25 Años de Expresión

Jesús Emmanuel Michel Gómez

Cuando yo tenía 5 años, mi padre fundo Expresión, tal vez por necesidad o por gusto a la labor de la información o ambos, pero lo hizo. Y digo necesidad porque sé que no fue fácil mantener a 3 niños.

Se me vienen a la mente varios recuerdos; como la compaginada mensual de Expresión más el Integración Cooperativa, periódico de 8 cajas populares que mi padre también editaba, sumando en total nueve mil; cuando mi mamá nos motivaba pagándonos por periódico compaginado, el olor a imprenta cada mes en la casa, el salir a vender periódico y quedarnos con el dinero, cuando la hice de reportero redactando una anécdota que mi abuelo Jesús me contaba estando presente (yo apenas sabia escribir), las primeras computadoras y los enojos de mi papá si las agarrábamos, ver a mi papa en todos los desfiles y eventos con su cámara, el sentirte orgulloso cuando te preguntaban en que trabaja tu papa y tu contestar: tiene un periódico (aunque sabía que aparte trabajaba para otras empresas pero no lo mencionaba) entre muchos otros.

Ahora como profesionista y como emprendedor, se que se requiere mucho tiempo y esfuerzo para que un negocio funcione; Y a la fecha, no he visto a una persona mas apasionada por su trabajo, que como vi y veo a mi padre por su periódico, su devoción, por su empresa. A la cual, doy gracias porque de ella salía para vestirnos, alimentarnos y darnos nuestros gustos, gracias a esto nunca nos falto nada.

Un tiempo forme parte de la elaboración del periódico, y estando dentro del proceso te das cuenta de muchas cosas, por ejemplo; las horas de sueño que se requiere invertir en el trabajo y lo difícil que es llevar a cabo todo por una sola persona. Lamentable o afortunadamente el mundo cambia, y decidimos tomar nuestro propio camino y guiarnos hacia otras profesiones, sin embargo, estoy orgulloso de mi padre y de lo que fue Expresión, un emblema de mi familia.

¡FELIZ 25 ANIVERSARIO Y GRACIAS POR TODO!

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No es una despedida… “La empuñadura es la razón”

Jorge Asdrúbal Gómez Michel

Cuando Leonel Michel me dijo que ésta sería la última edición de Expresión, no pude evitar sentir una opresión en el alma.

Llegó como torbellino el recuerdo de aquella calurosa tarde en Guadalajara, cuando Leonel me pidió hacer la que sería –tal vez sin que él lo supiera– mi primera entrevista.

“Para que vayas haciendo tus pininos”, me dijo. Y sí, yo alguna vez le había contado de mi interés en hacer periodismo, pero la verdad es que nunca había tenido una grabadora en mis manos.

Y la que sostenía entonces –una Sony TCM 323, en la que invertí mi primer cheque de 500 pesos que obtuve como becario en la Coordinación de Servicios Estudiantiles de la Universidad de Guadalajara– bailoteaba cual trucha entre mis dedos.

Sin más, oprimí el rojo del “rec” de aquella pesada grabadora. Fue con José María Robles, grullense y entonces alcalde de Tlaquepaque, afuera del extinto salón “Los Ángeles” –si no mal recuerdo el nombre–, previo a la presentación oficial de Agrúpame (Asociación Grullense Pro Apoyo y Mejora). Hablamos de…política, seguramente… ¡qué más da!

Yo, entonces con 18 años recién cumplidos, aún no me decidía entre estudiar la licenciatura en Comunicación en la Univa (Universidad del Valle de Atemajac) o hacer caso a las voces que repiqueteaban “el periodismo no te da para vivir”, y cambiar el rumbo.

Pero cuando vi mi primer nota impresa en papel periódico, con ese característico olor a tinta fresca, supe que no quería dedicar mi vida a otra cosa.

