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REFORZAMIENTOS NACIONALES.

Por Pedro Vargas Avalos.

                Dentro de nuestro país, las circunstancias imperantes han detonado situaciones delicadas que sobre todo en la seguridad pública (donde se ubica la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado), la justicia y ámbitos socioeconómicos, requieren atenciones redobladas. En el orden internacional, el arribo al poder de las derechas es preocupante, adquiriendo aspectos excepcionales para el caso de las relaciones con la potencia de las barras y las estrellas, con motivo del segundo mandato presidencial de Donald Trump. Este hecho es de tal magnitud, que involucra no solo el derecho y la economía internacional, que comprenden el fenómeno de la migración, sino que de plano amenaza la paz mundial. Existen más renglones neurálgicos, pero lo antedicho es por ahora tema prioritario.

                Políticamente, los asuntos interiores de nuestra Patria están controlados, pues la administración federal tiene respaldo popular y de los factores productivos de índole extraordinario: las encuestas recientes afirman que tal aceptación oscila entre el 70 y 80 por ciento, lo cual ciertamente es formidable. En consecuencia, priva un sentimiento de unidad general en torno a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (CSP), lo cual permite enfocar actividades para encarar el resto de la problemática dominante, destacando la lucha contra el crimen organizado y los ingredientes que lo han incrementado.

                Nuestra vecindad con los Estados Unidos de América (USA) implican una ligazón sumamente compleja, pues además de los aproximadamente cuarenta millones de mexicanos que viven, documentados o no, en la tierra de Lincoln, esta nación requiere el concurso de la mano de obra para conservar su salud económica: áreas que van del campo -producción agropecuaria- a los servicios, pasando por el ramo de la construcción, tareas en las que resulta vital participación de los trabajadores aztecas.

Local 17 interior del mercado municipal, más de 40 años de tradición, atendido por su amigo Alfonso Gómez el cortito

                Con salvedad de este pelianaranjado mandamás gringo, por más difíciles que haya sido -de cien años hacia acá- el relacionarse con gobernantes de USA, la diplomacia México-norteamericana no había sido tan problemática. Pero este complicado personaje requiere tratamientos peculiares. En su primera gestión, el entonces mandatario mexicano (AMLO) supo manejar la cuestión. Ahora, por lo visto hasta la fecha, tal parece que nuestra Presidenta también tiene aptitudes singulares a tal grado que Trump ha reconocido que es una mujer maravillosa a la cual le ha aprendido orientaciones, cusa que él mismo afirma “ jamás le había acontecido”. Esto ya es una buena señal.

                Ahora bien, el espíritu ambicioso de Trump, conjuntado a su modo atrabancado de actuar, basado en la innegable potencia imperialista que comanda, se manifiesta en sus injustos aranceles hacia aliados y no digamos distintos países competidores; en sus arranques de abusivo conquistador y su desconocimiento de amistades o alianzas, pues él quiere hacer todo a su estilo y conveniencia, obliga a tomar medidas específicas. Estas se fundan en la unidad nacional y el reforzamiento de nuestra Ley Suprema -que entraña la soberanía-, misma que sirve de bandera y escudo para toda relación de tipo internacional.

                Ante lo anterior, resaltan dos trascendentes reformas constitucionales: la de la supremacía constitucional, y la de fortalecer nuestra soberanía. En el primer caso, la idea de la supremacía constitucional es que no debe ni puede haber nada ni nadie por encima ni fuera de la Constitución. El juicio de amparo es un recurso extraordinario que se debe sobre todo al genio del jalisciense Mariano Otero; pero una excepción para su procedencia lo prevé la ley de Amparo, en su artículo 61: no procede contra innovaciones constitucionales; empero, recientemente, con motivo de la “reforma judicial” se ignoró flagrantemente esa disposición por las oposiciones y los juzgadores, ambos contrarios a esas transformaciones juridicas; y  la Corte les hizo el juego. Por ello a fines del año pasado se reformó el artículo 107 constitucional, adicionándole el texto aludido de la ley secundaria; ahora ese numeral, en su parte final de la fracción II, dice “No procederá el juicio de amparo contra adiciones o reformas a esta Constitución”. Y en otra parte de la misma Ley Suprema, se añadió que en casos de controversias constitucionales o de acciones de inconstitucionalidades planteadas respecto de normas generales, en ningún caso su admisión dará lugar a la suspensión de la norma cuestionada. Adicionalmente se reforzó la fórmula Otero, para que no se conceda un amparo con efectos generales, sino para proteger al solicitante en el caso de referencia.

