don Miguel Hidalgo y Costilla Gallaga, al amanecer del 16 de septiembre de 1810 en su parroquia de Dolores, hoy de Hidalgo, en el actual vecino estado de Guanajuato.

                No sabemos si es la ignorancia o alguna consigna subrepticia, la que impide pronunciar los nombres de nuestros insignes adalides insurgentes. Lo cierto es que esa exclusión lamentable, se hizo presente este año, tanto en la ceremonia nacional, presidida por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, como en la conmemoración tapatía encabezada por el gobernador Pablo Lemus Navarro. Si es lamentable que a nivel federal se olvide mencionar algún jalisciense insurgente, en el caso estatal, el asunto se agrava porque presenciamos o leímos lo dicho por los alcaldes de Tonalá, Zapopan, Jalostotitlán y Puerto Vallarta, nos enteramos que en ellos se registró el mismo descuido.

                Nuestra Patria está constituida como República Federal y cada una de las 32 Entidades que la integran tienen una historia muy peculiar. Por eso existe el Pacto Federal y cada miembro de él, sostiene, proyecta y defiende su regionalismo característico. En nuestro Estado solemos decir que “Jalisco es México”, porque en su territorio, poblaciones y gente, se exalta a la nación entera. No hay lugar en el mundo donde no se identifique al país por medio de temas jaliscienses: en bebidas el tequila y la raicilla, ambas con denominación de origen; si hablamos de comida, la birria y las tortas ahogadas; de música, ni hablar, el mariachi se lleva las palmas; y si se trata de indumentaria, nada más jalisciense que el atuendo de charro, precisamente considerado el traje nacional, siendo nuestra tierra la capital de la charrería, el deporte-fiesta por definición mexicano.

                Pero si lo anterior caracteriza a la jalisciensitud, -aparte de otros factores que por hoy no citamos- nuestra tierra generó a cientos de preclaros paisanos que contribuyeron para forjar la mexicanidad que hoy nos enaltece. Y muchos de ellos son tan sobresalientes, que significan ser arquetipos del valor, el civismo, la honradez, así como la pasión por México y su pueblo.

                No obstante lo anterior, ni el anterior mandamás federal, y hasta la fecha, la primera mandataria, han honrado a algún prócer jalisciense de la talla impar como, entre otros de: Juan Antonio Montenegro, Francisco Primo de Verdad y Ramos, Pedro Moreno, Rita Pérez Jiménez, niño Luis Moreno Pérez, Prisciliano Sánchez, José de Jesús Huerta, Valentín Gómez Farías, Mariano Otero, Ramón Corona, Ignacio L. Vallarta, Manuel M. Diéguez y Luis Manuel Rojas. Y como ejemplo de una comunidad épica, están los indígenas y mestizos de Mezcala, en la laguna de Chapala, invictos insurrectos por más de cuatro años, cuyas hazañas por la libertad son semejantes a las gestas espartanas.  Solo mencionamos a quienes se distinguieron sirviendo causas como la soberanía, la independencia, la república, el federalismo, la democracia, la Reforma, la nacionalidad, el derecho, la revolución, el municipio libre y la constitucionalidad. Dejamos para otra ocasión enumerar la pléyade de jaliscienses que han sido trascendentes en las letras, las ciencias, las humanidades, la socioeconomía, los deportes y las artes.

                Ahora bien, manteniendo la esperanza de que algún personaje de los mencionados -u otro coterráneo semejante- sea conmemorado dedicándole un año, no entendemos la ignorada que le dan en todos los ámbitos oficiales federación, estado y municipalidades- a esos próceres.