Y así, en agosto de 2004, se cumplieron los primeros 10 años de Expresión. Para celebrarlo, Leonel organizó un evento en el Club de Leones de El Grullo al cuál invité a mi estimado profesor, Sergio René de Dios –actual coordinador editorial de El Diario NTR–, quien dio una charla sobre Periodismo y Globalización.

Entre sus muchas enseñanzas, recuerdo que Sergio René pedía a sus alumnos no olvidar que, ante todo, el periodista es un “buscador de humildes verdades”. También recuerdo que nos decía que un periodista no podía jactarse de serlo, sin antes pasar por la nota roja. Lamento decirle, entonces, que yo aún no lo soy. Pero “nunca digas ‘nunca’”…

También dicen que somos escritores frustrados; redactores que, faltos de talento para crear nuestras propias historias, nos resignamos a tomarlas prestadas de la realidad. En mi caso, estoy convencido que sólo hace falta tener una buena historia y saber cómo contarla.

Y las que nos regala la realidad, por ejemplo, de una comunidad que a pesar de su crecimiento no ha dejado de conservar su esencia rulfiana, como la de El Grullo, trascienden el quehacer cotidiano e invaden terrenos propios de lo humano, con valores universales como la igualdad, la fraternidad, la libertad, el respeto, el trabajo y un largo etcétera.

A propósito del título de este texto, José Martí escribió: “el periódico es una espada y su empuñadura la razón. Sólo deben esgrimirla los buenos, y no ha de ser par para el exterminio de los hombres, sino para el triunfo necesario sobre los que se oponen a su libertad y progreso”. No puedo estar más de acuerdo.

A veces, los temas políticos –al igual que la religión y el deporte– generan polémica, arrebatan pasiones y hasta rompen lazos afectivos, pero en Expresión tuvieron siempre cabida, sin ningún tipo de censura y más bien con fascinación, éstos y muchos otros asuntos, privilegiando el interés público.

Tuve la fortuna de colaborar como corresponsal de estas páginas, a la par que me desempeñé, primero como reportero y luego como editor, durante 15 años en Mural, de Grupo Reforma, y no tengo sino palabras de agradecimiento hacia Leonel y hacia Expresión en este 25 aniversario, que paradójicamente significa también su cierre.

En tiempos de la vorágine informativa, en los que pesa más la inmediatez que la veracidad y en los que discernir entre lo verificado y las “fake news” es una labor más que compleja, mayor mérito tiene la labor de medios como éste, que siempre se han conducido por el camino agreste del periodismo crítico, de investigación, y no por la vía rápida de la nota amarilla y el encabezado de relumbrón.

Las incorruptibles páginas de estos 25 años ahí quedan, como material de consulta impreso para las futuras generaciones.

Gracias a Expresión por haber sido siempre un espacio para el periodismo franco y abierto, con ese estilo que siempre gustó tanto a sus lectores. Gracias, Leonel; gracias, lectores. 

¡Larga vida a Expresión!

+ Expresión ya murió…

Agregar sentido a la vida

Rodolfo González Figueroa  

Sí, escribo para dar mayor sentido al diario vivir. Pero lo hago pensando en mí, sintiéndome. Y entonces, es muy común que en lo que escribo halla un gran porcentaje de contenido de mis dramas personales, de mis frustraciones y también de mis ilusiones.

Escribir es darse, compartirse. Desnudarse un poco para entregarse así, como se es. Con los conceptos personales y con los que se le van uniendo a uno en el camino. Sean aprehendidos, copiados, imitados o interiorizados. O incluso algunos construidos en la experiencia errante personal, continuo flujo en espiral donde todo comienza en cada punto. Y donde cada punto es un nuevo comienzo, un renacer incesante en este mundo de muerte.

Como práctica cotidiana, escribir puede servir de  terapia. Vaciarse de palabras pensadas y sentidas. Descargar la pesadez para andar ligero. De modo que, también escribo para no morir. Para seguir vivo en las páginas de un diario que día con día avanzan hasta un punto indefinido. Y que, mientras tales páginas fluyen, voy contando la travesía, sintiendo lo que escribo. Para eso, para agregar sentido a la vida. 

