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Nueva crisis de los misiles

Juan M. Negrete

Es un pronóstico complicado hablar de esta variable tan cantada. Ya tenía el güero desabrido, también apodado como Donald Trump, y de quien todo mundo sabe que está ocupando la presidencia gringa, muchos días enfocando la atención mundial con una gresca posible entre su ejército y las fuerzas armadas venezolanas. Desde que se inició la cartelera de este lío fue calificado por medio mundo como una reedición del cuento de David contra Goliat. Así pintamos todos tal escenario.

En el mes de septiembre el desabrido ordenó que se desplazara su portaaviones nuclear más poderoso, Gerald Ford, hacia territorio venezolano. Bueno, si se trata de una flota marina, era para estacionarse en las aguas fronteras a este país hermano, pero dispuesto y dirigido a apoyar una invasión al territorio amenazado. Este equipo bélico tan desmesurado no llegó sólo a instalarse frente a las cosas venezolanas, sino que fue acompañado de inmediato con bombardeos y hundimientos de lanchas dizque narcas y, por supuesto, terroristas. Al momento se habla ya de un centenar de asesinatos sin juicio sumario siquiera. Viles crímenes de guerra, sin que se haya declarado tal estatus todavía. Con la pura amenaza basta.

El garlito o banderola se centraba en el régimen de Maduro. Ya es más que larga e intensa la campaña que ha puesto a este presidente en la picota para el desprecio internacional. Sólo santo no ha sido. De dictador no lo baja esta insidiosa campaña ‘occidental’. No tiene sentido revivir o enlistar tanto descalificativo vertido en su contra desde hace buen tiempo. Pero lo que vino a coronar el último sainete fue la promoción gringa de entregarle el premio nobel de la paz a María Corina Machado, mujer que vive desatada dizque encabezando la oposición escuálida, o sea, enquistada en derribar del poder al modelo chavista.

Cuanto dibujo negro se encontraran a mano los opositores al chavismo lo argüían como propio y lo difundían. El eco de los medios de comunicación y de la prensa del mundo occidental regurgitaba de inmediato tales señalamientos, estuviesen o no comprobados; fuesen pues ciertos o no. La imagen central de Nicolás Maduro Moro está totalmente demonizada en nuestros panfletos de la supuesta información internacional. De manera que esto de desmarcarse de Maduro es visto hasta como estrategia atinada.

Pero de ahí, de descalificar y condenar al poder ejecutivo de aquel país hermano, a dar como positiva la invasión a dicho país, hay trancos más que largos por dar. Y menos se avizoraba como aceptable que incursionaran los marines y llevaran a Caracas a la tal Corina a sentarla en la silla de Miraflores, en lugar por supuesto de Maduro, y que el pueblo venezolano se quedase tan contento. Algo así como cumplirle un antojo bien protegido por el subconsciente, aunque no diera mayor expresión fáctica a la calle.

Lo peor de los estropicios gringos vino con el secuestro del buque petrolero más grande de la flota venezolana. Eso de robarse un kilo de oro, a lo descarado, a ojos vistas, proviene sólo de ladrones acostumbrados al atraco e impunes de toda impunidad. Y ni quién le fuera a la mano al Trompas. Y como nada ni nadie lo mandó a callar, se siguió de frente y ordenó que todo el frente caribeño de la economía venezolana fuera bloqueado. Venezuela aparece ahora como otra nueva Cuba, tan sólo por los tanates gringos. Y de nuevo, todos tan campantes.

Mas lo que vino a descomponer el cuadro fue la declaración final del jiricuento gringo de que el petróleo, las tierras y los minerales caros son gringos y que van a entrar por ellos. Van a recuperar su vieja riqueza y nadie les va a detener en tal tarea. Esto sí que puso el clímax del teatro mundial de puntitas. La única manera de salir adelante con esta amenaza tiene que ver con desatar la tormenta bélica a todo lo que da. Lo que seguía del libreto era entonces la invasión militar abierta y… sálvese el que pueda.

Toda la parafernalia de los medios, de las redes, de cuanto brete comunica, vivió atenta al anuncio esperado, a la declaración frontal de la guerra. No de la invasión, sino de una guerra concreta. Porque a todos nos resulta obvio que los pobladores de Venezuela, los auténticos dueños de tales riquezas, no se van a dejar. No será entonces como una invasión gringa más, como las que han montado sin encontrar resistencia antes, en Panamá, en Granada o en otros puntos latinos, hermanos nuestros.