                El pasado 19 de febrero trascendió que Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, había precisado que seis cárteles mexicanos se clasificaban organizaciones terroristas trasnacionales, detallándose que tal ‘clasificación’ regiría  a partir del jueves 20 de febrero de 2025, por órdenes del presidente Donald Trump. Esta amenaza, ya cristalizada, significó un llamado de alerta para México. Rápidamente, la Presidenta CSP declaró:” Nos quieren colocar como si nosotros defendiéramos a los cárteles de la droga o a la delincuencia organizada, por supuesto que no […] que no haya confusión de que nosotros defendemos la soberanía”. Y complementó: “Lo que nosotros no aceptamos es la violación de nuestra soberanía”. Señalando que ambos gobiernos deben trabajar en base a colaboración y coordinación, aclarando que eso se hará sin subordinación, sin intervencionismo, sin injerencismos.”

                El método arbitrario yanki, es denominar “terrorista” a las agrupaciones que considera enemigos peligrosos, y así suele atacarlas incluyendo el invadir sus lugares de residencia. Ese peligro, inmediatamente lo visualizó CSP y envió el día 20 al Congreso de la Unión una iniciativa de reforma a los artículos 19 y 40 de la Constitución: este con el fin de fortalecer la soberanía nacional; el primero, para introducir el delito de terrorismo y estipular su pena. Al respecto opinó Ricardo Monreal, líder morenista de la Cámara de Diputados (que será la Cámara revisora de la iniciativa): la mayoría legislativa respalda la iniciativa anunciada por la presidenta de la República… y la avalan desde ahora pues encierra una defensa estricta a la soberanía, a la independencia y al régimen interno, es decir el Estado de derecho que rige a la nación.”

                Es de sentido común, para los mexicanos, que ese reforzamiento de la soberanía, la inviolabilidad de la Constitución y que ninguna autoridad en el mundo puede violar con actos o conductas nuestro régimen interno, debemos apoyarlo, porque ello entraña la dignidad Patria y el cumplimiento de los principios que México siempre ha defendido: autodeterminación de los pueblos y respeto al derecho ajeno.

El viejo ideal de “Nuestra América”

Juan M. Negrete

Cuando nuestros próceres locales, Hidalgo y Morelos, se dirigían a su gran público, utilizaban la denominación de ‘americanos’. Todavía se conservan muchos documentos de tales pronunciamientos antiguos que dan fe de que era costumbre arraigada tanto de quienes poblaban nuestro continente, como de los extranjeros (sobre todo europeos), que dirigían su atención a nuestras cosas. Así se lo lee en arengas y documentos fundatorios, como la primera constitución, la de Apatzingán, por citar un solo ejemplo de estas curiosidades.

Van ya dos siglos de terco limado y ajuste de tuercas, lo que les tomó a los gringos invertir el sentido y el uso de estas denominaciones. Ahora son ellos quienes resultan ser la ‘América’, por antonomasia, como antes lo fuimos nosotros. Tales hábitos se expandieron, de su propia pretensión y capricho, a convertirse en la denominación de uso en los demás países del mundo, sobre todo los que mantienen intercambio permanente y firme con nuestros vecinos.