                En la noche del reciente 15 de septiembre, se llevó a cabo el primer “grito” a cargo de la presidenta Clara Sheinbaum: en su oportunidad pronunció 22 arengas, y muy emotivamente expresó los nombres de varios mexicanos que lucharon por la independencia, siendo 4 varones: Miguel Hidalgo, José María Morelos, Ignacio Allende y Vicente Guerrero. A la par de esos insignes héroes, mencionó a cuatro mujeres: Josefa Ortiz Téllez Girón (le quitó el adjetivo de “de Domínguez”, apellido del esposo de la heroína); a Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra y Manuela Medina “la Capitana”. En general todas ellas de singulares virtudes; sin embargo, si leemos la vida y esfuerzos de Doña Rita Pérez Jiménez, esposa del ilustre Pedro Moreno, creemos que posee iguales o mayores méritos: siendo de clase acomodada, prefirió unirse a la lucha por la independencia, al lado de su marido; se le conocía entre los soldados insurgentes como “la generala” por su denodada participación en la contienda y su incansable labor para alentar a los soldados al mando de D. Pedro. Se le confiscaron sus bienes en San Juan de los Lagos. Cuando se le planteó indultarla lo rechazó; al proponerle que a cambio se le entregaría su pequeña hija -Lupita- en manos de los realistas, les contestó que tenía más hijos; se quedó al frente del fuerte del Sombrero -en Comanja, Jalisco- cuando su consorte rompió el sitio; luego al caer el fuerte, fue hecha prisionera por los realistas y llevada a empujones hasta Silao, donde por los maltratos perdió a su hijo recién nacido; permaneció presa y fue liberada con la independencia nacional; no buscó premios y vivió en la medianía. Falleció apaciblemente en 1861 en su tierra natal. Aunque tardíamente, ya figura en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, por su titánica participación en la insurgencia, debería ser mencionada en las proclamas del 15 de septiembre.

                Pero el colmo resulta al advertir que, en el mismo centro de los jaliscienses, (Guadalajara, la Atenas de Occidente) el primer mandatario estatal, al dar el “grito”, no aludió a ningún insurgente de estas tierras. Solo incluyó a Prisciliano Sánchez, que no fue distinguido en esa conflagración -aunque si simpatizó con ellos- sino un notable legislador, enorme político y forjador del federalismo mexicano, además de haber sido el primer gobernador constitucional de Jalisco, de enero 24 de 1825, hasta su prematuro fallecimiento el 30 de diciembre de ese año.

                En Tonalá, D. Sergio Chávez, emitió un “grito” muy sobrio y para nada se acordó de José Ma.  Mercado, José Antonio “el Amo” Torres, Pedro Moreno, Rita Pérez Jiménez, Gordiano Guzmán o José Ma. González Hermosillo. Parecido fue el evento celebrado en Zapopan, donde el señor Juan José Frangie también acusó fallas en sus conocimientos históricos. El alcalde de Puerto Vallarta -Luis Ernesto Munguía González- fue asimismo omiso en sus alocuciones s y dentro de los recorridos que alcanzamos a realizar por medios informativos, solo la alcaldesa Judith Macias Ramírez, de Jalostotitlán, en Los Altos de Jalisco, atinó a citar entre los insurgentes, a D. José Ma. González Hermosillo, paladín de gran trayectoria desde que en 1810 lo comisionó Hidalgo, para sublevar ámbitos de Sinaloa y Sorora, para luego coronar su trayectoria  cuando en 1817 el Congreso de Chilpancingo lo nombró Comandante General de Nueva Galicia, teniendo el grado de Mariscal de Campo. Su mención sucedió en ese lugar alteño porque consideran al aludido insurgente como oriundo de esa localidad; por cierto, en su honor la ciudad de Hermosillo es capital del Estado de Sonora.

                Confiamos que en venideros actos cívicos y dentro de un año en las festividades por la independencia nacional, los próceres insurgentes jaliscienses, sean justamente recordados. Pero además, las secretarías de Educación, de Cultura, General de Gobierno y  la de Turismo, deberían unir esfuerzos para que Jalisco los evoque agradecido, en libros, videos, monumentos, calles, plazas, certámenes y conferencias. Es lo menos que las autoridades locales y municipales, pueden hacer por tan valiosos paladines de la guerra de independencia.