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¡EN SUS PUESTOS!, ¿LISTOS?

CRITERIOS FILOSOFANDO

POR: JUAN M. NEGRETE

No es el caso de entrar a brazo partido con quienes sostienen tales discursos. Son locutores conocidos, cargados hacia la ambigüedad o la indefinición. Como que les resulta un discurso o una narrativa conveniente, aunque los momios más objetivos les contradigan su numeralia. En el caso de la disputa por el poder ejecutivo federal, la candidata morena, Claudia Sheinbaum, lleva una delantera que no ha sufrido merma. De los estados que también disputan la silla de gobernador, se habla de posible indefinición en Veracruz y en Morelos. Aunque los susodichos incluyen en sus análisis a la Ciudad de México. De todos los demás ni siquiera hay discurso contradictorio.

Hubo o hay una pretensión en el proyecto electoral de la coalición oficialista (Morena, Verde, PT) por conseguir mayorías calificadas tanto de diputados como de senadores. Le llaman en concreto el plan C. De tal renglón aún no se tienen, para su manejo público, mediciones de fiar. Viene a ser entonces el rubro que arroja la incertidumbre presente en casi todos los comicios. Los números que arrojen los resultados nos darán la pista de lo que se estuvo cocinando en las campañas y si fructificó. Ponerse ahora en una postura dogmática de profeta, sería mera especulación.

A nivel local, en Jalisco, la elección que más nos interesa a los jalisquillos es la de la gubernatura. Actualmente nos rige el partido MC. Pero a Enrique Alfaro no le favorecen mucho sus encuestas de aceptación. De tal forma que el apoyo abierto que reciba Lemus directamente del titular del ejecutivo estatal, en lugar de servirle, le vendría en detrimento. Es la razón por la que muchos analistas recalcan su atención en la aparente lejanía de Alfaro, que por otro lado es obligada, para el candidato emecista. Otra cosa es lo que se cocine en cenáculos y contubernios en la sombrita, que también juegan.

Lo que ha llamado la atención a muchos analistas locales es la abierta participación del rector de la UdeG, Ricardo Villanueva, con la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum, ahora que vino la señora a su concentración en Zapopan, para darle su espaldarazo a Pedro Kumamoto. Por supuesto que también habría vítores para los demás candidatos que contienden por el partido guinda en el estado, por lo menos en la zona metropolitana. Pero el acto que se llevó los reflectores fue la aparición abierta del rector en esta travesía de la candidata por Morena a la silla presidencial.

¿Hay materia sólida para la especulación política en este acontecimiento? ¿Se trata de un asunto especial de los que poco o nunca ocurren, en el sentido de la contaminación de las esferas de lo público? Por esta pista es por la que han discurrido algunas plumas locales y conviene abrir las compuertas con claridad para no llamarnos a engaño.

Ciertamente, la universidad es una institución autónoma, aparte de educativa. Son cerrojos suficientes como para meterlos a la danza de lo electoral y abierto, aunque se califique a ambas de oficios públicos. Pero ha habido una larga tradición nuestra, en lo que se le llama de valores entendidos, que los titulares de estas plazas dan su brazo a torcer, o condescienden con los candidatos oficialistas, aunque haya sectores de la opinión pública que les critiquen su toma abierta de partido. Lo veíamos en el pasado con la UNAM y con otras universidades públicas. Tan es así que el tránsito de exrectores a puestos de gobierno, como las procuradurías, o las secretarías de salud y otras, ya nos resultaba hasta normal.

El ejemplo más obvio lo tuvimos siempre en casa. En la trifulca del sexenio anterior, Raúl Padilla, que era el dueño inmarcesible de la UdeG, anduvo del codo con Ricardo Anaya, que era el candidato del PAN. Abiertamente y sin arrugar la cara. Se decía de él que iba a ocupar la secretaría de cultura. Pero no ganó la derecha y se le cebó el cohete. Y con él, a todos sus paniaguados universitarios, que son una buena bola.

Bueno, pues la misma conducta, asidua siempre a colgarse de los futuribles de mayor posibilidad electorera, con los que se movía Padilla, conllevan los actos concretos del actual rector Villanueva. Primero pusieron en la lista de sus amoríos ficticios, en alianza con Morena, a su partidito local Hagamos, que es chuecura udegeísta para estar metida siempre en el pandero. Luego, ahora, una buena lista de candidatos a diputados y a alcaldes, todos de identificación feuísta, o udegeísta (¿o habrá que decir, universitaria?), jugando abiertamente los dados con Morena. ¿Por qué se iba a reprimir Villanueva de mostrar sus cartas, si está hecho a jugar siempre con cartas marcadas? Ya veremos cuáles sean los resultados finales de esta apuesta, que no tarda en jugarse. Salud.