No viene siendo entonces ninguna novedad la promoción del güero desabrido de invitar a sus votantes a “volver grande de nuevo a América”, haciendo connotar con este sustantivo la restricción clara de referencia a los Estados Unidos (USA, por sus siglas en inglés). Y parece que lo han conseguido ya, dado que los medios de difusión y los discursos oficiales trabajan de consuno en semejante tarea.

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Por supuesto que siempre han contado con auxiliares autóctonos que les facilitan esta talacha, con remuneración o sin ella. Cuando uno lee memorias de antiguos luchadores locales, como a fray Servando, que hostigaba duro en el primer congreso que se armó en nuestras tierras, por querer aprobar una constitución que consagrara la administración territorial y sus avatares políticos con el modelo federal, que nos era completamente desconocido. La pretensión se sostenía tan sólo en la admiración que mostraban nuestros luchadores locales al formato republicano gringo, que se había estructurado en el norte. No le resultaban a fray Servando nuestros legisladores, sino simples y acríticos imitadores, que no entendían ni la o por lo redondo.

Desde entonces se nos vino la copia burda de la denominación oficial de nuestro país. Si el boyante país gringo se llama “Estados Unidos de América”, el nuestro se llamará: “Estados Unidos Mexicanos”. Y con tales galimatías cerriles nos hemos venido trotando en los dos siglos, en que nos hemos vendido solos la pócima de entendernos como países independientes. El chiste se cuenta solo.

Cuando nos dio la ventolera en los años sesenta del siglo pasado, de tomarnos en serio nuestra emancipación, en muchos espacios sobre todo académicos, nos dio la chifladura de recuperar nuestras denominaciones originales. Si en nuestro pasado colonial nosotros éramos los americanos por antonomasia, habría que volver a mencionarnos con tales epítetos arcaicos, dado que nos pertenecieron de origen.

Hubo la moda de llamar a la comuna de países, a los que les jalaban los hilos desde la península ibérica, tanto con los nombres de Latinoamérica, Hispanoamérica y hasta Iberoamérica. El epíteto de lo meramente hispánico dejaría fuera a algunos espacios amplios, como a Brasil. De ahí pues la necesidad de definir la amplitud de su significado. Lo ibérico o lo latino incluiría a todos los que traemos entramada la herencia del sur europeo, para diferenciarlo con lo anglo y lo teutón, que también proceden de Europa y se radicaron como nuestros abuelos en América. Pero la pretensión de fondo es que ninguna de las dos estirpes se proclame como propietaria exclusiva de la denominación. Por ahora, los anglosajones nos llevan ganada la mano a los latinos. Pero la pelota sigue en la cancha y no se ha terminado la partida.

También sabemos todos que fue una gran injusticia el hecho mismo de que al continente se le bautizara con el nombre de un cartógrafo: Américo Vespucio, y no con el que debió haberse tomado de referencia sólida: el del navegante genovés que vino a atracar primero en nuestros territorios. Cristóbal Colón no era español, pero tremolaba tales banderas. De ahí le vino el nombre a Colombia. Incluso, antes de que la volvieran pedacitos, incluía casi a todos los paisitos que la rodean. Por eso se hablaba entonces de esta nación primigenia como la Gran Colombia.

Los latinoamericanistas suelen hablar de estos ideales de nuestra América también con la denominación de la Patria Grande. Son ideales soterrados que mantenemos todos, aunque no les andemos pronunciando a cada rato. Tal vez por eso nos provoquen desazón y hasta vómitos el ver que titulares de nuestros países inanes, como Bukele en El Salvador, Noboa en Ecuador, Milei en Argentina, y otros más se atraganten hasta con las podridas por convertirse en adalides de la sumisión de nuestra América, de nuestra Patria Grande, al coloso anglosajón, al que ahora comanda un tal güero jiricuento, de apodo El Trompas.

La pelea va para largo y hemos de escenificarla. Pareciera que apenas empieza, pero viene desde muy lejos. No tiene visos de terminar pronto. Lo más claro de todo es que no tenemos espacio en la barrera para ser meros espectadores. Hemos que agarrar pues el toro por los cuernos.