Se veía ahora una reedición mucho más templada y poderosa que la invasión de Cochinos, en Cuba, con la que se derivó la crisis de octubre de 1962, llamada también como la crisis de los misiles. Aquella vez le entró al toro, a favor de los cubanos, la fuerza de la URSS, cuyo rostro visible era Nikita Krushov. De ahora se habla mucho de su posible presencia a la sombra también del ruso Putin. Aunque no esté tan clara dicha partida.

La que sí está bien clara y en pie de lucha es la resistencia popular del pueblo venezolano. Su armada, bien artillada y preparada. Pero más que nada su propio pueblo, millones de jóvenes y viejos, dispuestos a encarar a un invasor descarado, prepotente, marrullero, embaucador y dizque imperio. Nadie, en su sano juicio, desea este estallido. Pero así estamos.

EN CHILE: DE PINOCHET A KATZ, EL RETORNO TAN TEMIDO.

Por Pedro Vargas Avalos

Ya sabemos que Salvador Allende, fue un mandatario chileno surgido de las ansias populares por lograr justicia social y económica. Era un hombre de izquierda y de arraigado pensamiento democrático. Bajo tales lineamientos obtuvo un excepcional triunfo en las urnas en 1970; lastimosamente fue traicionado en 1973 por el general Augusto Pinochet, quien tras su deleznable maquinación impuso una férrea dictadura militarista, antidemocrática, regresiva socialmente y neoliberal en lo económico. Su gobierno tiránico duró hasta 1990 aunque sus partidarios subsistieron agazapados en distintos organismos especialmente de tendencias derechistas.

La izquierda chilena registró su más reciente triunfo en los comicios de 2021, cuando logró la presidencia nacional el joven Gabriel Boric (nació en 1986) quien aspiró pero no pudo dar una nueva Constitución al país -en 2022- y derrotada su propuesta, se fue sesgando ideológicamente, a tal grado que desencantó a sus compatriotas y por ello muchos de sus correligionarios lo señalan como responsable de la derrota ante Katz. Este, vencido en la primer ronda electoral pero vencedor en la segunda al recibir el apoyo de todas las derechas, fue felicitado por Marco Rubio (el fundamentalista secretario de Estado gringo) y por el extravagante argentino Javier Milei, quien expresó su simpatía por el mandatario electo chileno, cuyo triunfo significa para el desgobernante gaucho: “un paso más de nuestra región en defensa de la vida y la propiedad privada. Estoy seguro de que vamos a trabajar juntos para que América abrace las ideas de la libertad y podamos liberarnos del yugo opresor del socialismo del siglo XXI”. (Aldo Anfosi, La Jornada, 16-XII-2025). Obviamente, personajes como Trump o Bukele, igual que el pampero exhibieron su alegría.

Así pues, cincuenta y dos años después del cruento golpe fascista que además de culminar con la muerte de Salvador Allende, auspició una aterradora represión, reapareció el espíritu de Pinochet, lo cual nos hace evocar nerviosos que a 35 años del fin de su dictadura, tras el triunfo en las urnas de su autoproclamado devoto pinochetista -Katz-, presenciamos el retorno tan temido de Augusto Pinochet y lo que eso simboliza: anticomunismo trasnochado, militarismo a rajatabla, conservadurismo antiderechos humanos, nacionalismo torcido y la aplicación de afrentosas políticas económicas neoliberales.

Sobre el mandatario electo José Antonio Kast, la presidenta Claudia Sheinbaum, declaró que fue elegido democráticamente por el pueblo chileno, pero advirtió que sí llama la atención sus reivindicaciones al régimen del general Augusto Pinochet, caracterizado por su represión y autoritarismo; por ello, aseveró la jefa del Ejecutivo mexicano: “Y esperamos, evidentemente, cuando llegue el nuevo presidente, que se actúe democráticamente, como llegó”.

