Migración: Obligación o Decisión

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Adriana Garcia

Algo que nos caracteriza como sociedad es la pérdida de capacidad de asombro. Hoy en día, vemos como “normales” diversos fenómenos y conductas sociales que antes nos aterraban. Dentro de estos fenómenos que ya se ha vuelto “normal

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es”, se encuentra la migración.

Las personas migran de un lugar a otro en busca de una mejor calidad de vida, de un mejor empleo, de un mejor lugar para vivir. Además de la necesidad económica, existen otros factores como la violencia y el abandono social que impulsan esta acción.

Actualmente, México ocupa el primer lugar como una nación de migrantes. Para aterrizar aún másesta estadística, Jalisco, nuestro estado, es el segundo estado con mayor expulsión de migrantes hacia Estados Unidos. Basta solamente con observar la situación en la que se encuentra nuestra comunidad y las poblaciones que la rodean para darnos cuenta que esto es real, que es un fenómeno que nos está afectando como sociedad y que nadie se preocupa por resolver.

Existen municipios de la región Sierra de Amula donde las actividades productivas son muy pocas, la inversión y creación de nuevos empleos son prácticamente nulas y la principal fuente de ingresos son las remesas. Es tan común que las personas se vayan a Estados Unidos que la mayoría de quienes vivimos en la región conocemos a más de alguien que se ha ido en busca del sueño americano, hemos escuchado historias de familias separadas porque el padre tuvo que irse a trabajar al otro lado, tristes anécdotas de muertos tratando de cruzar la frontera, y a unos pocos afortunados que han logrado burlara la patrulla fronteriza. Es tan fuerte el fenómeno, que los municipios tienen cada vez menos habitantes, hay casas abandonadas, mujeres a cargo de su familia, niños que crecen sin su padre, madres tristes porque jamás vuelven a ver a sus hijos, en resumen, una sociedad que se debilita día a día.

El sueño americano por una mejor vida y muchos dólares en los bolsillos se ha convertido en la única opción para aquellos que quieren salir adelante. Tristemente, no encuentran otras alternativa más que irse de mojado, porque el sueldo que les pagan en el campo es muy bajo para mantener a una familia completa y la ganadería al igual que los pequeños negocios están ya muy competidos. Ante la falta de oportunidades, hombres y mujeres, incluso hasta a familias completas se van, dejando su casa y sus raíces. Es aquí cuando nace la pregunta ¿es la migración una obligación o una decisión?

El gobierno aquí no ofrece condiciones adecuadas de empleo ni un nivel de vida adecuado, mientras que ese debería ser su principal objetivo. Como país ocupamos el lugar número 74 en términos de desarrollo humano. La mitad de la población se encuentra en condiciones de pobreza, ellos no cuentan con condiciones adecuadas de educación, salud, vivienda, vestido y mucho menos de recreación. Estos problemas sociales y económicos son causados principalmente por falta de ética de nuestros gobernantes, lo que genera distribución no equitativa de los recursos. Como ejemplo tenemos los siguientes datos: En tamaño de la economía (PIB) somos la número 15 en el mundo, pero hablando en términos individuales (PIB per cápita) nos desplomamos hasta la posición 78. Esto significa que gran parte del PIB está distribuido en un porcentaje muy pequeño de la población.

Por otra parte, tenemos a una sociedad que toma la decisión más rápida pero más difícil ante la carencia de oportunidades y buenas condiciones de vida. Sin duda, migrar es algo que nadie debería hacer por obligación, sin embargo, hay niños que desde pequeños viven observando como sus padres, tíos, primos y vecinos migran, y desde una edad temprana comienzan a mentalizarse en que ellos harán lo mismo cuando crezcan y se olvidan de considerar otras alternativas posibles que los pueden ayudar a salir adelante sin tener que sufrir lejos de su hogar.

Para darle solución a este problema, no debemos olvidar que a nosotros como sociedad también nos toca poner de nuestra parte, debemos dejar a un lado la apatía, involucrarnos más en asuntos ciudadanos y participar activamente tanto como nos sea posible para exigir mejores resultados al gobierno. Además, las autoridades deben dejar a un lado sus intereses personales y comenzar a implementar estrategias para mejorar la economía, ofreciendo a sus ciudadanos condiciones de vida y de empleo dignas para que ellos puedan quedarse y no tengan que dejar y perder lo poco que tienen en busca de un sueño que quizá nunca alcanzarán.

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