LA CORTE FRENTE AL TRIFE: ELECCION JUDICIAL AVANTE.

Por Pedro Vargas Avalos

Poco antes de tratar el tema central, definieron los ministros de la Corte, que los cuatro miembros de ella impugnados por el TRIFE el pasado lunes 10, para que se excusaran de votar un proyecto relacionado con la elección de junio próximo, no deberían ser excluidos, pues ellos mismos alegaron que no se consideraban en tal tesitura: Jorge Mario Pardo Rebolledo, se confesó purísimo de toda inclinación anti reforma judicial pues, aseguró, a lo más que llegó fue acudir a un paro para saludar a muchos compañeros que se encontraban acampados enprotesta contra la susodicha Reforma y les deseó suerte, mostrándoles sus simpatías.

Eso para el togado, no es tener inclinación. El más peripatético fue Javier Laynez Potisek, quien amante de la comunicación, cada que pudo anduvo de entrevista en entrevista en los medios y con los comentócratas más críticos de la Cuarta Transformación (4T) para desvirtuarla, y sin embargo ahora, imitando al gran Cantinflas atinó a decir que como se trata de que no vaya a quedar sin quorum la Corte, él no debía dejar de estar presente. El otro de los ministros señalados por el TRIFE de parcialidad porque ya se habían pronunciado contra las elecciones y reformas judiciales, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, resulta que era el ponente del tema central que se discutiría; pero además recordemos que este personaje insípido, es quien en un paseo por Harvard, hizo reír a sus oyentes al mofarse de la reforma constitucional auspiciada por la 4T. Finalmente la presidenta Norma Piña Hernández, quien alegó que no se trataba de decidir un tema constitucional sino si el TRIFE debía acatar los amparos contra la elección, de allí que no se consideraba inhabilitada y no se excusaba. El tema se puso a votación, y por mayoría de seis votos, las y los ministros consideraron improcedente la solicitud del TRIFE, que pretendía se declarara estar impedidos para discutir y votar el proyecto, los ministros citados.

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Los dos casos antedichos fueron interpretados como se les dio su gana por los simpatizadores del feneciente actual poder judicial, los cuales vieron los dos desenlaces como derrotas del TRIFE y por su parte, los sostenedores de la Constitución Federal y partidarios de la elección de juzgadores, quienes ponderaron un triunfo, admitiendo que en el caso de las impugnaciones para que 4 ministros no participaran en la discusión del asunto central, saldrían sin ser escuchados favorablemente, y por tanto recibiendo un revés, pero en el fondo, resultaban vencedores pues como lo comunicó el mismo TRIFE: este organismo “es la máxima autoridad en materia electoral y así fue reconocido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación” al confirmar “que el amparo no procede en materia electoral, tal como ha sostenido este órgano jurisdiccional.” Y siguió el comunicado explicando: “Cabe destacar que las sentencias del TRIFE son definitivas e inatacables, por lo que el proceso electoral en ningún momento ha sido suspendido y se mantendrá como está previsto en la Constitución.” Para rematar contundente:” Es necesario señalar que la SCJN ordenó a los jueces de distrito corregir sus propias sentencias, tomando en cuenta lo razonado en la sesión de su pleno; es decir, que las suspensiones no proceden en materia electoral”. (TRIFE, Comunicado, 13-II-2025).

Los comentócratas rabiosos reaccionaron diciendo: Ganó la imposición y los desacatos. Perdió el Estado de derecho. “La SCJN ya no resistió. Dio 24 horas para revocar las suspensiones que jueces de amparo concedieron para frenar la elección de juzgadores. El oficialismo tiene vía libre para asumir el control de los tres Poderes de la Unión. El Judicial fue el único poder que actuó con autonomía frente al Ejecutivo desde la elección de Norma Piña como presidenta de la SCJN”.