Abundando sobre este señor Katz, hemos de anotar que su padre fue evidente adepto nazi; que el hermano del flamante mandamás virtual sudamericano, Miguel Katz, se desempeñó como ministro del tirano Pinochet. Nos dice un estudioso de las religiones y la política lo siguiente: “El presidente electo chileno se benefició del apoyo de dos sectores importantes de la derecha: la histórica y la ultra del Partido Libertario. Su oferta de campaña es orden y seguridad ante las principales preocupaciones de los chilenos: la delincuencia, la migración irregular y falta de crecimiento económico. ¿Qué propone Kast? Orden y disciplinamiento institucional mediante medidas estrictas de seguridad, reducción del gasto público, reformas laborales proempresa y una política migratoria centrada en expulsiones masivas, así como de control fronterizo portentoso. Su proyecto se alinea con tendencias globales de derecha radical presentes en Estados Unidos y Europa.” (Bernardo Barranco V. La Jornada, 17-XII-025). Kast, quien ya había sido candidato presidencial en 2016 y 2021, hizo bueno el dicho de que “a la tercera va la vencida” y asumirá el poder el 11 de marzo del venidero año de 2026 por un período cuatrianual.

La prensa internacional difundió profusamente la consecución del admirador del pinochetismo, cuyas raíces encontramos en el espantoso nazismo hitleriano, con matices del amenazante Trump, rasgos del reaccionario Bolsonaro y tintes del alocado Milei. Así tenemos que, en Londres, la BBC News publicó el 15 de este mes: respaldado por todo el arco derechista -Katz- logró hacerse con la presidencia del país sudamericano, proponiendo un «gobierno de emergencia» y con un duro discurso en materia de seguridad y migración, preocupaciones que se han vuelto prioritarias para los chilenos.

El estadounidense New York Times, de esta forma esparció la noticia: “La victoria de José Antonio Kast en Chile es otro triunfo de la derecha global. El presidente electo pertenece a un movimiento global de derecha que ha ascendido al poder en todo el mundo al dar prioridad al orden público estricto y al cierre de las fronteras”. Por su parte, en la misma fecha que el anterior medio, la DW (Deutsche Welle, que en alemán significa «Onda Teutona») germánica, fue tajante al destacar el éxito electoral de Kast que conlleva un giro de Chile hacia la derecha, que calificó como «El triunfo del admirador de Pinochet». 

En Buenos Aires, La Nación, influyente diario argentino con perfiles conservadoras, expuso el panorama chileno imperante que facilitó el retorno ultraderechista: “una sensación persistente de retroceso. El aumento del costo de vida, la precarización laboral, el endeudamiento y la incertidumbre configuraron un escenario donde las prioridades se reordenaron. En ese contexto, la promesa de crecimiento, disciplina fiscal y control del gasto” dio éxito a Katz. En pocas palabras, para ese periódico “El resultado expresa, ante todo, un voto pragmático y defensivo, marcado por la urgencia económica y la demanda de orden.”

En conclusión, tal como escribió la presidenta Claudia Sheinbaum, es de felicitar al pueblo chileno por la jornada electoral pacífica en que eligió al señor Katz, confiando que este actúe conforme los principios de la democracia, en pro de sus conciudadanos y trabajando siempre por el interés de su patria. Nosotros agregamos: que además no se permita el retorno tan temido del pinochetismo, porque todos saldrían perdiendo.

En cuanto a nuestros coterráneos, les hacemos un llamado para aprender de esa lección chilena. Defendamos la independencia y soberanía nacionales, luchemos invariablemente por la democracia, las reivindicaciones sociales garantes que la justicia  nos permita con igualdad y fraternidad, mejorar para todos los niveles de bienestar.

LAS OPOSICIONES Y SUS EMBROLLOS SOBRE AMLO.

Por Pedro Vargas Avalos

                Grave situación es el de los impugnadores del régimen actual, autodenominado Cuatro T, al carecer de programas de nación pertinentes para atraer a las mayorías de los mexicanos. Ese vacío los hizo optar por caminos que más que sendas semejan atajos o trochas: de esta palabrita proviene el viejo dicho “a troche moche”, que es muy común utilizar en nuestro hablar popular.  La expresión es típica del lenguaje español coloquial, significando hacer algo de forma indiscriminada, sin orden, sin cabeza, o en un descontrol total. Algo parecida a la infodemia.