EL DESPARPAJO DE XOCHITL, SU VULGARIDAD Y CONTRADICCIONES.

Por Pedro Vargas Avalos

La hidalguense no sale de un escándalo y ya está en otro. Recordamos lo que expresó hace meses, a propósito de aludir cuando siendo colaboradora de Vicente Fox, se intentaba instalar maquiladoras en el sureste del país. Entonces manifestó: “Hay una cultura distinta en el Sureste mexicano, y no podemos aplicar un modelo similar al del norte”. Era el mes de agosto de 2023, cuando recordó, aludiendo a los connacionales que viven en donde se intentaba instalar maquiladoras: “va a ser un fracaso, nadie va a ir a trabajar 8 horas seguidas porque no es su cultura”. Ante tales ideas, también se sumó el norteño Samuel García, quien en una entrevista asentó: “en el norte trabajamos, en el centro administran y en el sur, descansan”.

En septiembre del año pasado -2023-, se comentaba mucho sobre que, a su informe para titularse de ingeniera, se le habían encontrado algunas copias de párrafos de otros autores, sin citarlos; Xóchitl, primero lo negó, luego minimizó el tema y finalmente admitió: “si la pendejié porque debí haber puesto de donde la copié”.

En noviembre 19, en su cuenta de X antes twitter, alabó el triunfo del “Loco” Milei, el ultraderechista rioplatense ahora primer mandatario de Argentina, y entre otras cosas escribió: “El pueblo argentino le puso un alto al mal gobierno”; luego, arrepentida, explicó que ella no quiso decir eso. Enseguida le preguntaron su opinión sobre las ofensas del político “Che” hacia López Obrador, exteriorizando que tales diatribas no se lo permitía, porque para eso estaba ella.

Xóchitl, también escribe, y por tanto acudió a la FIL tapatía del 2023, a fin de presentar su libro, que conforme su estilo altisonante, bautizó como “Soy Cabrona y Media”. Al preguntarle como se llamaba el volumen, titubeó, luego hubo de tomarlo y dándole la vuelta, leyó el nombre. Muchos asistentes susurraron: al menos no estuvo peor que Peña Nieto.

  Apenas había sido destapada y ya hacía propaganda, cuando en Ciudad Juárez, en aras de no desairar a quienes la invitaron a un restaurante, tuvo la osadía de llevarse a los labios un remedo fálico, todo en medio de risas y muecas.

Como ella no reconoció que Claudio X. González la hubiese impulsado para ser la aspirante opositora, pero la apoyaban los tres partidos (PAN, PRI y PRD) que integran la alianza “Corazón y Fuerza por México”, muy pronto aclaró: que no era militante de Acción Nacional ni del perredismo; y que en cuanto a los tricolores del PRI, nunca aceptaría colaboradores al estilo de Alejandro Moreno “Alito”. Fue en una conferencia donde afirmó que no trabajaría con malos priistas como Alito, o el exgobernador hidalguense Fayad; un alto dirigente presente, le pasó una tarjeta alusiva al gazapo, y entonces la senadora con licencia se retractó: “quiero aclarar, que yo tengo enorme respeto por el presidente del…PRI”. Luego agregó que habló con Alito, le pidió una disculpa y enfatizó que está muy convencida y satisfecha de trabajar con él.

Muy celebrado en los medios (sobre todo los no tradicionales) fue el tropezón que cometió en el festejo de la Revolución, pues  durante su discurso se le descompuso el telepronter, y no supo que decir ya, por lo que  entre risitas nerviosas, atinó a balbucear:  “ya se me fue el discurso”. De esa forma, demostró su falta de capacidad para improvisar.  Para aumentar sus desatinos, parodiando al asesinado Luis Donaldo Colosio, señaló que “millones de mexicanos siguen teniendo hambre de sed y de justicia”.  Los oyentes se asombraron al saber que hay personas que padecen de hambre de sed.

En marzo de 2024, buscando como intensificar sus mensajes, invitó a tomar un café de Starbucks, pero insertando en cada vaso la leyenda de su nombre: Xóchitl. Rápidamente la empresa desmintió tales propósitos, y el día 19 de noviembre pasado, apenas supo de tal idea, publicó que esa institución no promueve partidos políticos, por lo que la candidata fue expuesta al descrédito.

