OCHO DE JULIO, FECHA SEÑERA.

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Por Pedro Vargas Ávalos.

Así como el mes de junio hemos dicho que es el mes de Jalisco, por los trascendentes hechos que se registraron a través de la historia y que dieron al Estado su perfil, también hemos de mencionar que el 8 de julio es la fecha que deberíamos conmemorar masivamente en la Entidad, por la suma importancia que reviste para los jaliscienses.
En el primer caso, o sea junio, baste con citar el 13, que recuerda el día en que bajo el grito de “Independencia o Muerte”, se proclamó en San Pedro Tlaquepaque, la emancipación de la antigua Nueva Galicia, por ese entonces (año de 1821) ya denominada Intendencia de Guadalajara.
Dos años después de la anterior proclamación, el 16 de junio, se erigió el Estado Libre y Soberano de Xalixco, hoy escrito como Jalisco, por la antigua Diputación Provincial (antecedente del Congreso local) de nuestra hermosa Perla de Occidente. Y para cerrar con broche de oro, el 22 de ese mismo mes y año, se coronó a la Virgen de Zapopan como Patrona Universal del flamante Estado.
Aún hay más sucesos singulares en ese mes, como la fundación de la Cámara de Comercio de Guadalajara que fue un día 20 del multicitado mes, pero con lo anterior basta para justificar porque Junio es mes de Jalisco. ¡Lástima que a las autoridades les pase de noche tal significación¡
En cuanto a la efeméride del 8 de julio, muchos lustros solo fue recordada por la calle que tiene nuestra Sultana de Occidente, aunque a título de ser veraces, ni los que viven en dicha arteria sabían el real motivo de su nombre: el triunfo en 1914, de la revolución constitucionalista en Jalisco. La mayor conmemoración al respecto, sucedió tres años después cuando el Congreso Constituyente local dispuso firmar la Constitución Política del Estado en tal fecha del año 1917.
Pasaron décadas completas sin que se realizara mayor celebración sobre el ocho de julio. Así llegamos al año de 1996, cuando el que esto escribe dirigía el Instituto de Estudios del Federalismo “Prisciliano Sánchez”. Entre las actividades que se impulsaban estaba el de rescatar las fechas trascendentes para la historia jalisciense; se consideró que esas eran la del 31 de enero, para recordar que en día igual pero de 1824 se formalizó el federalismo en nuestra naciente república; la otra fecha fue la que ya antes comentamos sobre la creación del Estado, 16 de junio de 1823; para completar la triada se consideró el 8 de julio de 1914, que a la vez sirve para compaginarlo con el mismo día pero de 1917, pues si en aquél triunfó el movimiento constitucionalista en el Estado, en el segundo se consumó jurídicamente ese triunfo al firmarse nuestra Constitución Política estatal.
Para alcanzar el objetivo, se logró el apoyo del diputado Tarsicio Rodríguez Martínez (quien era el representante del Congreso ante el Instituto del Federalismo), cuyo empeño hizo que el 17 de diciembre de 1996 se aprobara el decreto 16434, por medio del cual se hacía oficial y obligatorio que se conmemoraran esas tres fechas: el 31 de enero, en recuerdo de la creación de la Federación Mexicana en 1824; el 18 de junio por la erección del Estado de Jalisco y el 8 de julio, para hacer presente que en tal fecha del año de 1914 triunfó la revolución constitucionalista en nuestra Entidad federativa, y que en 1917 se firmó la Carta Política Suprema de Jalisco, siendo durante ambos hechos gobernador de la Entidad, el insigne precursor del movimiento social de 1910, Don Manuel M. Diéguez. La publicación en el periódico oficial “El Estado de Jalisco” fue con fecha 25 de enero de 1997.
A partir de ese acontecimiento, el Congreso celebra una sesión solemne anualmente, y el Ayuntamiento de Guadalajara lleva a cabo (inicialmente en coordinación con el Instituto del Federalismo) una ceremonia cívica ante la estatua del Gral. Diéguez ubicada en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres. Algunas municipalidades también se suman y organizan actos, aun cuando sin mucho brillo ni la continuidad que exige el suceso.
En días pasados se cumplieron cien años de las batalla de Orendain, donde vencieron los constitucionalistas al ejército huertista y con ello, se abrieron las puertas de Guadalajara a los revolucionarios comandados por Obregón y Diéguez. Con tal motivo el gobierno estatal dio muestras de memoria histórico-cívica y organizó varios actos; para mayor lucimiento se coordinó con los otros dos poderes, el ejército mexicano, el gobierno municipal tapatío y la Universidad de Guadalajara.
Un concierto, una exposición museográfica, un desfile militar, la guardia de honor ante el monumento del prócer Manuel M. Diéguez, la sesión solemne del Congreso en Palacio Legislativo y otra a cargo del Ayuntamiento, finalizando con la develación de dos placas alusivas y una conferencia a cargo del nayarita Dr. Mario Aldana Rendón.
Ojalá que esta celebración cale no solo en la conciencia de los jaliscienses, sino en la de los servidores públicos de los tres órdenes de gobierno, para que fecha tan memorable, vuelva a ser parte de las actividades cívicas que día a día debemos tener en la mente, para honrar a quienes intervinieron en ella y meditar lo trascendental que ha sido para cincelar al actual Jalisco.

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