                Los enfrentamientos de las ahora oposiciones con los actuales dirigentes de la Cuatro T, duelo que hace años era al revés pues aquellos eran gobierno y estos sus adversarios, tienen larga historia. Para los prianistas, fue una obsesión descalificar a López obrador, por lo que fue tildado como “peligro para México” y lo igualaban con el sudamericano Hugo Chávez; por lo tanto, si AMLO llegaba al poder -sostenían los antes poderosos y ahora achicados opositores prianistas- convertiría a la republica en otro Venezuela, en un abrigo del comunismo con todo lo que eso significa desde sus sesgadas y muy intimidatorias propagandas.

                Como ese objetivo era la preocupación suprema, urdieron el sonado cuanto siniestro desafuero, siendo el cabecilla visible el prosaico Fox y enseguida las huestes blanquiazules, actuando como cómplices los decadentes priistas y otros vergonzantes compinches. Así llegó a la presidencia, haiga sido como haiga sido, el virtual usurpador Felipe Calderón, quien se prestó para que regresara el indecente tricolor de Peña Nieto.

                La reyerta prosiguió hasta que la perseverancia, ideas nacionalistas y eficiente organización Lopezobradorista, -con el respaldo de un pueblo decepcionado de sus anteriores gobernantes-, obtuvo el triunfo en 2018, a pesar de las invectivas y acusaciones contrahechas de sus contrincantes.  Desde entonces, de plano optaron los otrora dueños del poder transformados en cariacontecida oposición, por contrariar todo lo que oliera a lopezobradorismo mutado ya como gobierno en Cuatro T. Tercos como son, en vez de esgrimir razones y proponer proyectos de nación, prefirieron dedicarse a observar errores (ciertos o imaginarios) de la administración federal guiada por AMLO y propalar falacias.

                El sexenio del tabasqueño encaró graves situaciones, comenzando por sobreponerse a una república desfigurada por los neoliberales prianistas, un entorno internacional espinoso y para colmo de problemas encarar la pavorosa pandemia del COVID 19.  Y todo lo supo sortear, incluyendo las campañas de odio, falsedades y arremetidas contra su gobierno y particularmente contra sus ideas.

                Recordamos el falaz mensaje opositor sobre que AMLO recibía apoyos económicos de Rusia, inventiva que el por esos días candidato presidencial, supo vencer hasta con buen humor: de gira por la costa del Golfo de México, avistando el mar, a una pregunta sobre su estancia allí, respondió que estaba esperando el oro de Moscú. Y la risa apareció en su rostro y contagió a sus entrevistadores.

                Para buscar de alguna manera disminuir la imagen del ya tremendo aspirante presidencial, se divulgó la inventiva de que “si López gana la elección, se va a reelegir”. Y como ya sabemos, jamás procuró tal meta y siempre él mismo la desautorizó.

                Por cierto, los antagonistas del ahora expresidente decidieron en un gesto de pedantería, no pronunciar los dos apellidos de su detestado López Obrador: esos detractores se identifican porque solo mencionan el apelativo paterno: López.

                Enseguida vino el asunto de la revocación de mandato. Esta figura fue introducida en nuestra Constitución por iniciativa del presidente López Obrador en 2019. Luego se expidió en 2021 la ley reglamentaria: las oposiciones clamaban “revoquemos a López”. El 10 de abril de 2022 se llevó a cabo el proceso correspondiente, votando más de 15 millones de ciudadanos, de los cuales casi el 92% aprobó que el mandatario continuara en su cargo. Los opositores se dedicaron a desacreditar la jornada comicial.

                En abril de 2019 el gobernante mexicano visitó Estados Unidos. La oposición le criticó desde lenguaje, hasta zapatos e indumentaria: Pedro Ferriz sugirió que tuviera un asesor, consultara un sastre y diera una lustradita al calzado. Luego dijo:” Es una pena que alguien así…represente una nación”. Los usuarios de twitter se encargaron de defender al presidente, señalando que sus zapatos tenían desgaste por recorrer todo el país, lo que nunca hicieron los anteriores mandamases.

                En las marchas implementadas y financiadas por Claudio X. González y sus huestes opositoras, algunos asistentes desafiantes gritaban “¡Ya renuncia López!”, pero eso sí, no participaron en la revocación y en tales gritos se consumía su encono.