Tremendo episodio protagonizó su hijo, nombrado por ella para impulsar los “Xochitlovers”, Juan Pablo Sánchez Gálvez, quien ebrio maltrató e injurió reiteradamente a unos agentes de seguridad privada en unos bares de la capital, quienes le impedían ingresar al antro. Por ello, el prepotente vástago de la candidata opositora salió de la campaña, al menos oficialmente, dando disculpas públicas.

Otro mencionadísimo incidente, fue el que escenificó al sostener que todo mexicano que a los 60 años no ha hecho un patrimonio, es un “güey”. Fue tan tremendo ese error, de que era bien güey quien a los 60 años no poseía una casa, que, hasta Javier Lozano, el archienemigo de AMLO también bautizado como “Saco de pus”, declaró al respecto: eso es una gran ofensa para muchísimos mexicanos. 

Para Xóchitl, presumir que ella es una “chingona”, igual que son “chingones sus hijos”, incluso sus asesores, o afirmar cuando comete gazapos que la “pendejió”, que la repetición de tantos traspiés la proyectan como parlanchina vulgar. 

Sin embargo, no son solo esos los desbarres que suele cometer esta fallida socialista: recordemos que ella misma aseveró que en su juventud fue de ideas trotskistas, y ahora que presume ser exitosa empresaria, aboga por el capital y los negociantes.

En el primer debate, fue colosal cuando precisó que, para saber sobre la falta de medicamentos contra el cáncer, sería bueno preguntarle los motivos a las personas que murieron o sea a los difuntos ¡!. En ese mismo debate, remató su actuación presentando la bandera de México al revés. Para justificarse, a toro pasado, dijo que la presentó así porque el país está de cabeza.

Sus pifias son tan constantes que se pierde cuantas van; así aseguró -aunque según Álvarez Máynez no asistió cuando la votación- que sufragó en el Senado a favor de que se prohibieran, tratándose de miembros de la LGBT, las terapias de “reconversión” en lugar de “conversión”: ¿fue error o ignorancia? ¿mintió?

En entrevista con Azucena Uresti, conjeturó que los pobres no tienen ideas, que no piensan por sí mismos (Arturo Zaldívar, Radio Fórmula, 9-V-24). Luego trató de enmendar tal sandez, diciendo que no sabía que estaba al aire. Por ello, es una candidata completamente inconsistente, no sabe lo que quiere (Arturo Zaldívar, entrevista con Ciro Gómez Leyva 9-V-24)

Muchas más disparatadas podemos traer a cuento: como pegar un chicle debajo de la silla, que resulta repulsivo; o dar una goma masticada a una ayudante, con lo que se muestra falta de respeto a las personas.

O también citar cuando asegura que “Es una friega estar en campaña, pero lo hago por Ustedes, la gente”. Algo parecido a “Dejé mis empresas para estar luchando por Ustedes los empresarios”. Y ya se sabe a que a sus giros no los abandonó nunca, y por lo contrario han sido muy prósperos.

No contenta con eso, comete agravios de género a su competidora presidencial, Claudia Sheinbaum, cuando le espeta: “a mí no me manda nadie”. Dando a entender que a su adversaria la manda el presidente. A la par, se queja de que hay quienes se burlan de su físico (incluso la llaman botarga), pero en cambio ella dice que Claudia Sheinbaum -quien no le ha lanzado aquel epíteto- es una momia.

Xóchitl, a cada rato inventa cosas: en el caso de las encuestas, hace unos meses señalaba que Massive Caller era lo peor compañía, por lo que era “mejor ni mencionarla”. Pero bastó que esa encuestadora diera unos resultados favorables a ella, y la prefirió sobre todo estudio demoscópico. En Tamaulipas, entre 10 y 11 de mayo recientes, aludió cifras espeluznantes de inseguridad, por lo que la dirigente estatal de Morena, Yuriria Iturbe Vázquez, respondió: “Miente con desfachatez y sin escrúpulos”, la entidad está entre las 9 con aprobada seguridad.

En fin, como dijimos al principio: por sus vulgaridades, gazapos y contradicciones, muchos ciudadanos repiensan votar por ella, la abanderada de la oposición, pues la ven sin la personalidad y talante para portar la faja que simboliza a la república.

NUESTRA SUCIA VIDA PRIVADA

Juan M. Negrete

La disputa por la intención del voto está calientita. Desde antes de que arrancaran formalmente las campañas se habla de una distancia bien marcada de la corriente oficial frente a la opositora. Para casi todas las encuestadoras, la Sheinbaum aparece arropada, con diferencias de 2 a 1, o más, ante Xóchitl Gálvez. El muchachito Máynez no ha superado ni el dígito porcentual todavía, por lo que se le puede desde ya colocar en la tercera posición final.

