TAXIS Y UBER EN PUERTO VALLARTA

Por Pedro Vargas Avalos.

En el mes de junio hubo dos noticias con relación al servicio de automóviles de transporte en la ciudad de Puerto Vallarta, la alhaja turística de Jalisco. Por una parte, el gobernador del Estado declaró: que la plataforma de taxis ejecutivos Uber aun no tenía autorización para operar en Puerto Vallarta; afirmó que desde que hubo el servicio en Guadalajara,  se estableció que en tanto no cumplieran con la ley en la zona conurbada tapatía, no podrían entrar a  ciudades medias, como Ciudad Guzmán, Lagos de Moreno y Puerto Vallarta.

A la par, se comenzó a difundir en la zona del Valle de Banderas, que ya se hacían aprestos para iniciar sus servicios  en la región, los automóviles de corte ejecutivo conocidos comúnmente como “uber”. Con esto lo declarado por el ejecutivo jalisciense, quedaba como letra muerta.

El 27 de junio se anunció que iniciaban actividades en Puerto Vallarta y la vecina Nuevo Vallarta, los antedichos vehículos, evidentes competidores de los tradicionales coches de sitio o “taxis”, desde siempre monopolizadores de ese servicio de transporte a particulares. La reacción de estos, al igual que en muchos otros lugares, fue radical en contra del funcionamiento de esa plataforma vehicular.

Auscultados los usuarios de esos servicios, fueron acordes: los taxis sindicalizados que sirven en Puerto Vallarta, son unidades anticuadas, mal equipadas por lo general, de elevado costo, de poco control y con choferes que descuidan mucho su presencia personal. Por su parte, al opinar sobre los “uber”, se dijo que eran vehículos de reciente modelo,  equipados adecuadamente, con choferes bien presentados, con índices de control para seguridad de  los usuarios y de precio más accesible que la competencia.

El días pasados, el alcalde Vallartense visitó Guadalajara y en las entrevistas que sostuvo, reconoció que el servicio de taxis dejaba mucho que desear y que los “uber” tenían ciertas ventajas, pero que necesariamente deberían sujetarse a la ley del ramo y a las disposiciones de las autoridades viales en la Entidad y el Municipio, subrayando que lo sustancial era salvaguardar la imagen de Puerto Vallarta, el destino turístico de moda en la nación y muchos otros lugares fuera de la república, especialmente los Estados Unidos de Norteamérica.

Por nuestra parte podemos testimoniar que en las reiteradas visitas que hacemos a nuestro hermoso Puerto Vallarta, si resulta lastimoso el servicio que prestan los taxis tradicionales, muchos de ellos verdaderas carcachas que dan pena y junto a la deplorable imagen de sus choferes, son pésima presentación para los turistas. Adicionalmente está el alto costo de sus servicios.

Es reprobable que la institución de los “uber”, se establezca a la brava, sin acatar la normatividad que rige el ramo vial; pero igualmente es reprensible que se actúe violentamente por los organismos de taxistas y por estos en lo individual.

Ante ese panorama, es imperioso que autoridades y organismos dedicados a promover el turismo, se coordinen para que se dignifique  lo relativo a vehículos de alquiler, de los coches de sitio y, desde luego de las modernas plataformas que prestan ese servicio. De esa manera todos los inmiscuidos saldrán ganando, incluyendo al público usuario y particularmente, a Puerto Vallarta, pues al proyectarse positivamente, el destino turístico se consolidará nacional e internacionalmente.