                Conforme avanzaba el tiempo del período presidencial, los oposicionistas comenzaron a vociferar: “Terminas y te vas López”. Se les quemaban las habas porque feneciera la etapa de la Cuatro T. Incluso, a la anterior frase le acomodaron otra: ¡López no se quiere ir!”.

                Por fin fueron las elecciones de 2024 y para sufrimiento de las oposiciones, la derrota de su candidata fue devastadora y de pilón hasta su aliado de los sobrevivientes del PRD, desapareció. Y a la pesadumbre de que la Cuatro T continuaría, les alivió que tal como lo enunciara varias veces, AMLO se fuera a su finca del sureste. Y repetían sus tozudos críticos: Por fin se largó López.

                Pero resultó que la sucesora del malquerido ya exmandatario, reiteró que era leal a los principios del lopezobradorismo y que nunca rompería con el fundador. Entonces los irredentos opositores mascullaron: “López sigue en Palacio”.

                En razón de lo anterior, algunos prianistas murmuraban: “Da la cara López”, puesto que, para ellos, AMLO seguía dando las órdenes en el gobierno federal. Incluso, algunos murmuradores conjeturaban que en Palacio Nacional (¡¡!!) había un cuarto donde residía el exmandatario.

                Así las cosas, de manera sorpresiva -no tanto, porque el 22 de noviembre la presidenta Claudia Sheinbaum había declarado que muy pronto estaría circulando el nuevo libro (es el número 21) de su antecesor- el domingo 30 del mes pasado, dio la cara el exmandatario. El motivo fue presentar su libro intitulado “Grandeza” y en el cual defiende a las culturas del México prehispánico. Es el primero de dos volúmenes sobre lo que el expresidente llama “el humanismo mexicano”. El libro pretende cuestionar la historia oficial, recuperar la memoria de los pueblos originarios y documentar lo que define como civilización prehispánica, muchas veces invisibilizada; mencionó que le gustaría que se leyera fuera de México y especialmente “Ojalá que lo lean los españoles”, para que entiendan la riqueza cultural indígena anterior a la conquista.

                En cuanto a que él dirige la nación, tajante expresó, que Claudia Sheinbaum, es quien la “conduce y lo está haciendo muy bien; no hay que hacerle sombra a nuestra presidenta, no hay que dividirnos” enfatizando que es la mejor presidenta del mundo. Precisó, eso sí, que saldría a luchar de nueva cuenta por tres motivos: “si atentan contra la democracia, para defenderla a ella (a Claudia Sheinbaum); si hay intentos de golpe de Estado, … y para defender la soberanía de México, porque nuestro país es libre, independiente, soberano, no somos colonia de ningún país extranjero.”

                Los opositores del lopezobradorismo, es decir de la Cuatro T y en lo personal de AMLO y hoy por hoy de la sucesora de él, deben rehacerse y desplegar acciones que beneficien a la democracia mexicana, con lo cual también alcanzarán a tener más seguidores. Por lo pronto siguen moralmente derrotados, y hacen pensar que es cierto lo que se dice de ellos: que buscan recuperar privilegios, y por ello van perdiendo la guerra legal (lawfare) y solo les queda la refriega con desinformación y la calumnia que muchos denominan infodemia.

La guadalupana

Juan M. Negrete

El día de ayer concurrieron tantos paisanos, que los números de las autoridades civiles que se ocupan de estos eventos reportaron a diez millones de movilizados. La curia habló de otros números. Manejan la difra de veinte millones. La diferencia se atora o en la mitad de una o en el doble de la otra. Siempre nos resulta difícil saber a cuál hay que darle el crédito. Como sea, diez o veinte millones de personas son un universo en sí mismo. Y más nos valga no menearle.

Lo que si aparece como novedoso es el hecho de que ya se maneja como una de las aglomeraciones más extendida en el planeta, cercana o más o menos empatada con la islámica de la visita a la Meca. Este dato es nuevo, porque hasta hace poco se manejaban todavía cifras que la ponían en segundo lugar de entre las movilizaciones católicas, superada siempre por las dedicadas a la virgen de Lourdes. Es decir, del peregrinar entre católicos, pasó a ser ya la que ocupa el primer lugar.