(Francisco Garfias, Arsenal, Excelsior, 14-02-2025). Otro escribidor rabioso, Carlos Marín, afirma que “una de las patrañas cacareadas por el oficialismo es que la reforma del obradorato al Poder Judicial se limita al ámbito electoral, pues los cambios constitucionales que aprobaron sus antidemocráticas mayorías legislativas afectan otros derechos elementales tan importantes o más que el político de votar y ser votado.” Y luego lanza ponzoña al TRIFE, Morena, y solidarios, en tanto que prodiga halagos a los ministros seguidores de Norma Piña y desde luego a ésta. (Milenio, II-14-025). El efecto tocó a los jueces y magistrados que durante 4 meses sostenían una “anti mañanera” para tratar de impedir la elección judicial: “Con esto, argumentaron, la SCJN dejó camino libre a la elección de juzgadores.” Y capitularon acabando con tales sesiones. (mag. Juan José Olvera,14/febrero/ 2025-El Sol de Méx.).

En los otros medios se lucieron como siempre, Ciro Gómez Leyva, llamando al senador Gerardo Fernández Noroña el “senador sol” en parangón al rey sol de Francia, y afirmando, – radiofónicamente- que triunfó el desacato y no el derecho. Luego culminó, ahora por escrito en una colaboración que intitula “Al final Noroña tuvo razón” que el senador declaró ufano “la elección se hará sin importar lo que diga La Corte, porque en lo decisivo de este capítulo de la historia de México, La Corte fue intrascendente.” (Excelsior, 14-feb.25). Culminando el tema, la presidenta Norma Piña, declaró a un periodista crítico de la 4T, que la resolución aún no está cabal porque el ponente – Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena- se llevó las observaciones de los demás ministros para presentar una resolución final que precise cuándo un asunto es materia electoral o cuando se trata de auténtica protección de algún derecho humano que si puede ser amparado; en pocaspalabras, según la señora Piña, pudiera haber alguna sorpresa. Empero, los periodistas y comentaristas, ya se rasgaron las vestiduras de túnica fina, atenidos porque son de vela y cera, “lo demás Dios lo dirá”.

En fin, desde Héctor Aguilar Camín, el intelectual que necesita ser apapachado, hasta la rejega panista Kenia López Rabadán, obsesionada como el 99 por ciento de blanquiazules y adláteres contra lo que huela a 4T, sostienen que todo este asunto de la elección de juzgadores será finalmente aprovechado por Donald Trump para actuar contra México, como si el furibundo mandamás gringo ocupara nada para actuar como siempre lo hace, por sus pistolas, su ambición y} su petulancia.

La prensa del día siguiente -día de San Valentín, símbolo del amor y la amistad- fue muy explícita: “Claudica oposición en la Corte y abre paso a la elección judicial” (Milenio). Por su parte La Jornada, más explicativa, a grandes letras dice: “Terminó la guerra judicial; la Reforma va, ordena la Corte”. En el cintillo, complementa: “Instruye a jueces de distrito revocar suspensiones”. El Heraldo de México, particulariza su nota principal: “Revoca Amparos. Quita Corte trabas a la Reforma Judicial” explicando que en 24 horas los jueces que dictaron suspensiones deberán revocarlas”. En los demás periódicos editados en la capital azteca, unos más otros menos, dan la noticia con cierta notoriedad.

En nuestra ciudad tapatía, nuestros diarios no consideraron fuese de tanta importancia el impasse de la Corte al TRIFE, así es que, para El Informador, el centro de la ciudad y sus festejos del 483 aniversario, resultaron más trascendentes, por lo que el tema se fue a otro lado. En el Mural, pasó similar manejo del hecho. Solo Milenio-Jalisco, repitiendo a su matriz, trató el asunto.

Creyeron que a los jaliscienses no nos interesa tanto el proceso de elegir juzgadores, lo cual como quiera que sea lo tenemos enfrente, aparte de estar ya involucrados en la adaptación de la Constitución y sus modificaciones, a la Carta Política local, misión que el gobernador le encargó al avezado político y notario, Arturo Zamora Jiménez, quien tiene enorme tarea, pero posee facultades de sobra

para salir avante.

