ORACION PARA UN NUEVO AÑO….

Hoy terminamos un año más con alegrías, tal vez tristezas, logros o tal vez frustraciones pero siempre daremos gracias a Dios por sus bondades que en su momento tal vez no comprendemos pero que son manifiesto de su voluntad y agradecer es propio de los hijos para con sus padres y si Dios es «Padre Nuestro», como hijos tenemos que decirle Gracias. Espero que sirva de algo la siguiente oración. 

P. Agustín

ORACION PARA UN NUEVO AÑO….
Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar un año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en año pasado, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.
Al iniciar un nuevo año detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.
Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.
Amén
Comenzar un año con la fe en Dios y la mirada en el cielo es un buen comienzo. Que cada día de este año sea una nueva experiencia en Cristo.

Gobernantes Gastalones.

Por Pedro Vargas Avalos.
Un tema constante que deja muchos resabios entre la población, es la de como gastan el presupuesto los gobiernos en turno. Claro, aquí más bien debemos decir, los gobernantes durante su ejercicio de gobierno.
Ya sabemos que a nivel ejecutivo estatal (igual que en lo federal) los períodos gubernamentales son sexenios y en el orden municipal, trienios, lapso de tiempo igual para diputados ya sean locales o de la federación.
Lo que es común denominador en unos y otros, es la discrecionalidad con que disponen de los recursos públicos, que teóricamente solo deben ser destinados para servicios y obras de interés general, incluido el gasto corriente de la burocracia.
La ciudadanía en tal renglón del erario no tiene mayor intervención (como en muchos otros aspectos del quehacer público), porque para los gobernantes siempre son una molestia, a pesar de que en el discurso aseguran que todo lo hacen para servir los gobernados. Sin embargo ya sabemos que del dicho al hecho, hay mucho trecho.
Hace años, hablando de la hacienda municipal, se nos decía que los ayuntamientos la única hacienda que tenían era la “de la Flor”, aludiendo a la popular canción de Juan Charrasqueado, porque en cuanto a dinero, eran unos verdaderos pordioseros. Se luchó desde las trincheras ciudadanas y al final de cuentas se les dio muchos recursos, con el ánimo de fortalecer a las municipalidades, y con ello mejorar sensiblemente los servicios que deben brindar a la comunidad.
El resultado está a la vista: los gobernantes municipales lo que hacen es repartirse como botín el presupuesto, abusar del poder durante su período, tener menospreciados a los ciudadanos y dejar con enormes deudas a la municipalidad. A pesar de ello, enseguida como buenos trapecistas (o chapulines, dicen muchos), en vez de que se les finquen responsabilidades, pasan a ocupar otro puesto, ya de elección popular o por designación, pero eso sí, con jugosos sueldos y atractivas prebendas.
El mal está generalizado en todo el país, por lo que dar ejemplos es fácil. A pésimos gobiernos y malos manejos del dinero público, se les premia en vez de castigárseles. Es por ello que no se puede corregir tal desfiguro y seguimos padeciendo gobernantes gastalones.
El caso reciente de Jalisco (para no invocar el trillado del pavoroso endeudamiento de Coahuila o el de las pensiones vergonzosas de los expresidentes de la república) es revelador. El llamado “góber piadoso” (porque daba millones a la iglesia o empresas poderosas) es elocuente: pidió un préstamo sin permiso del Congreso y no lo pagó. Dice que fue para no quedar mal con los juegos Panamericanos, pero no lo comprueba y menos lo justifica. En el mismo capítulo está la Legislatura, que debe más de 400 millones indebidamente y a nadie se le hace responsable; y parecido problema heredaron los ayuntamientos, encabezados por el de Guadalajara cuyas deudas son de más de tres mil millones de pesos.
¿Qué hacer ante tan monstruoso problema? Por lo pronto exigir a los gobernantes, desde todos los medios, que actúen con responsabilidad, eficacia y honradez; enseguida, promover cambios en las leyes para garantizar que solo lleguen a cargos públicos, verdaderos ciudadanos con sentido de servicio a la sociedad y principios de civismo. Y en el caso de que fallen, asegurar que se les castigue para que sirvan de ejemplo.
No hay de otra: o nos renovamos o seguiremos en picada, padeciendo gobiernos fallidos y sufriendo arbitrariedades de impúdicos gobernantes gastalones. Este debe ser nuestro propósito de año nuevo.

