El Vaticano censura la decisión del Trump de retirarse del Acuerdo de París

Encíclica del Papa Francisco celebra segundo aniversario y se preocupa por el daño ambiental

Por: Karen Janett Carranza J.

WASHINGTON, D.C. a 20 de junio de 2017

En el marco de la celebración del segundo aniversario de la publicación de la Encíclica del Papa Francisco ‘Laudato, Si’, el Vaticano reprobó la decisión del presidente Trump de retirarse del Acuerdo de París, a través del Obispo Marcelo Sánchez Sorondo, quien encabeza la Academia de Ciencias Pontificia.

De acuerdo con una publicación de Reuters, Sánchez Sorondo expresó que el Papa Francisco está preocupado porque los daños ambientales puedan ser como un “boomerang que regresará… especialmente a la gente pobre”, con efectos peores. Asimismo, expresó que esto representa enviar la producción energética al pasado y no ver hacia el futuro.

“Proteger los bosques encuadra en las tradiciones religiosas acerca de que los humanos son guardianes del planeta, y no solamente la explotan. Esta era una idea no solamente de la Biblia, sino de los Griegos y de todas las civilizaciones”, expresó el Obispo Marcelo Sánchez en entrevista telefónica para Reuters.

La Encíclica del Papa Francisco ‘Laudato, Si’, una de las publicaciones más relevantes de los últimos tiempos que habla sobre el cuidado ambiental, tiene trascendental importancia debido a que en ella se reconocen datos científicos relativos al cambio climático y otros asuntos ambientales, además de provenir de uno de los líderes espirituales con mayor influencia en el mundo.

Esta obra invita a la humanidad a encontrar el equilibro de ‘Nuestra Casa Común’’ nuestro planeta, especialmente en estos momentos en que los Estados Unidos enfrentan una crisis ambiental derivada de las acciones del presidente Trump para desmantelar el Plan de Energía Limpia, así como las graves reducciones que ha sufrido la Agencia de Protección Ambiental: “es necesario el apoyo de todos y cada uno de los líderes de la sociedad para tomar acción respecto al cuidado del entorno”.

A inicios del mes de junio, pocos días después de su visita al Vaticano, Donald Trump anunció el retiro de Estados Unidos de uno de los instrumentos diplomáticos relativos a las políticas ambientales más importantes a nivel mundial. Durante su visita al Vaticano, el Presidente Trump recibió una copia de la Encíclica del Papa Francisco, a lo cual se supo que Trump respondió “la leeré”.

Personajes como el propio Papa creen en temas de la ciencia como el cambio climático; sin embargo, el presidente de los Estados Unidos continúa considerando que en lo concerniente a este tema todos son ‘datos alternativos’.

A lo largo de su desarrollo, la Encíclica reconoce desde la década de 1970, la importancia de prestar atención a los asuntos ecológicos de ‘Nuestra Casa Común’. Asimismo, esta recopilación reconoce evidencias científicas y filosóficas de miles de años de la historia de la humanidad. Uno de los pasajes más representativos de esta publicación, versa en torno a la justificación del por qué el Papa Francisco eligió regirse bajo la guía de San Francisco de Asis:

“10. No quiero desarrollar esta encíclica sin acudir a un modelo bello que puede motivarnos. Tomé su nombre como guía y como inspiración en el momento de mi elección como Obispo de Roma. Creo que Francisco es el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad. Es el santo patrono de todos los que estudian y trabajan en torno a la ecología, amado también por muchos que no son cristianos. Él manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados. Amaba y era amado por su alegría, su entrega generosa, su corazón universal. Era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.”

En un momento en que la humanidad busca encontrar el equilibrio entre lo espiritual, lo material y lo natural, esta obra toma vital relevancia, pues devela ante los líderes de las naciones, que incluso desde un ámbito religioso, la atención al cuidado de la naturaleza debe ser uno de los principales ejes de acción de las políticas públicas.

Señor presidente SEÑOR PRESIDENTE

Rodolfo González Figeroa

 

Por favor no, no en cemente mi calle. No la modernice, no le ponga concreto, no quite los baches.

Señor presidente, por favor no modernice mi barrio, no homogenice el paisaje, no ponga postes, lámparas.

Señor presidente, por favor no instale el drenaje en la zona, no conduzca nuestros desechos al río de aguas limpias.

Señor presidente, por favor no construya el andador, no establezca caminos únicos para ir a pasear con la familia.

Señor presidente, por favor no le haga caso al diputado, ni al senador mucho menos al gobernador.

