Del Respeto y amor a nuestro entorno

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Hermoso halcón peregrino rescatado, herido del ala. Foto: Luis Eugenio Rivera

Nuestro  ambiente y otras “bagatelas”

Abusamos de la tierra porque la consideramos una mercancía que nos pertenece.

 Cuando veamos a la tierra como una comunidad a la que pertenecemos,

empezaremos a usarla con amor y respeto.

Aldo Leopold
Carlos Palomera García

2018 año de las aves

Esta sección en la que me permiten participar la he querido llamar  “De nuestro ambiente y otras bagatelas”, porque siento que  así pensamos acerca del ambiente, como una bagatela, como algo  de poco valor, algo que es inútil o insignificante.   Sin embargo, como dijo una vez el gran científico Einstein, nuestro ambiente “es todo lo no soy yo”. Simple y llanamente.  Todo lo que me rodea y que me afecta directa o indirectamente, y que por ende afecta mi bienestar y mi salud.

En esas líneas, este 2018 fue declarado como  el Año de las Aves por las prestigiosas National Geographic, la Sociedad Audubon y el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell.  La primera dedicada a difundir la cultura y conservación a nivel internacional y las dos últimas enfocadas al estudio y la conservación de las aves.  Este año lo dedican a las aves para conmemorar el centenario del Tratado de Aves Migratorias, que fue decretado en los Estados Unidos para proteger de matanzas no justificadas a especies de aves migratorias. Muchos años después Canadá y México se unieron a este tratado.  México es el destino o el paso obligado de millones de individuos que pasan el invierno  en nuestros estados, o bien o que viajan a otros países  más al sur. Muchas aguilillas, halcones, gansos, pelícanos, aves playeras, golondrinas y pequeños gorriones y chipes, entre muchas otras, empiezan a llegar a nuestro estado en el mes de octubre y regresan al norte en febrero o marzo.  Es decir pasan entre  5 y 7 meses en nuestros bosques, ciudades y zonas agrícolas.   Jalisco tiene más de 550 especies de aves, más de la mitad de las que se encuentran en nuestro país, y casi 200 de éstas son migratorias. Por el número de especies, Jalisco se ubica en el quinto lugar  en riqueza de este grupo de animales.

Pues bien, porque se me ocurrió compartir con ustedes este tema.  Somos un estado muy rico biológicamente, pero también tenemos un montón de actividades que amenazan este hermosa riqueza natural. Tengo poco de venir participado con otros compañeros universitarios en el rescate de animales silvestres.  Este proyecto lo lidera Luis Eugenio Rivera, quien además es el encargado de Protección Civil del centro universitario de la costa sur. Es sorprendente el número de animales que llegan a nosotros que han sido lastimados intencional o accidentalmente.  Hace un mes rescaté un hermoso halcón peregrino que estaba herido del ala; poco después, el  Ingeniero en Recursos Naturales y Agropecuarios  Héctor Pérez, que también está apoyando el proyecto, encontró  a un gavilán cola roja que estaba intoxicado, probablemente por los agroquímicos que se usan en el valle.  Llegan a nuestras manos lechuzas y búhos, gavilanes y aguilillas.  También gatos monteses y yaguarundis, culebras,  y hasta invertebrados como tarántulas, y cancles.   Muchos de ellos heridos de bala o apedreados.  Otros quemados durante la zafra.  Sin embargo, el principal problema porque llegan en ese estado es por la ignorancia de las personas, o lo más triste, por acciones de “diversión”.  Vemos a otros seres vivos y a nuestro entorno como algo que nos pertenece,  o lo más triste, lo vemos como algo que no tiene el mismo valor que lo tiene la vida humana. Todos los seres vivos tienen una función, que los ecólogos llamamos servicio ambiental.  Sin esos servicios, tarde o temprano, la vida como la conocemos se va a transformar drásticamente.  Los murciélagos los matamos porque los consideramos feos o peligrosos.  Sin ellos no tendríamos pitayas, mangos y guayabas, entre más de 300 cultivos, ya que su polinización y dispersión de semillas la realizan ellos. Otro ejemplo lo constituyen las abejas, seres sin los cuales no tendríamos un montón de alimentos…. En fin.  La forma como tratamos a otros seres vivos es reflejo de la forma como hemos ido desvinculándonos de nuestro entorno, de cómo vemos y minimizamos a nuestro ambiente natural.

Para finalizar, cito nuevamente al Papá Francisco, quien en su bella y sabia Encíclica Laudato si  menciona “La crueldad ante las demás criaturas de este mundo siempre terminan trasladándose de algún modo al trato que damos a otros seres humanos. El corazón es uno solo, y la misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en la relación con las demás personas. Todo ensañamiento con cualquier criatura «es contrario a la dignidad humana» (Párrafo 92)” y “…estamos llamados a reconocer que los demás seres vivos tienen un valor propio ante Dios y, « por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria », porque el Señor se regocija en sus obras (cf. Sal 104,31) (párrafo 69).

Gato montes. Uno más del programa rescate de animales silvestres

La actividad que estamos realizando en el Cucosta Sur, en cuanto al rescate de animales silvestres es una tarea gigantesca.  Son muchos los llamados de auxilio y pocos los recursos humanos y materiales para hacer frente.  Sin embargo, cuando el animal herido es nuevamente liberado, la sensación de alegría es enorme.   Aun así, sería mucho más confortante no tener que realizar esta actividad  o algunas similares. Mayor sensibilidad se requiere de cada uno de nosotros.  Más educación, pero sobre todo, más respeto por la naturaleza y nuestro entorno, porque de él depende nuestro bienestar y nuestra salud.

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