El Arraigo.

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El Arraigo.

foto LMV
Panorámica desde la Parroquia Santa María de Guadalupe, El Grullo, Jalisco.

 

 

No cabe duda que El Grullo ha sido una población muy festiva, al grado de que muchos de sus moradores, oriundos de las poblaciones aledañas, se han visto cautivados y atraídos, jalados por ello; al igual que mucha de esa población flotante que en su caminar, de paso, ha echado sus raíces en esta tierra grulla, que ahora también les pertenece.

Así pues, la mayor parte de los abuelos y bisabuelos de este joven y feraz valle no nacieron aquí. Son gente arraigada, de espíritu festivo que promueve fiestas y sigue tradiciones. Familias de apellido, entre los más comunes: Robles, González y García, de Ejutla; los Zepeda, de San Martín Hidalgo; los Covarrubias, de Juchitlán; los Guerrero, de Tuxcacuesco; los Arriola, Uribe y Moreno, de Unión de Tula; los Negrete, de San Juan de Amula; los Avalos y Floreslos de Tonaya; Michel, Gómez y Corona, de Autlán, y algunos otros llegados de otros Estados como: Colima, Michoacán, Tamaulipas y Tlaxcala. En fin, los Saray, los Figueroa, los Ramos, los Velasco, los Pérez, los Preciado, los Hernández, los Genel, los Ortiz, sólo por nombrar algunos entre los más prolíferos, y otros, más los que se me escapen, los considerados fundadores.

No cabe duda que fueron los cohetes −de trueno y luces−, los globos de papel de china, su música y algarabía – muy propios del grullense- , los cánticos sacros o el agua zarca del colomo y su fértil tierra de verdes cañaverales, melones, tabaco, algodón, cártamo y maizales, entre otros. O su feria con los gallos y el tuxca que le dan su colorido. Fue su gente, la belleza de sus mujeres o los charros de aquí, esos que rematan bailando el jarabe tapatío. Su clima y ubicación, su entorno conjugado con el todo lo que ha llamado a esos espíritus festivos a poblar esta gallarda tierra, que apenas cumplió su primer centenario.

Es esta ciudad, con sabor a pueblo, de gente alegre y sencilla y que ha sabido destacar a nivel nacional e internacional siendo pionera en separación de desechos, medicina natural y cooperativismo; de igual manera ha sobresalido en música, deporte, religión y, destacándose en otro extremo, alguno que otro bragado con todo y su corrido además de su cinematografía.

Me aventuraré a describir, junto con los paisanos copartícipes, no menos de cien fiestas y tradiciones que en su gran mayoría aún se conservan y otras que no como el agua zarca del pipón, los danzantes de Manuel, el “pitahayero”, como la leche bronca y sus pajaretes.

Por: Leonel Michel Velasco

 

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Fiestas

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