Precisamente, en esta urbe de occidente acudió el mencionado abogado tapatío, a un evento que organizó el líder obrero Juan Huerta; la oradora fue la ministra de la Corte y presidenta de la primera Sala, Loretta Ortiz Ahlf, quien con claridad lanzó el reto a los ciudadanos: “Si tenemos capacidad de elegir a nuestros presidentes, gobernadores, legisladores y presidentes municipales, ¿qué no la tendríamos para elegir jueces?”. Y terminó su conferencia aseverando que “Estareforma es de gran trascendencia y calado, lo que busca es hacer justicia que demanda la ciudadanía”. Y esta justicia implica que los ciudadanos sientan tener garantizado el acceso a ella; que tan vital servicio ya no será denegado por la tardanza en administrarla, y cuando se busque saber el juez que resolverá su asunto, resulte una persona capaz a quien le puedan tener confianza, y no como ahora, que el justiciable no conoce origen ni rostro, e ignora las funciones que realiza, ese juez que resolverá su caso, lo cual lógicamente ocasiona irritante suspicacia.

Así pues quedó con claridad asentado: 1:El TRIFE es la última instancia en materia electoral; 2:el amparo no procede en materia electoral; 3:las sentencias del TRIFE son definitivas e inatacables; 4:los procesos electorales no pueden suspenderse con un amparo; 5: la SCJ conoce solo de acciones de inconstitucionalidad en materia de leyes electorales; 6:no existe disputa competencial con autoridades jurisdiccionales; 7: todo proceso electoral se integra por etapas, iniciadas no puede suspenderse, porque rige la definitividad; 8: el TRIFE no está subordinado a ninguna autoridad jurisdiccional; 9:su competencia y facultades está fija en la Constitución, y 10: el sistema electoral mexicano avala comicios libres y el TRIFE, “no gana, garantiza que se cumpla la ley". (Mónica Soto, el decálogo del TRIFE, con Joaquín López Dóriga, 13-II-2025.)

Nuestra Ley Suprema en su artículo 17, establece que: “Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por tribunales que estarán expeditos para impartirla en los plazos y términos que fijen las leyes, emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial. Su servicio será gratuito”. Tan excelente planteamiento de la impartición de la justicia mexicana ha sido un ideal no alcanzado. Ahora, la integración del nuevo poder judicial habrá de subsanar, es el proyecto, todas las fallas que impiden sea realidad tan elevado principio constitucional.


Nuestros intelectuales reprobados

Juan M. Negrete

Lo que importa del dato presente es que se le paga con este nombramiento un favor político. Los ciudadanos de a pie, pertenezcamos a la tribu udegeísta o no, no encontramos explicación satisfactoria de tal erogación. Aparte de no distinguirse este personaje con méritos académicos de nota, tampoco se sabe de alguna hazaña concreta que haya realizado en los últimos años, como para merecer saltar a pasarela política tan destacada, como viene siendo la coordinación de las universidades públicas del país. ¿O habrá de ocuparse también de las instituciones de educación superior (IES) que controla la IP? Ya lo veremos.

Decimos que no debería extrañarnos este paso. Si nos damos una vueltita por el ancho mundo de nuestra historia, nos encontraremos con un ejemplo muy prístino de bamboleo en las altas esferas en dichos renglones. Una vez que parecía que se consolidaba el triunfo de las masas armadas en 1914, los cabecillas triunfadores convocaron a una famosa convención, la de Aguascalientes, para poner orden en los objetivos a que se atendría la revolución triunfante.

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Estuvieron presentes los líderes o cabecillas del conflicto, que parecía concluir. Los más importantes fueron Francisco Villa, Emiliano Zapata y Venustiano Carranza. Éste último prefirió no asistir y envió como su plenipotenciario a Álvaro Obregón, quien estampó su firma, junto con todos aquellos próceres, en el blanco del lábaro patrio. Un acto con el que se comprometían todos a respetar los acuerdos tomados y a conducir su vida política futura de acuerdo a tales consignas.