Señor presidente, por favor desobedezca los mandamientos federales, las tendencias nacionales de modernización frenética.

Señor presidente,por favor venga a caminar con nosotros aquí en este rancho, por esta calle de tierra y piedra. Vea cuantas rocas, tamaños, formas, figuras y texturas. Por esta calle nace el agua cada tiempo de llover. Y mire mire ahí, ese zacatito es bueno pa la infección en la panza, ésta de aquí es higuerilla, sus raíces tienen muchas bacterias buenas para hacer fermentos biológicos para la agricultura regenerativa. Al medio día bajo esta sombra de espino blanco vienen las gallinas de Juan a rascar y comer, a veces yo las corro y me echo la siesta en su lugar. Es buena tierra la tierra de esta calle, buen barro, cuando uno lo remoja queda pegajoso, nosotros lo usamos para ponernos en la barriga y en la cara, buenas mascarillas. Mi hija le gusta jugar en el lodo en las lluvias, viera que feliz es bañándose bajo la tormenta. ¿Se imagina si usted la encementa, qué queda? Sólo estímulos de velocidad para los coches. Señor presidente, por favor. Lo que para usted es “arreglar la calle” Para nosotros es matarla.

Señor presidente, aquí no queremos una lámpara que nos robe la noche. Si viene de noche usted verá las estrellas ¿las conoce? Uff, ¡ha de ver cuántas! Y la luna, que le digo, cuando llena a nosotros hasta nos da flojera bajar a la plaza porque de ahí ni se disfruta con tanto lucerío que hay. Y aparte el grillerío que nos canta cada noche, ¿le agrada el canto de grillo? Un concierto para bueno oídos. ¿Se imagina si pone lámparas y postes? Mire, nuestros ojos se acostumbran a la oscuridad, uno vislumbra fácilmente al intruso cuando viene, uno lo detecta inmediatamente. El, que viene de las luces nunca nos verá, en cambio nosotros a él sí. El y muchos como usted están encandilados de los ojos. Nosotros vemos bien en la noche. Así que la seguridad del barrio no depende de si ponemos luces o no. Pá que se hace, los delincuentes usted los conoce.

SÍ, señor presidente, necesitamos apoyos, pero no los que nos ofrezcan de arriba con presupuestos etiquetados sino los que nosotros concebimos aquí desde abajo, desde la tierra. ¿Quién le dijo que conectar nuestro baño a la red del drenaje es progreso? ¿Cagarnos en el agua se le hace acaso sensato? A ver y luego qué hacemos con las aguas contaminadas y con los costos altísimos de las plantas de tratamiento. Señor presidente ¡los baños secos son el futuro! ¿No le han dicho sus asesores y aquellos quienes lo influencian? Señor presidente, infórmese, averigue alternativas, ya es momento que entienda que todo lo que usted hace no es más que repetir mecánicamente lo que se concibe desde la federación como “desarrollo”.

¿Cree que ese andador que quiere hacer donde va a tumbar árboles para poner una línea de concreto donde pretende que tod@s caminemos es moderno y civilizado? Si supiera; ¡la cantidad de andadores que tenemos la familia  cerro arriba! ¡con muchos relieves, subidas y bajadas, abundante sombra natural! Me gustaría que nos acompañara señor presidente una tarde a estos andadores nuestros. Olemos diversos aromas de flores, escuchamos aves, de regreso recolectamos alguna fruta o raíz. Nada que ver con un andador paralelo a la carretera, liso, duro, oliendo los escapes de los vehículos y escuchando estridentes motores. Andador así, no gracias señor presidente, llévese ese presupuesto a otro lado.

Es que la verdad la verdad, señor presidente, para que el pueblo mejore ni siquiera se necesitan millones de pesos como esos que dice que hay para invertir en el pueblo. Podríamos tener todas las calles con pavimento, camellón, todos los baños conectados al drenaje, y absolutamente todos los rincones del rancho iluminados con lámparas hasta led si usted quiere y; ¿cree que la gente estaría más feliz, más sana, más segura, más libre?

La devaluación continuará, el cambio climático se agudiza, las enfermedades siguen creciendo, las deudas familiares se incrementan, la división social impera, el miedo se expande, el saqueo y explotación de nuestro territorio aumenta. En este escenario usted se tomará la foto cuando corte el listón que inaugurará la nueva calle muerta, que su ignorancia mató.

 

El patrimonio histórico de El Grullo.

Visión general.