Quién sabe si con el paso de los años termine superando a las multitudes islámicas y a su rito central de la Meca. Pudiera ser que sí lo logre, porque tan fanáticos religiosos somos los latinoamericanos como los mahometanos. Y en números de índices demográficos también nos damos un tiro de similitud. De manera que los islamitas nos llevarán de calle en esta manifestación central de su dogmática, pero tal vez ya no por mucho tiempo. Aunque habría de establecerse también, al lado de los números, el dato de que con los mahometanos se trata del fenómeno central de su dogmática, mientras que el culto guadalupano no alude a ningún evento central de la mitología cristiana, cuyo personaje simbólico tiene como protagonista a Jesús, hijo de la guadalupana.

Estas diferencias y datos de culto son dignos de análisis de los teólogos enterados. Pero se da el caso extraño de que cuando se concurre a muchos de ellos para consulta, resulta más que complicado sacarlos de las premáticas del mito de las apariciones. No se avanza un ápice en tales consultas, si toda referencia suya al contexto tiene que admitir la narrativa de una imagen que se le aparece a un indígena tlatelolca de nombre Juan Diego. Revisar estos papeles mete de inmediato muchas dudas sobre tal narración. Por ejemplo, no se aclara el dato concreto de que ese personaje pudiera comunicarse con facilidad con los curas y el obispo Zumárraga, con los que discutió en torno al mensaje de la madona aparecida. Debía tener dominio pleno del idioma castellano, para aceptar tales escenas. Se dan por hecho, o se pasa por encima de su veracidad, y nos vamos con la música a otra parte.

Otra complicación nos vendria sobre los datos que se establecen en el cuento central de las tales apariciones, libro conocido como Nicam Mopoua, es el dato cronológico que en ese escrito se regista. La fecha de las repetidas apariciones de la imagen ocurren entre el nueve y el doce de diciembre del año 1531. Pero resulta que existen muchos otros testimonios históricos que nos informan con claridad que su culto se celebraba antes del año del 1700 por los primeros días de septiembre. Las autoridades clericales pertinentes fijaron su fecha oficial del 12 de diciembre hasta el año de 1700. Pero también estas diferencias son pasadas por el arco de triunfo por todos los que se meten a buscarle los tres pies al gato de tal celebración.

Para no meterse a discutir en torno a la creencia misma sobre tales hechos, que contienen tantas disparidades de ubicación y de prueba, los interesados en este fenómeno se remiten a historiadores profesionales, científicos por supuesto, que le han metido la cuchara a un tema que hasta les resulta escabroso. Lo complicado del asunto de las fechas les lleva a topar de frente con la narración extendida y aceptada por la generalidad del auditorio que se apega a locontado en las apariciones y nada más.

Hallarle inconsistencias al contenido de estos cuentos, ha llevado a todos los estudiosos del tema, a guardar sus avances de investigación o a no buscarles la aprobación del gran público, porque no la tendrá. Es tal la fuerza de esta mitología, que no decrece sino todo lo contrario, que mejor le siguen de frente, como si la propia virgen guadalupana les hablara. De no hacerlo así, se les aparecerá Juan Diego. Todos los mexicanos entendemos bien el contenido de este refrán que alude a las dos figuras centrales del mito de referencia. Y para no dar más palos de ciego, así lo dejan. O lo publican, pero para ser materia de entendidos nada más, o de interesados anacoretas, que tampoco tendrán incidencia ante el público en sus clarificaciones históricas, por más sólidas y consistentes que les hayan resultado.

Como se ve por lo ahora dicho, todas las investigaciones históricas sobre el mito guadalupano están lacradas con el sello de la prehistoria. Y éste debe ser otro de los milagros de esta imagen, protectora de nuestra nacionalidad, que viene a ser clave en todo lo que nos envuelve. A tal grado ocurre esto, que lo ligamos con nuestras pasadas revoluciones o transformaciones, como ahora les llamamos. Su estandarte está encadenado al grito del curita Hidalgo. Lo mismo hay que decirlo con los emblemas del zapatismo. La guadalupana está tan ligado a lo mexicano, por antonomasia, que a más de alguno se le ocurrió usarlo como adjetivo sinónimo de nuestra personalidad colectiva, que nadie retoba.