Dos vidas, una boda: Ana y Ulises

Jorge Asdrubál Gómez Michel

“Amarse y respetarse todos los días de su vida…” fue lo que se juraron frente al altar Ana y Ulises, al unir sus caminos en el matrimonio. Todavía privilegian su andar como individuos, pero ya lo hacen de la mano y con un mismo objetivo: ser felices.

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Consumado el indisoluble sacramento del matrimonio con gran felicidad deciden continuar por siembre dándose y recibiéndose

Ante la presencia de Dios, así como de sus padres –Francisco Alonzo y Caritina, de la novia, y Ricardo Antonio y Teresa, del novio–, Ana Guadalupe y Ulises Axel se dieron el “sí, acepto”, en una emotiva ceremonia que tuvo lugar en la Parroquia San Pablo–Las Fuentes, de Zapopan, el pasado sábado 11 de junio.

Beso, beso, beso y no se hizo esperar

Beso, beso, beso y no se hizo esperar

Elegantemente ataviados, con los consabidos nervios pero también una sonrisa que delataba su entusiasmo, los novios acudieron puntuales a la cita con el Señor. Familiares y amigos completaron la estampa colmándolos de felicitaciones y buenos deseos, en un atardecer que se adivinaba memorable.
Destacando las bondades, pero también las responsabilidades que conlleva el matrimonio, el Pbro. Agustín Arriola Velasco, encargado de la homilía, invitó a la nueva pareja a forjarse con humildad y entereza en tiempos difíciles para la familia, que en la vida moderna enfrenta retos cada vez más complejos.

Recibiendo la primer comunión entre marido y mujer, oficializando la unión    conyugal el Padre Agustín Arriola Velasco

Recibiendo la primer comunión entre marido y mujer, oficializando la unión conyugal el Padre Agustín Arriola Velasco

Procedentes de diversos puntos de Jalisco y Sinaloa, principalmente, cerca de 300 invitados se trasladaron –una vez concluida la ceremonia religiosa– a la Terraza Bontacarezza, ubicada sobre el Camino a San Isidro Mazatepec, donde se llevó a cabo un agradable festejo en honor a los recién casados.

Bendecidos los nuevos esposos  reflexionan en oración

Bendecidos los nuevos esposos
reflexionan en oración

Ahí, disfrutaron de un exquisito menú, que consistió en crema de almeja como entrada, pollo relleno de camarón con salsa de 4 pimientas y lomo en salsa teriyaki como plato fuerte, y como postre tiramisú clásico y crepa con nuez, cajeta y helado. Tampoco faltó una buena bebida para acompañar la noche.
Las notas musicales se mezclaron con algunas gotas de lluvia que, lejos de menguar los ánimos, invitaron a los presentes a asomarse al jardín en busca de aire fresco, aunque algunos –entre ellos el que vestía smoking–terminaron refrescándose de más… en el fondo de la piscina, presa de varios brazos cómplices.
Los rituales típicos del casorio, en los que el par de protagonistas sirve como blanco perfecto para goce y disfrute de las comparsas, se consumaron entre risas, música y baile, hasta que la madrugada fue despidiendo de a poco a cada uno de los contertulios.
Al día siguiente, una celebración más íntima, con antojitos mexicanos, sirvió como broche de oro para despedir a los novios, quienes disfrutaron de su Luna de Miel en la Riviera Maya. ¡El equipo de Expresión, familiares y amigos les deseamos éxito y felicidad sin tregua!