Nestor Daniel Santos Figueroa

Si hacemos un diagnóstico superficial sobre el patrimonio histórico de El Grullo, podríamos  pensar que, al no tener vestigios de un pasado prehispánico o colonial (los atractivos turísticos mexicanos por excelencia) no hay algo que valga la pena para ser tomado en cuenta, sin embargo, un análisis un poco más consciente nos haría caer en la cuenta de que  existen algunos elementos urbanos de valor histórico que constituyen el acervo patrimonial de El Grullo. Dichos elementos no tienen que ser solo antiguos o viejos. Las construcciones nuevas tienen su propio valor y de acuerdo a sus características pueden o no ser incluidas en este rubro, pues la esencia de lo llamado “patrimonial” es que su valor sea tal que merezca ser preservado para el futuro.

Recién demolida Hacienda Ixtlán, ubicada por la calle Hidalgo y Aldama

Así pues, por ser la más importante, debemos incluir en primer lugar a la Parroquia de la Virgen de Guadalupe y su retablo principal. Esta construcción tiene particular importancia por su carácter histórico, al ser edificada en los terrenos de la hacienda que dio nombre al pueblo, y que gracias a ella la comunidad empezó a dar los pasos para crecer y progresar. En segundo lugar, aunque en el mismo nivel, los edificios que ocupa la administración municipal: la antigua presidencia municipal y el llamado “palacio municipal”; el primero  tiene su origen en la hacienda Zacate Grullo y el segundo construido a finales de la década pasada.

Le siguen en importancia, por su carácter histórico, los cascos de las haciendas alrededor de las cuales los grullenses construyeron sus casas e hicieron nacer y crecer el pueblo: la hacienda Zacate Grullo, en el centro de la ciudad; la Hacienda Ixtlán, ubicada por la calle Hidalgo y Aldama; y la Hacienda de Callejones, que se encuentra por la calle Jalisco, esquina con el periférico. También contamos aquí a la Hacienda de Ayuquila, en la comunidad que lleva el mismo nombre, y que jugó un papel importante en la historia de la construcción del municipio.

En tercer lugar podemos incluir a todas las construcciones públicas y particulares ya sea por su valor histórico o sociocultural. Aunque no compartan un estilo arquitectónico común, la diversidad es lo que le da valor a cada uno al ser testigo de los diferentes momentos que la ciudad vivió para convertirse en lo que es hoy. Aquí podemos enlistar casas y casonas particulares, tanto por su arquitectura como por su relevancia al ser sitios testigos de hechos históricos, razón de más por la que determinar el valor de cada una de ellas es una tarea imprescindible. Lo mismo ocurre con chalets, templos, conventos, capillas, escuelas, instalaciones deportivas, teatros, foros, cines, la plaza de armas, la plaza de toros, el mercado y la alameda.

Al final contamos los monumentos de ornamentación conmemorativos, los portales, el quiosco, foros, estatuas, bustos, fuentes y esculturas. Mención especial reciben las obras de ingeniería que por su servicio y tradición han impactado en la vida de la comunidad: el sistema de canales de riego, el acueducto, puentes y la escalinata a la capilla del cerrito.

 

Cambios y pérdidas.

A lo largo de la historia el rostro del pueblo ha sufrido cambios. Esto es completamente normal, una consecuencia lógica de diversos factores como el progreso económico, el aumento de la población y las necesidades sociales, culturales y políticas. Las haciendas fueron cediendo terrenos para dar lugar a las casas, lo que hizo posible la creación de infraestructura, se abrieron calles y avenidas que fueron modificándose de acuerdo a los cambios de movilidad y de servicios públicos. La vida social y comercial hizo necesaria la construcción de una plaza pública, portales y de un mercado, que fueron modificándose de acuerdo a la visión de cada administración, respondiendo a aspectos prácticos y estéticos. La necesidad de recreación dio origen a la alameda, la plaza de toros y canchas deportivas, y por su parte, la religiosidad hizo posible que se construyeran los templos y capillas.

Sin embargo, al no existir entonces una perspectiva que incluyera la preservación, privilegiando el cambio justificado por el progreso, El Grullo poco a poco vio perderse de vista construcciones que hoy en día le darían un aspecto que diera cuenta del paso de los años. Así se perdieron los cascos de las haciendas, la casa en donde se instaló el primer ayuntamiento, el primer mercado y sus portales, la primera escuela secundaria, el camellón de la calle obregón, el quiosco y sobre todo, casas que al ser heredadas fueron derribadas para dar lugar a edificaciones modernas que incluso cambiaron su vocación al ser convertidas en locales comerciales sin intención estética.