Pareciera que el intervalo tan amplio de favoritismo para Sheinbaum ya no ha variado, aunque no faltó el disparate de una casa encuestadora que difundió a principios de la semana que doña Xóchitl ya había superado a la favorita, dándole un 38.9% en su cuenta, frente a un 38.7% de la morenista. Muchos comunicadores tomaron a chunga estos datos, aunque la señora de las gelatinas actúa como si fuera un estudio serio. En fin, con su pan que se lo coma y sigamos en la danza.

Lo que sí vino a resultar penoso por esta zambra, fue la revelación de dos asuntos de personalidades relevantes en el mundo de nuestras actividades públicas. Uno fue el supuesto secuestro del obispo emérito de Chilpancingo, monseñor Salvador Rangel. El otro caso fue la revelación de los datos de la nómina de pensiones de Pemex, en la que doña María Amparo Casar recibe jugosa partida mensual. Para ambos eventos salió de inmediato un torrente desbordado de comentaristas a favor y en contra de las implicaciones del caso. Parece que aún no amainan las diatribas, pues hay demasiado mar de fondo.

El señor mitrado de pronto se desapareció de la escena cotidiana por la que transita. Su ausencia subió a los medios como nota roja, política pero roja: Que había sido víctima de un secuestro. Como esto ocurre en el estado de Guerrero, pues sus captores debieron ser miembros de alguno de los muchos grupos del crimen organizado que pululan en dicha entidad. Era obvio que se prendieran las alarmas. Pero al paso de unos cuantos días se dio cuenta de su paradero y de sus andanzas. No había sido secuestrado, sino que un video lo captó ingresando por su propio pie a un motel. Luego se informó que en los análisis practicados a su humanidad se encontraron hasta restos de viagra.

Sus colegas mitrados entraron a una danza de señalamientos y condenas como para tapar el sol con un dedo. Se invocó de inmediato el manto protector del derecho a la privacidad de los asuntos personales. Para su desgracia, tales cendales no son tan densos para tapar con solvencia flecos tan escandalosos de su vida privada. Si el tal monseñor intervenía, un día sí y el otro también, en asuntos de interés público, como activo moderador entre los grupos armados que pululan por ahí, no podía pasar desapercibido. La mira en este caso se desplazó a la crítica generalizada en la infracción a su juramento de virginidad por él profesado. La violación a sus votos de celibato sacerdotal no lo dejan bien parado ante el casto público conocedor. No la tiene fácil.

En el caso de la señora Amparo Casar la cuestión atañe a asuntos de dineros muy altos y a ciertos acomodos tortuosos o evasivos a la justicia para obtener tales jugosos dividendos. Salió a la luz que su esposo, Carlos Fernando Márquez Padilla, trabajó en Pemex no más allá de un semestre. Luego vino su deceso, del que se asentó primero haber sido un accidente y después se señaló como un suicidio. De haber sido accidente, la entrega del seguro de vida a la viuda estaría dentro de los cánones que todos conocemos. Pero si la aseguradora encontró en sus pesquisas que fue trucada la causal de la muerte por suicidio a una que lo dio por accidente, tendrá todo su derecho a que se le reponga la partida que erogó por tal concepto en este caso.

No se habla mucho de lo endeble que resulta el dato de que el personaje finado haya laborado apenas medio año o menos para ganarse el derecho de una jubilación, en la que se sustentaría el pago de pensión por viudez a la señora Casar. Ésta lleva ya veinte años recibiendo tales partidas. No se trata de una suma módica, sino de 125 mil pesos mensuales. Si las pensiones por viudez se corresponden al 50% del total de la jubilación que recibiría el trabajador en retiro (en este caso, finado), entonces hablamos de una jubilación jubilosa de 250 mil pesos. No recibe cualquiera tal monto, sino sólo los exquisitos premiados de este aberrante modelo económico.

Las voces de denuncia se detienen tan sólo en la supuesta violación al derecho a la privacidad de la señora Casar. Luego saltó la liebre. Ella misma declaró que hasta hoy se enteraba de que lo de su esposo había sido suicidio. ¿Quién puede creer esto? Lo peor viene a ser enterarnos de que la señora Casar está ligada al equipo más cercano que promueve como candidata al poder ejecutivo a la señora de las gelatinas. De ahí que la comentocracia finja demencia y tan sólo coja el rábano por las hojas, para no discutir la deshonestidad evidente de estos desfiguros. Ya veremos si les reditúa votos a favor o en contra el hecho de que se nos esté revelando tanto cochinero. Las elecciones ya están a la vuelta de la esquina. Sólo nos falta que soportemos los debates finales que suscribieron para realizar y ya le paramos. En ésas andamos.