UdeG: Choque inevitable
Juan M. Negrete
Esta semana nos trajo consigo el impacto de una confrontación abierta, que tiene mucho tiempo gestándose. Por un lado, se encuentra la fuerza bruta de lo que el gobernador panista, mienta madres, Emilio González, apodó como la burguesía dorada. Frente a ella, la masa informe y heterogénea y popular, que compone la clientela universitaria.
Es necesario identificar la composición de las fuerzas esbozadas. Mentamos primero esto de la burguesía dorada, que fue una ocurrencia del famoso monaguillo, que llegó a gobernador. Pero mentarla no es tipificarla, mucho menos identificarla. Siguiendo los consejos de nuestro mentor para muchas tareas, Ricardo Flores Magón, hay que recordar que cuando la gran masa identifica sin confusión a sus explotadores, los días de éstos están contados.
No hay que soltar las campanas a vuelo todavía, pero la dinamización que están tomando las pistas de la lucha popular en la universidad estatal apunta en esta dirección. Se vio primero que muchos profesores tomaron la iniciativa de participar en el proceso electoral de renovación de la dirección de su sindicato, el STAUdeG. Y se vio como toque a rebato, para levantar hasta a los más dormidos.
Ya vimos, y se denunció de muchas maneras, que la inercia impositiva en este proceso iba a ser ejercida como siempre. De hecho, los profesores de la llamada planilla roja acudieron a registrarse para contender, pero les pintaron un violín. Les iban a dejar hablando solos. Es lo acostumbrado en los esquemas de simulación electorera. Es el formato más ramplón de todos, en el que en el papel está estatuida la competencia, pero en los hechos siempre se renuevan los puestos con las planillas de unidad.
Mas como se inconformaron los profesores, digamos disidentes, con este trato arbitrario y despótico, aunque sea el acostumbrado, los responsables del fandango sintieron que podrían venírseles señalamientos pesados públicos ante una comunidad que parece estar despertando de su letargo, con esto de la 4T. Se nor repite mucho en todos los foros la especie de que estamos cambiando no sólo de vajillas, sino hasta de manteles y decorados. Así que, por debajo de la mesa, y casi sin avisar, apareció registrada en las boletas la planilla disidente. Era una forma de apagarles el ocote a la inconformidad que señalaban.
Se realizó la elección y la aplanadora oficialista, la de siempre, impuso su candidatura. Hubo sorpresa en cuatro centros: el CUCSH, el CUCEA, el CUCS y el CUCEI. La votación disidente fue nutrida. Mucha gente de permanente diatriba hasta dio en descalificar esta iniciativa de la planilla roja, que fue mediatizada por los mecanismos aplanadores de siempre. Alegan los críticos que, con su aparición, habían legitimado un proceso electoral, siempre sucio y amañado. Pero no habrá que irse con la finta.
El hecho de que se hayan metido a la fuerza al banquete, sin ser invitados, o sin arreglos en lo oscurito, habla de la insurgencia de este segmento del pueblo que va abriendo los ojos y va identificando a sus manipuladores, como nos lo enseña con claridad Flores Magón. En lugar de descalificarles y abuchearles la iniciativa, hay que subir al ring a apoyarles. Es lo pertinente a hacer en quienes predican y andan en estas grescas de las reivindicaciones.
Como fue tan burda la trastada oficialista, hubo demasiados puntos cuestionables a demandar. Y como existen tribunales que revisan legalmente estos procesos, los muchachos profesores acudieron de pleno derecho a denunciar las irregularidades. No es espacio éste para enumerarlas, pero entraron ya a revisión de los enterados y responsables de calificar tales litigios. La nota positiva consiste en el hecho, ése si propalable, de que el tribunal le dio entrada a la denuncia presentada por la planilla roja y es demanda que será estudiada. De manera que el proceso electoral presente del STAUdeG se ha judicializado. Veremos en qué concluya dicho asunto. Por supuesto que le daremos seguimiento. Al menos registramos el dato de que la fuerza magisterial informe y difusa ha dado cara a tales rutinas electoreras enajenantes.
El segundo segmento de ebullición viene de la población estudiantil, que responde a las mismas dinámicas de insurgencia señaladas, pero que se manifiesta de modos mucho más espontáneos y dinámicos, en razón de provenir de mentes nuevas e inquietas por naturaleza. A los muchachos no les pareció que, en la renovación de la parte que les toca para participar en el consejo general universitario, viniera incrustada, como siempre, la parcela de sus seudolíderes de la FEU.
No tiene caso retratar a estos aprendices de brujo feuístas. Es la misma cáfila de changos, siempre vendidos, siempre obedientes a los dictados de las fuerzas oscuras, que medran del presupuesto universitario. Ya ni digamos que a cambio de migajas, que es bien sabido. Esquiroles de la esperanza estudiantil; vividores de las promesas de acomodos futuros e incrustación en las nóminas oficiales futuras, que les anda resolviendo, según lo creen ellos mismos, la zozobra de su futuro. De la misma forma actuaba la FEG y le pagaban los capos con las mismas tortillas duras.
Es una vieja lección del estudiantado universitario en Jalisco. Pero la muchachada actual parece ir despertando de esta pesadilla. Se dispusieron a ir a la cabeza de la institución a proponerles que cambiaran la dinámica, para darle real participación a la base estudiantil. No era mucho pedir. Mas la sensibilidad de las autoridades se mostró dura y hueca. Fue pura negativa lo que recibieron los demandantes.
Lo peor no fue que ni siquiera se abrieran a escucharlos, sino que, a la iniciativa de plantarse a las puertas de la rectoría para protestar, vino la represión. Ahora tenemos marchas y reyertas abiertas en todo el frente universitario. La pugna es del dominio público. Veremos qué siga.