LA TRANSICION EN JALISCO.

Por Pedro Vargas Avalos.
El paso de un determinado escenario a otro distinto, es la transición. En Jalisco la ciudadanía determinó que hubiese ese tránsito, cuando el pasado julio eligió gobernantes.
El régimen emanado del panismo, fue reprobado y de esa manera se puso punto final al predominio blanquiazul de 18 años, que para muchas personas pareció eterno. Pero no hay mal que dure cien años y ya vimos que resultó cierto el adagio.
Sin embargo, gracias a la miopía de nuestros legisladores y los intereses torcidos de los políticos, se modificaron los tiempos de elección en la entidad, y de ser el primer domingo de diciembre, se “unificó” a la fecha de elecciones federales, por lo que ahora tenemos un enorme espacio de tiempo entre la elección y la toma de posesión del titular del poder ejecutivo, que se lleva a cabo el uno de marzo siguiente a los comicios en que se le elige.
Mientras esa aberración no se corrija, seguirá habiendo una especie de interregno de casi ocho meses, lo cual es negativo para la sociedad, los sectores productivos, los ayuntamientos, el gobierno saliente y el entrante. Por lo pronto, cinco meses después de la jornada electoral, estamos en vías de que se implemente la transición de poderes estatales, conforme se anunció por el gobernador electo el pasado día 18 de diciembre, al presentar un conjunto de 46 personas al que se denominó como equipo de transición.
En este abigarrado grupo, se pueden encontrar ciudadanos para casi todos los gustos, por lo que en general ha sido bien recibido por la mayoría de la comunidad jalisciense. El coordinador general, a quien se le augura podría ser Secretario General de Gobierno, (pero que él mismo declaró no saberlo) es el licenciado Ricardo Villanueva Lomelí, presidente de la FEU (2001-2004).
Para los empresarios, el hecho de conformar el cuadro mencionado figuras como Sergio García de Alba, Héctor Pérez Partida o Enrique Dau Flores, les da garantías de experiencia y oportunidades seguras. En cuanto a ciertos grupos políticos poderosos, como el denominado padillista o universitario, todo está a pedir de boca, pues muchos de los integrantes del equipo a ellos pertenecen; los priístas que supuestamente son los ganones, meditan si ciertamente tendrán la mejor tajada del poder. Hasta algunos blanquiazules o filopanistas, lograron colarse
Desde luego que faltan por aparecer nombres de políticos consustanciales al ejecutivo electo, como el Lic. Francisco Ayón que fue su sustituto en el municipio de Guadalajara o Javier Galván, el más influyente de sus regidores aliados en el mismo gobierno tapatío que encabezó Aristóteles Sandoval. De igual manera debemos considerar a funcionarios del actual ayuntamiento, que se manejan con la idea de solo estar temporalmente en tales puestos, ya que esperan el uno de marzo para brincar al aparato estatal.
El gobernador electo expresó que sus flamantes asesores cumplen con tres principios: capacidad técnica, teórica y práctica probada; disposición plena para trabajar horizontalmente con sus compañeros de labores; finalmente, compromiso y pasión por Jalisco.
De ser cierto lo anterior, es muy probable que las cosas caminen bien; sin embargo a nadie se le puede dar un cheque en blanco, y mucho menos con los antecedentes y resultados que están a la vista en tratándose de políticos, que reiteradamente nos dan pruebas de sus vicios, mentiras y atracos. Empero, el beneficio de la duda está en pie; ojalá que en esta etapa de transición resulten responsablemente eficaces, y enseguida como funcionarios, le agreguen a esos atributos, la honradez y la mística de servicio con civismo.