Lo primero que hizo Álvaro, se supone que por instigación u orden de su jefe Venustiano, fue atracar al grupo encargado de cuidar la bandera con las firmas de los caudillos y apropiarse de ella. ¿Dónde la escondió? Habría que preguntarles a los historiadores, que parecen siempre estar de acuerdo en defender los actos de este cabecilla. Acto seguido, la facción constitucionalista, que era el bando de Venustiano, desconoció a Eulalio González, designado como presidente provisional por la convención, y declararle la guerra a los demás bandos, que no estaban dispuestos a plegarse al carrancismo.

Todo esto es más que conocido. Pero el hecho por resaltar aquí y ahora es el dato de que la famosa convención designó como responsable del renglón educativo de la revolución a José Vasconcelos. Y con ese carácter tomó posesión nuestro ilustre antepasado letrado de dichas oficinas. Llegaron a la ciudad de México, la capital del país. Es famoso el ingreso tan temido de las huestes zapatistas, que desfilaron con orden y respeto por las calles de la gran ciudad capital.

Pero mal tomó las instalaciones el gobierno revolucionario, cuando tuvieron que abandonar la ciudad, porque la amenaza del carrancismo incumplido desató de nuevo la guerra civil, ahora como guerra de facciones, hasta que echaron de la silla a los nombrados por la convención de Aguascalientes y se sentaron ellos en el poder.

Para admiración de quienes lo quieran saber, ya en 1920, cuando Obregón se sentó en la silla presidencial, nombró como su secretario de educación justo a José Vasconcelos, quien había ostentado el mismo puesto cuando se instalaron en el poder los nombrados por la convención de Aguascalientes, ahora derrotada. ¿Con qué cara ejercía el mismo puesto un personaje que llegaba de las filas opuestas? Como dicen que respondió Díaz Ordaz a unos de los que le cuestionaron esto mismo: “Con la única que tengo”.

El de Vasconcelos no sería el único caso por mostrar. Podríamos revisar a personajes hasta demasiado manidos en nuestro transcurrir más o menos moderno. Venirnos despeñando con hombres que hasta cuya obra inspira respeto, como Octavio Paz. Pero dejemos este ejercicio de onanismo literario que nos conduce tan sólo a yermos estériles.

Lo que se busca por aquí es la difícil tarea de encontrar los méritos de un personaje como Villanueva, como digno de recibir un nombramiento de esta laya. Y tal vez no haya que buscar tales ardites en su persona misma, sino en el papel que ha jugado siempre y que sigue jugando nuestra universidad estatal con los bloques del poder nacional establecido. Tal vez por ahí encontremos una hebra explicativa satisfactoria.

Nuestra benemérita y bicentenaria UdeG siempre ha sido oficialista, aunque la carguen los pingos. Empezó siendo cardenista y esto se le aplaude desde estos humildes renglones. Mas lo impensable ocurrió. Pronto abandonó sus convicciones cardenistas, para formar parte de los bloques alemanistas. Cuando el conflicto universitario nacional en las álgidas jornadas del 68, la administración udegeísta fue abiertamente diazordacista. Hasta aprobó la masacre de la noche de Tlatelolco.

Con los años, ni se ruborizó en abrazar la traición de neoliberalizar nuestra economía con Salinas de Gortari. Se puso como pionera para convertir a nuestro bello país en danzante epónimo en la muda universitaria. Ahora nos resulta obradorista, a pesar de que Obrador siempre se expresó pestes del ícono de esta política desleal y oportunista de la UdeG, Raúl Padilla. Habrá que decir entonces que Villanueva no ha de ser identificado como obradorista, sino como claudista pues. ¿Resolverán así el lío de estas conformaciones tan extrañas? Lo veremos.