Pero, como ejercicio social; escribir, narrar, publicar las indignaciones, los temores y las esperanzas puede ser revolucionario. Sobre todo en tiempo de silencio obligatorio y de anonimatos cibernéticos. Escribir se esgrime como un acto de insurrección y más cuando se hace en un periódico impreso. Entonces, escribir con sentido y compromiso social trasciende más de lo que uno, al estar sentado haciéndolo, puede imaginarlo.

“Escribir es la quimera que nos perpetúa. Escribir nos engrandece el alma, nos permite asombrarnos de ser quienes en algún momento pretendimos ser. Escribimos porque los objetos y los sujetos de los que hablamos no están, no estuvieron, es decir, escribimos para reinventar, para rehacer lo que ya está hecho pero también rehacerlo” desde nuestra más visceral potencia transformadora.  Lo dijo el uruguayo, Eaduardo Galeano “¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos? Desde que entramos a la escuela o la iglesia, la educación nos descuartiza: nos enseña a divorciar el alma del cuerpo y la razón del corazón”.

Y no importa en qué parte del Universo estemos ni en qué tiempo estemos viviendo, la palabra escrita nos conecta, tiende puentes, hace vínculos, empatías, simpatías. La palabra hablada se va con los vientos, se evapora con los calores,  se desvanece con la noche. La palabra impresa, permanece ahí. Por eso escribo, para cuando ya no este, seguir estando. Escribo para quedarme.

Un gran privilegio es contar con un medio de expresión libre, en donde me quedé, como lo fue, como lo es EXPRESIÓN, donde mensualmente desde hace buen rato se viene contando el acontecer regional y los modos en que este acontecer tambaleante puede fortalecerse. Un medio de información y de conexión social. Construcción de comunidad a través de un medio periodístico. Algo que pocos logran. Gracias a este periódico ahora tengo más compañeros, amistades, amigos. Y también, gracias a su Director Leonel, ahora tengo un gusto fino por las carnitas y la convivencia plena entorno a un cazo que despide ahormas que transgreden las leyes de gravedad y, con ellos, nos llevan en el diálogo a atmósferas ingrávidas donde todo termina con una carcajada.

¡Qué delicia! Las carnitas y la palabra. 

Hoy, puede ser el fin de este medio de difusión. Pero, afortunadamente, no de la palabra que, al contrario, se nos sigue fortaleciendo con el peso de los daños y el paso de los años. Salud por eso y por lo que viene: la cuasi obligación de hacernos digitales y dique sustentables. Sueños y más sueños. Sueños que se transforman.

Hagamos que los sueños se perpetúen en los actos. Y, como dijo un viejo conocido Latinoamericano; “seamos realistas, hagamos lo imposible

Educación y cultura contra la basura en El Grullo

Salvador García Ruvalcaba

Hace más de dos décadas que inició el Programa Municipal de Separación de Residuos Sólidos en El Grullo, Jalisco. Fue durante la administración municipal 1995-1997, presidida por el Sr. Enrique García Robles (+). El Ingeniero Juan Manuel Michel Torres, ex regidor de Ecología, fue un incansable promotor de este programa, durante la administración que lo puso en marcha en marzo de 1996.

Michel Torres comentó a la redacción de la revista Proceso publicada el  5 de agosto de 2007 lo siguiente: 

“Esta labor no la hizo sólo el Ayuntamiento, sino que participaron personas de otras instituciones de salud y educación, entre quienes destaca el biólogo Salvador García Ruvalcaba coordinador de Educación Ambiental de la Reserva de la Biosfera de Manantlán, quien de manera entusiasta y permanente, desde antes de este trienio, sensibilizó a autoridades y población. Por eso no podemos decir que empezamos de cero, ya que en una encuesta realizada por el Ayuntamiento antes de iniciar el programa, 25% de la población tenía nociones sobre reciclaje”.