Algunos de estas pérdidas se vieron reflejadas en construcciones que abonaron positivamente a la población. Un ejemplo es el terreno donde se ubicó la primera gasolinera, que durante muchos años estuvo sin uso y hoy es una plaza comercial. También la construcción del multiforo y complejo deportivo conocido como “el domo”;  o la renovación de la casa de la cultura, inutilizada por años y que actualmente es sede del museo y de talleres musicales que dieron origen a la orquesta sinfónica juvenil.

Un caso especial es el del antiguo mercado. Si bien su conservación y renovación habría significado un espacio que hoy tendría gran vitalidad social, la percepción popular de entonces no fue positiva y su derribo dio lugar a un espacio que ganó la plaza de armas conocido hoy como “la explanada” en donde tienen lugar las presentaciones públicas de espectáculos artísticos, así como dos plazoletas con fuentes.

Pero no ha sido así en todos los casos. El lugar donde estuvo ubicada la primera secundaria en la ciudad, se había convertido en un espacio recreativo en pleno centro y pudo haberse convertido en el espacio definitivo para el museo. Sin embargo, éste se derribó para construir un nuevo edificio para el ayuntamiento con resultados pobres en cuanto a la calidad de construcción, diseño y funcionalidad. Otro caso es la casa sede del primer ayuntamiento, durante años abandonada hasta que finalmente fue adquirida por la comisión federal de electricidad, que construyó ahí sus oficinas. También está el casino del club de leones o el antiguo cine reforma, espacios inmejorables en pleno centro de la ciudad para construir un foro para  presentaciones artísticas y culturales, y ahora ocupan una franquicia de súper-farmacia y el auditorio de la caja popular SMG.

Finalmente llegamos al caso más reciente que involucra este complejo tema. El casco de la hacienda de Ixtlán. Éste tiene años en venta, el deterioro de la construcción es evidente pues hace mucho tiempo que perdió su valor práctico. Hace meses una parte fue vendida, derribada y en su lugar apareció una tienda de conveniencia, haciendo evidente el patrón seguido por la ciudad respecto a sus sitios de relevancia histórica que privilegia el aspecto práctico sobre el simbólico. Un rápido sondeo arroja una opinión mayoritaria que refleja indiferencia, ignorancia o incluso desprecio. Y esto mismo con todos los casos a lo largo de la historia: estaban feos, no servían para nada o está mejor lo que ahora hay.

Pero lo que está feo puede restaurarse, lo inservible puede reutilizarse y lo nuevo puede ocupar nuevos espacios. Para El Grullo lejanos están ya esos años en los que había grupos de personas interesadas en hacer del pueblo un mejor sitio, que se preocupaban y ocupaban de conseguir lo necesario para lograrlo. Ahora parece solo haber lugar para el beneficio político y económico personal, por encima del colectivo. El Grullo crece y progresa, sin dejar lugar para su historia.

En el 2015 el ayuntamiento invitó a un grupo de actores culturales, gestores, promotores, arquitectos, profesores, etc.,  a un “taller” sobre patrimonio histórico y cultural. La idea era trabajar en el tema, hacer un análisis de las diferentes manifestaciones culturales del municipio para hacer una lista con aquellas que merecían el título de “patrimonial” para que éstas a su vez fueran incluidas en el catálogo estatal y así lograr su protección y difusión. Todo fue una gran simulación. Cuando apareció el listado oficial del estado de Jalisco, lo único en la lista sobre El Grullo era el centro histórico y los chacales entomatados. A pesar de que se propuso, debatió y se incluyó en la lista el casco de la hacienda de Ixtlán, fue ignorada. Un servidor incluso sugirió un proyecto que comprendía la compra, restauración y creación de un espacio cultural para la niñez grullense. Un sitio donde los niños aprendieran sobre su identidad.

Es imposible saber qué es lo que va a pasar o si estemos a tiempo de lograr algo. Lo verdaderamente importante será que una, o dos personas más estén convencidas de que esto es necesario. De no ser así, nada de esto tiene sentido y la lucha está perdida. Los esfuerzos de los cronistas e historiadores de El Grullo quedarán reducidos a los libros que publicaron, los ríos de tinta quedarán condenados a una pila de periódicos viejos, archivados por unos cuantos mientras que El Grullo sigue su delirante avance a la estandarización, al destino irrevocable de parecerse a todas las ciudades del mundo.