Ciertamente, como señala el Ing. Juan Manuel Michel Torres, no sólo fue el Ayuntamiento, ni mi persona, existen otros actores clave, entre ellos el Mtro. Prospero Olivares Félix, quien tuvo la idea de desarrollar los Talleres de Conservación de Recursos Naturales en la Secundaria Técnica Escuela Secundaria Técnica Agropecuaria Esteban Pérez de Alba, hoy  Luis Donaldo Colosio. A lo largo de 17 años personal docente de la secundaria, el personal de educación ambiental del Instituto Manantlán de Ecología y Conservación de la Biodiversidad (IMECBIO) del CUCSUR-Universidad de Guadalajara y diferentes administraciones municipales, lograron aumentar la conciencia ambiental de miles de niños y jóvenes de nivel de educación básica (preescolar, primaria y secundaria). 

En una video-entrevista  que realizó la Ing. Griselda Rubio Peregrina como parte de su tesis de pregrado a cuatro expresidentes de El Grullo: Enrique García Robles (+), Antonio Mendoza Olivares, Armando Núñez Ramos y Gabriel Gómez Michel (+), coinciden que entre 1996-2012 un factor clave para  lograr la participación ciudadana fue el trabajo de educación ambiental realizado por la Universidad de Guadalajara a través del DERN-IMECBIO.

 Tanto Antonio Mendoza, como Armando Núñez, mencionan como el programa de El Grullo, fue un modelo ejemplar, que logró replicarse en otros municipios que conformaron  la Iniciativa Intermunicipal de la Cuenca del Río Ayuquila (IIGICRA), transformada en el 2007 en la Junta Intermunicipal de Medio Ambiente de la Cuenca del Río Ayuquila (JIRA). 

Por su parte, el Dr. Gabriel Gómez Michel, detalló que gracias a la Universidad de Guadalajara en El Grullo, existe la cultura de la separación de residuos, y sentía mucho orgulloso, ya que El Grullo era reconocido por su programa  en el ámbito regional, estatal y nacional. Mencionó que durante su administración la mancuerna que hizo con la JIRA le permitió fortalecer el programa de separación de residuos. 

El problema de la basura en El Grullo y su solución, así como el escalamiento al programa de separación de residuos y su réplica a través del Programa Intermunicipal de Educación Ambiental  de la Cuenca del  Río Ayuquila de la JIRA, se documentaron por mi persona en varios artículos publicados en Expresión entre 1995-2008. También existen evidencias de este proceso publicadas en capítulos de libro, tesis de licenciatura, maestría y doctorado. En el libro: Casos  exitosos en  la  construcción de sociedades sustentables, capítulo 22, describimos el caso de El Grullo y otros municipios. Para obtener el libro digital completo, ir a: https://www.researchgate.net/publication/224879799_Casos_exitosos_en_la_construccion_de_sociedades_sustentables

Las tres R

No es suficiente dominar el tema de los residuos para promover su separación para el reciclado, sino ir más allá. Se requiere promover en la ciudadanía y la industria prácticas sostenibles basadas en las 3 Rs (reducir, reusar y reciclar), teniendo como meta contribuir a los objetivos del desarrollo sostenible.  Para ello se requieren educadores ambientales comprometidos, socialmente, institucionalmente y espiritualmente en la procuración del bien común, esto demanda ser congruentes, “hacer lo que se dice”. El reto de los educadores ambientales es el de contribuir al conocimiento de una ecología integral que ayude a las personas a “saber hacer” y el “saber ser”; es decir, construir conocimiento acerca de las relaciones sociedad-naturaleza, y asumir valores ambientales que tengan como horizonte una sociedad ecológicamente equilibrada y sostenible. 

Felicito a mi amigo el Psic. Leonel Michel Velazco por estos 25 años al frente de Expresión, por tu entrega a esta  tarea titánica. Te agradezco por darme la oportunidad de plasmar mis conocimientos y acciones en el campo de la educación ambiental y su escalamiento hacia la educación para el desarrollo sostenible.